El País y La Vanguardia tratan de “charlatanes” a quienes hablan de tratamientos no bendecidos por la industria para el ébola

Javier Salas publicó el pasado mes de octubre de forma simultánea en los diarios españoles El País y La Vanguardia un mismo texto -titulado Los charlatanes del ébola en el primero y Cuidado con los charlatanes del ébola en el segundo- en el que califica de esa manera a quienes aseguran que sí hay tratamientos eficaces para tratar el virus del ébola aunque la industria farmacéutica, la OMS y las agencias de medicamentos estadounidense y europea -y por ende los gobiernos- lo nieguen. Lo que apoya en unas declaraciones del Dr. Vicente Baos, médico autoconsiderado “activista contra las pseudomedicinas y los supuestos remedios que carecen de evidencia científica, como la Homeopatía”. Es decir, de otro personaje a quien le vendría bien leer el artículo que con el título Fundamentos científicos de la Homeopatía publicamos en este mismo número así como los numerosos trabajos y libros publicados por cientos de médicos y no de ignorantes con título de Medicina que pontifican sobre lo que jamás han estudiado ni investigado.

Por su parte Salas apoya su gratuita descalificación en su creencia de que ni la plata coloidal, ni el ozono,

ni el MMS, ni cualquier otro producto pueden funcionar aunque no da ni un solo argumento limitándose a negarlo y a calificar a quienes así lo aseveran  de “vendedores de milagros” y de “empresas y curanderos sin escrúpulos” a quienes comercializan productos que afirmen inactivar o destruir el virus. De hecho se burla de las soluciones propuestas por el horticultor español Josep Pamiés con el científico “contraargumento” de que ha sido “condenado por destruir cultivos transgénicos y cultivar marihuana”. Horrible y criminal comportamiento que obviamente debe descalificar a Pamiés para emitir cualquier opinión. En suma, recurre simplemente a la descalificación y a la vejación. Eso sí, obviando que los “modernísimos” productos que se usan para desinfectar los trajes de los sanitarios y las estancias en el caso del ébola son ¡lejía, agua oxigenada y cloro! Y es que la seriedad y el rigor en los grandes medios de comunicación deja hoy mucho que desear.