¿Provoca agresividad la ingesta habitual de refrescos?

La ingesta habitual de bebidas gaseosas genera al parecer agresividad. Así lo indica al menos un estudio -recientemente publicado en Injury Prevention- basado en una encuesta hecha en Boston (Massachusetts, EEUU) a 1.878 adolescentes de entre 14 y 18 años de 22 escuelas públicas tras valorar otros factores que podrían influir en los resultados como el sexo, las horas de sueño y el consumo de alcohol y tabaco. Y los datos indican que el 23% de los que no bebían refrescos o tomaban una sola bebida a la semana llevaban armas encima habitualmente mientras esa cifra llegaba al 43% entre los que bebían semanalmente más de 14 (más de dos diarias). Asimismo apenas el 15% de los que no bebían refrescos o bebían muy poco mantuvieron conductas violentas con sus compañeros mientras que entre los segundos ese porcentaje llegaba al 27%. La conclusión de los investigadores es que los adolescentes que abusan de las bebidas gaseosas -colas y demás- tienen entre un 9% y un 15% más de posibilidades de mostrar conductas violentas. La nuestra ante tales datos es que la inmensa mayoría de los estadounidenses están mentalmente enfermos.
Lo que no impide que invitemos a nuestros lectores a leer en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título El abuso de bebidas con gas –sobre todo de colas- perjudica seriamente la saludapareció en el nº 91 de la revista. En él ya dimos cuenta de que las llamadas bebidas carbonatadas o con gas -en especial las que contienen cola- no son inofensivas ya que numerosos estudios han demostrado que la obesidad infantil, la descalcificación de los huesos y la aparición de caries en la primera dentición así como afecciones cardiovasculares, problemas de memoria y trastornos musculares son algunas de las patologías cuyo desarrollo es favorecido por el consumo de tales brebajes. Piénsese además que un refresco con gas no es más que agua, anhídrido carbónico, azúcares o edulcorantes artificiales, agentes aromáticos y aditivos como la cafeína, el ácido fosfórico o el glutamato monosódicoque no aportan beneficio nutricional alguno. Y que los niños que toman habitualmente bebidas carbonatadas tienen más posibilidades de sufrir graves carencias nutricionales pues se ha constatado que hay en ellos falta de calcio, magnesio, hierro y vitaminas A, B y C, entre otras sustancias fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo. Además la ingesta de refrescos carbonatados con azúcar multiplica ¡por seis! el peligro de desarrollar obesidad. Y es que tomar una lata de 33 centilitros equivale a ingerir un vaso de agua con 3 o 4 sobres de azúcar disueltos en ella. Por otra parte, muchos refrescos contienen glutamatomonosódico(E-621), potenciador del sabor que incrementa la voracidad hasta en un 40% al impedir el buen funcionamiento de los mecanismos inhibidores del apetito y de ahí que se le conozca ya como la nicotina de los alimentos.Y el ácido ortofosfóricode las bebidas de cola puede desmineralizar el organismo afectando a los huesos de tal manera que se pueden producir fracturas espontáneas sin trauma previo. Es más, a la larga el proceso de descalcificación puede conducir a problemas graves como la osteoporosis y, en general, al reblandecimiento de la estructura ósea del cuerpo.