Denuncian la saturación y masificación de los servicios hospitalarios de Urgencias

 

Los servicios de Urgencias de la mayor parte de nuestros hospitales están masificados y saturados por lo que los enfermos tienen que esperar largo tiempo antes de ser atendidos. Y encima suelen serlo por médicos que apenas tienen un año de experiencia. Así se afirma en un informe sobre la situación de las urgencias sanitarias en España elaborado por la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes).
Y eso que el informe muestra algunas mejoras respecto del elaborado por el Defensor del Pueblo en 1988. Luis Jiménez Murillo, presidente de Semes, llegaría a afirmar que la saturación y gasificación es tal que ha llevado en muchas ocasiones al “caos absoluto”. “Hay situaciones que se desbordan –explica- porque cuando se trabaja al 110% de la capacidad cualquier gota puede colmar el vaso”.
Murillo destacó además el hecho de que el 90% de los enfermos de Urgencias son atendidos en los hospitales por médicos residentes de primer año –es decir, en prácticas- denunciando que si bien la actuación de éstos debe -por ley- ser supervisada por un médico adjunto la continúa presión asistencial impide que ello se haga así de forma estricta. Es más, aseguró que han constatado cómo a veces hay un sólo médico adjunto para vigilar la asistencia de 15 residentes por los que éstos se ven obligados a tomar decisiones por su cuenta a pesar de que para que puedan ejercer autónomamente deben tener al menos una experiencia mínima de dos años.
La situación es tal que en abril enviarán un informe al Defensor del Pueblo y a instancias judiciales “para que sepan a qué atenerse” cuando tengan que atender las previsibles denuncias de pacientes.
El informe también denuncia que faltan camas en los hospitales para los enfermos que entran por el Servicio de Urgencias porque se da prioridad a los ingresos programados “a fin de aligerar las listas de espera quirúrgica”.  A su juicio, los hospitales deberían reservar entre un 5 y un 10% de camas.
También se ha comprobado que no existe ningún protocolo para decir a los hospitales cuál es el tiempo de espera máximo para un enfermo de urgencias o quién debe decidir el orden de atención de estos pacientes. “El sentido común –explica- dice que deberían atenderse según  la gravedad pero en el 33% de los casos no se establece ninguna prioridad y en el 67% restante un tercio lo decide un simple celador y sólo en el resto personal sanitario”.
Tal es parte del lamentable legado de la Ministra de Sanidad y Consumo, Ana Pastor