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CÁNCER QUÉ ES, QUÉ LO CAUSA Y CÓMO TRATARLO

Portada del número actualmente a la ventaDiscovery DSALUD es una publicación de Ediciones MK3La salud es armoníaTarifas de la revista y de la webSuscripción a  la revista

    MEDICINA ORTOMOLECULAR
    CÓMO TRATAR ORTOMOLECULARMENTE LA OBESIDAD

La obesidad -que no el simple sobrepeso- es considerada médicamente hoy una "enfermedad" que cada vez afecta a más personas y que puede dar lugar a serios problemas de salud asociados como la hipertensión, la diabetes, las cardiopatías, la hipercolesterolemia y... hasta cáncer. Obviamente la obesidad se caracteriza por una excesiva acumulación de grasa, muy por encima de la que el organismo suele guardar como material de reserva a fin de emplearlo cuando el aporte alimenticio no es suficiente para satisfacer las necesidades energéticas. Depósitos de grasa que se forman merced a la metabolización de los alimentos -proteínas, hidratos de carbono y grasas- y a la ingesta de bebidas alcohólicas y que se distribuye tanto a nivel subcutáneo (en el panículo adiposo) como alrededor de las vísceras. Y es en este segundo caso cuando el problema puede aparecer ya que si la grasa interpuesta entre los diferentes órganos -tiene también una función protectora- es excesiva puede acabar presionando los órganos e impedir su correcto funcionamiento así como provocar placas de ateroma en las arterias que den lugar a lo que conocemos como arteriosclerosis y que es la causa de todos los problemas cardiovasculares y de la hipertensión, entre otras dolencias. Sin olvidar que un aumento exagerado de grasa en el cuerpo impone inevitablemente al organismo un ritmo de trabajo superior al normal. Ni la importancia del factor estético que con frecuencia condiciona psicológicamente a quien la sufre. Y lo peor es que la obesidad constituye un problema un alza que además está afectando hoy de forma considerable a la población infantil. Dicho esto debemos añadir que incluso cuando se sigue una alimentación variada y equilibrada el exceso de comida puede llevar al sobrepeso y a la obesidad si el consumo energético es menor (algo que no sucede cuando se sigue una dieta disociada). Conviene pues limitar -en todos los casos- la ingesta de grasa saturada y la de hidratos de carbono simples. Luego lo veremos. Para calcular el grado de obesidad de una persona hoy se emplea lo que se denomina Índice de Masa Corporal (IMC) y se mide con un sencillo aparato portátil. Estos son los valores establecidos:

 
ESTADO
IMC
 NORMAL
20 - 24,9
 OBESIDAD GRADO I (SOBREPESO)
25 - 29,9
 OBESIDAD GRADO II
30 - 34,9
 OBESIDAD GRADO III
35 - 39,9
 OBESIDAD GRADO IV (OBESIDAD MÓRBIDA)
> 40


Sepa en cualquier caso que se acepta un margen de un 15% por arriba y debajo de esas cifras. Así, se considera aceptable tener un IMC que esté entre 18,5 y 20 o entre 25 y 27. Sólo nos resta decir a este respecto que la mortandad asociada a la obesidad es directamente proporcional a su gravedad y se ve muy influenciada por el patrón de distribución de grasa, la edad y1 el tabaquismo.

TIPOS DE OBESIDAD
Inicialmente la obesidad se dividió en exógena y endógena pero hoy no se aceptan tales términos. La clasificación se hace en función de la morfología y se habla de tres tipos:
   Obesidad ginoide: cuando la grasa se distribuye fundamentalmente en las caderas y los muslos. Es el patrón típico de la mujer aunque también puede aparecer en el hombre.
   Obesidad androide. Cuando la grasa se distribuye sobre todo en el tronco y en el abdomen. Esta distribución se relaciona con diversas patologías como diabetes, hipertensión, cardiopatías, etc.
   Por último, la obesidad que no guarda un patrón de distribución determinado.

FACTORES QUE DETERMINAN LA OBESIDAD
La obesidad puede deberse a uno o varios factores. Los principales son éstos:
   La predisposición genética.
   La intolerancia o sensibilidad a algunos alimentos.
    La ingesta excesiva de grasa saturada y/o hidratos de carbono simples además de las bebidas alcohólicas.
    Las alteraciones emocionales, especialmente cuando generan ansiedad y ésta se intenta compensar con una mayor ingesta de alimentos.
    La masticación insuficiente de la comida.
    Problemas de metabolización de los alimentos; por ejemplo, a causa de una insuficiente producción de enzimas digestivas.
    Una disfunción de la glándula tiroides o de la suprarrenal.
    El sedentarismo.
    La posible disfunción del hipotálamo, regulador de sensaciones como el hambre o la saciedad.
    La obesidad patológica provocada por medicamentos; por ejemplo, los corticoides.

ENFERMEDADES ASOCIADAS A LA OBESIDAD

   Diabetes.
La diabetes tipo II -no insulinodependiente- está directamente relacionada con la obesidad. Se sabe que las personas con un índice de masa corporal (IMC) inferior a 23 kg/m2 no la padecen.

   Alteraciones cardiovasculares.
Estudios recientes indican que la asociación entre obesidad y enfermedad cardiovascular es particularmente significativa cuando el individuo presenta un predominio de grasa localizada en el abdomen. Son también enfermedades asociadas la hipertensión, la hipercolesterolemia y la aterosclerosis (con todas sus secuelas).

   Dificultades respiratorias.
Como el asma o la apnea del sueño, íntimamente relacionadas con la obesidad.

   Cáncer.
Distintos estudios relacionan obesidad y cáncer de colorrectal, de próstata, mama y endometrio.

   Trastornos osteoarticulares.
Esta patología está muy a menudo relacionada con el exceso de peso.

RECOMENDACIONES GENERALES
    Practique a diario alguna actividad física según sus posibilidades y características. Lo mejor es caminar a paso ligero media hora diaria.
    Siga una dieta equilibrada, bien elaborada y no excesivamente hipocalórica. Debe perder grasa pero no otros componentes corporales.
    Intente que la dieta no sea aburrida, monótona o muy limitada porque eso incita a abandonarla.
    Procure ingerir alimentos que den sensación de saciedad.
    No ingiera hidratos de carbono simples. Los azúcares son absolutamente necesarios para el cerebro y el sistema nervioso pero el organismo puede obtenerlos de los hidratos de carbono complejos al igual que de las proteínas y de las grasas.
    Ingiera a diario suficiente fibra.
    Limite o elimine la ingesta de grasa saturada animal.
    Recuerde que es fundamental que la dieta contenga frutas, verduras y hortalizas porque producen repleción gástrica y sensación de saciedad.
    Beba a diario al menos dos litros de agua fuera de las comidas.
    Mastique e insalive correctamente los alimentos ya que es necesario para ayudar a romper las estructuras de los alimentos para aprovechar mejor los nutrientes.
    Elimine de su alimentación las llamadas "calorías vacías" (pastelería y bollería industrial, azúcares blancos, harinas refinadas, etc..), que son las aportadas por alimentos de escaso o nulo valor nutritivo.
    No ingiera bebidas alcohólicas ni gaseadas.
    Procurar realizar cinco comidas diarias y no picar entre horas.
    Una vez en el peso adecuado márquese unas pautas de mantenimiento procurando seguir un horario lo más regular posible.

ALIMENTOS RECOMENDABLES
    Agua. Tomada fuera de las comidas produce sensación de saciedad; además aumenta la diuresis facilitando la disolución y posterior eliminación de residuos.
    Acelgas. Su índice calórico es bajo y son depurativas, diuréticas y laxantes. Además contienen mucílagos que retienen abundante agua produciendo sensación de saciedad y favoreciendo la combustión de los hidratos de carbono.
    Batata y calabaza. Son de fácil digestión, reducen el apetito y producen sensación de saciedad.
    Brécol. Contiene pocos glúcidos y calorías y produce sensación de saciedad.
    Calabacín. Proporciona poca grasa, sodio y calorías y es diurético.
    Caldos depurativos. Incrementan la diuresis, ayudan a la eliminación de residuos y remineralizan el organismo. Se deben tomar media hora antes de las tres comidas principales.
    Cerezas, chirimoyas y champiñón. Tienen un importante efecto saciante.
    Col. Contiene mucha fibra y pocas calorías.
    Chucrut. Es bajo en calorías.
    Espárragos. Son muy ricos en fibra y producen sensación de saciedad.
    Frutas en general. Poseen acción diurética y son ricas en vitaminas, sales minerales, oligoelementos y fibra. Además aportan pocas calorías. Son especialmente recomendables el limón, la pera, la piña, la manzana, la ciruela, la sandía, la fresa, el kiwi y el pomelo.
    Lechuga. Calma el apetito y aporta pocas calorías.
    Melocotón. Proporciona pocas calorías y es una de las frutas más saciantes.
    Nabo. Es muy nutritivo y bajo en grasa y calorías. Tiene también actividad saciante.
    Pepino. Es bajo en grasa y calorías.
    Pimiento. Contiene muy pocos hidratos de carbono y pocas calorías.
    Piña tropical. Es rica en enzimas proteolíticos (bromelaína).
    Verduras y hortalizas en general. Tienen -como las frutas- actividad diurética y remineralizante además de ser una buena fuente de fibra. Son especialmente recomendables las cebollas tiernas, las espinacas, los berros, los ajos, la escarola, el diente de león, los puerros, las alcachofas, la col verde, los espárragos, los champiñones, la coliflor, las setas, la soja -y sus derivados-, las judías verdes y los calabacines.


SUPLEMENTOS ACONSEJADOS
    Complejo multivitamínico y multimineral. Es necesario ya que proporcionan micronutrientes que aseguran una adecuada actividad bioquímica.
    Fibra vegetal. Proporcionan volumen en el intestino por lo que son elementos saciantes y aumentan la masa fecal. Además tienen la capacidad de atrapar el colesterol y los azúcares.
   
Espirulina. Se trata de un alga que tiene efecto saciante debido a la concentración de mucílagos y proteínas. Es un laxante mecánico suave y protector de las mucosas. En algunos casos van acompañadas de fructooligosacáridos que actúan como prebióticos y disminuyen los niveles de azúcar en sangre, la tensión arterial, el colesterol y los triglicéridos además de aliviar el estreñimiento y la diarrea.
    Glucomanano. También denominado Konjac o konjak manano es un polvo rico en fibra y bajo en calorías que puede hincharse hasta 200 veces su volumen a medida que se absorbe agua en el estómago y en el tubo digestivo. Conforme se hincha forma un gel insoluble que restringe el apetito induciendo una sensación de plenitud.
    GLA-EPA-DHA. Además de reducir los niveles de colesterol y de triglicéridos son reguladores de diversos procesos metabólicos y hormonales por lo que son indispensables en el tratamiento de la obesidad.
    Cromo. El cromo forma parte del denominado Factor de Tolerancia a la Glucosa (GTF) con muy importantes funciones orgánicas, entre ellas la de regular los niveles de glucosa en sangre. Se utiliza en el tratamiento de la diabetes tipo II, la hipercolesterolemia, la obesidad y la arterioesclerosis.
    Bromelaina. Es una enzima procedente de la piña con importantes propiedades, entre ellas la capacidad de absorber hasta 1.000 veces su volumen en grasa.
    L-Carnitina. La carnitina contribuye a la combustión de grasas y además disminuye el colesterol total y los triglicéridos. Es un suplemento ideal para la pérdida de peso, especialmente si se apoya con ejercicios aeróbicos.
    Hoodia Gornnii. El extracto de Hoodia Gordonii procede de un cactus nativo de las regiones áridas del desierto africano del Kalahari. Esta especie de cactus -perteneciente a la familia de las Asclepiadaceae- crece en lugares con temperaturas extremas, tarda años en madurar y ha sido usado tradicionalmente por los pueblos pastoriles de San y Khoi para aplacar la sed y el hambre en los inhóspitos ambientes áridos del África meridional. El ejército sudafricano lo utiliza como inhibidor del apetito.
    Garcinia Cambogia. Se trata de un fruto procedente de la India rico en ácido hidroxicítrico (HCA). Es interesante su utilización porque reduce la conversión de hidratos de carbono en grasas al impedir la liberación de las enzimas necesarias para que ese proceso se lleve a cabo. Tiene además un reconocido efecto saciante y facilita la termogénesis.
    Son asimismo recomendables las infusiones de cola de caballo, diente de león, grama, estigmas de maíz y abedul pues tienen una reconocida actividad diurética y remineralizante.



(Recuerde que tanto el tratamiento a seguir como las dosis adecuadas son trabajo de un especialista de la salud y, por tanto, no debe utilizarse este artículo como tratamiento. Sólo sirve de elemento orientativo e ilustrativo).


La Medicina Ortomolecular se basa en el convencimiento de que si al organismo se le proporcionan los micronutrientes necesarios para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas enfermedades no se manifestarían. Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos con ellos en la proporción y cantidad adecuadas. Una sección elaborada por el Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.

Las personas interesadas en contactar con José Ramón Llorente o la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66.
 


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