Cada vez hay menos norteamericanos dispuestos a hacer de “conejillos de indias”

Empiezan a no fiarse ni de sus médicos

La mayor parte de los norteamericanos empieza a no fiarse de los ensayos clínicos de los grandes laboratorios -considerados el único medio de probar la eficacia de un fármaco antes de su comercialización- por lo que cada vez hay menos voluntarios dispuestos a participar en ellos. Así se afirma en un estudio de la Universidad de Carolina del Norte publicado en Archives of Internal Medicine.
Los más reacios eran hasta ahora los afroamericanos pero los resultados del estudio ponen de manifiesto que también los blancos, tradicionalmente más propensos a participar en ellos, empiezan a echarse atrás. Es más, incluso empiezan a pensar que sus médicos son capaces de utilizarles de “conejillos de indias” sin decirles nada. Según los datos, el 63% de los estadounidenses de raza negra y el 38% de los de raza blanca piensan que sus médicos son capaces de recetarles algún fármaco en experimentación sin su consentimiento. Y más de la mitad de los primeros y la tercera parte de los segundos que incluso son capaces de exponerles a riesgos innecesarios.
Bueno, pues que tienen motivos para desconfiar lo demuestra otra encuesta, esta vez publicada en The British Medical Journal y hecha a 107 investigadores, según la cual más de la mitad de los médicos encuestados reconocen que no informaron a sus pacientes del tratamiento que estaban administrándoles. Las razones para justificar esa decisión oscilaban entre los que afirmaron que lo hacían para evitar “prejuicios en los resultados” y quienes admitieron que “ni siquiera se habían planteado la posibilidad de informar al paciente” (un 40%).
Los autores del estudio critican abiertamente lo que está pasando y recuerdan que hay que tratar a los enfermos “como personas de carne y hueso y no como meros objetos de investigación”.