Explican por qué el virus de la gripe aviaria no se contagia entre humanos

 

El “famoso” virus de la gripe aviaria -el H5N1- no se transmite entre personas porque al entrar en el organismo se une a las células de los pulmones pero no a las de la nariz y la garganta y, por tanto, al estornudar o toser la persona infectada no es capaz de contagiar a nadie de su entorno. El centenar de personas que en todo el mundo resultaron infectados -a lo largo de nueve años- lo adquirieron por contacto directo con aves infectadas. Tampoco se ha producido jamás un solo caso de contagio por comer aves infectadas.
Según afirma un equipo de científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison dirigido por el virólogo Yoshihiro Kawaoka -cuyo trabajo ha sido publicado en Nature- los virus de la gripe necesitan infectar las células del huésped para reproducirse ya que si no entran en su interior son incapaces de multiplicarse. Y resulta que los receptores celulares del tracto respiratorio superior (nariz y faringe) no se unen al virus. Sí pueden unirse en cambio a los receptores de los bronquios y los pulmones (tracto respiratorio inferior) donde pueden multiplicarse y enfermar a la persona contagiada.
El mencionado equipo de científicos agrega que el virus tendría pues que mutar para hacerse contagioso entre personas y eso puede tardar en ocurrir o no ocurrir nunca. Las reacciones de las autoridades encargando vacunas, por tanto, no se justifica en absoluto porque se ignora si el famoso Tamiflu serviría contra un posible virus mutado.
Por su parte investigadores del Centro Médico Erasmus de Rotterdam (Holanda) han localizado el tipo exacto de células pulmonares a las que el virus ataca en el tracto respiratorio inferior: los neumocitos tipo II de la pared alveolar, los macrófagos del interior de los alveolos y las células que recubren la pared de los bronquiolos. Así lo acaban de dar a conocer en Science.
Cabe añadir que en la Conferencia Internacional de Enfermedades Infecciosas Emergentes realizada recientemente en Atlanta se explicó que los humanos contagiados hasta ahora lo han sido por dos cepas con carga genética diferente (en el 2003 sólo había una sola cepa). Por tanto ya no haría falta una vacuna sino dos. Claro que si el virus mutara nuevamente harían falta aún más vacunas. Aunque de hecho ni siquiera se sepa si las vacunas que se están desarrollando actualmente serán útiles en el caso de que algún día la gripe aviar se transmitiese entre humanos.
Esperemos que habiendo tantos científicos investigando y manipulando el virus no sean ellos mismos los que produzcan las mutaciones peligrosas y provoquen un problema que hoy es prácticamente inexistente. Sería el colmo.