Los hospitales públicos deben a la industria farmacéutica ¡6.300 millones de euros!

Los hospitales públicos españoles debían a la industria farmacéutica a 31 de diciembre de 2011 ¡más de 6.300 millones de euros! según Farmaindustria que denuncia que las comunidades autónomas tardan de media en pagar 525 días -algunas más de 800- cuando la ley establece un plazo máximo de 50. Un año antes esa deuda era de “sólo” 4.684 millones. La situación según la patronal del sector es “dramática” y advierte que el suministro de medicamentos “estratégicos” puede estar en peligro.
La Comunidad Valenciana por ejemplo debe más de 1.292 millones de euros en fármacos y su demora de pago es de 884 días y Andalucía 1.523 millones y tarda 740 días en pagar. A las mismas les siguen Madrid –que debe 762,3 millones- y Castilla y León –con 573,4 millones-. En cambio Navarra sólo debe 14,4 millones, el País Vasco 37 millones, La Rioja 46,6 y Extremadura 54,3.
Las diferencias entre las deudas de las autonomías son tan abismales que el Gobierno –o la Fiscalía General del Estado- debería abrir una investigación para que quienes han consentido tal esperpento terminen procesados y en la cárcel.
Dicho lo cual añadiremos que el Gobierno debería iniciar de inmediato conversaciones con las empresas del sector farmacéutico para negociar una “quita”; es decir, comprometerse a pagar una parte –por ejemplo el 20% de la deuda- a cambio de que las grandes multinacionales integradas en Farmaindustria condonen el resto. A fin de cuentas hablamos de las empresas con mayores beneficios del mundo, de empresas que jamás han dejado de aumentar año tras año sus ingresos –ni siquiera en los peores momentos de crisis- vendiendo productos que en la mayoría de los casos deberían retirarse -y quemarse- porque no sólo no sirven para curar enfermedad alguna sino que son causa de infinidad de patologías.
Es más, ha llegado el momento de exigir a nuestros a gobernantes que el estado deje de pagar por productos ineficaces y peligrosos. Porque podrá alegarse que algunos son útiles en los hospitales pero la inmensa mayoría de las recetas que se hacen en los ambulatorios no se justifican. Así que si alguien quiere continuar con el conocido deporte nacional de almacenar fármacos para todo por si acaso -creyendo falsamente que son “gratuitos”- que a partir de ahora se los pague de su bolsillo.
El gasto en fármacos en España es no ya injustificado sino sencillamente esperpéntico. Y en la situación actual mantenerlo es delictivo.