Las semillas de uva, eficaces en caso de leucemia

 

Las semillas de uva inducen la apoptosis o suicidio de las células leucémicas. Lo acaba de confirmar un trabajo dirigido por Xianglin Shi en la Universidadde Kentucky (EEUU) que acaba de publicarse en Clinical Cancer Research. El estudio se hizo in vitro añadiendo a un cultivo de células leucémicas extracto de semillas de uva y comprobando que en apenas 24 horas el 76% habían muerto. Se analizaron entonces las causas y se observó que el extracto activa la proteína JNK que regula la vía apoptósica celular. Esta actividad anticancerígena del extracto de uvas se une a las ya constatadas anteriormente in vitro con líneas celulares de tumores de piel, mama, colon, pulmón y estómago.
Hasta aquí la noticia que demuestra por enésima vez que hay miles de estudios científicos sobre las propiedades curativas de alimentos y plantas dejando nuevamente en ridículo a quienes afirman lo contrario. De hecho sobre las uvas hay numerosísimos trabajos de investigación. Nosotros mismos nos hemos hecho eco de algunos de ellos en estos años. Así, en el nº 85 –por hablar de los últimos- contamos que la piel de las uvas que se utilizan para hacer vino –es decir, las llamadas uvas viníferas- contienen niveles elevados de melatonina lo que podría explicar por qué su ingesta ayuda a regular los ritmos circadianos y, por ende, a conciliar mejor el sueño. El descubrimiento lo dio a conocer Iriti Marcelo –de la Universidadde Milán (Italia)- en un trabajo publicado en Journal of the Science of Food and Agriculture. Luego, más recientemente -en el nº 101-, contamos que el zumo de uva reduce la generación y acumulación de beta amiloide en el cerebro previniendo así su degeneración y mejorando las funciones cognitivas según había constatado Giulio Pasinetti -del Centro para la Investigación en Medicina Complementaria para el Alzheimer de la Escuelade Medicina Mount Sinai de Nueva York (Estados Unidos)- en un trabajo que publicó Neuroscience.Y en ese mismo número explicamos que el lupeolpresente en las uvas -y otras frutas como las fresas, los higos, los mangos así como en los huesos de las aceitunas-es útil en casos de cáncer según había constatado el Dr. Anthony Yuen -profesor del Departamento de Cirugía de la Universidadde Hong Kong (China)-enun trabajo publicado en Cancer Research tras comprobar que bloquea la proteína natural NFkB que se activa en muchos tipos de tumores. Asimismo en el nº 107 dimos a conocer que el consumo diario de uvas y manzanas -así como el zumo que se obtiene de ellas- previene la arterioesclerosis. Así se desprendía de un estudio dirigido por el Dr. Kelly Decorde en la Universidadde Montpellier (Francia) publicado en Molecular Nutrition and Food Research. Y en el nº 109 que sus bioflavonoidespigmentos vegetales no nitrogenados presentes en las uvas así como en el té, el cacao y los tomates- mejoran la circulación sanguínea de forma muy rápida además de ayudar a prevenir las enfermedades cardiacas según un estudio efectuado por cardiólogos de la Escuela de Medicina de Atenas (Grecia) publicado en European Journal of Cardiovascular Prevention and Rehabilitation. Y en el nº 110 que el resveratrol -polifenol presente en diversas frutas y verduras pero especialmente en las uvas y el vino tinto- ayuda a prevenir y recuperar el hígado graso por su capacidad antioxidante pero especialmente porque actúa sobre moléculas clave en la cascada inflamatoria como el Factor de Necrosis Tumoral. Así lo demostró en ratones a los que indujo esteatosis hepática un equipo del barcelonés Centro de Investigación Biomédica en Red en el Área temática de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBERehd) coordinado por el doctor Luis Bujanda en un trabajo publicado en la edición electrónica de BMC Gastroenterology. De hecho el año anterior ya había aparecido un estudio en Nature que demostraba que el resveratrol mejora la salud y la longevidad en ratones obesos y en él ya se planteaba su potencial acción positiva en casos de hígado graso.
Cabe añadir que el resveratrol –y, por ende, las uvas y el vino tinto consumido de forma moderada- aumenta el colesterol “bueno” (HDL), reduce el fibrinógeno, disminuye la capacidad de oxidación de las partículas LDL o colesterol “malo” y reduce tanto las moléculas de adhesión monocitarias y endoteliales como la propia adhesión funcional de estas células al endotelio (al retrasarse el paso de los monolitos al interior de la pared de las arterias se evita la aparición y progresión de la arteriosclerosis). Así se constató en una investigación desarrollada hace algún tiempo en el Hospital Clínico de Barcelona bajo el título Vino y enfermedades cardiovasculares que se publicó en Atherosclerosis y en American Journal of Clinical Nutrition Asimismo se sabe que el resveratrol es eficaz en los casos de herpes, tanto los provocados por el tipo 1 -que se da en los resfriados- como los del tipo 2 -que provoca el herpes genital-. De hecho detiene la infección en el 99,9% de los casos.
Y no es todo. Ya en el nº 76 publicamos otro amplio reportaje titulado Propiedades terapéuticas del extracto obtenido de la piel y las semillas de las uvas donde contamos que una nueva fibra dietética elaborada en España con pasta de orujo -es decir lo que queda en las cubas tras obtener el mosto con el que se elabora el vino- constituye uno de los productos naturales con mayor capacidad antioxidante que se conocen y, por tanto, puede ser útil para mejorar la circulación, prevenir los accidentes cardiovasculares y elevar las defensas del sistema inmune. Sin olvidar que sus polifenoles pueden ayudar a prevenir la aparición de algunos cánceres, que la uva es rica en fibra y que posee efectos diuréticos por lo que es útil en casos de hiperuricemia, gota y litiasis renal al favorecer la eliminación del ácido úrico y sus sales así como en casos de hipertensión arterial y en otras dolencias asociadas a la retención de líquidos.
Finalizaremos diciendo que además de antocianos, taninos, polifenoles y resveratrol las uvas contienen pterostilbeno, sustancia que además de sus propiedades antioxidantes permite reducir en el organismo los niveles de grasas, combatir las infecciones micóticas y ayudar a regular el nivel de glucosa en sangre siendo asimismo útil en casos de diabetes tipo II. Y que en 1992 los investigadores Siemann -de Estados Unidos- y Creasy -de Nueva Zelanda- publicaron un trabajo en el Diario Americano de Enología y Viticultura explicando que el antocianos, los taninos y los polifenoles y una fitoalexina -molécula que protege las plantas de las enfermedades- de la vid protegen de las enfermedades coronarias y otras patologías relacionadas con el envejecimiento. Asimismo, en 1997 un grupo de científicos de la Universidadde Illinois (EEUU) dirigido por John Pezzuto encontró que el resveratrol actúa como potente agente inhibidor del crecimiento de células tumorales de ratón.
Terminamos denunciando que lo que muchos de los investigadores mencionados saben –o deberían saber- pero ocultan es que buena parte de las propiedades anticancerígenas de las uvas se deben en realidad a su riqueza en vitamina B17. Al igual que ocurre con las de los albaricoques, los melocotones, las cerezas y las manzanas solo que las semillas de éstas no suelen consumirse y las de las uvas sí. Resulta que la vitamina B17 –también conocida como amigdalina o laetril- estácompuesta por dos moléculas de azúcar, una de benzaldehido y otra de cianuro que de forma natural se encuentran en esas semillas así como en las pepitas de otros frutos tropicales y -en mayor o menor proporción- en más de 1.200 plantas. Y tiene la propiedad de eliminar las células cancerosas sin afectar a las sanas debido a la acción de dos enzimas: la beta-glucosidasa y la rodanasa. Laprimera se encarga de liberar el cianuro en las células mientras la segunda se encarga de neutralizar su efecto tóxico convirtiéndola en thiocianato. Bueno, así sucede en las células sanas pero no en las cancerosas ya que éstas carecen de una enzima llamada rodanasa y el cianuro las destruye por ello al eliminar el oxígeno de su interior. Le invitamos a leer el artículo que en su día publicamos sobre ello en el nº 64 con el título Sorprendente tratamiento del cáncer con vitamina B17 y un compuesto de plantas.
Obviamente hay muchísimos más trabajos sobre las uvas pero no nos hemos resistido a hacer esta breve compilación de lo último que hemos publicado sobre ellas ahora que hace poco las tomábamos mientras daban las campanadas de Año Nuevo. Y ahora busquen un fármaco –cualquiera- que tenga la quinta parte de las propiedades de las uvas y sin efectos secundarios.