Un
champiñón de origen brasileño, el Agaricus
Blazei Murill -también conocido como "El
champiñón del sol"- ha demostrado tener un
potente efecto anticancerígeno. Sus propiedades
antitumorales y antimutagénicas además de
su actividad inmunomoduladora permiten acelerar
los procesos de mejoría y en no pocos casos
conseguir recuperaciones sorprendentes. Además,
el champiñón posee en sí mismo un alto valor
gastronómico. Japón y otros países están invirtiendo
miles de millones de dólares en su desarrollo
y comercialización.
Estamos
en pleno siglo XXI y seguimos sin conocer
las inmensas posibilidades de la "farmacia
de Dios". Y es tanto lo que aún ignoramos
de la naturaleza que no es extraño encontrarnos
de vez en cuando con productos de enormes
capacidades terapéuticas en el tratamiento
de numerosas enfermedades, incluidas algunas
tan graves como el cáncer.
En nuestro país, por ejemplo, son muy pocas
las personas que han oído hablar del Champiñón
del Sol -cuyo nombre científico es Agaricus
Blazei Murill- a pesar de que en muy pocos
años ha centrado la atención de decenas de
estudios científicos que avalan sus capacidades
antitumorales y antimutagénicas así como su
actividad inmunomoduladora. Y no hablamos
de un medicamento sino de un hongo, de un
champiñón procedente de Brasil cuyo estudio
científico, paradójicamente, se ha efectuado
sobre todo en Japón.
LA
IMPORTANCIA DE LOS HONGOS
Los hongos están presentes en nuestra vida
desde hace miles de años. Tanto en el Antiguo
Egipto como en las culturas precolombinas
y en la medicina tradicional oriental han
jugado un importante papel nutritivo, simbólico
y medicinal. Y es que está demostrado que
todo hongo comestible es beneficioso para
el organismo humano al aportar proteínas,
minerales, aminoácidos, carbohidratos, tiamina
y una gran variedad de enzimas. En todo caso,
son los polisacáridos presentes -en mayor
o menor cantidad- en prácticamente todos los
hongos comestibles los que por su capacidad
de combatir una gran gama de afecciones les
convierten en un gran remedio terapéutico.
No es pues de extrañar que la búsqueda de
nuevos productos antitumorales y otras sustancias
medicinales basados en ellos se haya vuelto
una cuestión de gran interés a la que se dedican
cada vez más recursos dada la gran dificultad
que supone definir y tratar de reproducir
la mayoría de las sustancias activas presentes
en el hongo.
En todo caso, los hongos mundialmente más
conocidos hoy son el Shiitake, el Reishi
y el Kombucha (a éste se le denomina
"el hongo de la longevidad"); y, sin
embargo, es el Agaricus Blazei Murill
el que lleva camino de convertirse en el rey
de los champiñones. Y no por sus cualidades
gastronómicas -que son muy apreciadas- sino
por sus posibilidades curativas.
UN
CHAMPIÑÓN SORPRENDENTE
La primera referencia que se conoce del Agaricus
Blazei Murill es del profesor Joaquim
Monteiro quien ya en 1877 describió sus
posibilidades curativas refiriéndose a él
como se le conocía siglos atrás: Cogumelo
del Sol (Hongo del Sol), Cogumelo Dorado y
Cogumelo de Dios por sus bondades terapéuticas.
Original de una pequeña comarca montañosa
del estado de Sao Paulo llamada Piedade fue
rescatado para el mundo por los japoneses
cuando estaba a punto de extinguirse, tanto
para su consumo gastronómico como para la
investigación científica. Y es que la colonia
japonesa en Brasil es históricamente numerosa,
especialmente en el Estado de Sao Paulo donde
viven alrededor de 1.400.000 nipones primordialmente
dedicados a la agricultura.
Al parecer un japonés descubrió el hongo cuando
crecía salvaje cerca de la casa de un granjero
de su misma nacionalidad y lo envió para su
estudio terminando en diversas instituciones
académicas del mundo. Siendo entonces cuando
mereció el interés del Dr. Inosuke Iwade,
profesor de Bioquímica Forestal y Ciencia
de los Hongos Aplicada de la Facultad de Agricultura
de la Universidad de Mie en Japón, quien lo
"presentaría" oficialmente a la comunidad
científica en 1965.
Posteriormente, en 1980, el Dr. Shoji Shibata
-profesor de Farmacología de la Universidad
de Tokio- y el Dr. Tetsuro Ikegawa
-miembro del Instituto Nacional de Investigación
contra el Cáncer de Japón- realizarían
un primer estudio científico para constatar
si los polisacáridos del hongo fortalecían
el sistema inmune. Y el resultado fue sorprendente:
el Agaricus Blazei Murill obtenía unos
resultados mucho mejores que los hongos Reishi,
Shiitaké y Maitaké tanto en
cantidad de polisacáridos betaglucanos -tiene
más que ningún hongo conocido- como en los
resultados de distintas pruebas. Por ejemplo,
más del 90% de los animales a los que se había
inducido un sarcoma en el fémur remitieron
por completo. Es más, al 99'8% de esos mismos
ratones no se les pudo volver a provocar un
tumor maligno a pesar de los 6 intentos sucesivos
que se realizaron. En un posterior estudio
dirigido por el Dr. Hitoshi Ito en
el Departamento de Farmacología de la ya mencionada
Escuela Universitaria de Medicina de Mie se
constatarían sus notables efectos antitumorales
lo que se comunicó a los médicos asistentes
a la 39ª reunión anual de la Asociación
Japonesa contra el Cáncer.
Desde entonces se han sucedido los reconocimientos
científicos sobre las cualidades del hongo.
Como ejemplo se puede citar el del Dr.
I. P. Lee, que siendo Investigador Jefe
de Tumores Malignos de la FDA (Food and
Drug Administration) de Estados Unidos,
miembro del Instituto Nacional Contra el
Cáncer de Japón y miembro del Consejo
Asesor del Ministerio de Ciencia de Corea
del Sur -entre otros cargos- recomendó en
un libro sobre el Agaricus su consumo
a todos los enfermos de cáncer.
También el Dr. Takashi Mizuno, ex Jefe
del Departamento de Farmacología de la Universidad
de Shizuoka, manifestó en una entrevista concedida
a The Study of Inmunocompetence su
convicción sobre la efectividad terapéutica
de este hongo en casos de cáncer.
Y ya en 1995, durante el 9º Congreso Internacional
de Inmunología que se celebró en San Francisco,
el Dr. Ghoenum -profesor en la Universidad
Drew de Medicina y Jefe de Servicio en
el Hospital King Charles- presentó
el caso de una paciente que tuvo una remisión
completa de cáncer de ovarios sin otro tratamiento
terapéutico que una sustancia aislada del
Agaricus Blazei Murill.
Y se trata sólo de algunos testimonios ya
que existe una amplísima literatura científica
de reconocimiento de sus propiedades (vea
el recuadro adjunto). Es más, se asevera
que la remisión total del melanoma que padecía
el ex presidente norteamericano Ronald
Reagan tuvo lugar tras haberse sometido
a un tratamiento coadyuvante con este hongo.
Así lo recogió el prestigioso rotativo japonés
Asahi -diario con una tirada de 8 millones
de ejemplares-, noticia que confirmaría el
ya citado Dr. Mizuno.
Claro que tales testimonios también pueden
encontrarse en España porque el boca a boca
sigue funcionado como medio de difusión. Es
el caso de David. "En diciembre
de 1998 -nos diría- a mi padre le fue
diagnosticado un tumor infiltrante en la vejiga,
en transición metastática y con alto grado
de malignidad. La opinión facultativa fue
desfavorable y la única solución propuesta
una operación quirúrgica de urgencia. En mi
lógica preocupación llamé por teléfono en
busca de consejo a mi mejor amigo, un caballero
japonés de Yokohama que inmediatamente me
forzó a hacerme con el 'Agaricus Blazei Murill'
pues, aunque no me lo había comentado, el
año anterior a su madre le remitió por completo
un tumor de unos 3 cm. en la base del cuello
sin tratamiento terapéutico alguno. Sucedió
sólo una semana antes de la operación quirúrgica
que estaba programada y que, de hecho, ya
había sido retrasada en tanto ella, tras casi
un mes de ingesta, había tenido una primera
remisión de aproximadamente un 25 % del tumor;
al mes y medio la remisión era casi de un
50 % y a los dos meses, cuando la intervención
programada ya se había retrasado una semana
más por estas afortunadas causas sobrevenidas
se certificó la remisión total".
"Así que mi amigo -continuaría diciéndonos-
me ayudó de modo extraordinario a conseguir
el 'Agaricus Blazei Murill' para mi padre.
Y no un Blazei cualquiera sino el mismo que
había tomado su madre, criado a campo abierto
en su solar ancestral, en las proximidades
de la región montañosa de Piedade, en Sao
Paulo (Brasil). Cuando conseguí mi primera
partida de Blazei puro, en las pruebas preoperatorias
a mi padre se le detectaron nódulos en el
pulmón izquierdo, lo que conllevó la lógica
opinión clínica merecida de metástasis y fue
descartada la solución quirúrgica prevista
con su obvio significado implícito. A los
18 días de ingesta masiva del hongo rogué
que le hicieran nuevas pruebas de diagnóstico
por imagen que mostraron la desaparición de
una mancha y el hecho de que otra se describiera
como un granuloma calcificado. Y entonces
se llevó a cabo la operación quirúrgica anteriormente
programada. La recuperación fue sorprendente,la
tolerancia a los agentes quimioterápicos de
protocolo inédita y el mantenimiento de su
sistema inmunitario, en medio de los ciclos
de quimioterapia y radioterapia, impresionante".
Tras aquella experiencia el boca a boca comenzó
a funcionar y David puso en marcha una "cadena
de favores" que perdura hoy día y de la que
ya se han beneficiado otros compatriotas.
Es el caso de Stephan, a quien tanto
deberán quienes a partir de hoy entren en
contacto con el hongo ya que fue la persona
que nos puso tras su pista tras comprobar
cómo contribuía a la mejoría de su padre cuando
la muerte parecía inevitable. Su calidad de
vida mejoró hasta un final que todos anticiparon
para mucho antes por su condición de metastático
y trasplantado. Final que además quizás hubiera
sido otro si no hubiera habido una contradicción
evidente entre reforzar el sistema inmunitario
para combatir el cáncer y evitar el rechazo
del nuevo órgano.
Afortunadamente, muchos otros casos han tenido
un final más feliz: "A finales de noviembre
o principios de diciembre del 2001 -nos
contaría David- recibí una llamada telefónica
de una dama que se identificó como profesional
sanitaria y que se hallaba muy angustiada
por la situación clínica de su hermano, un
enfermo de cáncer microcítico cuya situación
era ésta: cáncer primario en mediastino, inoperable;
8 nódulos en el cerebro; nódulos craneanos;
múltiples nódulos pulmonares, suprarrenales
y en el hígado; paciente diabético con alta
dependencia de insulina; antecedentes de problemas
cardiacos serios y un triple by-pass implantado.
La situación, evidentemente, no podía ser
más desfavorable y los médicos dudaban de
que llegara a enero del 2002. El caso es que
mostró tanto afán y desesperación por el caso
de su hermano que era imposible negarla nada
así que la envié parte de lo que estaba tomando
mi padre. Luego, una vez tuvo el hongo, viviría
un enfrentamiento bastante agrio con algunos
de los médicos ya que éstos consideraban el
esfuerzo inútil dando por sentado que el hermano
moriría. Bien, pues el 11 de enero del 2002,
mientras iba por la calle, recibí una llamada
suya diciéndome que se encontraba en un centro
sanitario de diagnóstico por imagen observando
directamente los resultados de una resonancia
magnética que se le acababa de practicar a
su hermano y en la que se apreciaba un auténtico
'milagro' clínico: los 8 nódulos cerebrales
habían desaparecido... tras ingerir el Blazei
algo menos de dos meses. Y ya había roto las
expectativas clínicas previas de esperanza
de vida".Y la cadena continuó.
Cabe añadir que la información sobre este
hongo ha pasado de manera extraoficial por
muchos despachos oficiales -sobre todo de
la Sanidad andaluza- sin que hasta hoy se
hayan hecho intentos serios -al menos conocidos-
de investigar en España sus propiedades o
de buscar algún tipo de aplicación terapéutica
de lo que ya se sabe.
Los médicos más abiertos se han limitado a
consentir su consumo a sus pacientes dado
que se trata de un mero alimento carente de
toxicidad pero los demás no quieren ni oír
hablar del champiñón como posible terapia
para tratar el cáncer. Ni siquiera como coadyuvante.
Y mucho menos como sustitutivo de los fármacos
convencionales. Tan sólo en una ocasión se
estuvo muy cerca de poderse hacer un estudio
riguroso pero una vez más los argumentos del
poderoso caballero Don Dinero primaron y la
investigación fue aparcada sine die.
LOS
INGREDIENTES ACTIVOS DEL AGARICUS BLAZEI
MURILL
Las investigaciones realizadas durante los
últimos 25 años indican que el gran secreto
del Agaricus Blazei Murill parece estar
en los polisacáridos que contiene, en cantidad
y calidad no conocida en otros hongos. Concretamente
en los betaglucanos Beta (1-3) glucan
y Beta (1-6) glucan, sustancias que potencian
los mecanismos naturales del sistema inmune
en su lucha contra todo tipo de enfermedades
infecciosas... y en el cáncer.
Los betaglucanos activan los macrófagos siendo
así posible su utilización como coadyuvante
de la quimioterapia. En uno de los estudios
realizados se probaron los efectos al inyectarlos
en ratones infectados con células tumorales
agresivas que se extendieron a sus hígados.
Mientras, a otro grupo se le inyectó sólo
las células tumorales. Pues bien, los investigadores
encontraron que los animales tratados con
betaglucanos habían disminuido la metástasis
de hígado. Además, todos los animales del
grupo de control murieron antes de los 42
días siguientes mientras un 28% de los ratones
tratados con betaglucanos sobrevivieron Este
resultado -como los de muchos otros estudios-
indican que activan el sistema inmune y reducen
la capacidad metastásica de las células cancerosas.
PROPIEDADES
DEL CAMPIÑÓN DEL SOL
Resumiendo, los distintos estudios efectuados
indican que el Champiñón del sol tiene
las siguientes propiedades:
-Efecto preventivo.
El hongo contiene grandes cantidades
de fibra dietética no digerible que absorbe
los materiales cancerosos presentes en nuestro
cuerpo y los expulsa con las heces.
-Reduce la glucosa
en sangre. Las proteínas ácidas
presentes en el hongo tienen efectos positivos
a la hora de disminuir la glucosa en sangre.
Son abundantes las referencias a sorprendentes
mejorías de casos de diabetes en Japón.
-Reduce la tensión
arterial, el colesterol y la arteriosclerosis.
La ya mencionada fibra dietética y los ácidos
grasos insaturados -como el linolin- contenidos
en el hongo permiten reducir la tensión arterial,
el colesterol y prevenir la arteriosclerosis.
-Efecto compensatorio
de otros tratamientos. Al reforzar
la respuesta inmune, restaura valores suprimidos
por la quimioterapia y la radioterapia.
-Efecto anticancerígeno.
El hongo contiene esteroides naturales conocidos
por sus efectos anticancerígenos (diferentes
de los esteroides producidos químicamente
que a menudo son señalados como causa de enfermedades).
-Efecto antitumoral.
Los betaglucanos del hongo refuerzan la actividad
de los macrófagos, anticuerpos que destruyen
e impiden la proliferación de células cancerígenas.
El Agaricus Blazei Murill estimula,
entre otros, los linfocitos T y B, la producción
de interferón y las interleuquinas. Se ha
constatado que cuando alguien ingiere el hongo
aumenta en sangre un 3.000% la producción
de células NK -las llamadas células asesinas
del sistema inmune- a los 2-4 días.
En resumen, y en palabras del doctor Takashi
Mizuno, "el Agaricus Blazei Murill ha demostrado
poseer actividades antimutagénicas, bactericidas
y antoangiogénicas, y ser un poderoso estimulante
sistémico del sistema inmunitario promoviendo
los mecanismos de defensa natural para combatir
una variedad de agentes infecciosos además
del cáncer".
Cabe agregar que otro de los efectos beneficiosos
de los betaglucanos es la reducción de las
infecciones postoperatorias.
LA
PREPARACIÓN DEL PRODUCTO
No debemos dejar de señalar que, como en el
caso de otros productos naturales, cuando
se extractan los principios activos del hongo
para sintetizarlos de forma aislada y así
fabricar fármacos comercialmente... pueden
modificarse las propiedades terapéuticas del
hongo en su forma natural. Y es posible que
entonces no funcione o lo haga peor. Entre
otras cosas porque puede haber otras sustancias
activas aún no identificadas en él. La investigación,
pues, está lejos de haber terminado. Por eso
la FDA tiene la intención de financiar un
estudio sobre las propiedades antitumorales
del Agaricus Blazei Murill dentro del
llamado Programa RAPID (Rapid Access to
Preventive Intervention Development) este
mismo año. Un estudio que bajo el título "Producción
a escala de un potente agente quimiopreventivo,
1SY16, para estudios clínicos y preclínicos"
será desarrollado por el doctor Insu
P. Lee en la Kanazawa University
de Japón. Algo a lo que se ha hecho acreedor
porque "los estudios preliminares han demostrado
que extractos micoquímicos extraídos de champiñones
parecen poseer propiedades antiproliferativas
e inmunomoduladoras así como una potente actividad
quimioterápica en modelos animales". El
1SY16, que lleva extracto de Agaricus Blazei
Murill, es una mezcla de componentes con
prometedoras actividades quimiopreventivas.
Hay que decir que con estudios de este tipo
quizás se resuelvan algunas de las dudas que
hay sobre el hongo. Por ejemplo, el hecho
de que la respuesta no sea idéntica en todos
los casos, algo que parece natural sobre todo
si tenemos en cuenta que su función está directamente
relacionada con el estado previo de nuestro
sistema inmunitario.
Lo que sí parece claro es que no existe relación
entre la cantidad tomada y el resultado obtenido.
Es decir, el hecho de ponerse a comer champiñones
como un loco no garantiza mejores efectos
que en caso de una ingesta moderada. El profesor
Mizuno, como referencia, habla de 15 gramos
diarios. La experiencia indica que con esa
dosis se obtienen magníficos resultados. En
el caso citado anteriormente de cáncer microcítico,
por ejemplo, el paciente tomó 12'5 gramos
diarios.
LA
BÚSQUEDA EN EL LABERINTO
El Agaricus Blazei Murill parece constituir,
en suma, una gran contribución terapéutica
al tratamiento del cáncer. Y, sin embargo,
su consumo supone una aventura que uno tiene
que estar dispuesto a afrontar al no estar
debidamente apoyado por las autoridades administrativas.
De ahí que para saber cuál comprar y cómo
consumirlo se deba estar dispuesto a buscar
apoyo en las personas que ya lo han tomado
y seguir unas pautas aún no completamente
definidas porque no todo lo que se vende bajo
el nombre de Agaricus Blazei Murill es
igual de valioso. La cantidad de principios
activos depende de dónde, con qué y cómo se
cultive.
En Piedade (Sao Paulo), su lugar de origen,
las temperaturas oscilan entre 35 y 38º C
durante el día disminuyendo hasta 20-25º C
por la noche con una humedad que promedia
el 80%. Asimismo, las características de su
suelo constituyen un aspecto decisivo para
que el hongo alcance su máxima eficacia. Una
realidad de la que son conscientes las propias
multinacionales farmacéuticas e instituciones
que han apostado fuerte para tratar de producir
fuera de Brasil el hongo.
El Iwade Institute of Micology de Japón
tardó 14 años en lograr la adaptación del
hongo en Japón. Quizás por eso otra gran empresa,
la Kyowa Hakko -la farmacéutica más
antigua de Japón-, acapara hoy el 60% de todo
el Agaricus Blazei Murill natural brasileño
que se vende en Japón y espera poder contar
en el futuro con un macrocomplejo de estudio
y producción en el estado brasileño de Matto
Grosso.
Es más, a pesar de la dificultad de conseguir
que crezca fuera de su entorno natural el
descubrimiento de las propiedades terapéuticas
del Agaricus Blazei Murill ha provocado
la proliferación de sus cultivos en Estados
Unidos, China, Japón, Corea, Hawai… dando
como resultado la presencia en el mercado
de distintas variedades comerciales que no
llegan al nivel "excelso" de calidad del brasileño.
Además, en un mercado de miles de millones
de personas no podían faltar tampoco los especuladores.
Por eso el mercado japonés acapara ya cerca
del 80% de la producción del Agaricus Blazei
Murill natural. China se lleva alrededor
de un 10%, Corea del Sur alrededor del 7 %
y al resto del mundo le queda del hongo brasileño
tan sólo un 3%. Como puede el lector imaginar,
esta escasez es aprovechada por los intermediarios
que acaparan por adelantado las cosechas en
un movimiento puramente especulativo. El resultado
es que su precio se ha disparado. Y que hongos
producidos de forma masiva fuera de Brasil
en grandes instalaciones y que no alcanzan
por tanto todas las virtudes del original
brasileño son cobrados al mismo precio. Incluso
hay quién ha decidido hacer pasar por "natural"
hongo producido "industrialmente" en el propio
Brasil.
Como referencia, sepa que el precio del hongo
originario de la región de Piedade puede costar
entre 750 y 1.400 dólares el kilo deshidratado.
El genéricamente brasileño de cierta calidad
puede llegar a 900 dólares por kilo. El japonés
cultivado en Okinawa por el Iwade Mushroom
Institute -con plantaciones en todo el
sudeste asiático- de 600 a 1.000 dólares el
kilo. Y el de origen chino en torno a los
250 dólares/kilo.
Claro que sigue siendo mucho más barato que
cualquier tratamiento quimioterápico. Por
otra parte, además de por kilos en Internet
puede encontrarse un amplio número de extractos,
pastillas, suplementos, etc. Son, en definitiva,
los vericuetos de un laberinto comercial similar
al de muchos otros productos -naturales o
no- que los interesados deben estar dispuestos
a recorrer. Quienes lo han consumido afirman
que merece la pena.
COMER
PARA SANAR
Evidentemente, en España lo ideal sería facilitar
el acceso al producto autorizando la importación
del hongo como alimento porque además de sus
propiedades terapéuticas resulta ser "un manjar
de dioses". De hecho, cuando fue "redescubierto"
en 1965 se consideró ya una de las mejores
setas del mundo por su calidad gastronómica
y se la denominó con el nombre japonés oficial
de Himematsutake (Hime-matsutaké
significa literalmente Princesa Matsutaké,
nombre que habla bien a las claras de su consideración
por los especialistas). Por eso aunque es
una de las setas más caras del mundo su consumo
es tradicional en Japón si bien sólo se tome
en ocasiones significativas en razón de su
alto precio.
Terminamos explicando que todos los hongos
o setas basidiomiceto que se consumen habitualmente
en España, aunque sea en proporciones mucho
menores, son también antitumorales una vez
extractadas. Incluido el champiñón común.
Comer hongos es pues, además de nutritivo,
muy saludable.
Antonio
Muro
Reconocimiento
de la efectividad del Agaricus Blazei Murill
Entre la amplia literatura científica de reconocimiento
de las propiedades Agaricus Blazei Murill
aparecen citas como las siguientes:
-"Los extractos de Agaricus Blazei Murill
han mostrado inicialmente tener actividades
anticarcinogénicas y antimutagénicas. Estos
resultados sugieren que la actividad antimutagénica,
más allá de la modulación del sistema inmunitario,
podría estar involucrada en la acción anticarcinogénica
del Agaricus Blazei Murill". (Del Manto
RD y otros; 2001 Sep. "Efecto antimutagénico
del Agaricus Blazei Murill en la genotoxicidad
inducida por ciclofosfamida")
-"A causa de la influencia del Agaricus
Blazei Murill en el cuadro sanguíneo, la hemoglobina
de la sangre periférica, las plaquetas y los
leucocitos se incrementaron remarcadamente.
Entre los pacientes del grupo experimental,
8 alcanzaron una remisión completa (CR) y
2 continuaron sin remisión....". (Tian
Xiaohui y otros. Journal of Lanzhou Medical
College. Observación Clínica sobre tratamiento
de leucemia no linfocítica con Agaricus Blazer).
-"El Agaricus Blazei Murill es efectivo
a la hora de promocionar la recuperación de
hepatocitos de pacientes de hepatitis crónica
así como en su incremento inmunológico y actividad
antitumoral" (Wang Lirong. Journal
of Lanzhou Medical Collage. Observación sobre
el tratamiento de Agaricus Blazer en Hepatitis
B Crónica).
Cómo
prepararse una infusión de Agaricus Blazei
Murill
La forma de preparación y administración de
la infusión de Agaricus Blazei Murill
que recomienda el Dr. Takashi Mizuno,
profesor de Farmacología de la Universidad
de Shizuoca, es la siguiente:
-Caliente dos litros de agua en un recipiente,
preferiblemente no metálico (y jamás en uno
de aluminio).
-Retírelo del fuego cuando hierva y eche en
él 30 gramos de champiñón deshidratado. Tape
bien el recipiente y deje que se hidrate el
producto durante 20 minutos.
-Destápelo de nuevo y póngalo otra vez al
fuego -destapado- hasta que hierva. Manténgalo
hirviendo entre 30 y 40 minutos (perderá por
evaporación entre una cuarta y una tercera
parte de su contenido original de agua).
-Apague el fuego, déjelo enfriar y guarde
la infusión líquida en el frigorífico para
conservarla adecuadamente (eso sí, nunca durante
más de 3 días ya que a partir de entonces
se apreciará claramente el proceso de oxidación
normal que hará ineficaz la infusión). Tampoco
debe estar a temperatura ambiente mucho tiempo.
-En cuanto a su ingesta, beba unos 100 mI.
(un vasito) de la infusión 3 o 4 veces al
día, con preferencia antes de las comidas
y antes de dormir. Si le resulta amarga puede
endulzarla. -Cabe añadir que los champiñones
que quedan flotando al hacer la infusión se
pueden aprovechar como acompañamiento de otras
comidas.