CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 74 / JULIO – AGOSTO / 2005

Estimado director: soy lectora de la revista desde hace año y medio y se la estoy recomendando a todas las personas que, como yo, están atravesando un trance difícil con algún familiar. Asistí al I Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer quedando gratamente sorprendida tras escuchar a los ponentes y ampliar los conocimientos que ya había adquirido leyendo los artículos de su revista. Felicidades pues por ella y por el congreso. Mi caso es el siguiente: a mi padre le detectaron en agosto 2003 un cáncer de riñón -órgano que le extirparon- con metástasis en el hígado y en los huesos del que se ha ido recuperando a pesar del fatal desenlace que en apenas un año nos auguraron todos los médicos consultados. Tratado con quimioterapia -gemcitabina y carboplatino- apoyó en «secreto» su tratamiento con la toma de infusiones del Agaricus Blazei procedente de Brasil. Pues bien, ante su sorprendente evolución los médicos se decidieron a tratarle también un tumor en el colon que le habían detectado mediante una colonoscopia. A finales del mes pasado le quitaron el colon derecho (el ascendente) y ahora parece que hay que volver a aplicar quimioterapia. Sin embargo, del congreso salí con el convencimiento de que el tratamiento de esta enfermedad debe basarse en reforzar el sistema inmune y no en atacar el organismo con productos agresivos. Me convencieron sobre todo las exposiciones del Dr. Capistrán para tratar el cáncer mediante vacunas elaboradas con antígenos de la orina y la del Dr. Edwin Cevallos con el BIRM. Sin embargo, necesitaría ayuda para decidirme por cuál optar. Si optar por ésas o por otras como la del Viusid más el Ocoxin y contrastar el caso de mi padre con algún oncólogo de mente abierta ya que estamos valorando la posibilidad de seguir una terapia natural. Quisiera saber si del centenar de oncólogos que estaban presentes en el congreso hay alguno que disponga de consulta privada, preferentemente en la provincia de Alicante o cercano a ella -aunque puedo desplazarme a cualquier punto de España- para que pueda concertar una cita con él. Dispongo de copia de toda la historia clínica de mi padre, incluidas imágenes de TAC con sus informes y los resultados de Anatomía Patológica. Me he permitido hacer un resumen de la historia de mi padre por si ustedes prefieren no facilitar los datos de contacto del médico y que sea él quien se ponga en contacto conmigo. Atentamente,

Rosa Pérez Alonso

Cuando esta carta vea la luz usted ya habrá recibido nuestra respuesta pero hemos decidido publicarla porque nos permite dar a conocer nuestra opinión a otras muchas personas. Mire, no somos partidarios de la quimioterapia en ningún caso. No hay ningún producto quimioterápico que cure el cáncer. Nin-gu-no. Lo más que algunos consiguen es reducir el tamaño del tumor -lo que no implica la curación del cáncer- o detener momentáneamente su avance… pero a costa de intoxicar gravemente el organismo pudiendo incluso llevar a la muerte al enfermo. No es nunca una solución. Aunque haya gente que haya logrado sobrevivir al cáncer.. y a la quimioterapia; es decir, personas que han logrado sobrevivir a pesar de la quimioterapia, no gracias a ella. Y no vamos a entrar a explicar -lea el reportaje que publicamos en este mismo número- que muchas de las personas presuntamente «curadas» de cáncer con quimioterapìa… ¡en realidad jamás tuvieron cáncer! En cuanto a su petición de dar a conocer los nombres de los oncólogos que practican métodos alternativos como los expuestos en el congreso no podemos hacerlo. Mire, nosotros mismos estamos sorprendidos del alto número de oncólogos que se ha suscrito a la revista tras ese acto y que no tuvieron reparo en identificarse. Es más, nos consta que varios están ya colaborando con algunos de los ponentes. Pero todos ellos nos han pedido discreción -y vamos a respetar escrupulosamente su decisión- porque se juegan la profesión. Y es que los oncólogos no son libres para atender a los pacientes según su leal saber y entender. Sus actuaciones médicas están absolutamente dirigidas y controladas. Así de lamentable es su situación. No tienen libertad para ejercer.
Pregunta también usted qué productos son eficaces entre los dados a conocer en el congreso. Y la respuesta es simple: todos han demostrado su eficacia. Esos… y otros de los que hemos venido hablando en la revista, incluido el usado por su padre, el Agaricus Blazei Murill, también conocido como «el champiñón del sol». Le remitimos en ese sentido al libro que verá la luz en septiembre con el título «Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo afrontarlo».


Hola amigos: acabo de descubrir vuestra interesante revista y me he suscrito por 2 años. Soy médico, traductor del alemán y autor de diversos libros sobre temas de salud natural. Tuve la suerte de formarme en Alemania como médico naturista por lo que conozco un poco la situación de aquel país en este campo. Pues bien, leyendo el editorial del nº 73 me ha sorprendido la rotundidad de calificar como «un hito en la historia de la Medicina» el congreso sobre cáncer que celebrasteis en Madrid el mes de mayo. Debo comunicaros que desde hace muchos años, en Heidelberg, se viene realizando anualmente un congreso de gran nivel sobre Tratamiento Biológico del Cáncer. Tras la lectura de dicho editorial uno tiene la impresión de que el tratamiento convencional del cáncer no ha conseguido resolver con éxito ningún caso de cáncer… y eso no es cierto. Apoyo la línea de vuestra revista pero no me parece bien hacer demagogia respecto a las posibilidades de la medicina convencional. Nos quejamos a menudo de que la industria médico-farmacéutica trata de desprestigiar todas las alternativas que no favorecen sus intereses pero con ciertas manifestaciones se lo estamos poniendo muy fácil para que el stablishment académico y los medios de comunicación nos ignoren. Me hubiera gustado que hubierais detallado más el contenido de las ponencias de dicho congreso en lugar de comentar repetidamente los aplausos enfervorizados del auditorio. No es difícil levantar vítores y aplausos cuando «se juega» en casa y con el público a favor. A pesar de lo cual y estar de acuerdo en el fondo con todo lo que publicáis me permito puntualizar que lo de que «ningún laboratorio farmacéutico se atreve a decir que sus productos curan el cáncer» se debe no tanto a que no lo consigan sino a que el término «curar» no se emplea en el lenguaje médico al referirse a las indicaciones terapéuticas. De todos modos, ¡ánimo y adelante con vuestra labor informadora y divulgadora de otras perspectivas preventivas y terapéuticas que no son las convencionales! Un abrazo.

Frederic Vinyes

El congreso ha sido un hito en la historia de la Medicina porque es la primera vez en el mundo que se reúnen tantos profesionales de prestigio en el ámbito del tratamiento no convencional del cáncer. Dicho sea con todo respeto para los organizadores de los congresos alemanes de Heidelberg. En cuanto a su deseo de ver reflejado el contenido de las ponencias más ampliamente, ¿le parece poco dedicar ocho páginas al resumen de un congreso? Porque si lo que quiere es profundizar en la terapias sólo tiene que entrar en el apartado «Cáncer» de nuestra web -www.dsalud.com- para leer lo que desee. Quizás el hecho de acabarnos de conocer le haya impedido saber que la mayoría de los tratamientos expuestos en el congreso han sido publicados ya por nosotros en los últimos tres años. Por tanto, nuestros lectores habituales ya los conocen. Lo que no obsta para que en septiembre se recopile toda la información en el libro que vamos a editar. En cuanto a su convencimiento de que los productos quimioterápicos son útiles en algunos casos para curar el cáncer, ¿tiene usted alguna prueba de ello? Y no nos mencione «casos anecdóticos» (vamos a devolver la «pelota» a los oncólogos). Menciónenos usted un sólo producto quimioterápico que haya demostrado científicamente en protocolos estandarizados fase III que cura el cáncer. Sólo que no podrá hacerlo porque no existe. Y punto. Lo demás sí es demagogia. No se deje engañar por campañas de marketing, amigo.


Sr. Director: hace poco asistí a un debate sobre el Bio-Bac en ETB-2 -la Televisión Autonómica Vasca en su canal en castellano- y no me pareció que el asunto se tratara con ecuanimidad. Hubo entre los tertulianos un médico, un farmacéutico, un astrofísico -Javier Armentia, un rostro familiar en el mundo de la tele- y una mujer que tuvo al padre desahuciado con cáncer terminal que, viendo lo mal que le sentaba la quimio, decidió empezar a tomar Bio-Bac. Ésta contó que su padre, tras ingerirlo, empezó a poder comer y mejoró su estado… hasta que retiraron el producto. Bueno, pues el médico -un ginecólogo- y el astrofísico no tuvieron reparos en afirmar que aquello era una estafa y los involucrados unos desaprensivos que se aprovechaban de la desesperación de los enfermos. Y yo me pregunto: sin tener ni idea de si el Bio-Bac es efectivo o no, ¿cómo pueden hacer tales afirmaciones cuando no existe a día de hoy ninguna sentencia que arroje luz sobre el tema? ¿Difamación es la palabra que se utiliza para referirse a eso? A veces me pregunto si los científicos albergan en su interior la noble vocación de la búsqueda de la verdad o simplemente asumen -sin que nadie se lo pida y sin saber muy bien por qué- el papel de custodios irreductibles de la ortodoxia. He de decir que a mí a veces me asaltan las dudas al ver la ferocidad con la que defienden los médicos su postura en contra del Bio-Bac pero ese mismo ímpetu es a la vez el que también me hace recelar (no tengo la sensación de que sus posicionamientos traten de defender al que sufre y a la vez es engañado, según sus palabras, sino que les veo más preocupados por velar por un sistema de creencias que temen les sea arrebatado). También hubo una conexión telefónica con la vicepresidenta de la Asociación de Consumidores de Bio-Bac, quien denunció la falta de transparencia por parte del Ministerio de Sanidad en el tiempo que llevan trabajando por la causa. Eché de menos en la mesa más expertos… pero de los dos bandos. Una lucha de igual a igual. La noticia del descubrimiento de Antonio Brú se comentó casi de pasada y los expertos de la mesa, o no se pronunciaron o lo relativizaron alegando que en el mundo existen actualmente infinidad de líneas de investigación abiertas y agregando que como todavía las causas del cáncer son desconocidas y oscuras bien podría tratarse de una «remisión espontánea». Después del inevitable momento de duda y gracias al documental sobre el Yakolev-42 que se emitió esa noche en Tele-5 esas dudas terminaron apuntando a los siniestros escenarios donde deliberan y actúan los caciques. Con el tiempo terminaré creyéndome aquello de que Caín era español, de que los hijos ilustres del país son engullidos por el mismo y que en esta tierra nuestra no se perdona el éxito ni la honradez y que el ideal caballeresco es descuartizado sistemáticamente por la perfidia de los que juran trabajar por y para nuestro bienestar. Gracias a Dios el panorama no es del todo desolador debido a que existen honrosas excepciones y una de ellas son ustedes con el trabajo que realizan. Créanme, tienen toda mi confianza y me merecen el mayor de los respetos. Les animo a que sigan con esa labor de rescate y salvamento. Cada vez seremos menos los descreídos y los huérfanos de fe. Por último, como es de justicia dar cuando se recibe quiero compartir una información que he encontrado en la red: www.miladelaroca.org. Se trata de la página web de un científico venezolano experto en tratar el cáncer con una proteína denominada N-102. Quizás tengan conocimiento del científico y del tratamiento pero por si acaso se la remito. Muchas gracias y un afectuoso saludo.

Óscar

Gracias por sus amables palabras. No conocemos esa proteína y su eficacia pero vamos a informarnos. En cuanto al programa de televisión cuyo desarrollo tanto le ha indignado, ¿qué decirle? Hoy día la inmensa mayoría de los programas de televisión no se planifican para informar y/o formar, se plantean para conseguir audiencia a base de morbo, confrontación y escándalo. Prácticamente nunca tienen como objeto dar luz sobre un tema o afrontarlo con ética y ecuanimidad. Lo sabemos muy bien. Por eso -siguiendo con el ejemplo que usted nos ofrece- se invita a personajes como Javier Armentia, un individuo que -como tantos otros bien conocidos- es invitado a todo tipo de tertulias porque «da juego» -es decir, no tiene problema para descalificar sin rigor alguno y a veces de forma insultante- y, por tanto, se le invita a hablar de no ya de lo que se supone que sabe -Astrofísica- sino de cualquier tema aunque su conocimiento sobre él sea nulo. Por eso no es de extrañar que sobre el Bio-Bac pueda decir tantas chorradas, porque no sabe absolutamente nada sobre ese producto.


Estas cartas aparecen en
74
Julio - Agosto 2005
Ver número