España: en once años el 80% de los varones y el 55% de las mujeres tendrá sobrepeso o será obeso

por José Antonio Campoy.

O se toman medidas urgentes o en 2030 tendrán sobrepeso o serán obesos en España 27 millones de adultos: el 80% de los hombres y el 55% de las mujeres; cifra que en 2016 era ya de 24 millones (el 70% hombres y el 50% mujeres). Así lo indica al menos el trabajo de un equipo conjunto de investigadores del Centro de investigación biomédica en red (CIBERCV) y el Centro de investigación en red de enfermedades respiratorias (CIBEROBN) elaborado en el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) cuyo primer firmante es Álvaro Hernáez y acaba de aparecer en la Revista Española de Cardiología. Las cifras se extrapolan del análisis de los datos de más de 300.000 personas que se compilaron entre 1987 y 2014. Un problema que según estiman hizo que el sistema de salud tuviera en 2016 un sobrecoste de 1.950 millones de euros -el 2% del presupuesto de Sanidad en 2015 (95.722 millones)- que en 2030 previsiblemente superará los 3.000 millones. Cabe recordar que un estudio anterior del mismo grupo -el Estudio Fresco– constató  que el sobrepeso y la obesidad aumentan mucho la posibilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular y cáncer. Multiplicando la obesidad por dos el riesgo de sufrir un cáncer en el caso de los hombres y por doce en el de las mujeres. Es más, en éstas se quintuplica el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. En cuanto a la causa del sobrepeso y la obesidad se achaca básicamente a patrones de alimentación poco saludables con excesivo consumo de productos industriales, reducción del consumo de verduras, frutas  y legumbres, el sedentarismo y la ansiedad. Y de ahí que propongan «medidas» como la imposición de nuevos impuestos a los alimentos menos saludables y «políticas educativas» para promover hábitos -como el ejercicio regular- así como avanzar en «nuevas estrategias farmacológicas» (como si los fármacos realmente ayudaran en casos de sobrepeso y obesidad). En suma, la población no tiene más que continuar siguiendo las normas dietéticas que sugieren nuestras autoridades sanitarias y los «expertos» en Nutrición. La mejor prueba de la utilidad de sus consejos es que gracias a ellas y a las leyes sobre alimentación es cada vez mayor el número de personas gordas y obesas. En España y en todo el mundo. Recuérdese por otra parte que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró en abril de 2016 que los 350 millones de diabéticos actuales pasarán a ser 700 millones en apenas 20 años y es pues necesario prevenir al menos la diabetes tipo 2 educando a la población. Es más, pronosticó que la diabetes será la séptima causa de defunción en 2030. De hecho en España es ya diabética el 13% de la población. ¿Y qué proponía entonces la OMS? Pues prácticamente lo mismo: seguir una dieta sana y evitar el tabaco, el alcohol, el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad haciendo ejercicio físico de forma periódica. Sin incidir en la presencia masiva de azúcares en las bebidas y productos alimenticios; especialmente en los refrescos, colas, bebidas energéticas, zumos industriales, panes, bollería, dulces, pasteles, helados, chuches y todo tipo de conservas, tanto en latas como en envases de plástico y cristal. Como masiva es la presencia de sal, fosfatos, nitratos, gluten y grasas saturadas y «trans» además de aditivos alimentarios tóxicos: conservantes, colorantes, aromatizantes, saborizantes, emulsionantes, espesantes y gelificantes entre los que destacan los bisulfitos y el glutamato monosódico. A ello cabe añadir la constatación de que los ftalatos -grupo de compuestos químicos que se añaden a los plásticos para incrementar su flexibilidad- provocan obesidad si se ingieren a menudo incluso a dosis bajas -al igual que el bisfenol A (BPA)- además de otros muchos problemas de salud ya denunciados; especialmente el ftalato de benzilo y butilo (BBP). Y hablamos de sustancias de uso común presentes hasta en cremas, esmaltes de uñas, perfumes, lacas de pelo, desodorantes o envoltorios de comida obviándose que tanto el BPA como el BPB  provocan la acumulación de grandes gotas de lípidos en las células. Lo que demuestra que tanto la obesidad como la diabetes la promueven con sus leyes los gobiernos y los organismos sanitarios. Porque bastaría prohibir que se añadiesen a las bebidas y alimentos para atajar el problema. Está constatado que es su presencia masiva e injustificada en las bebidas y alimentos la principal causa de obesidad y diabetes tipo 2 en el 90% de los casos, luego, ¿por qué no se toman medidas legales para evitarlo? Pues porque los intereses de las grandes industrias priman sobre la salud de los ciudadanos. Todo esto -y mucho más- lo expliqué ya en La Dieta Definitiva, obra aparecida en 2002 que no ha tenido que ser modificada en casi 17 años y se adelantó más de tres lustros a la información que ahora otros empiezan a admitir y asumir en las principales revistas científicas.

Jose Antonio Campoy
Director