Los antidepresivos, inútiles y peligrosos

Los laboratorios fabricantes ocultaron información

Los resultados de buena parte de los ensayos clínicos que los laboratorios hicieron sobre los antidepresivos jamás se han publicado porque nos le convenía a los fabricantes engañándose así a los médicos y a los enfermos. Lo ha desvelado un equipo de investigadores dirigido por el doctor y ex revisor de la FDA Erick H. Turner en un trabajo que acaba de aparecer en el The New England Journal of Medicine tras identificar todos los estudios clínicos sobre antidepresivos enviados a la FDA entre 1987 y 2004, entre ellos sobre la fluoxetina –comercializada como Prozac por Eli Lilly, la sertralina –comercializada como Zoloft por Pfizer- y la venlafaxina –comercializada como Effexor por Wyeth-. Para lo que les bastó obtener los datos no publicados de la propia web de la FDA y buscar además en papel otros estudios no publicados apelando a la Ley de Libertad de la Información. Y se encontraron con que 37 de los 38 ensayos que la FDA consideró positivos se publicaron pero, en cambio, sólo ocurrió eso en 14 de los 36 que consideró negativos o no convincentes. Y encima en 11 de esos 14 trabajos se decía que los resultados habían sido “positivos” contradiciendo lo dicho por la propia FDA.
Turner se pregunta en su artículo –que ha revisado 74 estudios clínicos de 12 fármacos distintos- cómo se permite algo así, cómo los enfermos no reaccionan cuando ven que los fármacos que les dan no funcionan -o, incluso, les causan aún más problemas por sus efectos secundarios- en lugar de seguir tomándolos y cómo los médicos no se preguntan por qué esos medicamentos tienen tan buenos resultados en los estudios que leen y luego no funcionan en sus enfermos.
Resulta que en la mayoría de los estudios publicados sobre antidepresivos casi el 60% de quienes los tomaron en los ensayos dijo obtener un alivio significativo de la depresión… pero también el 40% de los que tomaron un placebo. A pesar de lo cual se entendía que el porcentaje era “favorable” al fármaco y, por tanto, que funcionaba. Solo que ahora resulta que si se incluyen los estudios clínicos no publicados la supuesta ventaja prácticamente desaparece. En otras palabras, los antidepresivos son inútiles y encima tienen graves efectos secundarios.
Bien, ¿cree el lector que el Ministerio de Sanidad y Consumo ordenará la retirada de esos fármacos y que los psiquiatras dejarán de recetarlos como el sentido común sugiere? Nos jugamos lo que quiera a que no.