El negocio del cáncer

por José Antonio Campoy

Han transcurrido sólo seis meses desde que dedicamos el editorial de la revista al cáncer y, sin embargo, entendemos que es necesario volver a hacerlo. Porque resulta indignante comprobar cómo algunos medios de comunicación -con la complicidad de determinados «expertos» y médicos que saben muchísimo sobre cáncer pero que no curan nada- siguen desinformando a la gente -por no decir sin más que mienten- sobre los resultados reales de la eficacia de los tratamientos convencionales oficialmente establecidos. Entre ellos, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas -entidad que seguimos ignorando para qué sirve y si algún día aportará algo-, uno de cuyos miembros ha llegado a declarar recientemente en una publicación de alta tirada, con toda desfachatez, que se ha avanzado ya tanto que en algunos cánceres la curación alcanza el 50% de los casos. Lamentable, vergonzosa y falsa afirmación que se hace con impunidad para escarnio de los familiares de los más de 100.000 españoles que fallecen cada año en nuestro país por esa causa. Volvemos a reiterarlo: en la curación del cáncer no se ha avanzado absolutamente nada en las cuatro últimas décadas. A pesar de las decenas de miles de trabajos publicados, de los centenares de investigaciones desarrolladas y de los cientos de fármacos probados. Hoy muere de cáncer mucha más gente que hace 40, 30, 20, 10 o, incluso, dos años que antes del desarrollo de la oncología y de la aparición de la radioterapia y la quimioterapia. Muere en un porcentaje muy superior al del aumento de la población. El propio National Cancer Institute (NCI) de Estados Unidos se veía obligado a reconocer a mediados de octubre que el optimismo de algunos estudios recientes según los cuales había disminuido la mortalidad por cáncer en ese país gracias a los modernos tratamientos no se compadecen con la realidad. Incluso han tenido que reconocer que las estadísticas -basadas en los datos que aportan diez centros al NCI en un programa llamado Supervivencia, Epidemiología y Resultados Finales- no estaban bien elaborados y que las tasas de algunos tipos de cáncer han aumentado en los últimos años. Es decir, que las estimaciones revisadas muestran un panorama más bien pesimista. Un hecho cuya importancia se multiplica por mil cuando se sabe que precisamente esas estadísticas son las que emplea la Administración norteamericana para tomar decisiones en materia de financiación e investigación. ¿Entiende, amigo lector? Porque es sencillo: la publicación de la verdad haría que el dinero que el Estado dedica a la prevención e investigación del cáncer dejara de ir a determinadas manos, a las de quienes viven de esa enfermedad sin aportar otra cosa que especulaciones y promesas de futuro, a las de los mismos que orquestan campañas organizadas para desprestigiar a todo el que se sale de los cauces marcados por ellos y ponen en peligro el control exclusivo del real y lamentable «negocio del cáncer».