EEUU: quieren restringir la “influencia” de la industria farmacéutica con los científicos que trabajan en los Institutos Nacionales de Salud

 

Elias Zerhouni, director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) -principal institución científica estadounidense en materia de investigación- comunicó en junio pasado que los investigadores que trabajan en ella van a ver limitadas sus relaciones con la industria farmacéutica. Se quieren evitar los “conflictos de competencias” y evitar el pago que reciben de la industria por “consultas”. La verdad es que esa medida ya existía pero se retiró en 1995 porque muchos investigadores prefirieron dejar la sanidad pública e irse a trabajar con las multinacionales ya que les ofrecían sueldos mayores.
La medida se ha vuelto a tomar tras conocerse más de 100 “acuerdos poco claros” –y secretos en tanto no se informó de ellos a la institución- que había entre algunos científicos y la industria farmacéutica que, según declaró Zerhouni al diario Los Angeles Times, "ponen de manifiesto la debilidad del sistema ético de esta institución".  Añadiendo: "He llegado a la conclusión de que algunos empleados han violado las reglas éticas y de que el sistema no garantiza una adecuada prevención de futuras violaciones". Zerhouni admitiría también que debería haber actuado antes para frenar las relaciones privadas que ligan a trabajadores de la institución con laboratorios o empresas del sector. "Es muy triste que las acciones de unos pocos hayan ensuciado el trabajo de todos los demás", reconoció Zerhouni con pesar.
En suma, a partir de ahora cualquier pago que haga la industria a un trabajador de los NIH deberá hacerse público. Y se prohibirá a los científicos estatales cobrar por “asesorar” a la industria biotecnológica o farmacéutica privada así como recibir cualquier tipo de “stock options” como compensación. Lo que indica que hasta ahora se estaba haciendo.
Un nuevo escándalo que deja de nuevo en entredicho la ética la gran industria farmacéutica.