Afirman que la mayor parte de los tratamientos para el dolor lumbar, cervical o de hombro son ineficaces

En España se podrían estar gastando anualmente 75 millones de euros en tratamientos ineficaces para el dolor lumbar, cervical o de hombro. Tal es al menos la extrapolación que tras estudiar el caso de Canarias hacen en un informe publicado en la revista BioMed Central Musculoskeletal Disorders la Agencia de Calidad delSistema Nacional de Salud, la Fundación Canaria de Investigación y Salud, el Instituto de Salud Carlos III y la Fundación Kovacs. Y esos tratamientos que ahora se nos dice son ineficaces y llevamos muchos años pagando son la onda corta, la estimulación eléctrica, los ultrasonidos, la magnetoterapia, la termoterapia, el láser cutáneo y otros. Algo que Francisco Kovacs -coautor del estudio y director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE)- y Juan José Rodríguez Sendín -presidente de la Organización Médica Colegial– han puesto de manifiesto para que en la actual situación de crisis el Gobierno “tome nota”. "Antes de imponer un copago con el que probablemente se gastaría más de lo que se ahorraría se debe evaluar qué se está haciendo mal y qué hay que hacer para evitar el mal uso del dinero", declararía Kovacs. Agregando Rodríguez Sendín: "Sólo los medicamentos pasan por un sistema de evaluación previo pero no ocurre así con la tecnología médica". ¿Y por qué? Según Francisco  Kovacs porque "se trata de decisiones arbitrarias o políticas; se aplican tal cual, sin estudios".
¿Y por qué dicen que tales tratamientos son ineficaces? Pues porque su eficacia no se ha demostrado “científicamente”. Bien, pues en tal caso que se retiren todos los “dispositivos médicos o sanitarios” que estén en la mima situación; es decir, ¡la inmensa mayoría! Y de paso que se retiren todos los fármacos que no prevengan o curen ninguna enfermedad; es decir, casi todos. Porque todos cuentan con numerosos ensayos clínicos científicos pero ninguno demuestra que prevengan o curen algo. Son simplemente fármacos paliativos -y encima altamente iatrogénicos- y por tanto su uso no se justifica en casi ningún caso.
Y es que el grado de histerismo de la gran industria farmacéutica ante esa realidad empieza a ser preocupante. De hecho tienen ya que recurrir a desprestigiar todo lo que no sean fármacos sintéticos patentados… con los peones que tienen instalados en el sistema sanitario. Patético.