Ácaros, pequeños enemigos invisibles

Las medidas higiénicas habituales que todos mantenemos en nuestras casas no son suficientes para dejarlas realmente limpias. Un problema especialmente grave para las personas alérgicas. Y, sin embargo, hay soluciones.

Alergias, rinitis y asma son tres dolencias que han sufrido un gran incremento en los últimos años, sobre todo en las áreas urbanas. Y si bien las últimas investigaciones apuntan que ello es debido fundamentalmente al aumento de la polución atmosférica de nuestras ciudades no es menos cierto que los ácaros del polvo que inhalamos en nuestras viviendas o el pelo de los animales domésticos son importantes agentes alérgenos –sustancias capaces de producir reacciones alérgicas- a tener en cuenta.

En nuestro país las principales causas de alergia son los ácaros del polvo doméstico, el petróleo y la alergia a los animales. Del petróleo ya hablamos en el número 5 de la revista en el que exponíamos el descubrimiento reciente de que es la contaminación a causa de los derivados del petróleo la verdadera razón de las alergias y no los pólenes, que serían los vehículos que expanden el problema pero no los responsables. En cuanto a la alergia causada por los pelos de los animales, el que mayores problemas genera es el del gato, cuyo antígeno -el Fel d1– es, pues, el segundo factor responsable. Hablemos por tanto de los ácaros.

¿QUÉ SON LOS ÁCAROS DEL POLVO? 

Se trata de unos arácnidos microscópicos contra los que es muy difícil luchar y que se alimentan del polvo de los muebles siendo sus excrementos los que producen las reacciones alérgicas en las personas. Los expertos en el tema, como el doctor Alvaro Cadahía García, Jefe de la Unidad de Alergia del Hospital Vall de Hebrón, afirman que la única manera de erradicarlos es utilizando aspiradores muy potentes con filtros de gran resolución y poros menores de 0,2 micras y que cuenten con un sistema de absorción que impida que retornen a la atmósfera. Y es que su pequeño tamaño -4 ó 5 micras- hace que con los aspiradores convencionales el 40% de las partículas del polvo aspirado vuelvan a la atmósfera y permanezcan en suspensión por espacio de varias horas con lo que el efecto es contraproducente para los pacientes alérgicos.

Los ácaros del polvo de los hogares -en realidad, su excremento- están compuestos de una proteína denominada Der p1, principal antígeno responsable de las enfermedades alérgicas crónicas, siendo miles las personas que se encuentran afectadas y cuyos síntomas van desde eczemas y reacciones cutáneas leves hasta enfermedades mucho más graves como el asma bronquial.

¿QUÉ ES UNA REACCION ALÉRGICA?  

La alergia se produce cuando una partícula extraña se introduce en el organismo y el sistema inmunológico, reconocida la «amenaza», se activa de forma incontrolada, excesiva, respecto del peligro potencial real, fabricando unos anticuerpos especiales llamados IgE a fin de contrarrestar el efecto del alérgeno. En suma, se pone en marcha una reacción en cadena y algunas células producen sustancias que dan lugar a diferentes sintomatologías: alergias cutáneas –dermatitis por contacto- respiratorias –rinitis, asma, conjuntivitis- o digestivas –por ingesta de alimentos.

¿Y CÓMO RESOLVER EL PROBLEMA? 

Pues, independientemente de los sistemas paliativos utilizados por los médicos, lo mejor es prevenir. Para lograr un ambiente sano en el hogar es importantísimo mantener el grado adecuado de humedad, una buena ventilación, evitar sustancias que produzcan vapores tóxicos (pinturas, muebles, tapicerías, etc.), restringir el uso de moquetas -y no sólo por el peligro de los ácaros que pueden fijarse en ella sino porque pueden desprender sustancias nocivas por el pegamento o a la composición de sus fibras-, mantener limpias las estanterías de libros porque acumulan polvo, mantener adecuadamente limpios los sistemas de aire acondicionado y evitar en el interior la presencia de animales domésticos –perros y gatos-. En definitiva, es importante mantener unas condiciones de higiene extremas, sobre todo cuando en la vivienda hay personas aquejadas de alergias. Así, conviene limpiar el polvo a menudo con un paño húmedo, evitar la humedad excesiva y limpiar bien las tapicerías, cortinas y ropa de cama pues ahí se concentra el polvo, verdadero caldo de cultivo de los ácaros.

En otro orden de cosas, no podemos olvidar los sistemas de ventilación de los aparatos de aire acondicionado que se han impuesto en oficinas y en viviendas particulares. Se han detectado en ellos virus y bacterias que sobreviven en ese ambiente artificial y que provocan resfriados, epidemias gripales, asma, problemas oculares, dolores de cabeza, faringitis, bronquitis y, por supuesto, reacciones alérgicas. Tan es así que el aumento de estos problemas en los últimos años ha hecho que la OMS (Organización Mundial de la salud) hable de “edificios enfermos”.

En suma, no se trata sólo de la polución exterior sino que dentro de nuestras casas se encuentran diseminados en el aire una serie de agentes que no se eliminan con la limpieza ordinaria y son absolutamente nocivos para la salud. Sólo que para eliminar la suciedad «que no se ve» es necesario el uso de aspiradores muy potentes, como los que se utilizan en los laboratorios de investigación, en algunos centros hospitalarios y en cada vez más hogares, que eliminan los microorganismos y otros contaminantes del ambiente merced a su sistema exclusivo de filtro y acción centrífuga que impide que las partículas dañinas -gérmenes, ácaros, polen, bacterias, etc.- vuelvan a salir al aire de la habitación. El problema es que tales aspiradoras son hoy costosas porque su uso es restringido. La solución sería masificarlas para que sustituyeran a las convencionales y lograr así abaratar sus precios. Todos saldríamos ganando. Aunque no es menos cierto que quienes padecen asma, problemas respiratorios o son alérgicos las rentabilizarán de inmediato.

 María Pinar Merino

Este reportaje aparece en
7
Julio - Agosto 1999
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