Aplicaciones para comprobar la contaminación por Wi-Fi del entorno

Que vivimos en un entorno plagado de radiaciones electromagnéticas que pueden afectar negativamente a la salud es bien sabido a pesar de que algunos intentan minimizar un problema que cada vez es más grave. Pues bien, al menos en lo que a los teléfonos móviles se refiere hay ya en el mercado algunas aplicaciones pensadas para facilitar las telecomunicaciones que sin embargo podemos utilizar para conocer el grado de contaminación electromagnética por Wi-Fi al que estamos sometidos. Nos referimos a Digital Ethereal, Wi-Fi Analyzer, Tawkon y Wi-Fi Solver.

Las radiaciones electromagnéticas emitidas por las redes Wi-Fi inundan ya nuestro entorno, especialmente en las grandes ciudades. Están en todas partes: calles, parques, jardines, oficinas, domicilios, chalés, bares, restaurantes, centros comerciales, aeropuertos, aviones, buques, barcos, trenes, autobuses, camiones, coches…; en suma, en todas partes. Pero es que además la industria nos ha convertido en auténticos centros de telecomunicaciones andantes ya que estamos continuamente enganchados a móviles, tablets, phablets, portátiles, etc. y, por tanto, emitiendo y recibiendo radiaciones electromagnéticas a todas horas. Afortunadamente también tenemos a nuestro alcance recursos para detectar y desenmascarar esa maraña de redes Wi-Fi en la que estamos inmersos. Algo de lo que la gente empieza a ser consciente.

Pues bien, hace escasas semanas se dio a conocer en algunos medios una herramienta que a primera vista parece retratar en colores las ondas Wi-Fi del entorno. Nos referimos a una APP -abreviatura de la palabra inglesa application (aplicación)- que se llama Digital Ethereal. Basta consultar su web –www.digitalethereal.com– para ver de hecho numerosas y vistosísimas imágenes de la supuesta realidad etérea que nos rodea. Muchos quisieron ver en esa iniciativa la posibilidad de medir y demostrar buena parte de las influencias negativas de las redes inalámbricas pero nada más lejos de la realidad. Digital Ethereal no permite obtener más que una expresión artística realizada mediante una cámara de larga exposición y un programa informático que asigna un color y un sonido a cada nivel de cobertura de la red Wi-Fi a la que estamos conectados… pero sólo de ella y no de otras que estén operando a la vez en el entorno.

Lo que se hace es poner la cámara del móvil en el modo de larga exposición y luego moverlo. Y lo que el programa hace es asignar un color a cada intensidad de radiación captada en cada zona del espacio en el que está en ese momento el teléfono lo que depende de la cobertura de la Wi-Fi detectada. Siendo ese movimiento de la cámara con el obturador abierto lo que da lugar a las imágenes tan llamativas publicadas en la web citada. Así que si nos descargamos en el móvil esta aplicación podremos ver si tenemos mucha o poca intensidad de señal en una zona concreta (por ejemplo en nuestro dormitorio) pero nada más.

Existen sin embargo otras aplicaciones que igualmente podemos descargarnos en el móvil y cumplen funciones similares pero más completas pues aportan más información útil. Una de ellas es Wi-Fi Analyzer que permite conocer todas las redes Wi-Fi que tenemos alrededor y medir la intensidad de cada una de ellas. Y también nos permite conocer el SSID (siglas de Service Set IDentifier) -código que identifica la red y es un dato interesante porque todos los dispositivos inalámbricos que intentan comunicarse entre sí deben compartir el mismo SSID-, el número del canal que se está utilizando, su frecuencia de emisión y hasta cuál es el fabricante del router.

Otra alternativa es Wi-Fi Solver -la única aplicación de pago ya que cuesta 89 céntimos- que permite visualizar la propagación de la Wi-Fi en casa o en la oficina. Mediante un algoritmo matemático realiza una simulación de cómo se distribuye la radiación electromagnética en un habitáculo cerrado teniendo en cuenta las características de los materiales de construcción y decoración atendiendo a la mecánica de propagación de las ondas. Hay pues que configurar en la APP qué zonas son de hormigón, dónde hay armarios, etc., y luego ésta, en función de los parámetros de penetración de cada material y de dónde esté situado el router, ofrece una reproducción virtual del entorno electromagnético del inmueble. Podemos así saber de forma detallada en qué zonas de nuestro domicilio, local u oficina hay mayor o menor nivel de radiación.

En cualquier caso la mejor aplicación a nuestro juicio es Tawkon. Permite conocer cuántos minutos hemos estado hablando por el móvil y, de ellos, cuántos hemos estado sometidos a una intensidad alta (lo que depende de la cobertura: cuanta menos cobertura más radiación recibimos). Para quienes echan mano del móvil a todas horas la aplicación puede resultarle esclarecedora ya que así tomará conciencia de la cantidad de tiempo que vive -muy a  menudo sin necesidad real- con el aparato pegado a la oreja… ¡y al cerebro! De hecho Tawkon detecta si estamos utilizando el teléfono en una zona de poca cobertura recomendándonos entonces usar el “manos libres” o el auricular a fin de que la radiación que suframos sea menor. Algo importante desde el punto de vista de la salud ya que no es recomendable utilizar el móvil cerca del cerebro en zonas de escasa cobertura ni en vehículos en movimiento: tren, metro, coche, autobús… Y es que las situaciones de cobertura reducida obligan al teléfono móvil a emitir a mayor potencia y ello aumenta el nivel de radiación electromagnética que emite el terminal interfiriendo con nuestro organismo. Ahora bien, esta aplicación sólo está disponible para Android ya que no obtuvo la aprobación de Apple para formar parte de sus aplicaciones homologadas. A esa empresa no le gusta nada que el cliente pueda asustarse.

En definitiva, hablamos de herramientas que permiten utilizar de forma inteligente la tecnología en favor de la salud. A fin de cuentas en el mundo hipercomunicado que habitamos conocer todas las redes que hay en nuestro entorno puede ser útil pero, sobre todo y más importante, hacernos conscientes de nuestro entorno electromagnético y de cuál es la densidad de las ondas que nos rodean. Porque no las vemos pero existen y nos afectan negativamente. No olvidemos que nuestro organismo funciona mediante impulsos electromagnéticos y el mar de ondas en el que estamos inmersos puede interferir con su funcionamiento vital desencadenando trastornos nada desdeñables. Un problema que a estas alturas toda persona informada conoce -es decir, un 1% de la población porque la mayoría de la gente no lee- ya que existe una amplísima literatura científica que relaciona las radiaciones electromagnéticas con daños al sistema inmune y al sistema reproductivo así como al feto durante el embarazo, efectos genotóxicos, alteración de la barrera hematoencefálica, alteraciones neurológicas, incremento del riesgo de gliomas y otros cánceres cerebrales, variaciones en la producción de melatonina y muchos más (puede conocerlos a fondo leyendo los numerosos artículos publicados en esta revista y tiene agrupados en www.dsalud.com/index.php?pagina=radiaciones). Artículos que demuestran que todos nos movemos hoy en un entorno electromagnético muy contaminado y nuestro organismo se ve obligado a hacer un sobreesfuerzo que no necesita en un entorno natural libre de las radiaciones artificiales generadas por el ser humano. De ahí que sea ya imperativo adoptar medidas que limiten nuestra exposición diaria a ellas. Algo que las aplicaciones mencionadas en este artículo pueden ayudar a prevenir y controlar en el caso de las redes Wi-Fi… solo que las mismas no son más que una pequeña parte del espectro electromagnético ya que actualmente estamos sometidos a otras muchas radiaciones peligrosas: como las que emiten las líneas de alta tensión, los trasformadores, las corrientes armónicas y las emisiones de la propia instalación de nuestra casa. Radiaciones igualmente importantes dada su mayor capacidad de penetración en los tejidos. De hecho hoy día es cada vez más necesario protegerse del entorno y todo indica que en breve la mayoría de la población -al menos en las grandes ciudades- se verá obligada a consultar a expertos en salud geoambiental que detecten y valoren de forma profesional todos y cada uno de los factores de riesgo existentes; no solo electromagnéticos sino físicos, químicos y biológicos. Y es que al igual que vigilamos lo que comemos es imperativo conocer la situación medioambiental de los lugares en los que pasamos más horas y más expuestos estamos: el hogar, el lugar de trabajo, los colegios y guarderías, los centros comerciales… Nuestra salud está en juego.

José Miguel Rodríguez
Director de la Fundación para la Salud Geoambiental

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180
Marzo 2015
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