Cáncer: la decisión es suya

por José Antonio Campoy

Con la aparición del libro Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo damos un nuevo paso en nuestro compromiso de ofrecer a los lectores información veraz sobre la mejor manera de conservar la salud y afrontar la enfermedad, en este caso en el ámbito de una patología que sólo en nuestro país provoca la muerte de unas 100.000 personas al año. La obra es la culminación de un largo proceso de investigación que nos ha llevado a entrar en contacto con numerosos investigadores de todo el mundo -médicos, psicólogos, farmacéuticos, biólogos, químicos, físicos, matemáticos, ingenieros, naturópatas, terapeutas alternativos, periodistas, juristas, filósofos y otros muchos profesionales de muy variada formación que desde su propio ámbito de conocimiento han aportado sus puntos de vista sobre esta patología permitiéndonos así adquirir una visión integral y holística sobre ella. Años de investigación periodística han permitido que el conocimiento parcial y limitado que teníamos inicialmente tanto sobre la enfermedad como sobre la manera de afrontarla se haya modificado sustancialmente. Y debemos decir que ese conocimiento nos hace ser muy optimistas en cuanto a las posibilidades de superar la dolencia… siempre que el enfermo no se ponga en manos de cualquier oncólogo. Somos contundentes en ese punto: es vergonzoso que la cirugía, la Quimioterapia y la Radioterapia sean aún hoy los tratamientos de referencia a la hora de afrontar el cáncer. En la inmensa mayoría de los casos no sólo es inútil sino peligroso. No hay un solo producto usado en Quimioterapia que haya demostrado jamás en ensayo clínico fase IV curar el cáncer. Como no hay ningún ensayo clínico que haya demostrado que sea eficaz la ingesta de un cóctel de productos. Por consiguiente la afirmación de que los tratamientos oncológicos son los únicos cuya validez está científicamente constatada es una falacia. Si los representantes de los oncólogos insisten en afirmar eso públicamente van a tener que demostrarlo -y muy pronto- en los tribunales. Con pruebas. Con documentos. Con expedientes clínicos .Y con cientos de expertos -muchos de ellos médicos, algunos de ellos oncólogos- dispuestos a testificar y ponerles en un su sitio. Y es que la situación se ha vuelto insostenible. No se puede jugar impunemente con la vida de las personas y encima hacerlo en nombre de la Ciencia y de la Medicina alegando hipócritamente que es por nuestro bien. Que dejen de velar por nosotros quienes de forma tan soberbia se arrogan derechos que no tienen alegando conocimientos de los que en realidad carecen. El derecho a elegir tratamiento y profesional es exclusivo de los ciudadanos. Cuando la salud y la vida de alguien está en juego es él quien debe decidir libremente cómo afrontar su dolencia. Sin imposiciones por parte de quienes pretenden arrogarse tal privilegio de forma intolerable. Los profesionales de la salud -y más los médicos porque en su día hicieron el juramento hipocrático- están para orientar y aconsejar al enfermo, no para imponerle sus convicciones, criterios y creencias. Y quien no acepte que eso sea así que se dedique a otra cosa. Basta de prepotencia injustificada. El libro que ahora aparece denuncia todo esto. Y mucho más. Muchísimo más. Porque el cáncer -y la práctica totalidad de las llamadas enfermedades- no es más que un rentable negocio para algunas multinacionales a las que la vida de las personas les importa en general un comino. El simple hecho de que algunas aleguen que sus cócteles anti-VIH son eficaces en Sida y dejen morir cada año a millones de personas porque no están dispuestas a darles gratuitamente o a precio de coste el producto que según aseveran puede salvarles la vida lo demuestra más allá de toda duda. Las grandes multinacionales farmacéuticas sólo tiene como norte el dinero. Lo han demostrado miles de veces. No hay sentimiento humanitario ni altruismo en nada de lo que hacen. Ya va siendo hora de que se diga y se sepa. Amigo lector, si usted o alguien allegado tiene cáncer, infórmese. Y, sobre todo, no se deje arrastrar por el miedo. El miedo es muy mal consejero. Invita a poner la propia vida en manos de otros. Y créanos, en la mayor parte de los casos no es una buena idea. Luego, una vez, informado, decida lo que quiere hacer. Asesorado por expertos, por supuesto, pero teniendo usted siempre la última decisión. En nuestro libro le facilitamos los datos que precisa. Pero insistimos, la decisión final es suya. Así debe ser.