Incongruencias de la medicina

por José Antonio Campoy

Llevamos 17 años demostrando que buena parte de las convicciones médicas no se sustentan en la ciencia sino en creencias -a menudo dogmas de fe- jamás demostradas e impuestas simplemente por quienes controlan el negocio de la salud. Los más de 1.500 reportajes y 3.500 noticias que llevamos publicados son buena muestra de ello. Y este número no es una excepción porque en él echamos de nuevo abajo el mito de que el exceso de colesterol es peligroso para la salud y es pues conveniente ingerir estatinas para disminuir su nivel en sangre; de hecho los investigadores japoneses a los que en esta ocasión damos cabida llegan a afirmar que la aceptación de la lucha contra el colesterol como principio es «el error más grande cometido en el siglo XX por la ciencia médica”; agregando que, por el contrario, tener el  colesterol elevado ¡reduce el riesgo de muerte por enfermedad! Es más, niegan que haya relación entre el llamado «colesterol malo» y las patologías cardiovasculares. Denunciamos asimismo las nuevas mentiras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que ha vuelto a poner al mundo en alerta advirtiéndole del presunto peligro de un virus transmitido por un mosquito -el zika- que puede provocar millones de infecciones si no se reacciona y ataja a tiempo. Es decir, vuelve a meter el miedo a la sociedad al igual que hizo en su día con los priones, con el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS), con la gripe aviar, con la gripe porcina, con la gripe A y con el virus del ébola a pesar de que sus apocalípticas profecías sobre ello no se han cumplido NUNCA. Y todo para proporcionar ingentes cantidades de dinero a quienes controlan un tinglado que tiene ya matices claramente mafiosos. Porque a pesar de lo que se difunde no está demostrado que los casos de microcefalia que últimamente se han detectado los provoque el denostado virus sino ¡los propios plaguicidas que de forma masiva se utilizan para matar los mosquitos! Plaguicidas que se están echando en las calles sin avisar a la población del peligro que corren. Denunciamos en este mismo número igualmente la extendida falacia de que los oxalatos de los zumos y licuados vegetales sean tóxicos. Es falso. No son los responsables de las acumulaciones de cristales de oxalato que dan lugar a cálculos de riñón y cólicos nefríticos ya que el 80% de los que circulan por la sangre son de origen endógeno y se producen en el hígado al metabolizarse las proteínas. De hecho la mayoría de los oxalatos que se ingieren son descompuestos por la flora intestinal y no pasan al sistema circulatorio  salvo que ésta esté dañada. La única precaución que debe pues tenerse al hacer licuados verdes y aprovechar sus numerosas virtudes terapéuticas es no abusar de ellos y utilizar vegetales de cultivo ecológico a fin de evitar que contengan pesticidas sintéticos. Y finalmente damos a conocer el llamativo hecho de que ciento cincuenta y tres profesionales de la salud italianos encabezados por el doctor Roberto Gava -especialista en Cardiología, Farmacología y Toxicología Clínica y autor de más de un centenar de publicaciones científicas- acaban de firmar un manifiesto dirigido a las autoridades sanitarias en el que se oponen al nuevo Plan de Vacunación Nacional 2016-18 que pretende hacer de Italia uno de los países europeos con mayores tasas de vacunación. Y dan para ello 21 razones además de aportar una propuesta con 14 puntos. “Quienes hemos firmado este manifiesto nos hemos dado cuenta de que la práctica pediátrica de las vacunas, tal y como se ha estado utilizando hasta ahora, ha provocado daños -leves o graves- a muchos niños por lo que hay decenas de miles de padres dispuestos también a firmarlo», explican los autores del manifiesto. Bueno, pues los ministerios de Sanidad y los colegios médicos siguen apostando por vacunar de forma masiva a todos los niños a pesar de que la eficacia de las vacunas que defienden no ha sido demostrada jamás y sí su peligrosidad. Y es que les da igual porque saben que nadie va a poder pedirles responsabilidades.