La Ministra de Sanidad ignora las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

El pasado 14 de febrero la Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, se reunió por primera vez con las 42 personas que integran el renovado Consejo Asesor de Sanidad en el que una vez más se hallan solo representantes del modelo médico imperante. Es más, están en él muchos de quienes abogan por privatizar al máximo lo que ya se considera sin tapujos “el negocio sanitario”. No hay pues en él ni un solo representante de quienes defienden modelos médicos alternativos al que representa la Medicina convencional ortodoxa y farmacológica que controla los organismos que regulan la Sanidad en el mundo. Ni la Medicina Naturista, Holística, Integral o Biológica -lo natural tiene ya muchos “apellidos”- ni las mal llamadas medicinas alternativas y complementarias tienen un solo representante que pueda opinar fuera de lo que estipula el “sistema”. Para nuestra ministra no existen la Homeopatía, la Fitoterapia, la Medicina Tradicional China, la Medicina Ortomolecular o Celular, la Medicina Antroposófica ni ninguna del más centenar de disciplinas terapéuticas que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) agrupa con el nombre genérico de Medicina Tradicional y Complementaria (MTC) pidiendo una y otra vez su inclusión en los sistemas sanitarios nacionales, la última en su extenso informe Estrategia de la OMS sobre Medicina Tradicional 2014-2023. Y eso que en ese documento, al hablar de ellas, la OMS dice que se trata de “una parte importante y con frecuencia subestimada de la atención de salud que se practica en casi todos los países y cuya demanda va en aumento”. Añadiendo: “Muchos países reconocen ya la necesidad de elaborar un enfoque coherente e integral sobre la atención de la salud que facilite a los gobiernos, los profesionales sanitarios y muy especialmente a los usuarios de los servicios sanitarios el acceso a la Medicina Tradicional y Complementaria de manera segura, respetuosa, asequible y efectiva”. De ahí que para la entonces Secretaria General de la OMS, Margaret Chan,  uno de los tres principales objetivos de la organización para el periodo 2014-2023 fuera el de fomentar la integración de la medicina no convencional en los sistemas nacionales de salud en muchos de los cuales sus posibilidades se subestiman. Informe en el que se recuerda que la OMS ya se planteó para el periodo 2002-2005 cuatro objetivos básicos: integrar la medicina no convencional en los sistemas nacionales de salud desarrollando y aplicando políticas y programas nacionales, promover la seguridad, eficacia y calidad de la medicina no convencional ampliando la base de sus conocimientos y asesorar sobre las normas y la garantía de calidad que debe exigirse en su ejercicio, hacer más disponible y accesible la medicina no convencional a la gente y promover el uso terapéutico racional de la medicina no convencional entre los profesionales y los usuarios. Eso es lo que la OMS quería que estuviera implantado en ¡2005! Luego no es de recibo que nuestros gobiernos sigan negándose a ello estando ya en 2018. El hecho de dejar nuevamente fuera  de cualquier órgano de decisión a todos los que no pertenecen a la medicina convencional es una vergüenza. Y no solo a ellos. El Dr. Manuel Martín García, presidente de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, publicó el pasado 24 de febrero en el diario digital Nueva Tribuna un documentado, esclarecedor y demoledor artículo sobre la composición del renovado Consejo Asesor de la ministra cuya lectura realmente merece la pena. Se trata de un extenso trabajo en el que se denuncian cosas como que un 50% participa en grupos empresariales, aseguradoras, laboratorios, multinacionales tecnológicas, organizaciones empresariales y fondos de inversión privados que se benefician esencialmente de fondos públicos, un 26% tiene conflictos de intereses con el sector privado y defienden las propuestas neoliberales contrarias al Sistema Sanitario público, universal y equitativo, un 19% representa a organizaciones corporativas con intereses cruzados con Farmaindustria y solo un 5% parece no tener conflicto de intereses con el sector privado. Añadiendo que con este Consejo Asesor “se prioriza el  negocio sanitario en lugar de la salud de la población” al apostar por prestar la asistencia con recursos privados de las grandes multinacionales sanitarias, por hacer que el sistema público ponga los fondos, personal, equipamiento y pacientes mientras el sector privado se queda con las patentes y los beneficios, por fomentar el uso intensivo de medicamentos cada vez más caros, por promover el uso intensivo de pruebas diagnósticas realizadas con aparatos tecnológicos de coste muy elevado y utilidad marginal y por favorecer a los seguros privados. Siendo su resumen que el Consejo Asesor de Sanidad es “un auténtico lobby empresarial y privatizador” cuya intención es “seguir con su política de desmantelamiento del Sistema Sanitario Público” (lea el texto íntegro en www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/consejo-asesor-sanidad-quienes-integran-pretende/20180224122207148965.html. Se trata de un excelente trabajo de información crítica en el que solo se echa de menos que tampoco apuesten de forma expresa por las medicinas no farmacológicas. España, en suma, sigue a la cola del mundo en este aspecto. Lamentable.

Jose Antonio Campoy
Director