Potencial de los inhibidores del intercambiador sodio-potasio y del transporte de protones en casos de cáncer

La Oncología oficial sostiene que el cáncer es una palabra que agrupa en realidad 200 enfermedades diferentes y por tanto se precisan centenares de combinaciones de protocolos de tratamiento –todos ellos agresivos y tóxicos además de cancerígenos en muchos casos- con grupos de especialistas, médicos e investigadores que requieren miles de millones de euros en sueldos, becas y fármacos para abordar esas 200 patologías. Por supuesto esto no es más que una estrategia para justificar “el negocio del cáncer”.
Afortunadamente cada vez más profesionales de la salud, biólogos, químicos, farmacéuticos y naturistas que rechazan abierta y públicamente tal postulado; incluidos numerosos oncólogos, entre ellos investigadores de vanguardia de gran prestigio. Es el caso –como ya hemos contado en varias ocasiones– de quienes están agrupados en la Sociedad Internacional para el Estudio de la Dinámica de Protones en el Cáncer (ISPDC) que sostienen precisamente lo contrario: que todos los tumores tienen muchos más factores en común que diferencias entre ellos y, por tanto, deben abordarse de la misma manera y en el mismo punto del proceso biológico (aclaremos que aunque el término protón se refiere a toda partícula subatómica con carga eléctrica elemental positiva se usa asimismo para definir el ion hidrógeno y es éste el significado que debe darse cuando los miembros de esa sociedad se refieren a él).
El enfoque de los ya más de 150 miembros de la ISPDC provenientes de universidades y centros de investigación punteros de más de 30 países se basa en la constatación de que en todos los tumores malignos hay un gradiente de protones anormal –entendiéndose éste como el equilibrio entre el pH intracelular y el pH extracelular del interior del tumor (pHe)– siendo el primero en toda célula cancerosa alcalino y el segundo muy ácido. Esto es exactamente lo contrario que sucede en un tejido sano donde el pHi es ácido y el pHe alcalino. Equilibrio que depende principalmente del intercambiador sodio-potasio (Na+/H+) aunque también pueden influir alguno -o todos- de los otros cinco transportadores de protones. Así, una actividad excesiva del mismo, que a su vez puede ser inducida por innumerables factores de distintas naturaleza, se correlaciona con un aumento del pH intracelular -se alcaliniza el interior de las células tumorales- a la vez que se acidifica el exterior de las células en el interior de los tumores y a ello se achacan tanto la transformación de células normales en malignas como causa central del cáncer, así como la progresión tumoral, ya se refiera al crecimiento local, ya al proceso metastático.
Pues bien, acaba de publicarse en Journal of Translational Medicine una revisión de las bases de esta teoría unificadora que se centra en la utilidad potencial de fármacos como el cariporide, el llamado compuesto 9t y el Phx-3 al constatarse que inhiben selectivamente el intercambiador Na+/H+. El trabajo –publicado en el Journal of Translational Medicine con el título Cariporide and other new and powerful NHE1 inhibitors as potentially selective anticancer drugs/An integral molecular/biochemical/ metabolic/clinical approach after one hundred years of cancer research (El cariporide y otros nuevos y potentes inhibidores del NHE1 como potenciales medicamentos anticancerígenos selectivos. Aproximación molecular, bioquímica, metabólica y clínica integral tras cien años de investigación sobre el cáncer) está firmado por el oncólogo español Salvador Harguindey – vicepresidente del ISPDC- junto a Stephan J. Reshkin, José Luis Arranz, Julián David Polo, Cyril Rauch y Stefano Fais, este último presidente del ISPDC. Investigadores que afirman en él lo siguiente: “(…) La inhibición del Na+/H+ con nuevos y potentes inhibidores farmacológicos constituye una posible diana altamente selectiva en la terapia anticancerígena (…) El cariporide, uno de los inhibidores específicos más potentes y mejor estudiados, ya ha demostrado en el ámbito de la Cardiología ser bien tolerado por los humanos (…) Este fármaco podría convertirse pues en un nuevo y eficaz agente contra el cáncer en muy diferentes tumores malignos humanos”.
Ya en 2005 Stephan Reshkin y Salvador Harguindey publicaron en Biochemical & Biophysics Reviews on Cancer su primer trabajo conjunto sobre la inhibición del transporte de protones, importante artículo cuyo contenido apareció en el nº 56 de nuestra revista con el título La alcalinidad intracelular en el origen y progresión del cáncer -puede leerlo en nuestra en nuestra web: www.dsalud.com– dando a conocer por primera vez una teoría que permite integrar casi todo lo descubierto hasta el momento en la moderna investigación del cáncer; desde el nivel básico al clínico: su etiopatogénesis, la activación de ciertos oncogenes, la neovascularización, la angiogénesis, la resistencia a la quimioterapia, la apoptosis selectiva, el proceso metastásico, la eficacia o ineficacia de la quimioterapia actual e, incluso, el fenómeno de la regresión espontánea del cáncer al postular que en todos los tumores hay más hechos biológicos comunes que diferencias. A esto le siguió -a principios de 2013- la publicación del trabajo Na+-H+ exchanger, pH regulation and cancer en Recent Patents on Anticancer Drug Discovery firmado por Stephan J. Reshkin, Rosa Angela Cardone y Salvador Harguindey, un compendio de los más de 200 artículos publicados sobre el tema en la literatura anglosajona por estos autores a lo largo de 30 años de trabajo.
Pues bien, el artículo ahora publicado concluye con ocho puntos que recogemos y que según sus autores podrían ayudar a cambiar el obsoleto paradigma oncológico actual. Son estos:
1) El equilibrio ácido-base celular de las células normales y el de las células cancerosas se encuentran en extremos opuestos de la vida y homeostasis celular.
2) Desde una perspectiva etiológica y etiopatogénica el planteamiento del intercambio del ión de hidrógeno supone un nuevo enfoque del cáncer que permite integrar desde la transformación celular y el metabolismo hasta el crecimiento local, la invasión, la neovascularización y la activación y progresión del proceso metastásico.
3) El objetivo principal de este enfoque basado en el pH, desde el punto de vista del tratamiento del cáncer, es controlar el desequilibrio del pH de todas las células cancerosas y tejidos a fin de disminuir el crecimiento del tumor, controlar la invasión local y desactivar el potencial metastásico de los tumores malignos. “Este enfoque terapéutico –señala el trabajo- es mucho más selectivo, y por tanto mucho menos tóxico que cualquier tratamiento actual y probablemente constituya una terapia más eficaz que cualquiera de las formas de quimioterapia conocidas hasta la fecha con posibilidades reales de convertirse en una estrategia exitosa en el tratamiento del cáncer humano en general”.
4) El planteamiento supone una auténtica revolución en el análisis histórico del origen del cáncer ya que concluye que el Efecto Warburg o glicolisis aeróbica no sería la principal causa del cáncer, tal como Otto Warburg defendió “incorrectamente” hasta su muerte, pareciendo más probable que la causa esencial del cáncer sea precisamente la causa inicial y principal de la glicólisis aeróbica de los tumores, es decir, el anormalmente elevado pH intracelular de las células cancerosas; algo que estaría provocado por un gran número de factores etiológicos de muchas y diferentes naturalezas.
5) El denominado Efecto Warburgpuede ahora explicarse simplemente por los efectos de la acción concertada de los transportadores de protones en el aumento del pH intracelular y la estimulación de la glicólisis aeróbica (…) El alto pHi de las células tumorales, el Efecto Warburg y la reversión de protones de células y tejidos cancerosos es probable que representen un único fenómeno que se define de diferentes maneras”.
6) Son muchos y diferentes los carcinógenos ambientales y químicos que pueden provocar la enfermedad debido a su potencial para estimular la actividad del antiportador Na+/H+ y, por ende, la alcalinización del interior de la célula cancerosa y la consiguiente acidificación del microambiente tumoral extracelular, fundamental esto último en la invasión local y el proceso metastático.
7) La solución al cáncer pasa por inducir selectivamente la acidificación intracelular de las células tumorales y la alcalinización del pH intersticial tumoral llevando inhibidores del intercambiador de protones a toda célula y tejido canceroso. “Nuestra propuesta representa un enfoque racional sólidamente fundamentado para tratar el cáncer en todas sus etapas de desarrollo. Con el potencial de poder ser explotado de forma selectiva en el tratamiento de muy diversos tumores sólidos malignos”. Y,
8)El cariporide, potente inhibidor del Na+/H+ de la serie amiloride así como otros potentes y selectivos inhibidores del transporte de protones no derivados del amiloride -como el Phx-3 o el compuesto 9t-, tienen como agentes anticancerígenos un potencial muy prometedor en una amplia gama de tumores malignos y leucemias. Representan pues un nuevo y esperanzador paradigma en la terapéutica del cáncer”.
Paradigma que contradice la tesis de que el cáncer sea un conjunto de 200 enfermedades distintas que deben ser tratadas con combinaciones farmacológicas diferentes. Algo que el doctor Salvador Harguindey -miembro de nuestro Consejo Asesor desde su constitución- explicó ampliamente en el artículo que con el título El actual enfoque terapéutico del cáncer es inadecuado y anacrónico publicamos ya en el nº 132
Terminamos indicando que con ocasión del IV Encuentro Anual de la ISPDC –recientemente celebrado- Salvador Harguindey fue distinguido por sus compañeros con un diploma honorífico por su continua lucha “por cambiar el paradigma actual de la terapia anticáncer”. El reconocimiento que le fue entregado señala: “Todos necesitamos la intensidad, rigor, pasión y sentido del propósito que inspiran su trabajo con enfermos de cáncer que, al tiempo, nos guía en nuestra investigación”.