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    Reportajes.

  CÁNCER: ¿QUÉ ES Y QUÉ LO CAUSA? (XXII) EL TRATAMIENTO DEL CÁNCER CON    ANTIVÍRICOS Y ANTIOXIDANTES

La combinación de un potente antivírico (Viusid) y un complejo antioxidante con efectos antitumorales (Ocoxin), -ambos de enorme eficacia al haber sido sometidos sus componentes a un singular proceso de activación molecular con campos eléctricos potenciando con ello miles de veces sus cualidades terapéuticas- está permitiendo obtener grandes resultados en el tratamiento de numerosos procesos oncológicos. Algo que es posible merced al descubrimiento de que los virus son la causa de determinados tipos de cáncer.

Según la Organización Mundial de la Salud casi el 20% de los cánceres son producidos por virus. Y esa cifra recoge sólo aquellos casos cuya relación está completamente comprobada. Porque hoy son cada vez más los equipos científicos que empiezan a plantear que la relación entre virus y cáncer podría darse en realidad entre el 50 y 80% de los casos. Los datos van llegando a cuentagotas a la comunidad científica y aún con más lentitud al resto de los interesados... pero no cesan.
No hace muchos meses el Journal of Clinical Cancer Research recogía los resultados de una investigación realizada en la University of New South Wales de Sydney (Australia) según la cual una variante de un virus mamario presente en los ratones (MMTV) fue hallado en los tejidos enfermos de cerca de la mitad de las mujeres con cáncer de pecho que participaron en el estudio. La variante humana del virus (HHMMTV), en cambio, apenas se encontró en los tejidos sanos y es similar en un 90% al virus causante del 95% de los virus mamarios en ratones. Confirmaba así la relación entre el HHMMTV y el cáncer de mama que fue establecida por primera vez en la Mount Sinai School of Medicine de Nueva York en 1995. Se trata tan sólo de un ejemplo de la continua investigación en el campo de la relación virus-cáncer pero además explica por qué se avanza tan despacio en este ámbito. Y es que los dos centros citados son los únicos a nivel mundial que están hoy trabajando en esta línea de investigación... a pesar de que el microbiólogo, farmacéutico y veterinario español Fernando Chacón, creador del Bio-Bac, se adelantó a ellos en varias décadas. ¡Y lo tiene publicado hace tiempo aunque es evidente que nadie parece haber leído sus trabajos.
En general todos asociamos la palabra virus con enfermedad... y no es para menos. La pandemia de gripe de 1918 (30 millones de muertos), la viruela, la tuberculosis, el SIDA, las fiebres hemorrágicas, el síndrome respiratorio agudo severo… Pero es ahora cuando la relación de los virus con el cáncer comienza a ser cada vez más evidente aunque todavía se esté al inicio de explicar las posibles formas de interacción (salvo en el caso del mencionado investigador español). Los nuevos investigadores en este campo creen que pueden ser causa directa -como parece ocurrir en el caso del VIH- pero también aceptan que en otros casos no sean más que cofactores. De esta manera, incluso virus comunes que habitualmente no causan tumores -según informó ya la revista Science en 1961- podrían actuar como catalizadores en la aparición de determinados cánceres. Al combinarse con determinadas sustancias cancerígenas presentes en cantidades muy pequeñas como para iniciar un proceso cancerígeno convertirían a éstas en activas provocando la aparición de tumores cancerígenos. Pero los virus también pueden ser de naturaleza exógena y llegar a nosotros por contagio o formar parte de nuestro propio organismo. De hecho, un experto virólogo como Luc Montagnier, codescubridor del virus del SIDA, ha señalado el peligro subyacente en ese despertar de virus presentes en nuestro organismo desde la noche de los tiempos: "Hoy día solamente conocemos una mínima parte de los virus que hay en nuestro planeta. En mi opinión, los virus más peligrosos se encuentran en nuestro organismo: son los retrovirus y están agazapados en nuestras células y en nuestros cromosomas. Invisibles, esos retrovirus acompañan a nuestra especie desde hace miles de años y si se activaran podrían provocar todo tipo de infecciones, tumores y enfermedades".

VIRUS Y CÁNCER
Cabe añadir que resulta una enorme paradoja que los virus no estén considerados seres vivos a pesar de su enorme influencia en nuestra salud. Y no se consideran seres vivos porque según una de las definiciones más aceptadas se trata de genes empaquetados en complejos proteicos capaces de infectar células y sólo dentro de ellas pueden reproducirse. Es decir, un virus no constituye una célula y por sí misma una partícula viral (virión) no puede reproducirse; necesitan forzosamente de una célula. Los virus están compuestos únicamente por una cápsula proteínica que contiene su ADN o ARN (moléculas de ácido nucleico que determinan las características de cada ser vivo). Cuando el virus entra en contacto con una célula puede insertar su material genético en dicha célula huésped y una vez que la invade entra en una de dos fases: permanece inactivo en la célula huésped y no la afecta o se apropia de la célula huésped y la utiliza para reproducir más virus. El material genético del virus se apropia de las funciones celulares y controla el proceso reproductivo, ordena a la célula huésped que elabore proteínas y copias de DNA o RNA virales produciéndose muchos más virus en el interior de la célula huésped. Al concluir ese proceso reproductivo la célula huésped muere y los virus recién producidos salen a infectar otras células. Por tanto, desde la sombra pueden estar contribuyendo decisivamente a la aparición constante de nuevos tumores.
El doctor Bruce Johnson -del Dana Faber Cancer Institute de Boston-, durante la jornada inaugural de un congreso dedicado a las relaciones entre el cáncer y los virus -The Virus-Cancer Link: Examining the Role of Viruses in the Development of Cancer- señaló dos razones fundamentales para asociar ambos términos: "La primera es que el número de virus y agentes infecciosos que tienen directamente relación con el cáncer está aumentando. La segunda es que el número de tejidos y el número de lugares donde surgen los cánceres también está en aumento. Probablemente, y más importante, hay distintos tipos de cáncer que son causados en parte por una etiología infecciosa que juega un papel fundamental en la patogénesis. Esto supone plantear contra el cáncer intervenciones diferentes a la de nuestros habituales medicamentos quimioterápicos". No es fácil -ni mucho menos- concluir que un cáncer es causado por un virus o está directamente relacionado con éste. Pero, a pesar de todas las dificultades, sí están ya establecidas un número de relaciones exactas entre virus y cáncer. Y un número creciente están bajo investigación. Los continuos avances en la genética y el desarrollo de la tecnología conducirán inevitablemente a un mayor número de cánceres relacionados con virus. Las relaciones virus-cáncer establecidas hasta hoy incluyen:
    - Los virus de la hepatitis B (HBV) y C (HCV) en el cáncer de hígado. Cerca del 82% de los mismos tienen al parecer origen vírico.
     - El virus HTLV-1 en leucemia/linfoma de células T en adultos
     - El virus del herpes 8 (HHV-8) en el Sarcoma de Kaposi
     - El virus Epstein-Barr (EBV) en el cáncer nasofaríngeo, linfoma de Hodgkin's y algunos que no son del tipo Hodgkin.
     - Los virus VPH-16, VPH-18, VPH-31 y VPH-45 del papiloma humano puesto que originan hasta el 95% de los cánceres cervicouterinos. Otros estudios recientes indican también que estos virus podrían estar relacionados con el cáncer oral.
Algunos otros virus se encuentran actualmente bajo investigación por su posible relación con la aparición de un determinado cáncer: Son estos:
     - El virus HCV en algunos linfomas no Hodgkin
     - El virus implicado en la leucemia linfoplástica aguda en niños
     - Polyomavirus y múltiples cánceres:
              - El virus JC en cáncer de cerebro y colon.
              - El virus BK en cáncer de cerebro.
              - El virus SV 40 en cáncer de cerebro, pituitaria, hueso y tiroides, linfoma no-Hodgkin y mesotelioma (una forma de cáncer de pulmón).
     - El virus MMTV en el cáncer de pecho Lo que a todos los investigadores les parece indiscutible es que la posible presencia de algunos tipos de virus y la aparición de un cáncer se incrementa en individuos con el sistema inmune deprimido, incluyendo individuos con el virus del SIDA, destinatarios de órganos trasplantados que toman immunosupresores para prevenir el rechazo del trasplante e individuos con distintos trastornos del sistema inmune heredados o producidos por circunstancias físicas (mala alimentación, conductas de riesgo, presencia de contaminantes en el entorno..) o psicológicas (depresiones, trastornos emocionales, traumas psicológicos…)

ACTIVACIÓN MOLECULAR
Los grandes laboratorios trabajan simplemente con las expectativas de desarrollar vacunas que permitan proteger o retardar la progresión del cáncer y que, de paso, generen miles de millones con el desarrollo de las patentes. Sin embargo, hay otro tipo de soluciones más inmediatas, naturales, científicamente contrastadas y mucho más asequibles al bolsillo que están ofreciendo significativos resultados en el tratamiento del cáncer de origen viral. Por ejemplo, muchos años de investigación y ensayos científicos en distintas partes del mundo han permitido a Laboratorios Catalysis la elaboración de dos suplementos nutricionales, complementarios del tratamiento para el cáncer: el Viusid y el Ocoxin. Cada uno de los cuales cumple con dos funciones diferentes: el Viusid posee una poderosa acción antiviral e inmunoestimulante, imprescindible para actuar como complemento de los tratamientos convencionales -quimioterapia, radioterapia y cirugía- que por naturaleza son inmunodepresores; y el Ocoxin aporta el restablecimiento de la función de apóptosis celular -muerte celular programada que las células cancerígenas desconocen- y la obstaculización del proceso angiogénico o de creación de nuevos vasos sanguíneos para la alimentación del tumor. Ambos productos, a su vez, aportan aminoácidos que permiten reforzar el colágeno intercelular para tratar de evitar la invasión de las células vecinas y completan su acción con aminoácidos encargados de la producción de antioxidantes que bloqueen los radicales libres, tan perjudiciales para nuestro organismo.
Claro que tantas posibilidades en unos productos naturales que se venden como suplementos nutricionales sólo son posibles gracias a la utilización en su elaboración de un proceso científico especial de "activación molecular" que permite multiplicar hasta diez mil veces en algunos casos el potencial eléctrico de una molécula y su capacidad antioxidante. El proceso es creación de un investigador español, el doctor Antonio Martín González, vinculado durante más de 40 años al Consejo Superior de Investigaciones Científicas y que en cualquier país hubiera supuesto una auténtica revolución científica. Curiosamente la idea nace de la observación de la propia Naturaleza. En ella la clorofila funciona como un panel eléctrico que recibe fotones y los transforma en electrones que acumula en una batería eléctrica para poner en marcha la formación de glúcidos. Y a partir de ahí nació el planteamiento inicial: aumentar la energía natural con electrones. La activación molecular consiste, explicado de manera muy simple, en pasar una corriente eléctrica en un reactor donde está la formulación previamente estudiada para la aplicación que se va a llevar a efecto. A través de esa corriente se dota a las moléculas que ya tienen una carga eléctrica -es decir, poder antioxidante- de mayor número de protones -es decir, de electrones de carga positiva (antioxidantes)- y, por tanto, más capacidad mayor para bloquear a los radicales libres (de carga negativa) capaces de dañar primero a las células, después a los órganos y finalmente a nuestra salud provocando todo tipo de enfermedades y contribuyendo de forma definitiva a nuestro envejecimiento.
Pues bien, esta capacidad de ofrecer efectos muy superiores a lo esperado en dosis bajas es la que ha permitido a estos productos seguir manteniendo su condición de suplementos nutricionales. Fuentes del propio laboratorio han reconocido a esta revista que a pesar de haber tenido alguna propuesta oficial para tratar de conseguir el reconocimiento de los productos como medicamentos hasta el momento se ha desechado tal posibilidad. "Es un proceso largo, incierto y muy costoso. A pesar de no ser obligatorio nosotros realizamos ensayos científicos con todos nuestros productos pero probablemente nos exigirían muchos más y nadie garantiza nada, máxime teniendo en cuenta que nos metemos en el terreno de las grandes farmacéuticas al abordar enfermedades como el sida, el cáncer o la hepatitis. Tenemos además el factor multicomponente, la mayoría de los cuales no se pueden patentar. Son tratamientos al alcance de los pobres porque son tratamientos relativamente económicos. Así que tampoco le interesa a la industria farmacéutica grande que se desarrolle este tipo de productos y mucho menos como medicamentos. Por tanto, tendríamos mil incertidumbres marcadas. Lo peor del caso es que si siguen dando los resultados que hasta el momento están dando atentarán seriamente contra los intereses del statu quo. Desde ese punto de vista, hemos decidido que sean suplementos nutricionales y ser cabeza de ratón".
Una condición, cabe decir, que no ha impedido que sean los propios médicos los que vayan divulgando las posibilidades de estos productos. Así, médicos cubanos presentaron el pasado mes de marzo los resultados de un estudio realizado por el equipo del doctor Raimundo Llanio -uno de los más prestigiosos especialistas de la Gastroenterología a nivel mundial- sobre hepatitis y los resultados de la terapia combinada con Viusid han sido tan prometedores que fueron poco después presentados en un congreso mundial sobre hepatología en Brasil y se van a presentar el próximo 24 de mayo en el congreso que se va a celebrar en la Academia de Hepatología Norteamericana, con mención de honor.
Y lo mejor es que Ocoxin y Viusid son dos productos naturales que no tienen contraindicaciones y cuyos componentes tienen tras de sí una amplia bibliografía científica

EL VIUSID
Del Viusid hablamos ya extensamente en el número 57 correspondiente a Enero (léalo si no lo hizo en www.dsalud.com) explicando que uno de sus principales componentes es el ácido glicirrínico -que se extrae de la raíz del regaliz- siendo el que lo dota sobre todo de su gran capacidad antiviral, especialmente frente a los virus hepatotropos, a la familia de los herpes que -son ocho-, a los virus de la influenza A o B (la gripe) e, incluso, frente al VIH. Además el ácido ascórbico, el ácido málico y el sulfato de zinc y los aminoácidos presentes en el producto aportan capacidad antioxidante frente a los radicales libres, directamente asociados en la literatura científica con el cáncer. Está constatado que los antioxidantes pueden disminuir la mutagénesis y, por tanto, la carcinogénesis mediante la disminución del ADN dañado por la oxidación.
El Viusid aumenta además el número de CD-4 y CD-8 -éstas, últimas llamadas "células asesinas"- lo que supone una potenciación considerable de nuestras defensas y de control de las enfermedades oportunistas, algo que le convierte en un elemento esencial para ser coadyuvante de los agresivos tratamientos utilizados en la actualidad contra el cáncer.
En el Centro Oncológico del Ministerio de Salud de la República de Uzbekistán, por ejemplo, el Viusid fue utilizado en 69 pacientes con distintos tumores malignos (cabeza y cuello de útero, linfoma maligno del sistema locomotor, carcinoma colorrectal, carcinoma de estómago, de esófago, de pulmón, de hígado, de tiroides, de glándulas mamarias y del sistema urinario). Los pacientes estaban incluidos entre los 6 y 78 años. El Viusid fue aplicado sólo y combinado con quimio y radioterapia después de la cirugía. Las conclusiones del estudio fueron que el Viusid, combinado con la aplicación de las terapias convencionales, reducía los síntomas de debilidad, las náuseas y el dolor de cabeza así como la total desaparición de vómitos. En suma, demostró ser un potente inmunoestimulador capaz de proteger de los efectos adversos de la quimio y la radioterapia posibilitando así una mejor rehabilitación y recuperación del paciente en el período pos-operatorio.

EL OCOXIN
La primera contribución del Ocoxin en el tratamiento del cáncer es restablecer el mecanismo de suicidio propio de la célula, la llamada apóptosis celular. Cuando ese mecanismo queda anulado la célula se multiplica indefinidamente, se convierte en invasiva y tras atravesar el tejido interconectivo se propaga alterando el mecanismo celular y creando lo que conocemos como tumor. ¿Y cómo actúa? Pues preferentemente gracias una sustancia natural: el té verde. Tanto en la bibliografía de Oriente como en la de Occidente son numerosos los estudios sobre la acción antitumoral del té verde debido a los polifenoles que contiene. Propiedades anticancerígenas, antioxidantes y antimutagénicas que son atribuidas concretamente al Epigalocatequin-Gallate (EGCG), el mayor polifenol presente en el té verde.
Un reciente estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Kyushu -en Fukuoka (Japón)- y publicado en la revista Nature Structural & Molecular Biology' muestra que ese polifenol se une a una proteína en la superficie de las células cancerígenas y frena su crecimiento. En una publicación de la revista Nature en 1997 el investigador J. Jankun -de la Facultad de Medicina de Ohio (EEUU)- verificó que ese mismo polifenol puede inhibir la actividad de la uroquinasa, una enzima fundamental para que el tumor se extienda y provoque metástasis. Además se comprobó que no provoca efectos secundarios dañinos lo que permite administrarla en grandes dosis sin perjudicar al enfermo. También el investigador japonés Sadzuka, en su publicación Modulación de quimioterapia del cáncer con té verde, menciona las propiedades de la infusión para aumentar la eficacia del tratamiento.
En resumen, diversas investigaciones han demostrado las propiedades del té verde en la prevención del cáncer de pulmón, esófago, páncreas, hígado, mama, próstata, piel, boca y colon. Sin olvidar que las catequinas de ese polifenol son más potentes para bloquear los radicales libres que incluso las vitaminas C y E.
Hay que agregar que junto a los extractos del té verde destacan en la composición del Ocoxin el ácido cinámico -que además de tener una acción antimicrobiana y antifúngica comprobada juega un importante papel en la inhibición del crecimiento tumoral.
La actividad antitumoral del Ocoxin como producto fue estudiada en el Departamento de Inmunología Patológica del Hospital Universitario San Carlos de Madrid tras ser inyectadas en ratones 700.000 células de carcinoma ascítico de Ehrlich. Los resultados demostraron cómo los tumores de los ratones del grupo de control crecían más que los de los ratones tratados con Ocoxin.

POR ESTUDIOS QUE NO QUEDE
Debemos explicar que la actual situación de la investigación internacional apenas permite experimentar con productos naturales en pacientes con cáncer en fase no terminal con la excusa de que no sería ético privarles de los tratamientos convencionales. De ahí que los estudios realizados hasta el momento con la toma conjunta de Ocoxin y Viusid -lo mismo que pasa con otros productos- se tenga hoy que hacer siempre como tratamiento complementario de los convencionales. Y aún así se podido constatar -una y otra vez- que la combinación Quimioterapia-Ocoxin-Viusid es mucho más efectiva que la simple administración de la quimioterapia.
Un estudio realizado el año 2001 en la Universidad de Medicina de Tomsk, en Siberia, con pacientes de carcinoma de estómago e intestino grueso recoge en sus conclusiones lo siguiente: "En este estudio clínico, con 20 pacientes con cáncer de estómago y 20 con cáncer de intestino grueso, se demuestra la gran eficacia del Viusid y Ocoxin en contraste con los resultados conseguidos con la quimioterapia sola… Los antioxidantes activados contenidos en el Viusid y el Ocoxin anulan los desastrosos efectos de los compuestos oxidantes merced a su alto contenido de electrones capaces de recuperar todos los órganos vitales del ser humano, recuperando el glutation celular perdido por los tumores, infecciones virales, diabetes e, incluso, compuestos altamente peligrosos como el CIS-Pt (cisplatino)"
También ese mismo año, en el Instituto de Immunopatología de la Russian Academy of Natural Sciences Research de Moscú se realizaron investigaciones con animales sobre la toma conjunta de Viusid y Ocoxin en distintas enfermedades oncológicas. Y ambos productos mostraron buenos resultados sobre el melanoma B16, el modelo de carcinoma de pulmón de Lewis y el modelo de leucemia P-388. En el capítulo de resultados, el apartado 8 revela: "Los tests clínicos demuestran el efecto inmunomodulador y hemo-hepatoprotector del Viusid + Ocoxin en pacientes con tumores gastrointestinales que reciben terapia citostática (Ciclofosfano + 5-Fluorouracil) en período postoperacional que, indudablemente, se refleja en un incremento de la calidad de vida de los pacientes". El apartado 9 asume también claramente la presencia de efectos antitumorales en la combinación de ambos productos y el 10 se refiere ya a la aplicación de los productos como monoterapia en pacientes con la enfermedad en un estado IV: "La aplicación de la combinación Ocoxin + Viusid -se dice- muestra una mejora de los parámetros hematológicos e inmunológicos a corto plazo". El estudio realizado en Moscú recomienda al final profundizar en la investigación combinada con citostáticos con estudios más amplios a la vista de que "debido a sus efectos inmunomoduladores y antioxidantes los productos fortalecen los efectos antitumorales de la terapia básica e incrementan la calidad de vida de los pacientes".
Las mismas constantes pueden apreciarse en estudios posteriores. El capítulo del informe dedicado a las conclusiones de los estudios realizados en el Instituto Oncológico de Bucarest y en el Hospital Clínico de la Policía sobre la eficacia terapéutica del combinado de ambos preparados en el tratamiento de enfermedades neoplásicas sirve como resumen general del resto de estudios sobre lo que cabe esperar de estos productos:
"El tratamiento de Ocoxin + Viusid prueba su eficacia como una modalidad de tratamiento asociada al tratamiento oncológico complejo a corto y medio plazo con las ventajas siguientes:
-Fácil administració y buena aceptación por los pacientes.
-Mejoría significativa del tono pisco-emocional de los pacientes.
-Mejoría significativa del estado general con un aumento del índice de Karnfsky.
-Mejoría del gráfico de evolución del peso, especialmente en los grupos tratados con Ocoxin + Viusid.
-Disminución de la incidencia de leucopenia durante la irradiación; el aumento evidente de la resistencia del paciente sometido a un tratamiento oncológico agresivo, con mejor tolerancia.
-Disminución en el tamaño del tumor en un porcentaje netamente superior en los grupos bajo tratamiento con Ocoxin + Viusid.
-Evolución favorable de la enfermedad a corto plazo en un porcentaje más significativo en los grupos bajo tratamiento Ocoxin + Viusid.
El índice de supervivencia a 6 meses de los pacientes tratados conjuntamente con Viusid y Ocoxin fue del 100% mientras en el grupo que sólo recibió quimioterapia ese porcentaje fue del 80% al final del estudio.
Los resultados a corto plazo justifican nuestras esperanzas en el tratamiento con Ocoxin + Viusid pero teniendo en cuenta la evolución y el seguimiento del paciente oncológico consideramos que el análisis de los efectos del tratamiento durante un período más largo (1-2 años) permitiría una evaluación más correcta de sus beneficios"

Terminamos diciendo que hay más estudios con resultados similares a disposición de los escépticos. Fuentes del laboratorio nos confirmarían además que con el apoyo necesario de las autoridades sanitarias estarían dispuestos a realizar ensayos de largo alcance pero hasta el momento la Administración se ha mostrado ciega y sorda. Mientras, los oncólogos pasan de recomendar estos productos, ni tan siquiera como parte complementaria de la terapia tradicional. Y, sin embargo, el tiempo corre en contra de los enfermos. Para nosotros está claro: los productos están ahí, son naturales, no tienen contraindicaciones y cuentan con avales científicos suficientes. El resto lo hará el boca a boca.


Antonio Muro





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