Un pequeño grupo de afectados españoles por la talidomida serán “indemnizados”

La farmacéutica alemana Grünenthal GmbH, fabricante de la talidomida, fue condenada en noviembre pasado por el Juzgado de Primera Instancia nº 90 de Madrid a indemnizar a los 24 afectados representados por la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (AVITE) con 20.000 euros por cada punto porcentual de minusvalía reconocido; sentencia contra la que cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Madrid.
La talidomida se comercializó con numerosos nombres -Imidan, Varian, Contergan, Gluto Naftil, Softenon, Noctosediv, Entero-sediv, Entero-Sediv-Suspenso…- entre 1958 y 1963 como sedante y calmante de las náuseas durante los tres primeros meses de embarazo alegándose que carecía prácticamente de efectos secundarios negativos y que en caso de ingestión masiva no resultaba letal. La verdad sin embargo es que provocó a decenas de miles de bebés focomelia, anomalía que se caracteriza por la carencia o excesiva cortedad de las extremidades. Anormalidades que podía transmitir la madre si lo tomaba bien como sedante, bien como calmante de las náuseas durante la gestación y también el padre si lo tomaba como sedante porque afecta al esperma. Constatados sus efectos teratogénicos -es decir, que provoca malformaciones congénitas- fue empezado a retirarse lentamente siendo uno de los últimos en hacerlo España que no lo hizo hasta 1962 provocando malformaciones a cerca de 3.000 bebés sin que los sinvergüenzas que lo permitieron hayan pagado jamás por ello. Como en tantos otros casos.
En suma, han tenido que pasar ¡50 años! para que en España esa multinacional tenga que pagar a los afectados… y sólo a 24 de los 3.000 que se calcula resultaron afectados. Obviamente ninguno de los responsables españoles de este desaguisado -la mayoría ya fallecidos- fue condenado.
En suma, una sentencia que llega tarde y no hace justicia. Claro que, ¿qué “justicia” puede ofrecerse a quien desde su nacimiento fue condenado a padecer una gravísima minusvalía solo porque unos individuos vieron la oportunidad de enriquecerse? Porque ese inmenso sufrimiento -el de ellos y el de sus padres y familiares- no se paga con dinero. Aunque algunos ingenuos bienintencionados lo crean y se tomen en serio la alegación de la farmacéutica de que su conducta respecto al fármaco "fue consistente con el estado del conocimiento científico y con los estándares que prevalecían en aquel momento para el desarrollo y la realización de pruebas en la industria farmacéutica". Ya está bien de tomar el pelo a la gente. Porque lo grave de todo esto es que cincuenta años después ¡sigue pasando lo mismo con multitud de fármacos! Y la razón es simple: los dirigentes de las grandes empresas farmacéuticas gozan de impunidad; impunidad que compran una y otra vez a golpe de talonario.