CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 85 / JULIO – AGOSTO / 2006

Estimados amigos: en primer lugar quiero felicitar a todo el equipo que hace posible que cada mes tengamos una cita con tan magnífica revista y alentaros para que sigáis informando, denunciando y desenmascarando todo lo que rodea el actual sistema sanitario. A mi hijo de 9 años le han diagnosticado recientemente la enfermedad de Crohn, una de las enfermedades inflamatorias intestinales sobre las que la ciencia médica desconoce su etiología así como su curación limitándose a controlarla, en su caso con corticoides y con apenas una sola recomendación nutricional: evitar la carnes rojas. Quisiera saber si la habéis tratado en vuestra revista y en caso de no ser así, a ser posible, que realicéis un informe sobre la misma tratando la influencia de los carbohidratos complejos en ella. Atentamente

Federico Palau Torondel

Los médicos llaman «enfermedad de Crohn» a un síndrome específico, palabra que simplemente designa a un «conjunto de síntomas». Y en el caso de esa patología éstos incluyen cólicos estomacales, dolor intermitente en estómago y articulaciones, inflamación y diarrea. Cuando se hace un análisis de sangre a veces aparece en ella lo que se denomina «sangre oculta», es decir, que procede del interior y no de una hemorroide o una fístula externa. Y de ello suele deducirse que hay una o varias úlceras en el tracto gastrointestinal (en cualquier lugar entre la boca y el ano). Cuando el problema se sufre durante mucho tiempo aparece un gran cansancio (normalmente porque la pérdida de sangre lleva a una bajada de glóbulos rojos y de hierro así como de otras sustancias) y pérdida de peso. Los propios expertos reconocen que algunas personas «tienen la enfermedad» durante períodos largos sin que haya síntomas -incluso sin recibir tratamientos paliativos- mientras en otros casos el malestar es constante y a veces hace falta incluso operar (para cerrar las úlceras). Y, en efecto, aseguran que no se conoce la causa y no tiene tratamiento curativo. Bien, pues nosotros lo negamos. Mire usted, la llamada enfermedad de Crohn la provoca casi con toda seguridad la alimentación. Normalmente la ingesta de alimentos a los que una persona es alérgica, intolerante o sensible (hay distintos grados de intolerancia). Alimentos que provocan las distintas reacciones en el organismo -dolor, inflamación, diarrea, úlceras, etc.- e incluso a veces un violento ataque autoinmune. Suprima de la dieta los alimentos que dañan a su hijo y el problema se resolverá muy probablemente por sí sólo. Así que sométale a un test de alergia e intolerancia alimentarias (a ambas pruebas, tanto a la de intolerancia como a la de sensibilidad porque son distintas ya que en una se atiende a las inmunoglobulinas E y en la otra a las G). Y con el fin de que entienda nuestro consejo vamos a ampliar la respuesta porque sabemos que será de utilidad para otras muchas personas. Mire, en nuestro cuerpo hay unas proteínas llamadas inmunoglobulinas que se conocen por cinco letras. Hablamos de las inmunoglobulinas G, A, M, E y D -por eso se las conoce memotécnicamente como GAMED- y que de forma abreviada se denominan IgG, IgA, IgM, IgE e IgD. Se trata de anticuerpos que el organismo utiliza para defenderse de agresiones externas. Pues bien, cuando se introduce en el cuerpo una sustancia extraña éste activa -entre otros mecanismos de defensa- esas inmunoglobulinas y el «combate» -para entendernos- que entonces se produce da lugar a muy diversas reacciones que los médicos han catalogado absurdamente como enfermedades. Se sabe así que cuando en alguien se manifiesta rápidamente asma, rinitis alérgica (fiebre del heno) o dermatitis atópica, por ejemplo, en sangre hay sobre todo altas cantidades de una inmunoglobulina: la E. En pocas palabras, si en un análisis de sangre se encuentran altas cantidades de IgE es evidente que se trata de una reacción del organismo a algo que éste quiere combatir; en este caso normalmente a algún alimento, algún fármaco, una picadura de insecto, polen contaminado por hidrocarburos… Este descubrimiento es relativamente reciente ya que se hizo en 1968. Pues bien, a veces esas reacciones no son tan contundentes y el organismo no reacciona de forma tan llamativa. Se dice entonces que uno es sensible o intolerante -en mayor o menor medida- a algo en lugar de alérgico. Y se constata porque las inmunoglobulinas que entonces aparecen en sangre en mayor cantidad son las G en lugar de las E. Agregaremos que hoy pueden identificarse qué alimentos específicos hacen reaccionar al cuerpo para producir ambos tipo de inmunoglobulinas y que una veintena causa la mayor parte de este tipo de problemas. Siendo dos de ellos las más importantes: la leche -y sus derivados- y los cereales (trigo, avena, centeno, mijo, cebada y maíz), muy especialmente los no integrales (el arroz y el trigo sarraceno no suelen en cambio causar problemas). En muchos casos basta suprimir ambos tipos de alimentos para que muchas patologías se resuelvan además de no preparar los alimentos por encima de 90-100 grados centígrados porque se desnaturalizan y ello puede generar también un problema de intolerancia. Muy a menudo desaparece o mejora no sólo la llamada enfermedad de Crohn sino también otras como la colitis ulcerosa, la diverticulitis, el asma y la rinitis alérgica además de lograr mejorías notables en casos de artrosis, psoriasis, poliartritis reumatoide, reumatismos psoriásicos, el síndrome de Gougerot-Sjögren y la fibromialgia. Insistimos pues: que se su hijo se someta a un test alimentario. Hay varios laboratorios ya en España que lo hacen y muchos médicos que colaboran con ellos. Es el caso del Laboratorio del Dr. Jesús Calderón donde pueden informarle además sobre cuál es el médico más cercano a su domicilio que puede encargarse de ello (basta preguntar en el 96 422 02 16).


Estimado Sr. Campoy: hace casi un año que estoy suscrita a su revista aunque la leo desde hace más tiempo y me parece que realizan una importante labor de investigación y divulgación abriendo los ojos de quienes la conocemos, enseñando cómo nos manipulan y engañan quienes tienen en sus manos el poder y el control de nuestras vidas y ofreciéndonos la posibilidad de revelarnos ante tanta hipocresía o, cuando menos, de conocer otras alternativas. Quisiera pedirle que me diese alguna información para tratar la tenosinovitis. Es un problema que viene arrastrando mi hermano desde hace más de un año. Empezó con dolor e inflamación en el tobillo por lo que fue al médico y éste, sin estudiar a fondo el caso, le mandó antiinflamatorios durante un par de meses pero no sintió mejoría. Luego fue a rehabilitación y el especialista le dio sesiones de ultrasonidos y calor sin ninguna mejoría. Lo último ha sido una resonancia magnética para saber qué producía la inflamación y el resultado -cito textualmente- fue Tenosinovitis del flexor largo del pulgar y del tibial posterior con derrame periférico. Con ese resultado fue al traumatólogo que le dijo que la única solución era la intervención quirúrgica pero que no suele dar muy buenos resultados porque puede volver a reproducirse. Así que le volvió a mandar antiinflamatorios y a que hiciera de nuevo rehabilitación. Total, que sigue como al principio mientras el tiempo pasa. Tiene dificultades para realizar su trabajo y además no puede practicar su afición que es el senderismo y la bicicleta por lo que se siente muy desanimado. Para colmo, en la última conversación que tuve con él me dice que le ha salido un quiste de Baker. Así que agradecería también me informase sobre alguna solución a este nuevo problema. Agradezco su atención y espero su respuesta.

M.B.C.
(La Rioja)

Los especialistas llaman Tenosinovitis a la inflamación de la vaina que recubre los tendones (es decir, al cordón que une el músculo con el hueso). Y entienden que el problema puede causarlo un golpe, un uso excesivo del mismo o una infección. Aunque suele afectar sobre todo a muñecas, manos y pies la inflamación puede presentarse allí donde haya un tendón. Y como en el 90% de los casos -independientemente de la enfermedad que traten- sólo se sabe ofrecer paliativos. Es el caso que nos ocupa fármacos para combatir el dolor y la inflamación -así que recurren a los corticoides- o bien ultrasonidos y calor. Nuestro consejo es que consulte con un especialista de Ozonoterapia para que le inyecte en la zona. Si hay una infección será útil. Segundo, que se aplique cataplasmas de arcilla verde. Tercero, pruebe con hipertermia pero con la generada con los aparatos de Indiba, no dándole simplemente calor. Y finalmente, si no se resuelve el problema acuda a un quiropráctico o a un osteópata en lugar de a un traumatólogo. En cuanto al Quiste de Baker decirle que se denomina así a la acumulación de líquido detrás de la rodilla. En los adultos suele deberse a una ruptura del menisco y en las personas de edad más avanzada a la artritis degenerativa de la rodilla. Suele desaparecer espontáneamente. En todo caso si su hermano consume habitualmente demasiados lácteos o cereales debería plantearse -por las razones que explicamos en una carta anterior- someterse a un test de intolerancia. Podría haber conexión.


Sr. Campoy: con tanto anuncio en televisión de alimentos enriquecidos que afirman bajar el colesterol me pregunto qué hay de cierto. ¿Son realmente útiles? ¿Tanto como los fármacos? Espero que me puedan responder. Un abrazo y ánimo. Me encanta la revista.

Carlos Garzón
(Zaragoza)

Hemos explicado varias veces que el organismo usa el colesterol -entre otras cosas- como antioxidante natural -combate pues los radicales libres- y para «taponar» las grietas en las arterias cuando éstas se debilitan. Sólo que cuando hay demasiadas «grietas» que «taponar» puede obstruirse el conducto si hay un exceso de «parches de colesterol» ya que pueden provocar las conocidas placas de ateroma. La única manera de evitar por tanto ese problema no es reducir el colesterol como se dice porque éste es absolutamente necesario para «tapar» las «grietas» -entre otras funciones, insistimos-. Además el 80% del colesterol lo sintetiza el propio organismo por lo que el exceso no se debe a la alimentación. Otra cosa es la grasa saturada porque un exceso de triglicéridos en sangre sí es potencialmente dañino. Resumiendo: las placas de ateroma -que son el auténtico problema- no dejan de crearse por bajar el nivel de colesterol en sangre. Eso es una falacia por muy extendida que esté y a algunos les interese hacer creer para vender productos anti-colesterol. Para prevenir su formación lo que hay que hacer es evitar que las grietas aparezcan. Y eso se consigue proporcionando los nutrientes que el cuerpo necesita y están todos en las frutas y verduras. Siendo especialmente importantes la vitamina C y dos aminoácidos: la lisina y la prolina.


Estimados amigos: me han diagnosticado Hipotiroidismo Subclínico y mi endocrina -del Hospital Dr. Negrín en Las Palmas de Gran Canaria- me ha recomendado seguir un tratamiento a base de la hormona tiroxina (25 mg. al día). Y como no lo tengo claro me pongo en contacto con vosotros en busca de una mejor orientación. Hace tiempo que sigo la revista y cuenta con mi total simpatía. Me parece seria, fiable y digna de confianza al margen de científica y muy valiente. Me gustaría saber si cuentan con información y orientación sobre tratamientos alternativos a esta rara enfermedad autoinmune. Actualmente mi nivel de anticuerpos es de 1.000. Yo antes practicaba yoga pero a mi médica le causan hilaridad las terapias alternativas…

Soraya Suárez H.
(Las palmas)

Las mal llamadas medicinas alternativas sólo causan hilaridad entre los ignorantes. Así que nuestro primer consejo es que se busque otro médico. El hipotiroidismo se produce normalmente debido a un déficit en la secreción de hormonas tiroideas a causa de un problema orgánico o funcional, o bien a una baja presencia de la TSH u hormona tiroestimulante. Y hay motivos para afirmar que ello lo provoca un déficit de yodo o de la hormona tiroxina. Desde un punto de vista alimenticio quien la sufre debe evitar el tabaco, el café, el alcohol y cualquier otra sustancia que pueda interferir en la actividad tiroidea, limitar la ingesta de azúcares y harinas refinadas -dada su dañina acción sobre el sistema nervioso-, evitar las grasas saturadas -alteran la función de la tiroides- y evitar la ingesta de demasiadas proteínas animales así como las crucíferas, los nabos, la mandioca y los aceites de soja, girasol, nuez y cacahuete. En cambio son beneficiosos las algas marinas, los pescados, los berros, las espinacas, los ajos, las cebollas, las avellanas, las acelgas y la remolacha (todo ellos alimentos ricos en potasio, yodo, magnesio y zinc). En cuanto a los suplementos adecuados en este caso lo idóneo es ingerir yodo, L-tiroxina -se trata de un aminoácido precursor -junto con el yodo- de la hormona tiroidea L-Tiroxina-, oligoelementos como el zinc, el potasio, el magnesio, el hierro, el manganeso y el cromo, y vitaminas A y E -su carencia causa una disminución en la producción de la hormona tiroidea-. Lo mejor es que el tratamiento exacto se lo indique un especialista en Nutrición Ortomolecular.


Estimado director: quiero darle las gracias por llevar una revista con tanta honestidad y valentía. Hace sólo unos meses que me suscribí a ella y siento no haberlo hecho antes. Mi caso es el siguiente: hace unos años que me están tratando de osteoporosis en la columna lumbar y la cadera sin ningún resultado positivo. Cada día que pasa tengo más dolores y estoy más acobardada (también tengo artrosis). Y estoy cansada de cambiar de tratamientos sin mejoría alguna. Mi pregunta es pues si saben ustedes dentro de la medicina alternativa de alguna medicación que no tenga efectos secundarios, que me alivie el dolor, me mejore la osteoporosis y lo pueda tomar junto al tratamiento que llevo ahora. Le envío una fotocopia de las dos últimas densitometrías que me han hecho para que vea el estado de los huesos y la última medicación que estoy tomando. Tengo 61 años. Gracias por su atención;

Mª Pilar Sánchez
(Teruel)

Si el tratamiento que sigue usted desde hace años no le ha servido para nada, ¿por qué quiere conservarlo? ¿No le basta su propia experiencia? Mire, hemos hablado muchas veces de ambas dolencias. La osteoporosis suele aparecer a la llegada de la menopausia ya que ésta implica pérdida de estrógenos pero también influyen una dieta pobre en calcio, un estilo de vida sedentario, el uso prolongado de corticoesteroides y sufrir enfermedades tiroideas, artritis reumatoide y cualquier otra alteración que bloquee la absorción del calcio. Y algo muy importante: el consumo de alcohol, café ¡y productos lácteos! Sí, cada vez más expertos afirman que la leche y los productos lácteos no son amigos de unos huesos sanos sino todo lo contrario. Pero sobre todo lo es un organismo acidificado y desmineralizado. Así que lo primero que debe hacer es desintoxicarse y alcalinizar el organismo con mucha agua, fruta y verdura. El ensuciamiento celular -como bien explicó el prestigioso investigador Jan Seignalet en nuestra revista- es causa de osteoporosis. En cambio un régimen hipotóxico con la eliminación en la dieta de los lácteos así como de los cereales y los carbohidratos refinados más una adecuada ingesta de magnesio y silicio -según sus propias palabras- «bloquea 70 veces de cada 100 la evolución de la osteoporosis e incluso permite a veces recuperar parte del terreno perdido». Estudios recientes han demostrado también que es útil la ingesta de colágeno hidrolizado. Y un tratamiento con Ozonoterapia ya que permite una rápida remineralización. Elimine asimismo los azúcares refinados -su ingesta produce la eliminación de calcio por la orina-, las bebidas de cola -son muy ricas en fósforo y si bien éste es necesario para los huesos una ingesta elevada bloquea la absorción del calcio-, la cafeína y la sal -es responsable de la eliminación urinaria de calcio-. No ingiera tampoco antiácidos basados en aluminio porque pueden causarle pérdida de masa ósea. Y recuerde que medicamentos como los corticosteroides, las tetraciclinas y los preparados tiroideos pueden ser también responsables de la pérdida de calcio. Es beneficioso en cambio ingerir alfalfa, piña, almendras, brécol, coles de bruselas, semillas de girasol, soja, nabos, cacahuetes, nueces, higos, cebollas, alubias secas, hortalizas, cereales, azúcar integral, granos de sésamo, sardinas y salmón. En cuanto a los suplementos nutricionales los más útiles son el calcio, el magnesio, el zinc, el cobre, el manganeso, el boro, el ácido fólico, el silicio y las vitaminas K y D. Son igualmente aconsejables bioflavonoides como las antocianinas y las proantocianidinas además de un aminoácido: la lisina. Sólo nos resta decirle que si su artrosis no mejorara -que lo dudamos- le sugerimos probar con Renovén (puede pedirlo en el 91 849 92 77) Esperamos haberla ayudado.


Sr. Director: soy lectora asidua de la revista dado su gran interés y la confianza que me genera. Pues bien, tengo 55 años, me han diagnosticado osteoporosis cervical y buceando en Internet encontré un reportaje publicado por ustedes en el número 53 cuyo título es Con una adecuada respiración y la aplicación de campos magnéticos pulsantes pueden tratarse múltiples enfermedades -entre ellas la osteoporosis- y en ese reportaje se cita al profesor Joaquín Rallo Blasco, naturópata y fisioterapeuta. Desconozco si dicho profesor tiene consulta y si es así la dirección de la misma. He estado intentando localizarlo por Internet pero no he obtenido ningún resultado. Les agradecería, si es posible, me indicasen algún teléfono, fax, correo electrónico o cualquier otro dato que me permitiera contactar con él o con cualquier otro profesional que aplicase el método. También les agradecería me dijeran si conocen cualquier otro sistema que sea efectivo en el tratamiento de esta enfermedad. Gracias de antemano por su atención.

María Dolores Móstoles Molina
(Barcelona)

Sobre la osteoporosis que usted padece ya habrá leído la respuesta anterior. En cuanto a sus consultas tenemos entendido que Joaquín Rallo Blasco se ha jubilado. Le sugerimos pues que entre en contacto con algún especialista en Nutrición Ortomolecular. Pueden informarle del experto más cercano a su domicilio en el 96 392 41 66.


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85
Julio - Agosto 2006
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