CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 118 / JULIO – AGOSTO / 2009

Estimado Director: ante todo quiero darle las gracias por difundir una visión de la salud con sentido común. Claro que el sistema está muy bien tejido y hay que ir hilo a hilo deshaciendo la madeja. Sirva como ejemplo el cáncer de próstata. Verá, como oncólogo sé que para diagnosticar un cáncer es necesario que existan datos clínicos, morfológicos y patológicos… y no sólo uno de ellos. Sin embargo se está utilizando a menudo un mero parámetro, el PSA, al que se está sacando mucho jugo -demasiado diría yo- teniendo en cuenta lo poco útil que es en realidad ese mero dato. Es más, empieza a ser hasta peligroso que a alguien se le diagnostique que sus niveles no son normales. De hecho en ningún tratado se dice que sea beneficioso pedir el PSA a cualquiera que llega a consulta. Véase a modo de ejemplo lo que puede leerse, al hablar del cáncer de próstata, en uno de los capítulos de Guía Docente de Oncología que firma el Dr. Vicente Guillén Porta, actual jefe de servicio de Oncología Médica en el Instituto Valenciano de Oncología y presidente del Comité Técnico de la Asociación Española Contra el Cáncer: “El cáncer de próstata es el cáncer más común diagnosticado en el sexo masculino (…). En series basadas en estudios de autopsia entre un 15 y un 30% de los varones mayores de 50 años presentan evidencias histológicas (…) que aumenta hasta un 60-70% a los 80 años de edad. Este es el motivo que hace postular que hasta el 80% de los carcinomas prostáticos son clínicamente irrelevantes (…) En los últimos 25 años tanto la incidencia como la mortalidad se han duplicado y siguen ascendiendo. Este aumento se debe a la puesta en marcha de campañas de diagnóstico precoz y a la determinación del antígeno específico prostático (PSA)”. Más claro, agua. Y ahora le expongo un caso que me llegó. Se trataba de una persona de 82 años a la que le habían detectado un nivel de PSA “ligera o moderadamente elevado” que sin embargo yo calificaría de “bajo” dada su edad. Así que le hicieron una prueba morfológica de la próstata y dio negativo. Bueno, pues a pesar de ello, de que no se le había hecho análisis clínico alguno y de que tenía más de 80 años decidieron hacerle varias biopsias. ¿Y qué encontraron? Células que se reproducían; o sea, “vivas”. Y le diagnosticaron sin más cáncer recomendándole cirugía o radioterapia. Pero como el paciente se negó optaron entonces por sugerirle un tratamiento de hormonoterapia por el que sufriría efectos secundarios desagradables. ¿Y por qué aceptó? Pues porque le entró el pánico en cuanto escuchó la palabra cáncer. Cuando ¡no estaba enfermo! Es el problema de tantas y tantas personas sanas a las que se les mete miedo… y entonces enferman. Pura iatrogenia psicológica. Sí, estoy convencido: ha llegado la hora de dar marcha atrás ante tanto despropósito. Mucha suerte con su publicación y mis sinceras gracias por la labor que realizan.

Dr. Javier Herráez González
(Madrid)

Gracias a usted por tener la valentía de abandonar los tratamientos oncológicos convencionales y apostar por otras vías apara afrontar el cáncer. Pocos oncólogos españoles se han atrevido aún a dar ese paso pese a los nulos resultados de la Quimioterapia y la Radioterapia y ello le honra. Aunque sea cierto que cada vez hay más que complementan -de forma discreta- lo que les exigen hacer sus jefes con los tratamientos de los que venimos hablando desde hace años. Sencillamente porque han constatado su eficacia.


Estimado Sr. Campoy: en primer lugar muchas gracias por la revista. Es curioso pero con las cosas que ustedes dicen no entiendo que no estén todos presos. Siempre he pensado que es porque tienen razón y no se atreven a quitársela. Le voy a contar lo más brevemente posible mi caso: en agosto del 2008 y, por casualidad, me diagnosticaron cáncer de mama. Pues bien, a partir de ese momento empezó mi calvario (como el de tantas personas con este problema). Me operaron en septiembre porque cuando me hicieron la mamografía vieron que tenía dos nódulos pero resulta que una vez en quirófano sólo me quitaron uno y en ningún momento se me dio –ni se me ha dado- explicación alguna de ello. La operación fue bien pero como yo ya conocía su revista me negué luego totalmente a someterme a los tratamientos que me recomendaron. Ya sabe, quimioterapia, radioterapia, etc. Algo que, por supuesto, les sentó francamente mal. El caso es que como yo no sabía que tenía dos nódulos y sólo me habían quitado uno cuando a los 6 meses me hice otra mamografía “apareció” el otro. Pregunté pues a la cirujana que me operó porqué no me había quitado los dos y al principio recibí la callada por respuesta pero al final me dijo que en ese momento pensó que el segundo no era malo. En fin, que otra vez me han querido operar… a lo que ahora me niego yo. No le he comentado los tratamientos que estoy siguiendo desde el mismo día de la operación pero me están inyectando Ukrain y Renoven además de tomar coenzima Q10 y otras cosas, todas naturales. Bueno, pues para que se vea la cara dura de los médicos desde agosto ese segundo tumor ha disminuido, se lo dije a los oncólogos y su respuesta fue ¡que no era significativo! Y que, por supuesto, los productos que estoy tomando no valen absolutamente para nada. Pues, ¿saben ustedes? –les dije-. Yo me encuentro perfectamente y por tanto seguiré con esos tratamientos que por el momento ya han demostrando que no me perjudican sino que me benefician y mucho. Mi pregunta ahora es, Sr. Campoy, ¿habría posibilidad de que usted me diera la dirección en Madrid de algún médico que pudiera seguir mi tratamiento? Hasta ahora he estado acudiendo a la consulta del Dr. Jordi Camerino en Barcelona y estoy encantada pero me gustaría ver a otro médico en Madrid. Muchas gracias por su atención. Y, por favor, siga con su revista. Cuantos más números leo más increíble me resulta lo que están haciendo con los enfermos. Nos timan, nos asustan y, encima, si no seguimos sus protocolos poco menos que nos amenazan con la muerte. En fin, usted sabe de muchos casos similares al mío -o peores- y conoce otras historias aún más increíbles. Lo que más me molesta es que aunque explique que los tratamientos me los sugiere un médico la respuesta es que es un “curandero” que sólo quiere sacarme el dinero porque esos productos no están aprobados en España. Como si lo que se aprueba en España fuera lo mejor del mundo. Es indignante que no reconozcan nada, nos estén envenenando y encima tengamos que darles las gracias por ello. Disculpe la extensión de esta carta aunque obvio muchas cosas que me han contado enfermeras e incluso médicos pues no merece la pena narrar ya que, total, ¡las van a negar! Y es que viven del sufrimiento de los demás. Insisto pues: siga con su maravillosa revista. Somos muchos los que esperamos a primeros de mes para ver lo mucho que nos tiene que contar y nadie se atreve. Muchas gracias de todo corazón.

Carmen Barrios

Gracias por sus amables palabras. En cuanto a su petición hay varios médicos de confianza a los que puede usted acudir. Entre ellos, Alberto Martí Bosch (91 435 56 13), Santiago de la Rosa (91 431 35 16) o José Luis Castillo Recarte (91 532 89 32).


Estimado Sr. Campoy: soy una mujer de 48 años que desde el 2003 pelea con un cáncer de mama, ductal infiltrante, de estadio IV y metástasis en hígado, pulmón y columna. Me trataron con tres sesiones de quimioterapia y luego pasé a Xeloda durante un año siguiendo ese tratamiento más Femara. Hasta agosto del 2008, año en el que me practicaron una masterectomía radical con vaciado de axila (17 ganglios infectados). Me estaban haciendo revisiones cada tres meses, TAC incluido. Desde octubre del 2003 sigo una dieta vegetariana y ecológica con algunos suplementos dietéticos y no tomo ningún tipo de fármacos pero en la última revisión -abril del 2009- vieron que se me ha reproducido la metástasis en la columna y no sé qué hacer ni si lo estoy haciendo bien. ¿Podrían aconsejarme? Agradecida de antemano les saluda

Rosario

Mire, hemos explicado muchas veces que cuando la salud y la vida de una persona están en juego debe ser ella –y sólo ella- la que decida el camino a seguir. Y eso es lo que ha hecho usted ejerciendo su libre albedrío. El problema es que cada decisión que tomamos tiene sus consecuencias. Buenas y/o malas. Y la suya es muy respetable pero difiere por completo de lo que aconsejamos desde hace años en la revista. Tenga en cuenta que someterse a cirugía implica siempre riesgo de metástasis. Y aceptar un tratamiento quimioterápìco es aceptar que le envenenen el organismo para ver si así se mueren las células cancerosas sin que lo haga usted. Esa es, de forma resumida y clara, la auténtica verdad de la Quimioterapia. Son distintos tipos de venenos para matar las distintas células cancerosas que los oncólogos tienen clasificadas. Pero venenos. El propio prospecto de Xeloda -cuyo principio activo es la capecitabina- dice que puede provocar diarrea, náuseas, vómitos, mareos, estomatitis, dolores de cabeza, pecho, espalda, abdomen y articulaciones, disminución del número de glóbulos blancos y/o rojos, reacciones cutáneas en manos y pies (hormigueo en las palmas de las manos o las plantas de los pies, entumecimiento, dolor, hinchazón o enrojecimiento), sarpullido, piel seca o con picor, cansancio, anorexia, pérdida de cabello, fiebre, debilidad, somnolencia, alteraciones del gusto, insomnio, hinchazón en las piernas, estreñimiento, deshidratación, herpes labial, inflamación de la nariz y garganta, infección del pecho, depresión, problemas en los ojos, inflamación de las venas (tromboflebitis), dificultad para respirar, hemorragias nasales, tos, moqueo nasal, hemorragia intestinal, acidez, gases, sequedad de boca, cambio de color de la piel, trastornos de las uñas y pérdida de peso. Y Femara –cuyo principio activo es letrozol- infección del tracto urinario, neoplasmas benignos, malignos e inespecíficos (incluyendo quistes y pólipos), leucopenia, anorexia, hipercolesterolemia, edema generalizado, nerviosismo, irritabilidad, ansiedad, depresión, cefaleas, mareos, somnolencia, insomnio, deterioro de la memoria, disestesia, parestesia, hipoestesia, trastornos del gusto, trastornos oculares, cataratas, irritación ocular, visión borrosa, palpitaciones, taquicardia, tromboflebitis superficial y profunda, hipertensión, embolismo pulmonar, trombosis arterial, infarto cerebrovascular, disnea, náuseas, vómitos, dispepsia, estreñimiento, diarrea, dolor abdominal, estomatitis, sequedad de boca, aumento de los enzimas hepáticos, aumento de la sudoración, alopecia, erupciones -incluyendo erupción eritematosa, maculopapular, psoriaforme y vesicular-, prurito, urticaria, mialgia, dolor óseo, artralgia, artritis, osteoporosis, fracturas óseas, poliuria, hemorragias vaginales, pérdidas vaginales, sequedad vaginal, dolor en las mamas, sofocos, cansancio y astenia. En suma, todo un catálogo de horrores. Y, sinceramente, nos preguntamos cómo puede alguien tomarse fármacos que pueden provocar todo eso sólo con la vaga promesa de que “quizás funcione en su caso”.
De hecho, ¿de que le sirvió tomarlos? Porque al final lo que hicieron fue dejarla sin un pecho. Y ahora le aparece metástasis en la columna. Mire, afrontar su problema hoy implica hacerlo con un organismo intoxicado cuyas defensas estén probablemente muy bajas. Debe ser consciente de ello. Por tanto lo primero que hay que hacer es valorar su estado general para tratarla de forma holística, integral. De ahí que nuestra ayuda en su caso no pueda ser otra que sugerirle que acuda a cualquiera de los médicos que hemos citado en la respuesta anterior o, en caso de que no viva en Madrid –porque no nos dice dónde reside-, a alguno de los que citamos en nuestra web –www.dsalud.com– y en el libro Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo cuyos dos tomos le sugerimos asimismo lea con detenimiento.


Ante todo felicidades por el artículo sobre los teléfonos DECT. Gracias a él he quitado los que me dan los de Vodafone. Creo que para completar el artículo estaría bien mencionar que ahora los fabricantes están comercializando vigila-bebés con tecnología DECT algo que me parece horroroso pero claro, es la manera de poder hacerlos con pantalla de color, etc. Justo hoy, cuando mi bebé tiene una semana y dos días, unos amigos me han regalado uno y me surge la duda: en ningún sitio pone que es DECT, ni pone nada de SAR, de la radiación… Solo pone que la frecuencia es de 2.4 GHz. ¿Quiere decir con eso que es DECT? La verdad es que las prestaciones del vigila-bebés son impresionantes y no me gustaría tener que rechazar el regalo de mi mejor amigo pero si es DECT no lo quiero para nada. Muchas gracias.

Bernat Alsina

Las siglas DECT corresponden a la expresión Digital Enhanced Cordless Telecommunication, es decir, Telecomunicación inalámbrica intensificada digitalmente. Y el acrónimo GAP que aparece con frecuencia asociado corresponde a Generic Access Profile y es un estándar de los fabricantes que garantiza compatibilidad entre una base y un terminal inalámbrico de fabricantes distintos. Dicho esto ya explicamos en el artículo que usted menciona -apareció en el nº 105 con el título Los teléfonos inalámbricos digitales DECT también son peligrosos- que la radiación de un teléfono inalámbrico con tecnología DECT es similar a la de un teléfono móvil, que la frecuencia portadora está situada entre 1,88 y 1,9 GHz y la información se transmite en “paquetes” digitalizados mediante “pulsos” a una frecuencia de 100 Hz -con lo que se producen picos en dientes de sierra y los correspondientes armónicos-, que la potencia –depende de cada fabricante- está alrededor de los 10 miliwatios pero los picos máximos de la pulsación pueden alcanzar los 250 miliwatios, que la estación base emite radiaciones continuamente (non stop) -incluso cuando el aparato está colgado- y, finalmente, que puede interferir con otros aparatos electrónicos (ordenadores, equipos de música, aparatos médicos, etc.). Asimismo explicamos que el Centro Independiente de Investigación e Información sobre las Radiaciones Electromagnéticas (CRIIREM) denunció recientemente la peligrosidad de la tecnología Wi-Fi explicando que funciona “a la misma frecuencia que usan los hornos microondas para agitar las moléculas de agua” y, por tanto, puede afectarnos ya que nuestros organismos son agua en un 80%. Ahora bien, también dijimos que hay nuevos modelos DECT de baja radiación que a diferencia de los anteriores no emiten frecuencias constantemente sino sólo cuando el teléfono está usándose. Una importante diferencia. En cuanto a su pregunta la respuesta es obvia: todo dispositivo que emite radiaciones de baja frecuencia es potencialmente dañino si se está cerca y lo hace de forma constante. Por tanto lea usted bien el prospecto pero ya le adelantamos que cuando un producto es de baja radiación el fabricante se cuida mucho de indicarlo porque le interesa. Cuando no lo hace es porque no es así.


Estimado Sr. Campoy: tengo 48 años y desde hace ya bastantes padezco fibromialgia y artrosis pero ahora tengo conectivopatía. Sólo sé que cada vez estoy peor. Hace poco tuve un derrame de la articulación del hombro por artropatía y entre la medicación que me daba el reumatólogo y los calmantes del derrame el estómago -incluso con protector gástrico- lo tengo muy mal. ¿Puede sugerirme algún médico para mis problemas de salud? Vivo en Zaragoza pero me da igual ir a otro sitio. Le felicito por la revista. Saludos.

Angélica Sanz
(Zaragoza)

Le sugerimos que acuda a la consulta del Dr. Mariano Bueno (976 22 11 33). Creemos que podrá ayudarle.


Hola. Soy suscriptora de la revista desde hace unos años y cada vez me interesa más su contenido. Gracias por todo lo que hacen para orientar y ayudar. Mi deseo es que no dejen de publicarla nunca. Y ahora me gustaría saber si la vacuna antienvejecimiento del doctor mexicano Salvador Capistrán conocida como Flor de Primavera -hablaron de ella en un reportaje que apareció en el número 97- se puede conseguir ya en España o en algún país de Europa. Gracias por atenderme y saludos.

Mercedes Ariza
(Barcelona)

Lamentablemente, no. La única manera de obtenerla es hablando directamente con su clínica en México. Puede ponerse en contacto con él a través del e-mail drcapistran@yahoo.com.mx


Muy estimado Sr. Campoy: ante todo le doy la enhorabuena por todo lo que nos ayuda. Paso a continuación a exponerle mi caso. Hace siete años y por un hallazgo casual -casual porque me solicitaron una resonancia de cabeza por un problema estomatológico (dental)- me encontraron un meningioma del ala izquierda del esfenoides, un tumor benigno que sin embargo debido a la situación en la que se encontraba, con crecimiento intracraneal fosa temporal y frontal, también hacia la bifurcación carotidea así como hacia el primer segmento de la cerebral media, implicaba al nervio óptico pues estaba a 0´5 mm de él. La indicación era intervención quirúrgica. El neurocirujano me explicó que lo tenía desde hacía cinco años y me extrañó que lo dijera con tanta certeza. También me dijo que era de crecimiento lento y que no había tenido ningún síntoma porque empiezan a partir de los cinco. Es decir, lo mío fue una lotería pues se hubiera desarrollado al no dar síntomas y luego sería mayor su tamaño y con peor pronóstico. Posteriormente, en mis revisiones anuales, lo pude comprobar en la sala de espera de Neurocirugía viendo a las personas que, como yo, no han tenido la misma suerte. No pasaré a enumerar los pasos siguientes -la intervención y el posterior restablecimiento- pues sería largo de explicar y cada caso es muy particular en las mismas situaciones. Afortunadamente a mí todo me fue bien. Pero lo chocante es que ahora, al cabo de los años, igualmente por un hallazgo casual, le han encontrado a mi hermana otro igual en el lado contrario. El radiólogo y el neurólogo nos dicen que es un caso inusual para ellos, desde luego. Le han dicho que vaya a Neurocirugía para ver si tiene que ser la cirugía la solución de nuevo. Su tumor es mucho más pequeño y no está tan implicado. Mi pregunta es: ¿podría ser genético? Porque tenemos otro hermano e hijos. Me gustaría saber si es factible que nos hicieran un estudio genético que nos dejara un poco más tranquilos. ¿Lo tenemos que solicitar nosotras? En mis padres y abuelos nunca existió nada parecido. Tengo que apuntar que hago La Dieta Definitiva y sigo los consejos ortomoleculares precisos pues los considero necesarios pero me gustaría saber algo más relacionado con esto en suprimir o ayudar con alimentación. Espero su respuesta. Atentamente

C. Aparicio

Los meningiomas son tumores normalmente benignos que aparecen a menudo en las personas que han estado expuestas a radiación, sobre todo en la cabeza pero también en la boca. Así que es más probable que se deba a que ustedes han sufrido demasiadas radiografías –por ejemplo dentales- o TACs (mientras una resonancia magnética no emite radiación el TAC (Tomografía Axial Computerizada) emite radiaciones muy altas. También puede deberse al uso habitual del teléfono móvil, a tener un inalámbrico DECT conectado permanentemente en la casa, a vivir rodeado de aparatos WiFi, a hacerlo cerca de una torre de alta tensión, un transformador eléctrico o una antena de televisión y hasta a la presencia de un simple radiodespertador en la mesilla de noche que esté cerca de la cabeza cuando duerme. La posible causa genética se achaca a la inactivación del gen de la neurofibromatosis del tipo II en el cromosoma 22q pero la verdad es que eso ocurre en 6 de cada 100,000 personas que genéticamente tienen esa variable lo que a nosotros nos hace pensar que no es realmente la causa.


Sr. Campoy: antes de nada quiero felicitarle por la revista. Y ahora me animo a preguntarle si conoce algún especialista que sepa sobre el granuloma anular, enfermedad de la piel que llevo sufriendo desde hace 5 años y en la cual se te llena el cuerpo de anillos rojos y abultados. Los dermatólogos no tienen ni idea y como no duele, casi ni pica y no es contagiosa ningún laboratorio investiga. Sé que somos muchos alrededor del mundo los que sufrimos esta enfermedad gracias a un foro de Internet. Todos probamos aceites, vitaminas y ungüentos de todas clases y hasta los más desesperados han tratado con cremas de cortisona pero sin resultados. Aunque es verdad que hay cosas mucho peores no perdemos la esperanza de encontrar una solución así que no he dudado en consultaros por si tenéis alguna “pista”. Agradezco de antemano vuestra atención. Un saludo afectuoso.

Mercedes

Los dermatólogos llaman Granuloma anular a la aparición -en cualquier lugar del cuerpo- de unas protuberancias firmes y pequeñas -pápulas- del mismo color que la piel o violáceas que pueden brotar aisladamente o en grupos formando anillos. Pápulas compuestas de una zona amorfa constituida por material basofílico (necrobiosis) y rodeada por histiocitos en empalizada. Y su causa efectivamente se desconoce. Cuando es muy molesta –básicamente porque pica- se suelen utilizar cremas esteroides tópicas muy fuertes o ungüentos. A veces hasta se inyectan esteroides directamente en los anillos. Otra terapia que a veces funciona es congelar la zona con nitrógeno líquido. Y algunos más aplican en ella luz ultravioleta. Nosotros pensamos que probablemente la causa sea una alergia alimentaria, farmacológica, cosmética o textil –hágase tests para comprobarlo o descartarlo- o una infección (quizás bacteriana o vírica pero más probablemente micótica) y de ahí que nos permítanos sugerirle que se aplique en la zona ozono y/o plata coloidal. Asimismo puede probar con zumo de limón y simple agua oxigenada. Y dos veces al día aplíquese vitaminas A y E (compre cápsulas, ábralas y ponga el contenido directamente en las pápulas). Igualmente puede ser útil aplicarse Soriasil del laboratorio Silicium España. Y elimine de su dieta durante una temporada los hidratos de carbono (especialmente el azúcar blanco), la leche -y los derivados lácteos-, el alcohol y las grasas saturadas.


Estimado Sr. Campoy: una vez más me dirijo a usted y a sus colaboradores para pedir ayuda. Le explico: a finales de diciembre del año pasado mi sobrino de 7 añitos se quemó con fuego el 60% -aproximadamente- de su cuerpo con quemaduras de 1°, 2o y 3o grado. Siendo las de tercer grado principalmente en manos y cara. Estuvo muy grave. Unos dos meses en la UCI sin muchas esperanzas. Aunque nunca ha perdido las constantes vitales le hicieron varias operaciones e injertos quedándole todavía no se sabe cuántas. Ahora mismo está en planta comiendo, hablando y correteando (mi agradecimiento pues a los médicos que le atendieron y le están atendiendo y al personal de enfermería del Hospital de Quemados de La Coruña por tan buen servicio). Quisiera sin embargo que me indicasen otras pautas a seguir en este caso. ¿Qué podemos hacer para que mi sobrinito quede lo mejor posible (el niño sigue todavía ingresado)? Muy agradecida como siempre por su inestimable ayuda.

Ma Felicitas García
(Málaga)

A poco de producirse una quemadura hay muchas cosas útiles que pueden hacerse pero en el caso que nos comenta es importante ante todo que cuide la alimentación asegurándose de que tome suficientes proteínas –los huevos y la gelatina son ideales- así como alternar la aplicación en la zona de papaya fresca, aloe vera puro y cápsulas de vitaminas A y E. Es igualmente bueno el aceite de oliva. Y seguir un tratamiento ortomolecular donde se asegure la presencia de suficientes vitaminas A, B, C, D y E, minerales -como el cobre, el selenio y el zinc -y aminoácidos -como la glutamina y la arginina-. Sin olvidar que lo mejor en este caso es el cultivo de piel humana en laboratorio para su posterior implante. Bastan 2 centímetros cuadrados de piel sana para lograr cuatro metros cuadrados.


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118
Julio - Agosto 2009
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