Una de cada doce personas que ingresa en un hospital público es víctima de “efectos adversos” 

 

El 8,4% de las personas que ingresan en los hospitales del Sistema Nacional de Salud sufre algún “efecto adverso” mientras son atendidos, expresión con la que se denomina a “todo accidente imprevisto e inesperado recogido en la historia clínica del paciente que ha causado lesión y/o incapacidad y/o prolongación de estancia en el hospital y/o exitus, y que se deriva de la asistencia sanitaria y no de la enfermedad de base del paciente”. En otras palabras, que terminan sufriendo un problema –fallecimiento incluido- que no tenían al entrar ni estaba relacionado con la razón de su ingreso. El 45% de esos “efectos adversos” se consideraron “leves”, el 39% “moderados” y el 16% “graves”. “Efectos adversos” que llevaron a la muerte al 4,4%.
El estudio –efectuado por el Ministerio de Sanidad y Consumo y coordinado por Jesús Aranaz, director del Departamento de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández de Elche- indica que el 37,4% de esos “efectos adversos” se debió al uso de fármacos, el 25,3% a infecciones hospitalarias y un 25% a la aplicación de procedimientos quirúrgicos, en particular al uso de la anestesia.
Los responsables del ministerio consideran ese “grado de letalidad” como “extraordinariamente bajo” si bien reconocen que “existen áreas de mejora”.
Lástima que entre ese 4,4% de personas sanas que muere cada año por errores o fallos del sistema no estén los responsables del Sistema Nacional de Salud. Porque en lugar de parecerles “normal” lo que pasa tomarían medidas eficaces de inmediato. Lo hemos dicho muchas veces: entrar hoy en un hospital es muy peligroso