Ébola: una nueva farsa

por José Antonio Campoy

Hay que ser realmente ingenuo para creerse que en Occidente existe peligro real de que la infección por el virus del ébola pueda convertirse en epidemia –no digamos ya en pandemia– dados los escasísimos casos de infección confirmados. Tal posibilidad la negaron desde el principio todos los expertos independientes aunque la mayoría de los medios de comunicación optaron de nuevo por hacer el juego a quienes desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), la FDA y los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) de Estados Unidos decidieron crear una psicosis de terror similar a la que en su día generaron con la Encefalopatía espongiforme bovina o “mal de las vacas locas”, la gripe aviar, la gripe porcina y la gripe A. Aterrorización que en todos esos casos –como en éste– fue solo posible gracias a unos medios de comunicación acríticos y sumisos a las “verdades oficiales”. Es realmente kafkiano que hayan dedicado tan amplios espacios al ébola cuando aquí en España no hay más que una sola persona infectada y ni un fallecido. ¡Pero si en nuestro país, por poner un ejemplo, la gripe común lleva a la tumba cada año a unas 3.000 personas! Igualmente inexplicable es que nadie se pregunte cómo el propio Barak Obama ha podido aparecer “alarmado” a pedir la máxima “colaboración internacional” para atajar tan enorme peligro cuando allí los casos se cuentan con los dedos de una mano. Y no se argumente que el peligro está en África. Los avisos a ese respecto de la OMS asegurando que si no se actúa rápidamente el número de personas afectadas va a aumentar cada semana en unas 10.000 son un insulto a la inteligencia. Y el “informe” de mediados de octubre de los CDC advirtiendo de que el número de contagiados en África podría estar en enero de 2015 “entre 550.000 y 1.400.000 millones” una absoluta memez habida cuenta de que según la propia OMS en ese momento había en todo el continente 8.997 “casos”; cifra que incluía a todos los “sospechosos” de estar infectados. Aseverando que los fallecimientos confirmados a causa del ébola llegaban el pasado 12 de octubre en toda África a 4.493. Además, ¿fallecidos desde cuándo? ¿Desde que se descubrió el virus en 1976? Pues todo indica que sí porque si uno se molesta en leer el documento sobre el ébola de la OMS en su versión española –la tiene en www.who.int/mediacentre/factsheets/fs103/es (no nos extrañaría nada que la retiren rápidamente así que hemos hecho un pantallazo)– comprobará que hasta 2012 el ébola solo había sido registrado en seis países; incluyendo a Sudáfrica donde solo hubo un caso –en 1996– que falleció y a Costa de Marfil donde en 1994 hubo un infectado que superó la enfermedad. Los otros cuatro citados son la República Democrática del Congo (1.230 casos de los que fallecieron 976), Uganda (582 casos de los que murieron 268), Sudán (335 casos de los que fallecieron 180) y Gabón (208 casos de los que murieron 150). Y ahora, de improviso, se nos dice que el ébola está matando a mansalva en Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona cuando según ese documento ¡hasta 2012 la OMS no había registrado ni un solo caso! ¡Sorprendente! Por supuesto, el hecho de que se trate de países subdesarrollados riquísimos en uranio, oro, aluminio, rutilo, hierro, bauxita, diamantes, marfil, coca, caucho, azúcar, café, cacao y otros productos no tiene nada que ver con lo que está sucediendo. Ni con que Obama anunciara ya el 16 de septiembre el envío de 3.000 soldados a la zona que ahora se dice llegarán a Sierra Leona previéndose que lo hagan a través de sus bases en España (¡albricias, nuestro país acaba de salir elegido miembro del Consejo de Seguridad de la ONU también casualmente). Pero que nadie piense mal: es que no hay nada como soldados de combate bien armados sin experiencia sanitaria alguna para acabar con el virus del ébola. E igualmente es pura casualidad que ya el 4 de agosto la CNN anunciara que se había encontrado un producto para tratar el ébola de efectos casi milagrosos en monos.; hablamos del ZMapp elaborado por Mapp Biopharmaceutica, laboratorio que casualmente trabaja en estrecha relación con el Ejército estadounidense en su centro de investigación de Fort Detrick. Como casualidad es la campaña de desacreditación de todo producto o tratamiento para tratar el ébola no bendecido por la OMS y la FDA de los que en este mismo número damos cuenta. En suma, la campaña de terror no parece tener esta vez solo como objetivo vender vacunas o fármacos –aunque también– y obtener fondos de los gobiernos –hay ya más de 1.000 millones de dólares comprometidos según la ONU– sino “influir” –por no decir controlar– en los gobiernos de la “zona afectada” por un virus tan sumamente peligroso que se puede eliminar con agua oxigenada, lejía o cloro. ¡Vivir para ver!