Cecopexia: resuelven el estreñimiento crónico y el colon irritable con una simple operación quirúrgica

Hace ya casi un siglo el doctor Max Wilms descubrió cómo curar el estreñimiento crónico con una sencilla operación que luego fue abandonada y olvidada por los cirujanos durante décadas. Pues bien, hoy esa técnica ha sido recuperada por el médico canario Fernando Padrón quien asegura que basta una sencilla operación quirúrgica de 15 minutos para resolver tanto el estreñimiento crónico como el colon irritable mediante la fijación del ciego –el principio del intestino grueso- a la pared abdominal.

En 1908, tras realizar una sencilla y novedosa intervención para tratar un caso de la llamada apendicitis crónica, el cirujano alemán Max Wilms observó que sus pacientes no sólo se sentían aliviados de sus dolores abdominales sino que además se curaban del estreñimiento crónico asociado a sus dolencias. La operación en sí había consistido en inmovilizar una parte del intestino grueso –en concreto, la primera, llamada ciego que es donde ambos intestinos se juntan- fijándola a la pared abdominal. Es decir, había practicado una Cecopexia o lo que él definió como una cura para el estreñimiento crónico. Sin embargo, a pesar del éxito la falta de soporte tecnológico para demostrar la veracidad de su observación, unido al mal uso que dieron a su técnica otros cirujanos de la época hicieron que este procedimiento quirúrgico cayera en desuso.

Afortunadamente la casualidad quiso que, décadas después, otro médico –en este caso canario y llamado Fernando Padrón– estudiara el trabajo de Wilms y retomara sus investigaciones sobre la relación entre el ciego móvil y el estreñimiento. Y así, desde 1989 el doctor Padrón no sólo ha realizado estudios clínicos concluyentes que demuestran esa vinculación sino que atesora ya la experiencia que dan más de 700 pacientes operados que en sólo 15 minutos han podido librarse de las torturas del estreñimiento crónico.

EL ESTREÑIMIENTO ES UNA ENFERMEDAD

Cefaleas, meteorismo, menstruaciones abundantes y duraderas, dolor genital durante la relación sexual, manos y pies fríos, digestiones lentas, dolor abdominal, fatiga y hasta insomnio son sólo algunos de los síntomas que acompañan al estreñimiento crónico, uno de los problemas de salud más extendidos en nuestra sociedad moderna hasta el punto de afectar a 1 de cada 6 ciudadanos de los países desarrollados, mayoritariamente mujeres. De ahí que el estreñimiento no deba tomarse como una simple molestia porque a la larga, si esa situación se mantiene en el tiempo, puede cronificarse y ser causa de graves trastornos; incluso un claro factor de riesgo en la aparición del cáncer de colon.

Ello ha llevado a profesionales de la Medicina como el doctor Padrón a abogar para que el estreñimiento crónico sea considerado en sí mismo una enfermedad y no un mero síntoma o una dolencia menor. De hecho, ya en 1995 publicaría –junto con el epidemiólogo Basilio Anía– un libro titulado El estreñimiento es una enfermedad (Editorial JIMS). En él, además de exponer distintas consideraciones sobre esta dolencia explica en qué consiste la Cecopexia, una técnica quirúrgica ideada por Wilms pero perfeccionada por Padrón con la que éste último ha operado ya a más de 700 personas afectadas de estreñimiento crónico con un 86% de resultados satisfactorios. Es decir, más de 600 personas a las que una simple intervención que dura algo más de un cuarto de hora ha cambiado completamente la vida.

-Díganos, doctor, ¿en qué consiste exactamente la Cecopexia?

-Pues no es más que una intervención quirúrgica de corta duración, en torno a quince minutos, que se realiza con anestesia y con la que se eliminan el estreñimiento y los síntomas que lo acompañan. Lo que se hace es coser el ciego -que como sabe es la parte inicial del intestino grueso- a la pared abdominal para evitar que se desplace del lugar que le corresponde anatómicamente, se retuerza y provoque una nueva situación de estreñimiento.

-Es decir, que lo que usted plantea es que el estreñimiento se debe a la movilidad del ciego de las personas afectadas.

-Influyen muchos y muy variados factores pero lo cierto es que en los casos de estreñimiento que hemos operado la constante era la movilidad del ciego. Al mismo tiempo, tener un ciego móvil implica la disminución de los niveles en sangre del péptido intestinal vasoactivo, una sustancia que se produce en el íleon terminal y en el propio ciego, y cuya carencia conlleva la constipación o estreñimiento. Pero, como le digo, la causa última de la situación de estreñimiento crónico es la movilidad del ciego.

-Habla de un ciego que se desplaza del lugar que le corresponde de forma natural. Pero, ¿cuál es ese lugar?

-Concretamente, la fosa ilíaca derecha. Es decir, la parte baja derecha del abdomen, a la altura de la quinta vértebra lumbar. Se encuentra situado en el inicio del intestino grueso o colon donde termina el intestino delgado, cerca de donde se halla situado el apéndice. De forma práctica, si ponemos los brazos “en jarras”, el dedo índice derecho se halla sobre el ciego.

-¿Hacia donde puede desplazarse?

-Hemos comprobado que existen tres tipos de ciego móvil. En el tipo 1 el ciego está en posición normal mientras el individuo está acostado pero cuando éste se pone de pie desciende más de cinco centímetros, incluso hasta la cintura pélvica. En el tipo II, incluso estando acostado el paciente, el ciego está por debajo de su posición habitual y al ponerse de pie desciende hasta la cintura pélvica. En el tipo III, tanto acostado como de pie, el ciego se encuentra dentro de la cavidad pélvica. Todos los afectados por estreñimiento crónico que hemos operado presentaban uno de estos tipos de ciego.

VIP Y ESTREÑIMIENTO

-Entendemos que la técnica que usted propone unifica la propuesta de Max Wilms y los hallazgos acerca de la acción de algunas hormonas gastrointestinales o neuropéptidos como neurotransmisores sobre diferentes estructuras anatómicas del organismo. ¿Estamos en lo cierto?

-Efectivamente. Verá, Wilms ideó una técnica quirúrgica que solucionaba el estreñimiento pero carecía de los conocimientos científicos suficientes para explicar por qué. Ahora sabemos que el ciego móvil, además de ser causa de algún tipo de estreñimiento, puede serlo también del colon irritable porque el proceso es el mismo. Lo que ha cambiado es la nomenclatura porque éstas dos denominaciones, estreñimiento crónico idiopático y colon irritable, estaban comprendidas dentro de la llamada apendicitis crónica.

-¿Puede ampliarnos este punto?

-Con gusto. Mire, lo que hemos podido demostrar gracias a los estudios clínicos que hemos realizado es que la movilidad anormal del ciego o un ciego desplazado del lugar que anatómicamente le corresponde tiende a volvularse, es decir, a retorcerse. Esto produce la distensión y el colapso de los vasos sanguíneos que transportan los péptidos intestinales, que sólo tienen una vida de unos 2 minutos porque rápidamente son destruidos por la acción de la temperatura corporal. Por tanto, un primer efecto de esta torsión provocada por un ciego móvil sería el enlentecimiento del retorno venoso que, a su vez, sería el motivo de la inutilización del péptido intestinal vasoactivo (VIP en sus siglas inglesas) dada su corta vida. Y esta carencia acaba provocando situaciones como el estreñimiento y el colon irritable que se pueden eliminar con una Cecopexia.

-Es decir, que la Cecopexia es una intervención que se realiza a pacientes afectos de ciego móvil bajo la hipótesis de que su fijación normaliza la circulación del VIP y, por tanto, cura el estreñimiento crónico y los síntomas que lo acompañan así como el colon irritable.

-Eso es. La fijación quirúrgica del ciego impide su torsión, reactiva la disponibilidad del VIP y, así, mejora notablemente el ritmo de deposiciones.

-¿Cuáles son los síntomas de esa carencia del péptido intestinal vasoactivo o VIP?

-Pues básicamente los que se asocian al estreñimiento crónico como cefaleas, fatiga, insomnio, hipermenorrea, alopecia, etc. Tras la Cecopexia se normaliza la concentración de VIP en sangre. Este simple hecho tiene repercusiones a varios niveles. Por ejemplo, incide sobre el miometrio, lo que explica la desaparición de las hipermenorreas en las pacientes intervenidas. También la remisión de las cefaleas se explica por los efectos vasodilatadores de este neuropéptido sobre las arterias cerebrales. Del mismo modo, su efecto vasodilatador provoca la normalización de la temperatura en las extremidades al mejorar la cantidad de sangre que llega a los tejidos. Y por esa misma razón se detiene la caída del cabello a tan sólo dos meses después de la Cecopexia.

HALLAZGO CASUAL

-Y díganos, ¿cómo descubrió la efectividad de esta técnica?

-Pues debo confesarle que de manera absolutamente casual. Verá, en 1979, mientras ejercía como cirujano en una clínica de Vic (Barcelona), me comunicaron que una de las enfermeras, Aurora, sufría desde hacía varios años digestiones muy pesadas, no podía consumir determinados alimentos, en ocasiones vomitaba a media noche la comida del mediodía, a veces tenía diarrea y otras estreñimiento. La habían hecho todas las pruebas oportunas pero su digestólogo ya había tirado la toalla. Entonces la propuse que se sometiera a una intervención para buscar algún obstáculo en el íleon (tercera zona en la que se considera dividido el intestino delgado) y durante la misma comprobé que todo era normal en el intestino delgado pero me llamó la atención que el ciego era bastante móvil y que se desplazaba hasta el centro del abdomen. Supongo que en ese momento debí recordar lo que leí sobre el Dr. Wilms y, sin pensarlo mucho, decidí extirparle el apéndice y fijar el ciego en su lugar anatómico –es decir, en la pared abdominal a nivel de la región inferior externa derecha de la cavidad abdominal- por si una tendencia a retorcerse pudiera ser la causa del dolor. Al día siguiente, al pasar visita a los operados, Aurora me confesó que se sentía curada aunque yo, la verdad sea dicha, me preguntaba cuánto duraría su mejoría.

-¿Por qué esas dudas?

-Pues por cómo había sido todo. Piense que la paciente había entrado en quirófano porque supuestamente había un problema en su íleon y salió con el ciego fijado a su peritoneo parietal. Obviamente sabía lo que hacía pero mi decisión en aquel momento fue espontánea, casi impulsiva. Vi claro que fijar el ciego podía ser la solución, como así fue. Incluso tiempo después de la intervención, en 1981, cuando me trasladé a Las Palmas de modo definitivo, yo mismo seguía sin encontrar una explicación lógica. El caso es que han pasado 25 años y Aurora sigue curada.

-Y después llegarían más ocasiones de comprobar el éxito de este procedimiento.

-Así es. En 1984 llegó a mi consulta una mujer de unos cuarenta años, un tanto obesa y de carácter animoso y decidido. Tenía unos cólicos abdominales que no le dejaban ni dormir. Se pasaba las noches en un sillón y estaba desesperada. Además sufría de un fuerte estreñimiento. Bueno, pues después de valorar su historia clínica y sus informes la dije: “Ni yo ni los que la han tratado hasta el momento sabemos lo que tiene pero mi experiencia en algunos casos es que podría curarse con una pequeña operación”. La practiqué una incisión de MacBurney, localicé el ciego y con tres puntos fijé la cintilla anterior del mismo al peritoneo, justo en su lugar anatómico.

-Como explica en su libro, Pilar –que así se llamaba la paciente- quedó curada de sus males, incluido el estreñimiento y por fin pudo dormir acostada. Y según cuenta, el mismo resultado se obtuvo en el caso de otros muchos pacientes que llegaron a usted aquejados de dolores en la fosa ilíaca derecha y con estreñimiento. De hecho, en el libro lo describe de la siguiente manera:“Continuando con mi criticable conducta al realizar operaciones fuera de lo que en nuestros días es la práctica habitual y corriendo un cierto riesgo médico-legal, yo les fijaba el ciego y mis pacientes se curaban”.

-Sí. Y añado a esto que en aquellos momentos pasaba mucho tiempo preocupado porque aunque comprobaba que la técnica funcionaba –en este sentido, mis pacientes eran la prueba evidente- no tenía una explicación contrastable de cómo y por qué lo hacía. De hecho, al principio realizábamos la Cecopexia con la misma técnica con la que intervinimos a Aurora por temor a que cualquier variación produjera la pérdida de la “magia” de la operación.

-Pero usted estaba convencido de que fijando el ciego de pacientes afectados por dolores abdominales y que, en su mayoría, además padecían de estreñimiento se curaban de ambos males con una intervención de escaso riesgo. El siguiente paso era conocer si esa misma técnica serviría para curar a los pacientes aquejados de estreñimiento pero que no padecieran dolor abdominal. Es decir, si la Cecopexia era en realidad una forma de operar el estreñimiento. Y por lo que sabemos la respuesta no tardó en llegar…

-Así es. Fue en enero del 89. Con anestesia local fijamos el ciego de una paciente que únicamente padecía estreñimiento. Dos semanas más tarde nos confirmaba los resultados esperados. Así pues, gracias a aquella paciente –que se prestó voluntaria- pudimos comprobar que la fijación del ciego también podía curar algunos casos de estreñimiento en pacientes cuyo cuadro clínico no estuviera definido por el dolor.

-Y rápidamente se puso en marcha uno de los más efectivos sistemas de comunicación, el boca-a-boca, y a su consulta de Las Palmas fueron llegando más y más pacientes.

-La verdad es que así fue y gracias a ello pudimos comprobar que lo que en principio era una intervención para eliminar la movilidad del ciego en pacientes con dolores abdominales resultó ser una operación que también curaba el estreñimiento, mejoraba la expulsión de los gases y la distensión del abdomen de los operados, les permitía hacer mejores digestiones, dormir notablemente mejor y se encontraban menos nerviosos. Además comprobamos que se detenía la caída del cabello, se corregían las pérdidas menstruales excesivas y los dolores de cabeza, y se suprimía el frío en pies y manos, entre otros beneficios. Desde entonces hasta hoy más de 700 personas se han sometido a Cecopexia y los resultados son muy satisfactorios.

RESULTADOS INMEDIATOS

-¿En qué casos está especialmente indicada la intervención?

-En aquellos en los que el paciente padezca estreñimiento crónico y lleve más de cinco años con dos o menos deposiciones por semana. Hemos comprobado que en el 90% de los casos se debe a un ciego desplazado. También en situaciones de colon irritable. Nuestra indicación de la Cecopexia para tratar el colon irritable es pionera en la historia de la medicina pero hemos observado que la mejoría es evidente. En poco tiempo desaparecen el dolor abdominal y las diarreas y/o estreñimiento que acompañan a esta dolencia.

-¿Alguna contraindicación?

-Sí. Mire, a pesar de la escasa morbilidad y la nula mortalidad de la Cecopexia esta intervención debe realizarse previo estudio responsable de los pacientes. Y lo que hemos observado es que esta operación está expresamente contraindicada para diabéticos, pacientes con afectaciones neurológicas o cualquier otro que no reúna una serie de condiciones específicas que garanticen el éxito de la intervención.

-¿Cómo es el postoperatorio?

-Nada complicado, como la intervención en sí. Verá, nos limitamos a operar con anestesia local o general –depende de los casos- y el procedimiento es similar, aunque menos arriesgado, que una operación de apendicitis. Apenas damos 5 puntos de sutura para fijar el ciego al peritoneo parietal y la cicatriz es de sólo 3 centímetros, prácticamente imperceptible a los 6 meses de la intervención. Le explico esto para que entienda más fácilmente por qué el postoperatorio se limita a pequeñas molestias en la zona abdominal inferior derecha y la percepción de movimientos intestinales. Por lo demás, a los 4 días se retira la sutura intradérmica y se conserva el apósito externo hasta 10 días después de la intervención.

-¿Y cuándo puede abandonar el paciente la clínica y hacer vida normal?

-Al día siguiente. No se le indica ninguna precaución especial salvo las referidas a la propia herida; eso sí, se le pide que no haga esfuerzos en un par de semanas. Por lo demás, puede comer normalmente y no necesitará ningún tipo de medicamento para poder ir al baño.

-¿La mejoría es evidente en poco tiempo?

-De forma inmediata en muchos casos. Es muy frecuente que la primera evacuación, a pesar de la cirugía y sin medicamento alguno, se produzca dentro de las primeras 24-48 horas. Luego, en los días posteriores, se normaliza definitivamente el ritmo intestinal y, poco a poco, desaparecen todos los síntomas asociados al estreñimiento o al colon irritable.

-¿Cuál es el porcentaje de éxito de esta técnica?

-Tras más de 700 intervenciones hemos obtenido un 86% de resultados esperados.

-¿Y cómo es posible que con ese asombroso porcentaje de éxito sólo sea una treintena de cirujanos quienes la realizan en el mundo?

-Pues es posible porque, como bien saben ustedes, la comunidad médica es muy escéptica y muy lenta a veces a la hora de admitir incluso lo que es evidente.

-Gracias por todo, doctor.

-A ustedes.

L. J.

Este reportaje aparece en
58
Febrero 2004
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