El sistema sanitario español despilfarraba 1.500 millones de euros anuales

El Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) acordó en marzo pasado a propuesta del Ministerio de Sanidad y Política Social adoptar una serie de medidas en materia farmacéutica que según sus propias estimaciones supondrán un ahorro de ¡1.500 millones de euros anuales! Medidas que se recogerán en el pomposamente llamado II Plan Estratégico de Política Farmacéutica y que básicamente hará mejoras en la prescripción, en la calidad de la cadena farmacéutica y en la eficiencia de la prestación.
Es decir, básicamente se prevé modificar los precios de referencia de los medicamentos con más de diez años en el mercado y que tengan un mismo principio activo e idéntica vía de administración y se procederá a rebajar el precio de los genéricos una media del 25%. En cuanto al ámbito de los llamados productos sanitarios se rebajará un 20% el precio de los pañales y un 6% el de los demás. Asimismo se incrementará al 30% la bajada del 20% que venía aplicándose a los medicamentos que llevan más de diez años financiados por la sanidad pública pero no están incluidos en el sistema de precios de referencia y tienen un genérico aprobado en otro país de la Unión Europea. Medida que se amplía a los casos en los que existe un medicamento biosimilar. Igualmente van a revisarse los precios de determinados grupos de medicamentos de uso muy común y con una oferta muy amplia para los que se propondrá un precio máximo de financiación (con lo que quedarían fuera todos los medicamentos que no acepten venderse a ese precio máximo).
En suma, con tan simples medidas se dejarán de despilfarrar 1.500 millones de euros cada año que hasta ahora se embolsaban quienes viven de la enfermedad con la complicidad del ministerio y de los consejeros autonómicos de Sanidad. Obviamente los “pobres afectados” –todos supermultimillonarios- se han quejado amargamente y ya han empezado a mover ficha para buscar plañideras. Y han empezado por pedir a los farmacéuticos que se quejen porque sus beneficios van a verse disminuidos y a los enfermos que protesten porque la medida puede hacer que la asistencia que reciban sea peor. Pura demagogia, por supuesto. A nosotros lo que nos da asco es que esto demuestra que en materia sanitaria el dinero se despilfarra desde hace años a espuertas en el convencimiento de que nadie va a protestar porque se ha hecho creer a la gente que todo eso se hace “por su bien”. La verdad, empero, es que a los médicos y enfermeros se les explota miserablemente –la mayoría están pésimamente pagados- porque el dinero de destina sobre todo a las multinacionales farmacéuticas y los enfermos son lamentablemente atendidos en la mayor parte de España. Las listas de espera siguen siendo interminables, la gente sigue aún siendo atendida en camillas en los pasillos y muchos terminan superando sus problemas yendo a médicos particulares porque de lo contrario no podrían resolver jamás sus dolencias; es más, algunos podrían incluso morir si deciden esperar hasta que les llamen (lo que de hecho acaece). Y encima hay que escuchar a nuestros representantes –es un decir- que tenemos uno de los mejores sistemas de seguridad social del mundo. ¡Hipócritas!