¿Cuántas personas mueren de cáncer y cuántas de los tratamientos para el cáncer?

por José Antonio Campoy

Como bien saben nuestros lectores habituales en Discovery DSALUD llevamos más de una década denunciando que los tratamientos convencionales para el cáncer que contra viento y marea defienden los oncólogos y las autoridades sanitarias -cirugía, quimioterapia y radioterapia- no solo no se justifican en el 99% de los casos sino que son muy peligrosos. De hecho no está constatado que curen el cáncer y sí que en muchos casos lo provocan. Al punto de que debería investigarse con seriedad cuántas de las personas que oficialmente han muerto de cáncer en realidad murieron A CAUSA DE LOS TRATAMIENTOS PARA EL CÁNCER. Algo que las autoridades y los oncólogos ocultan. Recordemos que en mayo de 2013 el diputado conservador británico Maurice Saatchi presentó ante la Cámara de los Lores la siguiente pregunta dirigida al Gobierno: “De las muertes registradas como consecuencia del cáncer, ¿en qué proporción la causa real fue el tratamiento para el cáncer”. La respuesta correspondió al Subsecretario de Estado del Ministerio de Salud, Earl Howe, y fue ésta: “La Oficina Nacional de Estadística publica anualmente los datos nacionales de mortalidad por cáncer y se recogen los datos en los que el cáncer figura como causa de la muerte pero no si la causa real fue el tratamiento. Por tanto lo lamento pero no soy capaz de proporcionarle esa información”. Contestación ante la que Maurice Saatchi, en su turno de réplica, alegó: “La clave de la cuestión es que no hay respuesta a la misma. Pero desde que presenté la pregunta he recibido del seno de la profesión médica una estimación según la cual se calcula que el año pasado murieron en Gran Bretaña 15.000 personas a consecuencia del tratamiento para el cáncer y no a causa del cáncer. No sabemos pues si como resultado del tratamiento muere el 1% o el 100% de los pacientes. Sí sabemos en cambio que los medicamentos para el cáncer causan tales daños en el sistema inmune que el enfermo es incapaz de resistir infecciones mortales como el MRSA, la E. coli o una septicemia. ¿Está pues de acuerdo mi noble amigo en que las estadísticas oficiales del Reino Unido no permiten distinguir entre las muertes por cáncer y las muertes por los tratamientos para el cáncer?” El Subsecretario asintió y accedió a investigarlo no sin antes advertir que “puede ser difícil identificar la causa precisa de la progresión o secuencia de factores que dan como resultado la muerte, especialmente entre las personas con cáncer en fase terminal o que son particularmente frágiles y experimentan ya un grave deterioro físico”. Hoy, apenas unos meses después, dos oncólogos de la canadiense Universidad McMaster de Hamilton especializados en el tratamiento del cáncer de mama con radioterapia, Colin B Seymour y Carmel Mothersill, acaban de publicar un esclarecedor artículo en el que plantean directamente que todo lo que cree saberse sobre cáncer debería revisarse en profundidad añadiendo que a su juicio las agresivas terapias oncológicas no se justifican en muchos casos -incluida la Radioterapia de la que son expertos- a la vez que denuncian que se está sometiendo innecesariamente a muchas personas a radiaciones de carácter “preventivo” -mamografías, radiografías y TACs- sin que se esté valorando adecuadamente su peligro ya que son cancerígenas. Y lo más contundente: ellos mismos aseguran que muchas de las muertes que se achacan al cáncer se deben en realidad ¡a los tratamientos para el cáncer! Añadiendo con tanta honestidad como sorna sobre la Oncología: “El dogma imperante es tan fuerte y las pasiones se despiertan con tanta facilidad que va a ser difícil distinguir entre lo que se sabe y lo que se cree saber”. Invito a los lectores a leer detenidamente el texto que con el título Dura crítica al tratamiento oficial del cáncer de mama publica en este número nuestro compañero Antonio Muro. Va siendo hora de que las autoridades actúen con premura porque las críticas al actual paradigma del cáncer no proceden ya de quienes están fuera del ámbito de la Oncología sino de su propio seno. Basta recordar el artículo que con el título Oncólogos norteamericanos denuncian el sobrediagnóstico y sobretratamiento del cáncer apareció recientemente en nuestra revista -en el nº 165- y el hecho de que la Sociedad Internacional para el Estudio de la Dinámica de Protones en el Cáncer asevera que a estas alturas no se sostiene defender que la palabra cáncer defina en realidad a doscientas patologías diferentes cuando todos los tumores tienen más factores en común que diferencias y por tanto deben abordarse de la misma manera y en el mismo punto del proceso biológico; y hablamos de una sociedad que cuenta ya con más de 150 miembros provenientes de universidades y centros de investigación punteros de más de 30 países.