La Sociedad Española de Neurología niega que la mayor parte de los casos de migraña sean de origen digestivo y debido a un déficit de DiAminoOxidasa

La afirmación de que el 87% de los casos de migraña se puede prevenir y tratar porque su origen es digestivo y se debe mayoritariamente al déficit de una enzima -la DiAminoOxidasa (DAO)- según aseguró hace escasas semanas Joan Izquierdo Casas, miembro de la Sociedad Española de Neurología -afirmación de la que nos hicimos eco el pasado mes al igual que otros medios de comunicación-, ha provocado una fulminante reacción de la citada sociedad que rápidamente emitió un comunicado del que nos hacemos eco.

Como nuestros lectores habituales recordarán tal aseveración se basaba en un trabajo presentado en septiembre pasado durante el XXI Congreso Mundial de Neurología 2013 según el cual la causa de la migraña suele estar en un exceso en el plasma sanguíneo de histamina, amina involucrada en las respuestas locales del sistema inmune que además regula funciones en el estómago y actúa como neurotransmisor en el sistema nervioso central. Histamina que si se acumula en exceso puede dar lugar -entre otras cosas- a cefaleas migrañosas y deberse a la ingesta habitual de demasiados alimentos ricos en ella como el cava, el champagne, el marisco, los embutidos, el atún y las sardinas en lata, la leche y los quesos (excepto el queso fresco), los productos vegetales fermentados (como el chucrut y los derivados de la soja), las berenjenas, las espinacas y el vinagre (incluido el balsámico). Explicándose asimismo que hay otras aminas biógenas presentes en diversos alimentos que pueden saturar la enzima DAO y provocar igualmente la acumulación de histamina en el organismo; principalmente el chocolate, el aguacate, los cítricos –sobre todo la naranja-, los frutos secos –en especial los cacahuetes-, el tomate -y la salsa de tomate-, la cerveza y el alcohol en general.
Pues bien, según el neurólogo Joan Izquierdo Casas la histamina ingerida con los alimentos es metabolizada por la enzima DiAminoOxidasa (DAO) en el intestino delgado y cuando alguien tiene déficit de la misma una parte termina pasando al torrente sanguíneo a través del epitelio intestinal causando diferentes síntomas y patologías, entre ellas la migraña pero también eczemas, psoriasis, picores en la piel, edemas, dolores musculares, fibromialgia, colon irritable, estreñimiento, hinchazón abdominal, náuseas, mareos, dolores en los huesos (especialmente en la columna vertebral), subidas y bajadas de la tensión arterial, etc. Y según él consumir DiAminoOxidasa ayuda a su rápida eliminación, algo que dijo haber constatado mediante un estudio doble ciego, comparativo y controlado con placebo en un grupo de 100 pacientes con migraña crónica severa que padecían entre 9 y 14 episodios al mes (81 mujeres y 19 hombres con una edad media de 41 años) a la mitad de los cuales se trató con un producto rico en DAO (Daosín) y a la otra mitad con un placebo comparándose luego el número de crisis que sufrían, su intensidad y si necesitaron o no analgésicos. Según los investigadores hubo entre quienes tomaron el producto personas cuyas crisis disminuyeron o desaparecieron y otras que aún tenían crisis pero necesitaron menos triptanes (fármacos para el tratamiento agudo de los ataques de migraña). Agregando que el producto a las dosis prescritas carece de efectos secundarios. El Dr. Joan Izquierdo Casas asevera por ello: «Nuestro estudio nos ha permitido obtener pruebas muy fiables y concluyentes del origen digestivo de la mayoría de los casos de migraña y supone un importante paso adelante en la investigación de las causas y la eficacia del tratamiento de la migraña con DAO».
Tal fue la noticia que publicamos. Pues bien, el Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN) emitió rápidamente el siguiente comunicado que transcribimos textualmente:
“La migraña es una enfermedad extremadamente compleja cuya causa íntima parece estar en sutiles alteraciones de varios genes. En consecuencia, el cerebro del paciente migrañoso estaría predispuesto a sufrir crisis de migraña merced a un estado de hiperexcitabilidad cerebral sobre el que actuarían diversos factores endógenos y ambientales desencadenantes de las crisis de dolor de cabeza y otros síntomas de la migraña. Estas afirmaciones están avaladas por cientos de artículos publicados en las principales revistas médicas internacionales y son fruto del ímprobo trabajo que las sociedades neurológicas dedicadas a las cefaleas llevan realizando desde hace décadas. Sin embargo, la comunidad neurológica internacional, lejos de tener respuestas definitivas a preguntas aparentemente simples como ¿por qué los factores desencadenantes provocan las crisis? o ¿por qué duele la cabeza en la migraña? mantiene una actitud cauta considerando que las tesis actuales están en continua revisión y queda mucho por aclarar y descubrir. La cantidad de actores biológicos que se ponen en juego en la predisposición para sufrir crisis de migraña y en la génesis, el mantenimiento y la resolución de las mismas es innumerable y en gran parte desconocido. En otras palabras, la migraña es una enfermedad coral. Históricamente las posturas monistas y reduccionistas que han pretendido explicar los porqués de la migraña desde un único neurotransmisor o una única enzima han fracasado de forma sistemática. Sin embargo tales fracasos han contribuido al conocimiento de la enfermedad pues en neurociencia no encontrar nada se considera, en esencia, un descubrimiento”.
“Que una investigación sea aceptada en un congreso regional, nacional o internacional no conlleva que sea científicamente relevante ni supone un gradiente de calidad. Significa que el congreso abre sus puertas para que la investigación se presente y discuta en su foro donde otros investigadores comparten con los autores lo acertado de sus observaciones o sus carencias y errores, siempre desde el máximo respeto y rigor profesional. La presencia del resumen de un trabajo enviado a un congreso en la revista que representa a la sociedad que lo organiza no es sinónimo de haber publicado el trabajo y en ningún caso lo reemplaza. Se trata simplemente de la publicación de su sinopsis cuyo objetivo principal es informar a los congresistas de que determinado trabajo va a ser presentado a discusión. La comunidad médica entiende como publicación original aquel trabajo de investigación que ha sido completamente desarrollado y enviado a una revista indexada para la evaluación ciega por varios revisores quienes habitualmente exigen numerosas aclaraciones y correcciones del texto original. Solo tras haber superado estas fases el trabajo podrá ser indexado, publicado y considerado como una publicación científica médica. Y a fecha de hoy no existen publicaciones que sustenten las afirmaciones que han motivado este comunicado. El hábitat natural de las novedades científicas más notables en migraña y otras cefaleas son revistas de la talla de Cephalalgia, Headache, Neurology, New England Journal of Medicine y Brain. Toda investigación sobre migraña que suponga un punto de inflexión en sus aspectos causales o terapéuticos debe ser publicada en revistas del máximo impacto bibliográfico, como las referidas. La investigación médica es un camino muy largo y con frecuencia desalentador que exige rigor, impecabilidad, responsabilidad, paciencia, demostración, confirmación, modestia en su comunicación a la comunidad médica y prudencia en su divulgación a la población general. Los pacientes que sufren migraña u otras cefaleas tienen derecho a ser informados por los cauces apropiados a su debido momento y con las máximas garantías. Recomendamos a todos los pacientes con migraña u otras cefaleas que consulten sus dudas sobre cualquier aspecto etiológico, diagnóstico o terapéutico de su padecimiento con su médico de Atención Primaria y su neurólogo de referencia”.
Hasta aquí el inaudito comunicado que podemos resumir de la siguiente manera: la Sociedad Española de Neurología ignora qué causa la migraña pero infiere que la padecen las personas con cerebros en “estado de hiperexcitabilidad” debido a “diversos factores endógenos y ambientales” y que estarían predispuestos a padecerla por sufrir “sutiles alteraciones de varios genes”. Conclusión a la que habrían llegado tras numerosas investigaciones -publicadas en cientos de artículos en las “principales” revistas médicas internacionales”- que serían fruto “del ímprobo trabajo” de las sociedades neurológicas durante décadas. En otras palabras: reconocen no saber qué provoca las migrañas ni, por tanto, cómo prevenirlas ni tratarlas. “La cantidad de actores biológicos que se ponen en juego en la predisposición para sufrir crisis de migraña y en la génesis, el mantenimiento y la resolución de las mismas es innumerable y en gran parte desconocido”, llegan a asumir.
Su segundo “argumento” es igual de sólido: el de que sus trabajos se han publicado en las revistas realmente “importantes”; es decir –“traduciremos” nosotros-, en las que controla la misma industria farmacéutica que financia y controla a las sociedades neurológicas que deberían ser independientes pero que en realidad les hacen el juego; las demás no deben tenerse en cuenta, especialmente si solo han publicado el abstract o resumen de las conclusiones de un trabajo. No hay duda al respecto sobre su postura: “Toda investigación sobre migraña que suponga un punto de inflexión en sus aspectos causales o terapéuticos debe ser publicada en revistas del máximo impacto bibliográfico, como las referidas”. Es decir, o se publica donde ellos dicen –y ya se ocuparán de que tal cosa no ocurra jamás si económicamente no le interesa a la industria- o no se les debe dar validez científica y médica.
En suma, el comunicado de la Sociedad Española de Neurología resulta patético. Y conste que en esta revista no avalamos lo que el neurólogo Joan Izquierdo Casas afirma: nos hemos limitado a darlo a conocer; que sea correcto o no lo que asevera el tiempo lo dirá. Pero lo planteado tiene su lógica y de hecho esa entidad se abstiene de comentar algo innegable: que la inmensa mayoría de los pacientes tratados mejoró al recibir la enzima DiAminoOxidasa (DAO).
En cualquier caso de lo único que nosotros estamos seguros es de que no conviene fiarse hoy ni de los llamados “estudios científicos”, ni de las “revistas de referencia”, ni de las “sociedades médicas”, ni de los ministerios de Sanidad, ni de las principales organizaciones internacionales en el ámbito sanitario y farmacológico –con la OMS a la cabeza- ya que actualmente están al servicio de las corruptas multinacionales farmacéuticas –constantemente llevadas a los tribunales en los últimos años- como esta revista ha denunciado ya en numerosos y documentados artículos.
Terminamos instando públicamente a la Sociedad Española de Neurología a explicar qué laboratorios farmacéuticos la sustentan y cuál es la influencia que ejercen los mismos en los actuales tratamientos neurológicos, todos ellos meramente paliativos. Y muy especialmente a que nos digan cómo es posible que después de tantas investigaciones “serias y rigurosas” publicadas en revistas “de prestigio” durante décadas lo único que puedan aseverar sobre las enfermedades neurológicas es que ignoran qué las causa –en todos los casos- y que no tienen cura. Obviamente no esperamos respuesta.