Cada vez más hombres reconocen no estar satisfechos con su cuerpo

 

El porcentaje de hombres insatisfechos con su cuerpo –tenga o no sentido esa apreciación- se ha triplicado en los últimos 25 años, según se afirma en un estudio que publica el British Medical Journal.
La Dismorfofobia -es decir, la preocupación excesiva por un defecto físico imaginario- afecta tanto a hombres como a mujeres y ha provocado un aumento de las consultas a psicólogos y psiquiatras. Y es que muchos pacientes llegan incluso a requerir ingreso hospitalario por intento de suicidio.
Los varones con esta patología suelen preocuparse principalmente por su piel (acné o cicatrices), pelo (calvicie), nariz (por la forma o el tamaño) o genitales. Quienes sufren el problema consumen mucho tiempo diario en examinarse atentamente al espejo, compararse con otros, arreglarse excesivamente o camuflar aquella parte del cuerpo con la que están disconformes. Eso sí, la preocupación por la musculatura se da casi exclusivamente en los hombres, a veces incluso en sujetos corpulentos y musculosos que prestan excesiva atención a su dieta y pueden llegar a consumir esteroides anabolizantes. Entre el 6% y 7% de los jóvenes en su etapa de bachillerato han consumido este tipo de drogas.
El aislamiento social, los problemas laborales y el desempleo son frecuentes en estos varones siendo su calidad de vida más baja que la de pacientes diabéticos, con infarto de cardíaco reciente o con depresión, según apuntan varios estudios.
La Dismorfofobia está descrita como una enfermedad psiquiátrica y pretende tratarse con fármacos. Un absurdo más.