Las corrientes eléctricas que emiten los equipos de Indiba pueden frenar el crecimiento tumoral

 

Diario Médicoinformó el pasado mes de marzo de una “novedosa” noticia: que la electricidad que transmiten los equipos de hipertemia de Indibaparalizan el crecimiento tumoral. Algo que Discovery DSALUDpublicó en exclusiva ¡en julio del 2002! (vea el artículo en nuestra web: www.dsalud.com) en el que aparece una entrevista a fondo con el autor de la investigación, Alejandro Úbeda.
El diario informa de que “ciertas patologías musculares y tendinosasresponden a la terapia por transferencia eléctrica capacitativa (TEC). La técnica es eficaz y no tiene ningún efecto adverso al incidir en zonas donde pueden existir tumores ocultos. Al contrario, frena la proliferación de células tumorales según un estudio dirigido por Alejandro Ubeda”.
Y añade: La terapia por transferencia eléctrica capacitativa (TEC) ha demostrado, in vitro, que induce la muerte de células tumorales y ralentiza su proliferación, según ha comprobado el grupo de Alejandro Ubeda, del Departamento de Investigación del Servicio de Bioelectromagnetismo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Esta conclusión es fruto de un estudio encargado por el Ministerio de Sanidad y que la revista ‘Neurocirugía’ha aprobado para su publicación, cuyo propósito era evaluar la seguridad de la TEC, un sistema desarrollado por la compañía Indiba consistente en utilizar una frecuencia de 0,5 MHz para el tratamiento de patologías musculares, tendinosas y escaras, resistentes a otros tratamientos”
Más adelante, tras resumir la investigación que nuestros lectores ya conocen, añade: “Ubeda ha asegurado a Diario Médico que ‘si esto se pudiera extrapolar con resultados similares podría emplearse en terapias para el cáncer’. En definitiva, ‘los resultados sugieren que la potencial eficacia de la TEC podría obedecer a una acción sinérgica entre una respuesta tisular a los efectos térmicos del paso de la corriente más una respuesta celular atérmica a la propia señal eléctrica’”.
Úbeda agregaría algo importante: han constatado que la destrucción celular es paulatina por lo que el organismo puede eliminar las células destruidas. “En cada sesión –explicó– se destruyen unas pocas células pero es suficiente para impedir su posterior multiplicación. Provocamos un efecto sutil pero el daño irreversible conduce, finalmente, a la destrucción del tumor”.
Bien está que aunque sea con casi dos años de retraso las revistas especializadas dirigidas a médicos se hagan eco de las informaciones que aquí damos con notable adelanto sobre otros medios. Y que la revista Neurocirugía se haya decidido también a hacerse eco por fin. Lástima que no ocurra lo mismo con muchas de las demás novedades aquí publicadas en estos años.