José María Peinado: “La carrera de Medicina va a modificarse”

Los 27 decanos que integran la Conferencia de Decanos de Facultades de Medicina de España comenzaron a debatir a primeros de marzo la modificación de los planes de estudio del título de Licenciado de Medicina a fin de adecuarlo al espacio europeo. Las primeras sesiones de trabajo comenzaron en Granada el 5 de Marzo con una reunión de la Comisión de Medicina para la Convergencia Europea (COMECE) -integrada por diez de los decanos de la conferencia-, encargada de elaborar una propuesta que someter a la aprobación del pleno de la Conferencia de Rectores. El documento intentará sentar las bases para determinar las competencias de los futuros médicos y se someterá, una vez aprobado, a la opinión de las autoridades.

Decano de la Facultad de Medicina de Granada y Secretario de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina de España, el doctor José María Peinado además de coordinador del programa de convergencia europea forma parte de la conferencia de decanos que estáactualmente elaborando un informe preliminar para modificar el plan de estudios de la carrera de Medicina a fin de adecuarla a la normativa europea. Obviamente, Discovery DSALUD quiso saber cuáles eran las premisas con las que se estaban planteando los responsables de las facultades de Medicina españolas la existencia de las medicinas complementarias, su auge entre la población de todos los países occidentales y su posible inclusión en los contenidos de la carrera,  y por ello decidimos hablar con su principal representante a nivel académico, quien cortésmente accedió a ello. A fin de cuentas se trata de una iniciativa sumamente interesante porque el Parlamento Europeo –primero- y la OMS -después- también han planteado a sus países miembros la necesidad de regular las llamadas medicinas alternativas o complementarias. Pues bien, tal fue la entrevista que mantuvimos con él durante uno de sus viajes a la capital de España:

-El Parlamento Europeo invitó en 1999 -hace ya cinco años- a los estados miembros a que integrarán en sus sistemas sanitarios las medicinas tradicionales y complementarias. La OMS, por su parte, publicó un documento denominado Estrategias 2002-2005 con la misma intención: que las medicinas complementarias comiencen a tener un hueco en la política sanitaria de todos los países, tanto en el capítulo de la investigación como en el de la enseñanza y la asistencia. En el actual esfuerzo de convergencia a nivel europeo que están realizando ustedes para sentar las bases de la futura enseñanza de la carrera de Medicina, ¿cómo contemplan esa cohabitación de la medicina convencional y las medicinas complementarias.

-Bien, nosotros estamos trabajando ahora mismo sobre el futuro currículo de Medicina en las facultades españolas y en ese sentido hemos empezado por el tema de competencias. Evidentemente no ignoramos ninguno de los aspectos que usted nos ha dicho ni muchos otros documentos que incorporan las medicinas alternativas como algo con lo que deben estar en contacto los estudiantes, que deben conocer… pero es evidente que lo que nosotros vamos a definir es la enseñanza de la Medicina que usted llama convencional y yo calificaría de Medicina Científica. No ignoramos que hay otro tipo de medicinas que se pueden practicar seriamente y no tenemos ningún inconveniente en que nuestros alumnos tengan conocimientos de ellas. Algunas tienen fundamentos científicos demostrados y por eso están ya en algunas facultades españolas, como es el caso de la Acupuntura. Le puedo decir que en la Facultad de Medicina de Granada, por ejemplo, hemos realizado ya un master en Acupuntura impartido por médicos acupuntores en relación con algunas patologías. Es decir, la tenemos incorporada sin ningún problema. Y así será siempre que estemos hablando del mundo de las medicinas alternativas que podemos llamar “serio”. En ese mundo sí podemos entrar sin ningún problema. Sin embargo, hay otras medicinas alternativas cuyo fundamento científico no está demostrado y por ello no creo que entremos en ello.

Hoy ya hay colegios médicos que imparten cursos de distintas medicinas complementarias. Es decir, esas disciplinas no están reconocidas oficialmente a nivel académico pero los médicos empiezan a impartir cursos, seminarios y masters sobre ellas. ¿No le parece un tanto contradictorio?  

 –Esta usted hablándome del tema de la formación continuada. Pues bien, la formación continuada tiene muchos actores y todo aquel que seriamente pueda ofrecer formación continuada debe hacerlo. Las facultades de Medicina están hoy integradas junto a la Organización Médica Colegial, la Federación de Sociedades Científicas y el Consejo Nacional de Especialidades en una entidad en la que intentamos garantizar la formación continuada de forma conjunta. Por tanto, siempre que se haga desde esa estructura que hemos creado no hay ningún problema. La Universidad de Granada, por ejemplo, ha hecho varias ediciones de títulos propios -como se denominan de momento- sobre Acupuntura. Es decir, tenemos másters en Acupuntura. Y yo no tengo ningún inconveniente en que, dentro de ese proceso de formación continuada, todos aquellos que estén en condiciones de impartirla lo hagan. Y si además está acreditada por varios organismos de manera conjunta, mucho mejor. Nosotros lo que siempre vamos a defender es que la formación sea de calidad.

-Ya, pero, ¿se puede enseñar Acupuntura desde los parámetros de la Medicina convencional… ignorando toda la base energética de la medicina tradicional china?

Nuestros másters sobre Acupuntura los imparten profesores de la propia Facultad y profesores invitados que teniendo una formación médica convencional, como usted la llama, conocen además los fundamentos de la Acupuntura. Son pues, médicos acupuntores. Pero fíjese que digo médicos y acupuntores. Es decir, profesionales que se han formado en el mundo de la medicina y luego reciben una formación adicional en otro tipo de medicina. Desde esa perspectiva, tanto los colegios médicos como nosotros vamos a defender siempre que esa medicina, aunque no se encuadre dentro de la medicina convencional, sea realizada por médicos, por gente que previamente haya tenido una formación en Medicina. Lo que difícilmente vamos a aceptar es que gente que no tenga una formación médica académica practique una medicina en base a unos fundamentos en los que no podemos entrar porque desconocemos.

Pues precisamente por eso… Si ustedes reconocen la validez última de esa práctica porque se ha impuesto socialmente y es evidente que no tiene su origen en la forma de entender el cuerpo humano de la medicina convencional, ¿por qué no aceptar también el modelo que fundamenta la Acupuntura? La Acupuntura se explica por la existencia de canales energéticos que vitalizan al ser humano. Luego, ¿cómo se puede entender que se acepte que la Acupuntura es eficaz… pero no admitir el fundamento que explica por qué funciona? 

-La Facultad de Medicina de Granada lleva realizando cursos de Acupuntura desde hace 20 años. Para médicos.

-Sí, por médicos y para médicos…

Eso es. Y eso es lo que vamos a seguir defendiendo. Uno de los documentos en los que estamos trabajando y que hemos utilizado mucho los decanos españoles, elaborado por el Instituto Internacional de Educación Médica para el Desarrollo, habla de los requisitos globales mínimos para la enseñanza de la Medicina en China, un país en el que si bien existe una milenaria tradición en medicinas alternativas busca también las raíces de la medicina científica y no deja que sea solamente la Medicina Tradicional China la responsable del sistema sanitario. Nosotros, empero, tenemos aquí otra tradición. Creo que determinadas cuestiones no hay simplemente que importarlas sino adaptarlas a la cultura propia. Nosotros tenemos una cultura occidental. No es la cultura china, no es la cultura oriental y, por tanto, creo que hay valores de la Acupuntura que son incorporables perfectamente a nuestra tradición. Además le diré una cosa más: los estudiantes de Medicina tienen que conocer qué se está haciendo porque en la práctica médica diaria nos vienen en muchas ocasiones pacientes que han sido tratados por medicinas, denominémoslas alternativas, a veces con fracasos estrepitosos. Y es importante que los médicos del futuro conozcan que eso se está haciendo, sea con más o menos fundamento científico, pero nosotros tenemos que basarnos en la tradición occidental, lo que son los fundamentos de la medicina científica desde Galeno hasta hoy.

Pues los chinos tienen al parecer la suficiente amplitud de miras como para incorporar la Medicina occidental. Y los coreanos. No tienen problema alguno en buscar la raíz de nuestra medicina,  respetar sus fundamentos y aplicarla. Por el contrario, aquí no se ha buceado en los fundamentos energéticos de la medicina oriental para entenderla y asumirla. Porque no me irá usted a decir que en las facultades se enseña hoy la interrelación energética de los órganos a través de los meridianos y nadis o que se explica lo que son los chacras…

Ni lo vamos a hacer de momento.

Pues ese es el fundamento de la Acupuntura y de la Medicina Energética.

-Nosotros explicamos los fundamentos de la medicina científica. Y por eso sabemos que cuando se produce un cuadro infeccioso lo está produciendo un microorganismo que se puede atacar y combatircon un antibiótico determinado…

En suma, que como ustedes defienden una determinada manera de entender la salud y la enfermedad esperan a que sea la Administración la que regule las otras formas de entender ese binomio…

-Mire usted, el Ministerio de Sanidad y Consumo se está ocupando efectivamente de esa otra forma de entender la Medicina. Tengo encima de mi mesa un estudio del Instituto de Salud Carlos III sobre los fundamentos y la eficacia, desde la perspectiva de la Medicina Científica, de la Acupuntura. Y ese estudio concluye que hay investigaciones que demuestran la eficacia de la Acupuntura pero no de otras medicinas alternativas. Y también dice que hay otros estudios que sugieren lo contrario. Lo que hace ese estudio es revisar la bibliografía científica desde la perspectiva de la medicina occidental aplicando técnicas de Acupuntura a determinados problemas. Y concluye cómo en “determinadas” patologías la Acupuntura es eficaz.

Bueno, la medicina occidental también es eficaz en determinadas patologías e igualmente  afronta claros fracasos en otras. No creo que eso quiera decir gran cosa…

-¡Discúlpeme pero no son equiparables!

Más de mil millones de personas se tratan con medicinas alternativas desde hace mucho tiempo. Y que muchas son eficaces lo avala hasta la OMS. Probablemente por eso son cada vez más quienes también en Occidente acuden a ellas. Es más, suelen ser inocuas. En cambio, el número de efectos yatrogénicos de los fármacos de la Medicina convencional es muy superior al de cualquier otra medicina conocida.  Luego, ¿por qué no se hace algo para incorporar esas medicinas a nuestro sistema sanitario? ¿No podría ser una fórmula intermedia hasta su implantación que a las escuelas que llevan ya muchos años impartiendo esas enseñanzas, especialmente en Medicina Tradicional China, se les reconozca la categoría de extensión universitaria? ¿O lo que realmente sucede es que hay intereses económicos que lo impiden?

Yo creo, como política general, que no podemos cerrar los ojos ni volver la cabeza ante lo que ocurre en nuestro entorno. Uno de los documentos más prestigiosos que existen en el mundo sobre la formación de los médicos es del General Medical Council británico y en uno de sus apartados la filosofía que transmite es la misma que yo le estoy comentando. No podemos ignorar la presencia de esas medicinas. Pero una cosa es no ignorarlas y otra validarlas. Nosotros, para validarlas, tendremos que seguir aquello para lo que estamos preparados, que es el método científico. Y siguiendo el método científico es evidente que hay algunos aspectos de las medicinas alternativas que son perfectamente validables e incorporables a la tradición occidental pero hay otros aspectos con los que yo creo que hay que tener mucho cuidado porque pueden englobarse en campos que se alejan muchísimo de la medicina y, lógicamente, nunca van a contar con nuestro apoyo. Al contrario, vamos a ser beligerantes con la práctica por no profesionales de determinados aspectos relacionados con la salud.

-¿Quiere decir que para ustedes sólo pueden ser considerados “profesionales de la salud “ quienes hayan pasado por una Facultad de Medicina?

-De acuerdo con nuestro sistema legislativo es así. Bueno, no sólo quienes hayan pasado por una Facultad de Medicina. Profesionales de la salud también son los farmacéuticos, los enfermeros…

Entonces ustedes no contemplan la posibilidad de que otras formas de entender la salud puedan ser reconocidas…

Yo no estoy diciendo eso. Lo que estoy diciendo es que una cosa es la práctica y otra la legislación. Hoy por hoy se puede practicar Acupuntura por parte de los médicos y esa es la que nosotros creemos que se debe de controlar. No podría ser de otra manera. Nuestra legislación es la que es. Acabamos de dotarnos de una norma, la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, en la que se establece claramente cuáles son las funciones y competencias de los distintos agentes implicados en la salud de la población. Una cosa son los agentes y otra las tecnologías o técnicas que usemos. Y mientras esas técnicas estén validadas, adelante con ellas.

¿Y cómo van a validarse “científicamente” las demás formas de entender la salud cuando -y la propia OMS lo critica- no existe un auténtico esfuerzo investigador en ese campo?

No comparto lo que está diciendo…

El informe de la OMS está ahí y en él se denuncia claramente que los estados no proporcionan los recursos suficientes para que se efectúen investigaciones rigurosas que permitan incorporar las medicinas alternativas a los sistemas sanitarios…

-En nuestro país el agente responsable de la investigación es el Instituto Carlos III. Dispone de una parte muy importante de los fondos que se dedican a investigación en España. Y patrocinó un estudio a fondo sobre las medicinas alternativas que fueron evaluadas desde la perspectiva de la medicina científica y desde luego no salieron mal paradas… Por eso nosotros no tenemos ningún inconveniente en incorporarlas.

Ahora bien, una cosa es eso y otra el reconocimiento del señor que, sin ninguna formación, pone las manos y ese poner las manos se traduce en energía de no se qué tipo. Yo no dudo de que hay determinados individuos que puedan sanarse o entender que se han sanado pero no va, desde luego, en la línea de actuación ni del sistema legislativo español ni, desde luego, de los decanos españoles.

Imagínese por un momento que un centro con rango de facultad universitaria impartiera en España la carrera de Medicina Tradicional China. Y que comenzara a titular profesionales. ¿No aceptarían que atendieran a las personas atendiendo a sus convicciones y conocimientos?

-Con el ordenamiento legislativo actual español eso no es posible. Y menos con las últimas normas que nos acabamos de dar. Es decir, los responsables de la formación de los médicos son las facultades de Medicina y para montar una facultad de Medicina hay que atenerse a la normativa vigente. Y como creo que en un estado de Derecho hay que respetar las normas, hoy por hoy sólo pueden impartir enseñanza médica los centros que emiten el título de Licenciado en Medicina o Diplomado en Enfermería, entre otros. Tanto si se trata de universidades públicas como privadas. Ese es nuestro sistema jurídico. Por tanto, para montar una facultad de Medicina, con la orientación que sea, hay que respetar el marco legislativo.

Y si a nivel legislativo se regulase en esa dirección, ¿sería posible la cohabitación?

-Yo no tengo ningún inconveniente siempre que se respete el marco legal. Es más, en Granada somos pioneros desde la Facultad de Medicina porque pensamos que es mejor hacerlo desde la institución que desde fuera de una manera no regulada. Pero de la misma manera le tengo que decir que nos hemos opuesto en alguna ocasión a que se hagan bajo el patrocinio de la Universidad determinadas actividades que, a juicio de la institución, no tenían la solidez científica que creíamos debían de tener.

-Permítanos una última pregunta: ahora que estamos en plena convergencia académica con Europa, ¿cómo se explica que mientras en algunos países de nuestro entorno hay medicinas como la Homeopatía que están reconocidas en nuestro país estén simplemente “toleradas”?

Yo creo que a los países europeos todavía nos quedan muchos aspectos por poner en común. En nuestro ámbito, tras más de 20 siglos de convivencia estamos aún trabajando en lo que ha dado en llamarse Proceso de Convergencia Europeo sobre la enseñanza de la medicina convencional así que es normal que nos quede que recorrer mucho camino en otros aspectos. Habrá que ir dando pasos poco a poco.

Antonio Muro

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Mayo 2004
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