La FDA se deja convencer para no retirar un antitumoral 

 

La FDA -agencia federal que regula los fármacos en Estados Unidos- ha aceptado que se siga experimentando en seres humanos con un fármaco antitumoral después de que un grupo de pacientes con cáncer de pulmón expusiera ante un comité de expertos de dicho organismo sus razones para ello. El nuevo medicamento se llama Iressa y fue creado para tratar tumores pulmonares.
Según reconocen los miembros del comité, las emotivas declaraciones de 15 enfermos y sus familiares les hicieron modificar el sentido inicial de su voto. Los medios de comunicación destacan -al comentar el hecho- el poder de influencia que sobre los órganos decisorios sanitarios están consiguiendo los colectivos de pacientes en algunas naciones cuando están bien organizados, como en Estados Unidos. Y se lamentan de que en España las 5.300 asociaciones de enfermos que existen tengan tan poca fuerza para que su voz sea escuchada en las instancias de poder.
A nosotros, en cambio, nos preocupa mucho más que baste que un laboratorio “convenza” a un grupo de enfermos y estos sepan convencer con sentimentalismos comprensibles a quienes toman este tipo de decisiones para que un fármaco potencialmente peligroso no sea definitivamente retirado.