Los afectados por el Agreal

  llevan a Sanofi Aventis a los tribunales 

El Agreal, fármaco cuyo principio activo es la veraliprida y se ha estado recetando para el tratamiento de los sofocos y de las manifestaciones psicofuncionales de la menopausia desde 1983 -actualmente propiedad de Sanofi Aventis– fue retirado de las farmacias cautelarmente el 15 de junio del 2005 por la Subdirección General de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios al tener noticia de que el Sistema Español de Farmacovigilancia había recibido diversas notificaciones de reacciones adversas psiquiátricas (fundamentalmente depresión, ansiedad y síndrome de retirada) y de tipo neurológico (discinesia, trastornos extrapiramidales, parkinsonismo), algunas de ellas graves. Explicándose que las de tipo neurológico aparecen durante el tratamiento mientras que las psiquiátricas también aparecen al ser retirado el producto tras finalizar un ciclo de tratamiento o interrumpir el mismo. Bueno, pues el prospecto de ese medicamento no mencionaba que tales efectos secundarios podían tener lugar ni lo sabían los médicos que lo recetaban. Los únicos efectos secundarios que se citaban eran la posibilidad de producir una galactorrea, principalmente en las pacientes en que la secreción endógena de estradiol no está suprimida razón por la que se advertía que el medicamento no estaba indicado durante la premenopausia. Y la única contraindicación era su empleo en enfermas que presentaran una hiperprolactinemia no funcional (microadenomas y adenomas hipofisarios por prolactina). Agregando que no se habían descrito incompatibilidades.
Hoy día, sin embargo, el número de mujeres gravemente afectadas es tal que el asunto ha terminado de forma masiva en los tribunales. El bufete que se ha hecho cargo de la demanda lo dirige el letrado Fernando Osuna Gómez y en estos momentos representa ya a más de un millar de mujeres entre las que hay muchas profesionales, incluidas médicas, abogadas y veterinarias. Según aseguraría Osuna a Discovery DSALUD sus representadas “han sufrido síntomas como rigidez de la mandíbula, movimientos masticatorios compulsivos e inevitables, movimientos automáticos de la lengua y chasqueo, ansiedad e insomnio y síndrome depresivo en forma de tristeza insuperable junto con un cansancio muscular que impide toda actividad habitual y temblor de reposo en extremidades análogo al de la enfermedad de Parkinson, entre otros que se describen en los informes médicos. Y en el prospecto no se advertía de tan graves efectos secundarios. Efectos –añadiría-que no solo se hicieron ostensibles durante el tiempo en que estuvieron a tratamiento con Agreal sino que se han mantenido tras el cese del mismo e incluso se ha agravado en algunos casos”.
El asunto lo llevan los juzgados de Primera Instancia nº 3 y nº 12 de Barcelona. Éste último ha convocado a las partes para el próximo 22 de marzo. Las demandantes reclaman entre 60.000 y 150.000 euros por persona. El mes que viene trataremos a fondo este vergonzoso asunto. ¡Veintitrés años en el mercado y ningún responsable aún procesado! Realmente bochornoso.