Frenan el crecimiento tumoral… estimulando simplemente el sistema inmune

En un experimento español con ratones

Un equipo de científicos del Centro de Ciencias Medioambientales -perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- dirigido por el doctor Antonio Bru acaba de demostrar en un experimento con ratones hecho en colaboración con investigadores del Hospital Clínico San Carlos de Madrid que basta administrar durante dos meses un potenciador del sistema inmune que induzca en el cuerpo la generación de neutrófilos para impedir el crecimiento de tumores cancerígenos. Los tumores de dos de los roedores remitieron completamente mientras en el resto se consiguió eliminar entre el 80 y el 90% de las células tumorales.
«El descubrimiento de esa nueva función mecánica de los neutrófilos, células que antes pasaban desapercibidas en el tratamiento del cáncer -explicaría Antonio Bru-puede suponer un cambio radical en la estrategia terapéutica del tratamiento de los tumores. Porque lo descubierto indica que en lugar de intentar eliminar las células cancerígenas a través de la quimioterapia lo que habría que hacer es fortalecer el sistema inmunitario». Bru agregaría que los neutrófilos son las únicas células del sistema inmune capaces de luchar directamente con las células tumorales al poder introducirse en el ambiente ácido que genera el cáncer (vea en nuestra web -www.dsalud.com- el reportaje que al respecto publicamos en el nº 56 de la revista sobre la importancia del PH en el cáncer).
Antonio Bru manifestó también su convencimiento de que con esta estrategia podrán afrontarse todos los tipos de cáncer porque todos ellos se expanden de la misma forma como su equipo descubrió hace unos meses tras 11 años de investigaciones (vea esa noticia en el mencionado nº 56 de la revista). Según su descubrimiento, los tumores no se desarrollan mediante la obtención de nutrientes a través del flujo sanguíneo -lo que se conoce como angiogénesis- sino mediante una singular dinámica que permite a las células cancerosas degradar el tejido del órgano adyacente… expandiéndose por los bordes del tumor. De forma resumida, Bru explicaría que las metástasis cancerígenas se producen porque las células malignas se colocan en los bordes del tumor ya que es desde donde más nutrientes de órganos sanos pueden obtener. Es decir, se expanden como una mancha de aceite.
Y ese mecanismo de crecimiento es idéntico en todo tipo de tumores, tanto animales como humanos, sean malignos o benignos, crezcan en el interior del cuerpo o en tubos de ensayo. «La única diferencia –explicaba entonces-radica en la velocidad de crecimiento y el efecto degradante en el órgano afectado, dos factores que también están relacionados con el poder metastásico del tumor». Y añadiría:  «La mayor malignidad del tumor se encuentra por tanto en los bordes pero al hacer una biopsia los médicos suelen ‘pinchar’ en el centro, donde la enfermedad es menos agresiva. Ello podría explicar muchos de los falsos diagnósticos negativos que se obtienen al no tener en cuenta la distribución de la malignidad».
Bru dejo así en entredicho con su explicación la actual «creencia» de que cada tumor exige una terapia concreta alegando que si todos los tumores evolucionan con la misma dinámica la terapia para combatir cualquier tumor debe basarse en el mismo principio: anular ese mecanismo.
Aún más, ya entonces manifestó que ese descubrimiento obligaba a replantearse la filosofía en la que hoy se basan tanto la quimioterapia como la radioterapia… recordando algo que llevamos denunciando en esta revista desde su creación: «La verdad es que actualmente -diría-no se están obteniendo buenos resultados y eso debería habernos llevado antes a pensar que teníamos que estar equivocándonos en aspectos fundamentales».
¿Le escucharán esta vez los oncólogos o, en su soberbia, le volverán a ignorar?