Dispositivo para saber en qué medida nuestro entorno está contaminado electromagnéticamente

La preocupación por los efectos de las radiaciones electromagnéticas, sean de alta frecuencia –por ejemplo, las antenas, los Wi Fi y los teléfonos móviles- o de baja frecuencia –por ejemplo, las torres de alta tensión y los centros de transformación- es cada vez mayor. Que pueden perjudicar gravemente la salud es ya incuestionable y por tanto hasta que la legislación cambie estamos obligados a revisar nuestro entorno en cuanto tengamos síntomas inexplicables. El problema es que saber si nuestras dolencias pueden deberse a emisiones electromagnéticas pasa por encontrar el aparato que confirme su presencia. Pues bien, es el caso de los dispositivos que comercializa ya en España la empresa Gigahertz Solutions. Les hablamos de ellos.

Las radiaciones electromagnéticas pueden hacernos enfermar. Estando en la calle, en la oficina o en nuestro propio hogar pues hoy día proceden ya de numerosas fuentes, desde las centrales eléctricas y las torres de alta tensión a los transformadores, desde las antenas emisoras de televisión, radio y telefonía hasta los dispositivos WiFi y Bluetooh, desde los aparatos de telefonía móvil e inalámbrica hasta los electrodomésticos. Impacto sobre la salud que obviamente está en consonancia con la intensidad, potencia y frecuencia de esas radiaciones. Es pues cada vez más necesario poder comprobar de forma objetiva el alcance real del problema a fin de tomar las medidas adecuadas, tanto preventivas como sanitarias y legales. Especialmente si el problema de contaminación electromagnética existe y lo tenemos en nuestro propio domicilio porque como ya se explicó en la revista (lea en nuestra web –www.dsalud.com– lo publicado en el nº 112) el Tribunal Supremo ratificó una sentencia de la Audiencia Provincial de Murcia que condenaba a Iberdrola a adquirir un inmueble a causa de la invasión electromagnética que provocaba uno de sus transformadores. Sentencia que entre otros argumentos jurídicos decía: “Lo que nos hemos de plantear es la razón por la cual un ciudadano, una vez adquirida una vivienda, tenga que soportar los campos electromagnéticos que sean producidos por parte de una subestación que se encuentra debajo de la misma, campos éstos que de conformidad con el informe pericial y según estudios recientes producen efectos biológicos por debajo de las medidas que se encuentran en el piso en cuestión y que está por ver si tales efectos biológicos son o no perjudiciales para la salud de los humanos, generando con ello el normal y elemental desasosiego en los moradores de las viviendas donde se introducen los mismos”.

Recordemos asimismo que en el último gran estudio recopilatorio de todo lo conocido hasta el momento sobre la influencia de los campos electromagnéticos en la salud -el llamado Informe Bioiniciativa: fundamentos sobre los estándares de exposición pública a los campos electromagnéticos basándose en la Biología quese publicó a finales del 2008 y fue elaborado por el grupo BioInitiative, equipo de trabajo de 14 investigadores de prestigio internacional (científicos, médicos y expertos en salud pública) dedicados a analizar las evidencias científicas existentes hoy sobre la incidencia de las radiaciones electromagnéticas en la salud- se manejan ya cifras mucho menores –¡hasta cien veces menores!- que las permitidas por nuestra legislación. Y hablamos de un documento elaborado a partir del análisis de 1.300 referencias bibliográficas de artículos y estudios científicos cuya principal conclusión es ésta: “Mientras los nuevos límites de ELF –ondas de frecuencia extremadamente bajas– se desarrollan y ponen en ejecución un acercamiento razonable sería plantear 1 mG -0’1 microteslas para espacios habitables adyacentes a todas las nuevas o ampliadas líneas de energía y un límite de 2 mG -0’2 microteslas para el resto de nuevas construcciones. También se recomienda que se establezca un límite de 1 milliGauss-0’1 microteslas para los espacios habitados por niños y/o mujeres embarazadas. Esta recomendación se basa en la asunción de que se requiere mayor protección en el caso de los niños porque no pueden protegerse y el riesgo de que padezcan leucemia es lo suficientemente alto como para que haya que actuar y regular la situación ya. En este caso concreto es aconsejable ampliar el límite de 1 milliGauss al espacio ocupado existente”.

Por tanto medir la intensidad de los campos electromagnéticos que nos rodean y hacerlo correctamente es cada vez más importante porque si los instrumentos de medida escogidos son poco adecuados y muestran valores altos que no se corresponden con una realidad objetiva los resultados no sólo podrán ser rebatidos como medida de referencia a la hora de buscar soluciones legales sino que además pueden provocar a las personas supuestamente afectadas una preocupación innecesaria con su correspondiente estrés patológico asociado. Por otra parte, si las mediciones realizadas como consecuencia de tratarse de instrumentos inexactos señalan poca intensidad o incluso ningún campo electromagnético siendo la realidad la contraria las personas afectadas pueden acabar descartando las emisiones electromagnéticas como posible origen de sus males renunciado a posibles soluciones terapéuticas o legales.

Cabe pues la posibilidad de recurrir a empresas como Domobiotik -especializada en el estudio de la calidad ambiental en el ámbito de la arquitectura y la construcción de la que ya hablamos en el nº 105- o a asociaciones como GEA (Grupo de Estudios Ambientales) que nos ayuden y orienten o se encarguen directamente de las mediciones –lo que puede costarle entre 300 y 500 euros dependiendo del profesional- pero también a dispositivos sencillos de utilizar por personas no especializadas profesionalmente que ya existen en el mercado. La pregunta más frecuente en estos casos es cuál elegir.

GIGAHERTZ SOLUTIONS

Desgraciadamente en España ninguna organización pública está dando al problema la importancia que tiene por lo que más vale examinar lo que ya se ha hecho en países más preocupados por el asunto. Y un buen ejemplo de ello lo encontramos en Alemania donde la asociación Büergerwelle e.V informa desde 1977 a los ciudadanos de los últimos estudios y noticias referentes a los riesgos de los campos electromagnéticos publicando uno de los boletines on-line más importantes en este ámbito: EMF-Omega-News. Pues bien, en julio del 2006 dio a conocer un amplio estudio comparativo titulado Test: High-Frecuency measuring instruments. Myth and reality (Test: instrumentos de medida de emisiones de alta frecuencia. Mito y realidad), uno de los más importantes realizados hasta el momento. Y en él se decía: “Actualmente nos enfrentamos a otra tarea importante: la verificación de la operatividad de los instrumentos de medida a fin de evitar inducir a error a las personas por resultados obtenidos con mediciones incorrectas. A pesar del hecho de que pruebas como éstas van acompañadas de un inmenso gasto de tiempo y  dinero su gran importancia es la razón para seguir llevándolas adelante en el futuro”.

Y el gran triunfador de la prueba que comparaba los aparatos de las dos empresas más importantes del sector fue la compañía Gigahertz Solutions con sus dispositivos HF58B, HF58B-r (capaces de medir de 800 MHz a 2,5 GHz) y HF59 (que mide de 27 MHz a 2,5 GHz) que pueden ya adquirirse en nuestro país. Todos ellos son analizadores de radiaciones pulsadas de altas frecuencias procedentes de telefonía móvil, sistemas inalámbricos de trasmisión de datos WLAN o Wi-Fi, telefonía inalámbrica, Bluetooth, microondas, etc. y fueron clasificados en el test comparativo como “muy buenos”.

Los dispositivos Gigahertz –añade el estudio- no sólo son recomendables para la construcción medioambiental o para la medición por parte de ingenieros sino también para los no profesionales técnicamente interesados. Si por ejemplo una ciudad, una comunidad, un grupo de acción o un particular deciden adquirir uno de estos dispositivos estará en condiciones de determinar con fiabilidad la exposición total a la radiación correspondiente sin depender de otros instrumentos. Y con la posibilidad de repetir la prueba cuándo y dónde quiera”.

A la hora de plantearse la prueba comparativa y valorar la fiabilidad de los dispositivos Büergerwelle e.V reconoció tener el conocimiento para llevar a cabo los estudios precisos pero no el equipamiento necesario. Sus opciones eran pues comprarlo –solo que el coste de la adquisición de los equipos superaba los 4.000 euros y ello hacía imposible su compra porque se trata de una organización sin ánimo de lucro- o enviar una carta a las empresas fabricantes para que fueran ellas las que proporcionaran gratuitamente los equipos. Pues bien, una de las dos empresas examinadas -según afirma la propia organización alemana- no dio ningún tipo de facilidad para que pudiera llevarse a cabo el estudio comparativo. Y aseveran que si finalmente pudo llevarse a cabo fue gracias a la disponibilidad mostrada por la empresa Gigahertz Solutions. “Para Gigahertz -resalta Büergerwelle e.V en su informe- no fue ningún problema colocar el equipo de medición a nuestra disposición. Ellos verificaron la competencia del señor Zwerenz  –persona a la que encargó Büergerwelle e.V el test-en el manejo profesional de equipos de gama alta y a continuación nos permitieron utilizar sus equipos que cuestan más de 100.000 euros. De esta manera el Sr. Zwerenz fue capaz de llevar a cabo personalmente las pruebas con total independencia”.

Claro que -como era de esperar- la confianza de esa empresa en sus productos estaba más que justificada. El test demostró que eran los más fiables a la hora de realizar las mediciones más ajustadas. Y agregaremos que Büergerwelle e.V no ha sido la única entidad en reconocer la validez de los distintos modelos de medidores de Gigahertz Solutions.

Hablamos de unos dispositivos queestán diseñados para evaluar las radiaciones de alta frecuencia comprendidas entre los 27 MHz y los 6 GHz, banda que comprende las frecuencias de la radio y la televisión (digital y analógica), las emisiones de la televisión digital terrestre, las emisiones microondas, las emisiones de telefonía móvil GSM y UMTS, las emisiones de radar, telefonía inalámbrica, telefonía por cable, tecnología Wi-fi, WLAN o transmisión de datos inalámbrica y la tecnología Wimax (interoperabilidad mundial para acceso por microondas). Eso sí, existen diferentes modelos con distintas prestaciones que los van haciendo cada vez más completos y complejos por lo que no es de extrañar que  sus precios vayan desde los 99 euros del ME3030 -detector de contaminación electromagnética diseñado para uso doméstico que indica mediante sonidos la intensidad de las radiaciones de alta frecuencia- hasta los 1.720 euros del HFE59B, modelo altamente profesional.

OTRAS PRUEBAS 

Obviamente durante los últimos años esos dispositivos han sido sometidos además de al mencionado a otros estudios. Y siempre han demostrado su fiabilidad y calidad. En la revista Wohnung+ Gesundheit de marzo del 2004, por ejemplo, la Asociación de Biólogos de la Construcción Baubiologie Verband eV publicó un extenso trabajo comparando 13 medidores de alta frecuencia. Y el resultado final señaló una “óptima relación precio-resultados” para el HF35C de Gigahertz dando un resultado igualmente satisfactorio para el modelo HF58B.

Dos años después la conocida revista Computerbild publicó una prueba comparativa entre las dos empresas más importantes del sector en la que incluyó uno de los más sencillos y baratos analizadores de Gigahertz, el HF32D (de 800 MHz a 2,5 GHz), que cuesta unos 190 euros, siendo considerado el mejor en la prueba por lo satisfactorio de sus prestaciones y su bajo precio.

Por su parte, el servicio de radiodifusión alemana WDR también probó distintos dispositivos para su espectáculo Quarks & Co de 19 de junio de 2007. Y el HF32D fue escogido como el mejor.

Asimismo, la revista Chip publicó en su edición de junio del 2008 un informe sobre radiaciones titulado Strahlenreport 2008 que recogía los resultados de distintos experimentos y señalaba: “Los dispositivos Gigahertz son los detectores más fiables de campos de baja y alta frecuencia”.

Agregaremos que también existen a disposición de los profesionales -y de quienes puedan estar interesados- otros modelos capaces además de medir espectros de baja frecuencia -entre 5 Hz y 1 MHz- lo que permite la medición de redes de tensión ferroviaria, redes de alta tensión, centros de transformación, campos magnéticos de hasta 400 microteslas y campos eléctricos de hasta 20.000 V/m.

LA NECESIDAD DE PROTEGERNOS

Terminamos recordando que también en nuestras oficinas y hogares puede haber contaminación electromagnética. Y por tanto en ambos casos cabe tomar medidas. Sin olvidar que hoy podemos anular o disminuir las radiaciones electromagnéticas que generan los móviles, los ordenadores y los electrodomésticos mediante los dispositivos adecuados. En la revista hemos hablado de algunos de ellos como el Hilefarma, elGamma-7-RT (de ambos se habló en el nº 70) o el Chi-e-Harmonizer(en el nº 110).

Además podemos anular la corriente que alimenta los aparatos conectados a la red eléctrica en el dormitorio y las habitaciones colindantes mediante simples desconectadores de red, componentes electrónicos que se colocan en la caja de fusibles y permiten desconectar zonas de la casa a la hora de dormir con la peculiaridad de que si alguien enciende una lámpara u otro electrodoméstico el dispositivo  lo reconoce y desbloquea el transito eléctrico permitiendo su uso. De esa manera se consigue que mientras uno duerme las líneas eléctricas que suelen pasar empotradas en la pared donde se apoyan los cabeceros de las camas estén inactivas. Existen incluso dispositivos como el enchufe Chi-Big que conectados a la pared son capaces de anular la corriente circulante en la habitación. Como existen en el mercado cables e interruptores especialmente aislados para reducir los campos electromagnéticos que rodean los aparatos conectados a la red.

Asimismo podemos aislar nuestras paredes con pantallas, mallas o pinturas especiales (con toma de tierra) para impedir las radiaciones provenientes del exterior. Incluso existen mallas aislantes -tipo mosquiteras- con las que recubrir nuestras camas. Es más, hay hasta empresas –como Artecs Silvercoat– que ofrecen tejidos sintéticos muy ligeros y transpirables capaces de reflejar los impulsos analógicos y digitales de radiofrecuencia y ondas electromagnéticas emitidas por microondas, Wi-fi y antenas de telefonía con los que confeccionar tanto ropa como cortinas para proteger las ventanas o colchas para cubrir la cama.

Y es que hasta que nuestros políticos despierten de su letargo intelectual en este ámbito más vale que nos movamos nosotros.

Sonia Barahona

Este reportaje aparece en
116
Mayo 2009
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