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Febrero 1999
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Los deseos ocultos

La comunidad científica no admite la transmisión de los pensamientos ya que cuando se han realizado experimentos en laboratorio el resultado ha sido contradictorio y poco significativo. Lo que no es de extrañar porque el ser humano ha demostrado en muchas ocasiones que no puede ser tratado como una cobaya. Y es que, aunque el sujeto responda siempre de la misma forma, no es menos cierto que cualquier alteración emocional, por pequeña que sea, puede hacer variar el resultado del experimento. Y una vez más, al no tener los medios tecnológicos que nos permitan registrar la transmisión del pensamiento, lo más sencillo es negar su existencia. Sin embargo, no hace muchas décadas se negaba también la existencia de los Rayos X o de los Gamma. En cualquier caso, y mientras la polémica se resuelve, lo cierto es que los pensamientos negativos se expanden en el ambiente influyendo en las personas que nos rodean.