Ingerir leucina evita perder masa muscular mientras se está en reposo en cama

Ingerir leucina -uno de los aminoácidos que utilizan las células para sintetizar proteínas cuando se está obligadamente en cama- permite reducir la degradación muscular. Así lo ha constatado al menos un equipo conjunto de investigadores de la University of Arkansas for Medical Sciences de Little Rock y la Texas A & M University dirigido por el Dr. Ricardo Rueda en un trabajo recientemente publicado en Clinical Nutrition -aleatorizado, a doble ciego y controlado con placebo- tras dar a 19 adultos sanos de 67 años de media un metabolito de la leucina: el HMB (betahidroxibetametilbutirato). Entre quienes no recibieron el metabolito hubo un descenso medio significativo de músculo de 2 kilos mientras que entre quienes lo consumieron se mantuvo. Es más, conservaron su fuerza muscular y la mejoraron durante la rehabilitación lo que no sucedió con quienes tomaron el placebo. De ahí que el laboratorio patrocinador –Abbott se plantee comercializar un producto con ese metabolito concreto: el betahidroxibetametilbutirato.
Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte debemos añadir que no es preciso ingerir ese metabolito sino leucina, aminoácido esencial que el cuerpo no sintetiza e interactúa con otros aminoácidos -como la isoleucina y la valina- y hay que obtener con la comida. De hecho hay otros metabolitos de la leucina -como el ketoisocaproato (KIC)- que también actúan impidiendo la degradación proteica. Y no solo cuando se está en cama sino cuando se fuerza la musculatura por hacer ejercicio intenso disminuyendo la ruptura de proteínas miofibrilares y la eliminación del nitrógeno en urea.
El Dr. Donald K. Layman explicó además en su día en The Journal of Nutricional que la leucina mejora la homeostasis de la insulina al estabilizar los niveles de la glucosa en sangre; y es que al igual que la insulina ayuda al azúcar a entrar en las células. El problema es que se degrada al envejecer y por eso los ancianos pierden masa muscular. Asimismo se sabe que ayuda en caso de daño hepático, participa en el balance del nitrógeno, ayuda a producir la hormona del crecimiento, colabora en la síntesis de algunos opiáceos endógenos, ayuda a mantenerse mentalmente sano, colabora en la correcta secreción biliar e, indirectamente, cumple funciones hormonales.
En cuanto a los alimentos que contienen leucina están los huevos, las carnes de pollo, cerdo y ternera, los embutidos, los pescados (caballa, salmón, mero y sardina), la leche y sus derivados (incluido el queso y el yogurt) , los frutos secos (almendras, avellanas, cacahuetes, nueces, piñones y pistachos), los cereales (arroz integral, trigo, avena, cebada y maíz) y el pan, las legumbres (frijoles, garbanzos, habas, soja, judías, lentejas y maíz), las patatas y el sésamo. Bastaría pues no seguir una alimentación restrictiva y convencer a los responsables de los hospitales de dar a sus pacientes dietas más variadas para que éstos no salieran de ellos muscularmente desmejorados.