Aprueban dos nuevos fármacos para la obesidad, tan inútiles como peligrosos

La FDA ha autorizado en escasas semanas dos nuevos fármacos para tratar la obesidad: Belviq y Qsymia.
Belviq-fabricada por Arena Farmacéutica– se ha autorizado para su uso en adultos con un índice de masa corporal de 27 que además padezcan hipertensión, diabetes 2 o altos niveles de colesterol. Y eso que en 2010 se había rechazado porque a los animales a los que se dio les aparecieron ¡tumores! Además en los ensayos se perdió de promedio sólo un 5,8% de peso ¡después de un año! mientras que los que tomaron un placebo perdieron un 2,5%. Los fabricantes dicen que Belviq activa la serotonina 2C y ello bloquea las señales de apetito haciendo que los pacientes se sacien pronto. Solo que puede provocar problemas de concentración y memoria además de taquicardia e hipertensión.
En cuanto a Qsymia –fabricado por Vivus– contiene fentermina –también para reducir el apetito- y topiramato -¡un anticonvulsivo! que se receta para las migrañas y la epilepsia que dicen causa sensación de saciedad-. El fármaco se le proporcionó a 3.700 personas con sobrepeso u obesas que perdieron al año -de promedio- un 6,7% de su peso tomando 7,5 miligramos de fentermina y 46 mg de topiramato y un 8,9% con una dosis más alta de 15 miligramos de fentermina y 92 mg de topiramato. Está en todo caso contraindicado durante el embarazo –provoca malformaciones en el feto- y para quienes sufren de hipertiroidismo y glaucoma. Además puede causar taquicardia y problemas cardiovasculares.
Ahora bien, lo grotesco es que en ambos casos para conseguir resultados hay que tomar el fármaco pero además ¡seguir una dieta sana y baja en calorías, hacer ejercicio físico de forma regular y dejar los malos hábitos! Si no, no funcionan. Cuando así adelgaza cualquiera sin tomarse nada.
Vamos a ser muy claros: ¡NO LOS TOME! No sirven para adelgazar y son peligrosos para la salud. Como lo fue elOrlistat que la multinacional Roche comercializó como Xenical y tuvo que ser finalmente retirado tras provocar graves problemas de salud a cientos de miles de personas, algo que desde su aparición denunciamos en la revista. Y es que las actuaciones de la FDA empiezan a ser ya vomitivas. Como las de la Agencia Europea de Medicamentos.