CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 129 / JULIO – AGOSTO / 2010

Sr. Director: hace unas semanas llegó a las librerías un libro del doctor Víctor Javier Sanz titulado La Homeopatía, ¡vaya timo! obviamente escrito con el único fin de desprestigiar a la Medicina Homeopática en otro desesperado intento de tratar de detener la ola de popularidad –debido a su eficacia- que hace que cada más pacientes acudan a las consultas de los profesionales de la salud que la practicamos. Intento vano porque los datos hablan por sí solos: en España 2.000 pediatras, 2.600 médicos de distintas especialidades y 3.000 médicos generalistas utilizan -habitual u ocasionalmente- medicamentos homeopáticos. Y unas 5.000 farmacias aconsejan y despachan ya -habitual u ocasionalmente también- medicamentos homeopáticos. Es más, el 15% de la población utiliza medicamentos homeopáticos y un 25% estaría dispuesto a utilizarlos. Y esas cifras son superiores en el resto de los países europeos donde 3 de cada 4 personas conocen la Homeopatía y el 30% la utiliza ya. Ocupando el primer lugar Francia donde el 74% de los enfermos afirma “estar dispuesto a aceptar tratamientos homeopáticos si su médico se los propone”. De hecho allí 5.000 médicos recurren habitualmente a la Homeopatía y otros 25.000 ocasionalmente. Claro que el 69% de los médicos franceses considera que la Homeopatía es una terapia eficaz. Y cada vez hay más franceses que eligen este tratamiento alcanzando el 40% de la población. Es más, el 66% de las madres de familia utilizan la Homeopatía para sus hijos, tanto de forma preventiva como curativa, sobre todo en patologías ORL, salida de dientes, nerviosismo y traumatismos leves. En el mundo más de 100.000 médicos prescriben habitualmente medicamentos homeopáticos a más de 300 millones de pacientes (dato extraído de www.homeopatia-si.es). Cada día existen pues más médicos homeópatas en todo el mundo que tratan, alivian y curan enfermos, cada día existen más aparatos de electromedicina que alivian y curan con frecuencias obtenidas de remedios homeopáticos, cada día se publican más libros sobre Homeopatía, cada día se escriben más casos clínicos de personas aliviadas y curadas con ella y cada día son más los colegios de médicos de España que apoyan u organizan cursos o congresos sobre Homeopatía. Y no se olvide que la Ley del Medicamento de 25/1990 la incluye y recientemente se han dado pasos para que su práctica se considere “acto médico”. Y es que, le guste o no a algunos, los médicos y los pacientes preferimos hoy los remedios homeopáticos a los fármacos paliativos de síntesis química que tantos efectos secundarios provocan. Pacientes que vuelven a las consultas privadas siendo una medicina de pago y que no volverían si no constataran resultados. Y menos en los tiempos de crisis que vivimos. Claro que la clave de todo esto es sencilla: el Dr. Víctor Javier Sanz pertenece al grupo de médicos que aún viven anclados en el obsoleto paradigma científico que se impuso el pasado siglo XX donde la materia era el centro de todo y en el que lo galenos se centraron en tratar de eliminar los síntomas de forma aislada. Médicos que no han acabado de entender que tras la materia está la energía subyacente que la posibilita y que es mejor tratar a un paciente de forma holística (global, vaya) que no síntoma por síntoma. Médicos que no entienden que un cáncer, por ejemplo, puede ser originado por acidez orgánica, intoxicación de la matrix celular, acumulación en el tiempo de corrientes electromagnéticas o telúricas, traumas psicoemocionales o desequilibrios energéticos previos a los bioeléctricos que desestabilizan la química de la célula. Que siguen empeñándose en medir la energía con el “método científico” que sólo sirve para estudiar los efectos de la materia. Médicos que se limitan a dar paliativos a sus pacientes porque así lo dice su “protocolo”. Otros, en cambio, intentamos equilibrar al enfermo, eliminar la causa si la hallamos y mejorar su estado sin provocarle males posteriores. Es más, a los enfermos que nos llegan superintoxicados a causa de largos tratamientos con fármacos químicos tenemos primero que desintoxicarles… tanto si siguen con la alopatía como si deciden apostar por técnicas naturales como la Homeopatía o la Acupuntura. Lamentablemente no es el único médico que desprecia lo que no conoce. Podría citar numerosísimos trabajos que avalan la Homeopatía y dar infinidad de argumentos en su favor pero me limitaré por falta de espacio a indicar un link –www.homeopatia-si.es– donde más de 60.000 firmas dan testimonio de que la Homeopatía funciona. Personas a las que nadie ha engañado ni timado como ese doctor afirma en ese libro que sí que está intoxicando al público y a muchos compañeros. Afortunadamente la gente ya sólo cree lo que ve y lo que siente; por eso las personas comienzan a confiar más en la medicina no convencional que en la convencional. Por algo será. Si mi “colega” quiere encontrar auténticos maestros del timo que mire hacia otro lado en lugar de hacerlo hacia los homeópatas. Nosotros ahorramos mucho dinero a la Seguridad Social y sólo ganamos si curamos. Además basta leerse los resultados que con Homeopatía obtienen los doctores Banerji (pinche el lector en www.fidelibus.com/sol-brain.htm), los últimos trabajos de Montagnier, la literatura científica que existe al respecto o hablar con mis pacientes o con los de mis colegas homeópatas. Aunque creo que sería inútil teniendo en cuenta que ese doctor desprecia una Medicina que en un país de más mil millones de personas como la India está reconocida por el Sistema Nacional de Salud y hoy ¡se enseña en más de doscientas universidades! Sin comentarios. Atentamente,

Dr. Santiago de la Rosa Iglesias

Coincidimos plenamente con usted. Es más, coinciden con usted hasta los colegios médicos de medio mundo; claro que tuvieron que rectificar ya que hace apenas una década la mayoría de sus colegas opinaba que ni la Homeopatía ni la Acupuntura eran terapias “serias”. Esa es la triste y lamentable verdad. Y eso que hasta la OMS reconoció su eficacia ¡hace décadas!


Hola: me gustaría explicarles que a pesar de que llevaba una vida saludable a los 33 años me diagnosticaron un cáncer renal. Y eso que practicaba algo de deporte, no bebía, no fumaba y en mi familia no hay antecedentes familiares. Los médicos me dijeron que podía ser a causa de algún contaminante al que estuviera expuesto así que empecé a investigar qué pudiera haber hecho o ingerido. Entendí que por el estado del tumor -estadio I- tenía que haber sido hacía poco tiempo por lo que empecé a buscar en el ambiente donde residía dado que en mi trabajo no había ningún riesgo destacable. Busqué datos en el Instituto Carlos III y en el Ministerio de Sanidad, comprobé cómo en la zona donde vivía en Galicia había una gran cantidad de casos de cáncer de todo tipo y que algunos investigadores lo relacionaban con el gas radón; sobre todo el del pulmón. Decidí entonces analizar la vivienda donde vivía y el resultado fue increíble: había departamentos de la casa con más de 1.600 Bq m3 cuando el límite máximo recomendado por la Unión Europea es de 200 y el de la OMS de 100. Pero como hacía sólo 3 años que vivía en esa casa pensé que no podía ser la causa de mi cáncer renal porque el gas se inhala y en ese caso debía haber sufrido cáncer de pulmón. Entonces pensé que el problema podía estar en el agua que bebía, la analicé y no solo había radón sino restos de uranio. Así que me puse en contacto con todo tipo de administraciones dado que en los alrededores había más casos de cáncer ¡y no hicieron nada ni por mí ni por los demás! Después de ver los reportajes que realizan en su revista afrontando problemas relacionados con el cáncer pensé que igual les interesaba esta historia, sobre todo porque las administraciones son conocedoras del problema, hicieron mapas –los tengo yo- y en las contestaciones que tengo ¡reconocen el riesgo de la población que vive en lugares de alta radiactividad natural y beben agua sin ningún control de análisis radioactivos! No busco protagonismo, sólo ayudar a la gente. Un saludo.

Nacho Vidal
(Zaragoza)

Cuando hace varios años iniciamos la saga de artículos sobre el cáncer explicamos en el capítulo II (puede usted leerlo en nuestra web- www.dsalud.com– en el reportaje Cáncer: ¿qué es y qué lo causa? (II) que apareció en el nº 36- que entre las radiaciones ionizantes que pueden dar lugar a su aparición está “la radiactividad natural de los rayos cósmicos procedentes del espacio y la propia de algunos minerales como el uranio o el torio sin olvidar al gas radón -procedente del uranio- que se encuentra de forma natural en la tierra así como el que procede de materiales de construcción, abonos fosfatados o componentes de radioemisores” explicando que de hecho son la principal causa de muchos cánceres de pulmón pero también del de tiroides y de los linfomas. Y ya habíamos advertido en el artículo Vivir en una casa sana que apareció en el nº 4 que debíamos ser conscientes de que “existen más de 150 minerales en la corteza terrestre que emanan radioactividad de forma natural y que esas partículas o gases radioactivos –como el radón- fluyen hacia la atmósfera concentrándose en las zonas de mayor flujo como grietas, fisuras y fallos del subsuelo”. Posteriormente advertimos en el reportaje Fumar paquete y medio de cigarrillos al día durante un año es como recibir la radioactividad equivalente a 300 radiografías -aparecido en el nº 92- que el radón está presente igualmente en los cigarrillos ¡porque lo agrega injustificadamente la industria tabaquera! Somos pues muy conscientes de ese problema y de que el uranio se halla en las aguas de ¡muchas zonas de España! No son casos aislados. Y lo hemos denunciado hasta el aburrimiento. Pero las autoridades prefieren silenciarlo y beber discretamente a diario agua mineral porque ellas se lo pueden permitir. Los demás que se busquen la vida. ¿Por qué cree que nuestro aire, bebida y comida están tan contaminados? ¿Ha leído los numerosos artículos que hemos publicado al respecto? Le sugerimos que lo haga. Aunque nosotros dudamos ya de que la gente reaccione. Ni siquiera estando su vida en peligro. Un ejemplo: ¿sabe cuántas urbanizaciones de la sierra madrileña están asentadas sobre terrenos que desprenden gas radón? Muchas. Y la mayor parte de sus habitantes lo ignora a pesar de que sí lo saben las autoridades políticas y sanitarias. Aún más: ¿sabía que una sola de las llamadas “bombillas de bajo consumo” regaladas gratuitamente por el infumable Ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, contiene entre 3 y 5 miligramos de mercurio y que esa cantidad basta ¡para contaminar 190.000 litros de agua! ¿Tiene alguien idea de la gigantesca contaminación que vamos a sufrir en España cuando esas bombillas empiecen a tirarse irresponsablemente a la basura y parte llegue a los acuíferos, ríos, lagos y pantanos? No, en nuestro país no hace falta que un terrorista busque armas de destrucción masiva: ¡se las ofrece gratuitamente nuestro gobierno! Si lo duda lea el lector en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que publicamos en el nº 116 con el título Las llamadas “bombillas de bajo consumo” son peligrosas para la salud del que no se ha querido hacer eco prácticamente ningún medio de comunicación.


Ante todo quiero felicitarles por la labor de divulgación que están haciendo con la publicación de su revista (soy asiduo lector desde hace años, prácticamente desde los primeros números). El motivo de mi carta es un problema de salud. En el 2004, cuando tenía 44 años, me ingresaron en el hospital porque tuve un ictus debido al parecer según los médicos a un infarto previo que tuve unos seis meses antes. Creo que fue –como luego puede relacionar- una noche que pasé francamente mal al salir del gimnasio pero como no soy de médicos aguanté. Claro que tampoco imaginé en ningún momento que pudiera ser algo grave ya que no tuve dolor ni en el pecho ni en el brazo izquierdo. Me trataron en el hospital de Txagorritxu, en Vitoria, y al poco pude recuperar la movilidad del lado derecho. El habla me costó un poco más. Me dieron el alta para al cabo de un mes volver a hacerme un cateterismo pero una vez en el hospital me entró miedo y me negué de lleno a que me hicieran esa exploración. Así que me volvieron a dar el alta y me despacharon sin más. Después, en casa, me dediqué a buscar todos los artículos de su revista que tuvieran relación con mí caso encontrando un artículo del doctor Matías Rath. Compré un libro suyo en el que pone énfasis en el consumo de grandes cantidades de vitamina C y puse en práctica su recomendación durante años. Luego, hace dos o tres, el médico del ambulatorio -un médico con conciencia- me aconsejó que le preguntara al cardiólogo si me podía quitar el Sintrom a lo que éste me respondió -con muy mala leche- que él no era nadie para quitarme lo que otro médico me había recetado. Claro que si voy al primero al leer el informe se acordará de quién soy y me mandará a freír espárragos por haberme negado al cateterismo. Así que ya ven mi dilema: ¿me quito yo mismo el Sintrom, paso de médicos y me arriesgo a que me vuelva a ocurrir? Porque aparte de mi propio miedo también entra en juego el miedo de mi mujer y eso me frena. Si creen que es necesario les puedo enviar los informes médicos. Hace unos días, releyendo de nuevo una revista pasada, reparé en una noticia del nº 121 que decía Proponen una alternativa anticoagulante a la Warfarina. Creo que ya se imaginaran mi pregunta: ¿funciona? ¿Hay alternativas naturales al Sintrom? Agradecería cualquier información pues lo que más deseo en este momento es poderme deshacer del incordio de estar tomando esa pastilla de por vida. Muchas gracias por su atención.

Josu

En la noticia que menciona explicamos que para evitar el riesgo de trombos muchos pacientes toman habitualmente anticoagulantes como la warfarina -que en España comercializa Aldo-Union como Aldocumar– y acenocumarol -el conocido Sintrom de Novartis Farma-, algo que exige controles periódicos para ajustar las dosis y la imposibilidad de ingerir determinados fármacos –como la aspirina que se usa para lo mismo- y alimentos -como el alcohol, la coliflor, las espinacas, las acelgas, los espárragos o la carne de hígado- para evitar interacciones. Y contamos efectivamente que en el Congreso Europeo de Cardiología que se acababa de celebrar en Barcelona la multinacional Boehringer Ingelheim había presentado una alternativa a la warfarina que bautizaron como Dabigatran. Añadiendo que según Josep Brugada, presidente de la Sociedad Europea de Arritmias, tras comparar su eficacia con la warfarina -no con el Sintrom– y comprobar los riesgos de ictus y hemorragias graves «es globalmente más eficaz, más seguro y más fácil de usar”. Pero aclaramos que aún así seguía habiendo posibles efectos secundarios y alternativas naturales igual de eficaces. Para empezar debemos decirle que está por demostrar que la estrategia de dificultar la agregación plaquetaria permita prevenir accidentes cardio y cerebrovasculares. Sin olvidar que son numerosas las personas que han muerto de hemorragias -sobre todo cerebrales- en el intento de evitar que tuvieran trombos? Luego, ¿tiene sentido arriesgarse a morir de una hemorragia cerebral por intentar evitar un infarto? Mire, hemos explicado muchas veces que cuando las arterias se dañan el colesterol aparece para evitar que uno se desangre. Son nuestros “parches” internos naturales, necesarios e inevitables. Y por tanto la estrategia adecuada pasa por impedir que aparezca el problema proporcionando los nutrientes que el cuerpo necesita. Y esos están todos en las frutas y verduras. De ahí que la mejor manera de prevenir posibles accidentes cardio y cerebrovasculares sea un tratamiento ortomolecular para asegurarse de que la causa de la fragilidad de las venas y capilares no está en el déficit de algún nutriente, especialmente de vitamina C -como usted leyó- pero también de aminoácidos como la lisina, la prolina, la arginina, la carnitina, la cisteína y la taurina, de minerales como el magnesio, el cobre, el potasio y el calcio, de la coenzima Q-10, de inositol, de picnogenoles (un tipo de bioflavonoides), de betacaroteno (provitamina A), de vitaminas D, E y H (biotina) y de algunas del grupo B (especialmente las B1, B2, B3, B5, B6, B9 y B12). En suma, la salud se recupera dando al organismo lo que necesita y no fármacos que le dificulten o impidan desarrollar sus funciones. Dicho esto sepa que hay productos que tienen el mismo efecto de esos anticoagulantes que tanta gente toma. Es el caso del chocolate negro; produce el mismo efecto que la aspirina. Bastan dos cucharaditas diarias de chocolate puro, es decir, hecho con extracto seco de granos de cacao. Y se logra ese efecto gracias a su riqueza en bioflavonoides. También el consumo de huevos enteros puede ayudar a reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares y ataques al corazón porque sus proteínas retrasan la coagulación sanguínea y demoran la conversión del fibrinógeno en fibrina, base estructural de los coágulos de sangre. Como igualmente ayuda la ingesta de ácidos grasos esenciales omega 3. En suma, tiene usted alternativas carentes de efectos secundarios. El problema es que sobre nutrición la inmensa mayoría de los médicos no sabe prácticamente nada así que es difícil -por no decir imposible- intentar explicárselo: no suelen escuchar porque no les gusta reconocer su ignorancia en ese ámbito.


Estimados señores: querría hacer una consulta sobre una verruga genital que me salió en el muslo, quizás por la costumbre de sentarme cuando uso los inodoros públicos. El caso es que de niño llegué a tener las manos llenas de verrugas y recuerdo que con nitrato de plata conseguí eliminarlas por completo. Puedo decir que no me quedó ninguna marca y, literalmente, se caían solas. Quería saber pues si en este tipo de verruga, ya que se encuentra en un sitio fácilmente accesible y no comprometido, podría utilizar también dicho método o me recomiendan algún otro. Atentamente,

Ion Mtz
Retana (Vitoria)

En el nº 91 de la revista publicamos –lo tiene en nuestra web: www.dsalud.com- un artículo titulado Cómo eliminar las verrugas donde se halla la información que necesita pero ante todo asegúrese de que es una verruga porque se puede confundir con otro tipo de lesiones como la queratosis actínica, la queratosis seborreica, el carcinoma espinocelular, el queratoacantoma, el nevus melanocíticos verrucosos o un fibroma péndulo, entre otras. Una verruga es una pequeña tumoración redonda u oval, dura, áspera y rugosa que se levanta sobre la piel de forma indolora y la causa el virus del papiloma humano. Y es importante saber que desde el contagio hasta su manifestación visible pueden transcurrir meses e incluso años. En muchas ocasiones desaparecen sin tratamiento alguno, especialmente en los niños. Los dermatólogos hablan de varios tipos pero todos están causados por uno o varios de los más de 100 genotipos diferentes del papilomavirus humano. Cualquier antivírico potente puede pues ayudar. Son los casos del Renoven (Bio-Bac), el Viusid y el extracto de semilla de pomelo. Ahora bien, se pueden hacer desaparecer aplicándoles efectivamente nitrato de plata pero también ozono, plata coloidal, ajo crudo, zumo de limón, extracto de anís estrellado, ácido salicílico, ácido láctico, agua oxigenada, yoduro de plata, tintura de yodo y polividona yodada. Y en casos resistentes se puede usar crioterapia -con nitrógeno líquido-, electrocirugía o un láser.


Estimado Sr. Campoy: gracias por esta maravillosa revista que cada día –lo compruebo por amigos y familiares- lee más gente. Gracias a ella quienes tenemos una enfermedad grave o de cualquier índole comprobamos que los enfermos no estamos tan equivocados cuando nos negamos a tomar los venenos que nos quieren dar. Soy consciente de que los tratamientos naturales son más lentos pero curan y alivian; y como no tienen efectos secundarios no tienen peligro. Soy una paciente que ya le escribió en abril del año pasado para comentarle acerca del cáncer de mama que padezco. Mi consulta ahora es sobre otros productos naturales que he conocido pues como le dije en su momento después de la operación me negué a darme los tratamientos convencionales (quimio y radioterapia), algo que no gustó para nada a mi médico. Me llegó a decir que estaba jugando con mi vida y que llegaría un día en el cual ya no podrían hacer nada por mí. En fin, Ud. ya sabe cómo meten el miedo en el cuerpo a los que no siguen sus protocolos. Quiero por ello dejar constancia de que gracias a los tratamientos naturales -vitamina C, colágeno de magnesio y todo lo que puedo en cuanto a medicina natural se refiere- mi cáncer se ha reducido a la mitad. Tengo el convencimiento de que si ayudo a mi organismo potenciando mis defensas mi cuerpo podrá combatir mejor cualquier enfermedad por muy grave que sea, como es mi caso. Por supuesto mi estado de ánimo es excelente y mis niveles de colesterol, triglicéridos, azúcar, etc., igualmente excelentes según el médico. Creo pues que no estoy tan equivocada como quieren hacerme creer cuando les voy a ver y me insisten en que debo operarme y hacerme una masectomía (cosa a la que de momento me niego rotundamente). En fin, como le decía he conocido otros productos que, por supuesto, también estoy tomando. Los distribuye Agel y se llaman EXO, UMI, OHM, PRO, FIT, FLX y HRT. Cada uno es para un tema específico: EXO por los antioxidantes, UMI para la regeneración celular y la eliminación de los metales pesados del organismo… En fin, les estaría profundamente agradecida si me pudieran informar de estos productos que me imagino ya conoce. Sé que están autorizados, incluso en España. Mi fe en ellos es muy grande pero quiero saber su opinión. Y gracias otra vez por los consejos y la información que nos dan. Sigan así. Hacen mucho bien a todo el mundo, enfermos o no. Dios les bendiga a todos

Carmen Barrios

Le agradecemos sinceramente sus palabras. En cuanto a los productos que menciona son efectivamente naturales y sin duda pueden ayudarla pero no tenemos noticia de que su eficacia haya sido clínicamente probada y de ahí que no hayamos hablado de ellos. Porque obviamente ha de ser el fabricante de un producto el que la pruebe y constate. Nosotros nos haremos eco de ello si esos estudios se realizan.


Estimado Sr. Campoy: conocemos desde hace poco la revista y, la verdad, encontramos muy interesantes sus contenidos porque podrán ser más o menos de nuestro interés pero visto desde un prisma diferente al que “nos tienen acostumbrados”. Lástima no saber de su existencia antes aunque más vale tarde que nunca. El motivo de esta carta es para que, en la medida de lo posible, nos puedan informar de la existencia de algún terapeuta que tenga experiencia en el tratamiento de la epilepsia o en tratar síndromes similares de forma distinta a la alopática. Tenemos una hija, Sara, a la que diagnosticaron a los 3 meses -ahora tiene 20 años- Síndrome de Aicardi (agénesis de cuerpo calloso, malformación en cerebro, problemas oculares, etc.) Tiene más información en la web de Aicardi Syndrome Foundation. Pues bien, en el periplo de buscar la mejor calidad de vida para ella -hace tiempo nos dimos cuenta de que su curación es imposible- hemos sido atendidos por médicos que nos han tratado mejor o peor -algunos con mucha calidad humana- pero con una única visión: la alopática. Pero ahora, tras leer varias de sus revistas y comprender cómo funciona la medicina alopática, nos hemos animado a escribirles pidiendo información. El tratamiento que le estamos dando desde que tenía tres meses es la combinación de ácido valproico, (Depakine), Rivotril y, últimamente, Lyrica para controlar los espasmos de la epilepsia. Y no sabemos si es posible tratar este problema sin necesidad de esa medicación (al leer los prospectos te asustas). Lo peor fue cuando empezó a tener varios espasmos al día y nos recetaron un medicamento que no le fue bien. Le produjo alergia y se lo cambiaron por Lyrica que hizo que los espasmos remitieran. Lo singular es que cuando acudió a revisión le informamos al doctor de que los espasmos habían disminuido en buena medida y sólo tenía unos pocos al mes y muy cortos y entonces nos indicó que debíamos sustituir Lyrica por otro medicamento. Cuando le preguntamos en qué se basaba para ese cambio no supo o no quiso explicarse y nos negamos a hacerlo. En fin, según hemos podido comprobar lo de dar medicamentos sin ton ni son es algo habitual. No sabemos si es que no conocen los efectos secundarios que producen o es que les da lo mismo. ¿Nadie se da cuenta de esto? Bueno, nosotros nos hemos dado cuenta ahora de que tenemos el “coco” comido por esta filosofía… o lo que sea. Hasta que no sales y ves algo más no te das cuenta de lo engañado que has estado. Gracias a publicaciones como la suya que nos ha permitido abrir los ojos y ver la realidad. Sigan así por favor.

Julio Barber

Los médicos llaman Síndrome de Aicardi a la falta total o parcial en el cerebro del cuerpo calloso, el haz de fibras nerviosas que conecta los dos hemisferios. Y se cree que la causa podría ser un defecto genético en el cromosoma X. Quienes nacen con este problema tienen pues una mente que funciona como si tuviera dos cerebros porque los hemisferios no se comunican entre sí. Lo singular es se trata de un trastorno que afecta únicamente a bebés del sexo femenino siendo el primer síntoma la aparición de movimientos espasmódicos a los pocos meses de nacer. Y con frecuencia da lugar a problemas de retardo mental. En cuanto a los fármacos el ácido valproico -al igual que la fenitoína y la carbamazepina- bloquea los disparos sostenidos y repetitivos de alta frecuencia de las neuronas a concentraciones terapéuticas. Rivotril es el nombre comercial del clonazepam y se trata de un fármaco de tipo benzodiacepínico con acción depresora del sistema nervioso central y propiedades ansiolíticas y anticonvulsivantes. En cuanto a Lyrica su principio activo es la pregabalina y se trata de un análogo del Ácido g-amino butírico (GABA). Y si sus efectos son mejores que los otros solo se explica que su médico quiera cambiarlo porque algún laboratorio le paga por recetar el suyo. Dicho esto añadiremos que el GABA y el glutamato son dos neurotransmisores que regulan la excitabilidad de muchas neuronas. Solo que el GABA es un inhibidor y el glutamato un excitador. Le sugerimos pues que en lugar de esos fármacos pruebe a dar a su hija cápsulas de GABA -aminoácido que se vende en cápsulas en herbolarios- junto con apigenina -bioflavonoide del que es muy rico el apio y que tiene el mismo efecto que una benzodiacepina pero sin sus efectos secundarios- a la vez que evita al máximo todos los alimentos que contengan glutamato (es el caso de la carne, los guisantes, los champiñones, la leche y el queso); teniendo especial cuidado al comprar refrescos y alimentos elaborados ya que muchos contienen glutamato monosódico (suele venir indicado con la sigla E-621). Finalmente someta a su hija a tests de alergia e intolerancia alimentarias –ambos- y retire de su dieta todos aquellos que le hagan daño.


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129
Julio - Agosto 2010
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