Inaudito panfleto firmado por 110 premios Nobel

por José Antonio Campoy

El pasado 30 de junio 109 premios Nobel –luego se incorporaría otro- firmaron una carta abierta dirigida “a los líderes de Greenpeace, Naciones Unidas y gobiernos de todo el mundo” en la que se comenzaba diciendo que según el Programa de Alimentación y Agricultura de la ONU en 2050 habrá que duplicar la producción mundial de alimentos, piensos y fibra para satisfacer las demandas de la población insinuando que ello no será posible porque Greenpeace y otras organizaciones se oponen “a la mejora vegetal moderna” así como “a las innovaciones biotecnológicas en agricultura”; añadiendo: “Han tergiversado sus riesgos, beneficios e impactos y apoyado la destrucción criminal de ensayos de campo aprobados y proyectos de investigación”. Y de ahí que las insten “a reexaminar las experiencias con cultivos y alimentos mejorados mediante biotecnología”, a “reconocer las conclusiones de los organismos científicos competentes y de los organismos reguladores” y “abandonar su campaña contra los OMGs en general  y contra el arroz dorado en particular”. Petición que basan en la aseveración de que “los organismos científicos y reguladores de todo el mundo han concluido de manera repetida y consistente que los cultivos y alimentos mejorados mediante biotecnología son tan seguros, si no más seguros, que los derivados de cualquier otro método de producción. Nunca se ha confirmado un solo caso de efecto negativo para la salud por consumirlos; ni en seres humanos ni en animales. Son incluso menos perjudiciales para el medio ambiente y de gran ayuda para la biodiversidad global”. La carta critica luego a Greenpeace por encabezar la oposición al arroz dorado cuando éste -dicen sin sonrojarse- “tiene el potencial de reducir o eliminar gran parte de las muertes y de las enfermedades causadas por una deficiencia en vitamina A, con mayor impacto en las personas más pobres de África y el Sudeste de Asia”; problema que según la OMS padecen 250 millones de personas –“incluyendo el 40% de los niños menores de cinco años en los países subdesarrollados”– añadiendo que “es la principal causa de ceguera infantil a nivel mundial afectando a entre 250.000 y 500.000 niños al año de los que la mitad muere tras perder la vista en los siguientes 12 meses”. “Argumentos” por los que  insta a Greenpeace a cesar en su campaña contra el arroz dorado y los “cultivos y alimentos mejorados a través de la biotecnología en general”. Es más, instan a la ONU y a todos los gobiernos a apoyar los organismos genéticamente modificados y a “acelerar el acceso de los agricultores a todas las herramientas de la biología moderna, especialmente a las semillas mejoradas mediante biotecnología”. El inaudito panfleto termina con dos frases lapidarias: “La oposición basada en la emoción y el dogma en contradicción con los datos debe ser detenida” y “¿Cuántas personas pobres en el mundo deben morir antes de considerar esto un ‘crimen contra la humanidad’?” Y es que ya se sabe que para acabar con los problemas de vista y el hambre en el mundo lo que se necesitan son simplemente SEMILLAS, HERBICIDAS Y ALIMENTOS PATENTADOS. Así de simple. ¿Que no son inocuos sino causa constatada de intolerancias, alergias y disfunciones metabólicas, que son menos rentables que los cultivos tradicionales a pesar de lo que dice la propaganda y que están destrozando las tierras en las que se cultivan además de convirtiendo en modernos esclavos a millones de agricultores tras llevarlos a la ruina? No importa. Lo niegan sin más, acusan a quienes lo vienen denunciando desde hace décadas  de ignorantes indocumentados, ocultan y/o descalifican los más de 120 trabajos que desvelan todo ello e imponen su criterio porque como son “premios Nobel” se les supone mayor «autoridad científica». Ya se encargarán de imponer a la sociedad tales “verdades” los medios de comunicación que controla la gran industria. Aunque los descubrimientos y trabajos de esos premios Nobel -la mayoría sin conocimientos sobre esta materia- sean tales que se sigue sin saber la causa o causas de las miles de enfermedades catalogadas por la industria y por tanto cómo prevenirlas o curarlas. En fin, invito al lector a leer detenidamente el reportaje que dedicamos al asunto en este número.