La Directiva Europea sobre suplementos nutricionales, ante el Tribunal Europeo de Justicia

La Justicia empieza a dar la razón a quienes consideran la Directiva Europea sobre Complementos Alimenticios un abuso y una merma de la libertad de los consumidores en beneficio de las multinacionales farmacéuticas. Alliance for Natural Health (Alianza para la salud natural), tras su denuncia ante los tribunales, ha conseguido que un juez británico encuentre suficientes argumentos como para solicitar al Tribunal Europeo de Justicia que se defina sobre las verdaderas razones de la directiva. El argumento de que se ha aprobado para “proteger a los consumidores” no ha sido considerado razón suficiente por el juez Richards, encargado del caso.

La pertenencia a una entidad supranacional como la Unión Europea tiene indudablemente sus ventajas… pero también grandes inconvenientes de los que casi nadie habla. Es el caso de la aprobación de leyes de obligado cumplimiento que sólo son aprobadas por la Comisión y el Parlamento europeos… evitando a los parlamentos nacionales. Algo que se hace cuando a los grandes grupos de presión no les interesa que determinados debates lleguen a la gente ya que rara vez los ciudadanos tenemos conocimiento en nuestros ámbitos nacionales de lo que se cuece en el Parlamento Europeo. Y el asunto es grave porque una vez aprobadas esas leyes de referencia no se puede legislar a nivel nacional en sentido contrario.

De hecho, así ha ocurrido en el ámbito de la salud natural con las normas aprobadas sobre plantas medicinales y suplementos alimenticios, un problema que Discovery DSALUD lleva denunciando desde hace más de un año casi en solitario ante la indiferencia general de la mayoría de los medios de comunicación. Y, sin embargo, las recientes decisiones de la Comisión Europea y, sobre todo, las del llamado Codex Alimentarius limitan gravemente el derecho a la salud de todos los europeos.

A mayor abundamiento, si difícil es entender la falta de reacción de los partidos políticos aún lo es más la aparente desidia del sector afectado: empresas fabricantes de productos fitoterapéuticos y dietéticos, distribuidoras, herbolarios, parafarmacias, naturópatas, terapeutas alternativos, asociaciones de consumidores… A finales de marzo pasado, por ejemplo, se convocó a los propietarios de las tiendas de productos naturales de España para informarles de lo que se les avecina con las últimas normas aprobadas… y no acudieron a la convocatoria más allá de una treintena de personas. Y eso que la queja común expresada por la mayoría de los presentes fue la falta de información que sobre el problema habían recibido de sus asociaciones.

Claro que la actitud que hoy impera en el sector es la de una suerte de resignación fatalista que se asienta en el convencimiento de que detrás de todo esto están las grandes multinacionales farmacéuticas y no es posible luchar contra ellas teniendo en cuenta su poder e influencia en los gobiernos, la judicatura, los parlamentos, los partidos políticos, los sectores profesionales de la salud y los medios de comunicación.

Las tres directivas de la Unión Europea que hoy amenazan seriamente la posibilidad de que los europeos nos tratemos básicamente con métodos naturales en lugar de con fármacos son una sobre Productos Farmacéuticos (directiva 2001/83/CE), una segunda sobre Productos a base de Plantas Medicinales Tradicionales (que modifica la directiva 2001/83/CE) y la referida a los Complementos Alimenticios (directiva 2002/46/CE). Todas ellas se han elaborado, por supuesto, con el pretexto de proteger a los consumidores de los potenciales peligros de determinados productos naturales (incluidas las vitaminas y minerales) y de “facilitar” la libre circulación entre los estados miembros de esos nutrientes y de los productos que los contienen. Pero nada más alejado de la verdad…

Sí es cierto, sin embargo, que actualmente las diferentes legislaciones nacionales en los ámbitos mencionados hace que productos permitidos en un país estén prohibidos en otro. Y esa cuestión debería resolverse. Pero ese hecho demuestra también que las “razones científicas” que se alegan en un país para prohibir determinados principios activos no son compartidas –también “científicamente”- en otros. Lo que deja entrever claramente que hay otras razones detrás de esas decisiones porque la diferencia de conocimientos y medios tecnológicos entre los países de la Unión Europea es mínima.

De ahí que hoy no haya ya duda de que las tres directivas tienen en realidad como principal objetivo limitar la libertad de elección de los consumidores, quedarse con el mercado a costa de llevar a la quiebra a buena parte de las pequeñas y medianas empresas involucradas en la producción, distribución y venta de los productos afectados… y entregar la investigación, producción y comercialización de los mismos a las grandes multinacionales farmacéuticas que, de esa manera, se quedan con la exclusiva de los mismos, algo que hasta ahora no podían hacer porque los productos naturales no son patentables. En otras palabras, esos productos siguen sin poder patentarse… pero se les reserva a las multinacionales. Aunque para lograrlo hayan tenido que mentir y hacer aprobar las leyes sin que los parlamentos nacionales intervengan.

Todo lo cual lleva al final perseguido por los instigadores de esta maquiavélica operación: dejar por completo la salud de los ciudadanos en manos de la llamada “medicina científica” y de los grandes laboratorios transnacionales. Y todo ello con la excusa de “protegernos” de los potenciales riesgos de los productos naturales, infinitamente menos peligrosos en general que cualquiera de los miles de fármacos que hay en las estanterías de las farmacias, la mayoría no sólo inútiles a la hora de curar algo sino encima con innumerables efectos perniciosos. Si el principio de precaución argüido para retirar los productos naturales se aplicase a los fármacos hoy autorizados… las farmacias tendrían que cerrar.

INTERVENCIÓN DE LA “ALIANZA PARA LA SALUD NATURAL”

Afortunadamente, en medio de tan mortal placidez, una entidad ha decidido afrontar con todas sus consecuencias lo que está acaeciendo con diversas iniciativas en el ámbito social, sanitario, político y jurídico. Nos referimos a The Alliance for Natural Health (ANH) –en español, Alianza para la salud natural-, entidad que representa los intereses de diversas organizaciones como la British Association of Complementary Medicine, la British Society for Allergy Environmenl and Nutritional Medicineasí como un importante número de fabricantes independientes, proveedores, distribuidores de vitaminas y minerales, terapeutas y consumidores.

De hecho, ya ha conseguido su primera victoria en el terreno jurídico poniendo nerviosos a los lobbys que están tras la aprobación de las directivas mencionadas. En una decisión histórica, el Alto Tribunal británico, presidido por el juez Richards, decidió que la denuncia presentada por laAlianza para la salud natural –y, de forma separada, por otras dos asociaciones de fabricantes y tiendas de salud del Reino Unido- tiene “el fundamento suficiente” como para que la directiva sobre complementos alimenticios sea llevada ante la Corte Europea de Luxemburgo. Las organizaciones demandantes habían solicitado al juez que ésta se pronunciara al considerar que la directiva es ilegal y afectará injustamente en el momento de su entrada en vigor definitiva a millones de personas, amenazando tanto la salud de los habitantes de la Unión Europea como el principio de libre comercio. Algo que antelos medios de comunicación negaría Paoli Pestori, Director de Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea, asegurando que «la directiva no prohibirá ningún producto” y que “su único objetivo es asegurar que las píldoras de vitaminas y minerales que se comercializan como suplementos nutricionales sean seguras y estén debidamente etiquetadas».

El juez dictaminó, sin embargo, que el argumento de que la directiva se había aprobado atendiendo “sólo a razones de seguridad” era cuando menos “discutible» y, por tanto, el pronunciamiento de la Corte Europea era no sólo «apropiado” sino que debía conocerse “lo antes posible» teniendo en cuenta que la directiva será de obligado cumplimiento en toda la Unión en agosto del 2005.

Será pues la Corte Europea la que decida si esa directiva es revocada o no. Y es importante destacar que sólo una veintena de las más de 40.000 directivas emanadas hasta ahora por la Comisión ha logrado ser llevada ante los tribunales… y sólo una vez se produjo la revocación. Y, encima, quien lo logró fue la todopoderosa industria del tabaco.

Malas expectativas, pues, si no fuera porque el equipo de abogados contratado por la Alianza para la salud natural es el mismo que venció en aquel caso y tiene un amplio conocimiento de la mecánica legislativa europea.

Para Robert Verkerk, Director Ejecutivo de la Alianza para la salud natural, el fallo del tribunal londinense es importante porque supone la posibilidad de corregir lo que califica de “auténtico disparate legislativo”. «Dicen que esa directiva -explica Verkerk- pretende promover el comercio de complementos alimenticios en la Unión Europea pero en realidad tiene el efecto contrario: permitirá prohibir la venta de muchos de los suplementos más avanzados y seguros actualmente disponibles en el Reino Unido, Suecia, Irlanda y Holanda obligando a esos países a implantar un régimen mucho más restrictivo, típico de los regímenes existentes en países como Alemania y Francia. A fin de cuentas, los gobiernos de esos dos países son abiertamente hostiles a los suplementos dietéticos avanzados. La decisión del tribunal es, pues, una victoria para millones de consumidores de complementos alimenticios, muchos de los cuales han comprobado cómo su salud mejora usando la nutrición como principal vía de recuperación. Nosotros confiamos en que la Corte de Luxemburgo anule la prohibición innecesaria de una amplia gama de ingredientes naturales, productos comestibles absolutamente seguros que forman parte de la mayoría de los suplementos alimenticios de última generación. La prohibición propuesta es totalmente innecesaria y camina en línea opuesta a los estudios que contemplan la nutrición como algo cada vez más importante en la salud individual”.

Carlos Viñas, miembro de la Junta Consultiva en España de la Alianza para la salud natural,-quien lleva meses tratando de trasladar a los distintos sectores de nuestro país la preocupación existente por paralizar las restrictivas directivas europeas- fue testigo de excepción en Londres de la victoria jurídica que comentamos.“La vista -recuerda Carlos- fue una sesión para argumentos orales abierta al público; y si bien normalmente nadie asiste a este tipo de sesiones ese día se rebasó la capacidad del espacio destinado al público y había numerosas personas sentadas en las mesas ubicadas a lo largo de los dos laterales de la sala, en las escaleras de entrada, en el suelo.. En fin, algunas tuvieron incluso que quedarse de pie. Los abogados advirtieron a los presentes que debían controlar sus reacciones pasase lo que pasase, por mucho que les indignase lo que oyeran, ya que los jueces no están acostumbrados a tener público en la sala y las reacciones exageradas podían molestarles. Una vez empezada la vista, el abogado del Gobierno se dedicó a divagar y realizar argumentaciones sin base legal admisible alguna. Al igual quehizo luego el abogado de la asociación de fabricantes y tiendas de salud. Y así transcurrió la vista hasta que en un momento determinado el juez, sonriendo y en tono irónico, preguntó al abogado del Gobierno cuál era, en suma, el motivo que daban para justificar la directiva. A lo que se le respondió: ‘La seguridad’. Y en ese momento fue ya imposible contenerse más a pesar de las advertencias de los abogados y se produjo una enorme carcajada en la sala por parte de todos los asistentes”.

“La defensa legal de ‘Alianza para la salud natural’ –continuaría diciendo Carlos Viñas- sostuvo desde el principio que es ilegal utilizar la seguridad como argumento ya que la propia ley que rige el funcionamiento interno de la Unión Europea prohíbe precisamente que se regule el mercado interior por criterios de seguridad”.

El responsable jurídico del equipo que lleva el pleito de la Alianza para la salud natural, David Hinde, considera por su parte que en este contencioso no sólo está en juego la capacidad de legislar a nivel europeo sino que “se trata de un caso que tiene amplias implicaciones para la salud… pero también para la libertad de elección de los europeos”.

“Nuestra posición–explicaría Hinde- está basada en las propias leyes constitutivas de la Unión Europea. Nosotros entendemos que la prohibición sobre suplementos alimenticios impuesta por la directiva es innecesaria para facilitar el mercado interior y con ella se va más allá de los poderes legales que tiene el legislador en la Unión. De hecho, este caso puede llegar a constituir un hito porque puede permitir delimitar la relación entre los poderes legislativos en la Unión Europea gracias al cual se definan los límites de la soberanía de los estados miembros, la protección efectiva de las personas y los derechos de las empresas. Nosotros apoyamos la necesidad de que exista una legislación apropiada pero es obvio que la directiva que hemos recurrido, en su redacción actual, es inaceptable. Tendría un efecto catastrófico en el emergente mercado de suplementos alimenticios de alta efectividad».
En esta misma línea se manifestarían representantes de diversas entidades. Es el caso de Mike Ash, director de Nutri-Link Limited -una compañía dedicada a la manufactura y distribución de suplementos, codemandante junto a la Alianza para la salud naturaly que representa a muchos de los pequeños negocios que sufrirían la directiva si finalmente se aplicase- comparte la argumentación de Verkerk y explica las consecuencias que tendría la misma: «La directiva prohíbe muchos de nuestros productos actuales más populares y nos obliga a nosotros y a muchos otros fabricantes a reformular otros productos importantes. Y el coste de reformulación y experimentación de los productos para poder cumplir con la directiva sería enorme. Desarrollar un solo producto puede tomar meses de análisis y valoraciones cuidadosas. Además, si tenemos que ocuparnos hasta agosto de 2005 de reformular los productos ya existentes para cumplir con la directiva no podremos desarrollar nuevos productos. Sin olvidar que en muchos casos la reformulación no será posible puesto que los ingredientes más importantes del producto estarán prohibidos por la directiva. En suma, su aplicación sería una catástrofe para nuestro negocio y nuestros clientes».

Erica Murray, miembro fundadorade la Asociación irlandesa de tiendas de salud, nos ofrece también el punto de vista de estos establecimientos: «La directiva debe ser modificada si quiere actuarse justamente con los miles de pequeños negocios relacionados con los innovadores productos naturales de salud que hoy se comercializan en Europa. Además, da una importante ventaja competitiva a las compañías grandes que dominan las ventas del mercado de vitaminas y minerales en los supermercados y farmacias. Nosotros hemos aportado abundante documentación que demuestra que si la directiva no es modificada tendrá consecuencias horribles para centenares de negocios pequeños en toda Europa».

En suma, es evidente que si la Alianza para la salud natural gana en Luxemburgo cualquier país de la Unión podrá comercializar los productos que hoy se pretende retirar del mercado. Y mientras países como el Reino Unido, Holanda, Suecia e Irlanda podrán seguir buscando nuevos productos innovadores, países como Dinamarca, Alemania, Francia, España o Italia, que sufren regímenes muy restrictivos, podrán vender muchos más productos naturales en lugar de menos.

“El alcance de una victoria en Luxemburgo sería enorme–afirma Carlos Viñas- y sus implicaciones trascendentes. La decisión judicial británica supone en principio la constatación de la ilegalidad de la directiva. Pero, al tiempo, el litigio se convierte en un caso de referencia en cuanto a la limitación del poder de la Comisión Europea estableciendo un precedente de mayores repercusiones aún para la defensa de la libertad, la salud y los derechos humanos. La Comisión Europea parece ser, hoy por hoy, que está decidiendo las leyes en la Unión Europea y, a mi juicio, como al de otros muchos, sin tener en cuenta lo que de verdad importa y beneficia a los ciudadanos. Y esto es especialmente preocupante al tratarse de un organismo cuyos miembros no hemos elegido y que presentacomo democráticas sus actuaciones excusándose en la existencia de un Parlamento Europeo sobre el cual existen hoy todo tipo de presiones…”

ENORMES PRESIONES

La decisión del juez Richards es pues una victoria parcial… cuyo resultado final no es sin embargo sencillo predecir. No olvidemos que la mayor parte de los medios de comunicación silencian lo que está ocurriendo. Lo demuestra el hecho de que cuando se produjo la victoria judicial en Londres prácticamente ninguno recogió la información. La Alianza para la salud natural denunció en su momento que pese a que concedieron gran número de entrevistas… muy pocos medios publicaron algo. Y es que las brutales presiones que en este caso se ejercen sobre los periodistas y las empresas informativas existen aunque no salgan a la luz.

Nada de extrañar si escuchamos los testimonios de algunos diputados británicos ya que permiten conocer lo fuerte que se ha apostado para sacar adelante la directiva sobre complementos alimenticios. En julio del pasado año el comité encargado de la regulación de la directiva en la Cámara de los Comunes británica aprobó la implantación de la misma en todo el territorio anglosajón. Sólo que dos diputados laboristas denunciaron públicamente la forma en que se produjo esa “aprobación”. Kate Hoey, miembro de ese comité, manifestó públicamente que tras haber anunciado que iba a actuar en conciencia y votar contra la regulación se encontró con que tanto ella como otros cinco miembros del parlamento que estaban en contra fueron retirados del comité… ¡la noche antes de que la votación tuviera lugar! Todos ellos fueron reemplazados por otros parlamentarios que votaron a favor de la directiva. Para Kate Hoey el mensaje es claro: el Gobierno británico de Tony Blair está más interesado en los intereses de la industria farmacéutica que en la salud de las personas.

Sus puntos de vista son compartidos por otro miembro laborista de la misma Cámara, Jeremy Corbyn, quien afirmaría: «La directiva es el producto de despiadadas tácticas de presión utilizadas por la industria farmacéutica a la que no entusiasma precisamente la amplia variedad de suplementos vitamínicos disponibles en las tiendas de salud natural».

Tampoco en el Parlamento Europeo las cosas trascurrieron normalmente. Nigel Farrage, uno de sus miembros, afirmó que los eurodiputados llegaron a efectuar 450 votaciones sobre las directivas… en una sola sesión de 80 minutos. Admitiendo abiertamente que lo consideraba una farsa y tuvo que votar lo que le ordenaron.

Es evidente que la ofensiva de los lobbys que se oponen a la implantación de formas más naturales de buscar la salud, precisamente en el momento en que comienzan a ser mayores los problemas de las multinacionales farmacéuticas con los gobiernos ante el disparatado gasto farmacológico actual que soportan cada año los estados y la inexistencia de nuevos productos realmente eficaces, es brutal a nivel mundial.

Según explica Carlos Viñas, “en Australia la gran mayoría de los productos naturales que se encontraban a la venta hasta hace poco eran suministrados por una compañía que tenía una línea de productos dietéticos y, además, una línea de productos farmacéuticos. El Gobierno utilizó como excusa un supuesto problema con uno de sus fármacos para retirarle no sólo ese medicamento sino ¡toda su línea de productos naturales!… a pesar de que no tenía nada que ver con la línea de medicamentos ni había ocasionado jamás problema alguno. Como resultado, los australianos vieron desparecer de un día para otro alrededor del 80% de los productos que se vendían en las tiendas de salud natural. También en Canadá diferentes proyectos de ley han intentado convertir en fármacos los productos naturales, al igual que en Nueva Zelanda. En cuanto a Alemania, la industria farmacéutica controla ya por completo el sector con lo que los alemanes se ven obligados a importar productos de otros países para poder consumir complementos de calidad”.

A todo esto cabe añadir que en Estados Unidos, donde hace unos diez años se aprobó una ley que protege los complementos dietéticos, hay ya nuevos intentos por cercenar la libertad de los consumidores mediante una propuesta que otorgaría a la FDA (organismo similar a la Agencia del Medicamento española y con la misma actitud de oposición y censura a los complementos dietéticos y a la información sobre ellos) poder absoluto para retirar del mercado cualquier producto natural si se recibe una sola queja de él, tenga o no fundamento. De momento, en sólo un año la FDA ha iniciado ya acciones contra varias empresas con la excusa de que hacen promesas falsas o engañosas sobre sus suplementos dietéticos. Y ha negado la entrada al país de 368 envíos del extranjero -valorados en 515.000 dólares- exigiendo incluso la destrucción de todos los que alegan propiedades terapéuticas o curativas “no debidamente justificadas”.

¿Quiere el lector otros ejemplos –concretos- del futuro que nos espera? Pues vea: el aminoácido 5-HTP -extraído de la hierba Griffonia y que ha demostrado ser eficaz para elevar los niveles de serotonina en el cerebro y actuar como antidepresivo- ha sido prohibido el año pasado en Irlanda. En Dinamarca y Suecia, la glucosalina -muy valiosa contra la artritis- ha sido reclasificada como “medicamento” mientras productos farmacéuticos con muchos más efectos yatrogénicos continúan vendiéndose libremente en las farmacias. En Francia el distribuidor europeo de un fabricante de suplementos alimenticios fue arrestado ¡por vender tabletas de vitamina C de 500 mg a las farmacias francesas sin licencia medicinal! Y es que el Gobierno francés considera que una dosis de medio gramo de vitamina C es una “medicina” ya que la dosis máxima recomendada para ese país es de 60 mg diarios, la misma dosis máxima que en España y que no es sino la que permite mantener el escorbuto a raya… sin tener en cuenta sus valores terapéuticos en otras dolencias. Un sarcasmo.

LA DIRECTIVA SOBRE COMPLEMENTOS ALIMENTICIOS

¿Y qué se está haciendo para impedir esta ofensiva jurídica de las multinacionales farmacéuticas contra los productos naturales? Pues la verdad es que en España prácticamente nada. La única organización que está haciendo algo a nivel jurídico –sin contar las actuaciones legales de las empresas españolas afectadas para defender sus derechos conculcados- es la ya mencionada Alianza para la salud natural. Conozcamos pues los argumentos que han presentado ante la Corte Europea contra la directiva sobre complementos alimenticios. Son estos:

1º) Es inaudito el escaso número de formas nutrientes incluidas en la llamada “lista positiva”. La organización británica UK Food Standard ha determinado que hay al menos 270 ingredientes actualmente en uso que no están incluidos en ella. La National Association of Health Stores (Asociación nacional de tiendas de salud) del Reino Unido afirma, por su parte, que esa cifra debe elevarse a 300. Y para que el lector se haga una idea de lo que ello supone le diremos que los ingredientes excluidos forman parte de unos ¡5.000 productos!… sólo en el Reino Unido.

Es más, la Irish Association of Health Stores (Asociación irlandesa de tiendas de salud) ha calculado que alrededor del 85% de los productos con vitaminas y/o minerales presentes en sus tiendas contienen una o más de las formas nutrientes excluidas. De ahí que exija la inmediata retirada o reformulación de la directiva.

Cabe añadir que lo más lamentable es que muchas de las formas excluidas son orgánicas y, por tanto, más fácilmente asimilables -y generalmente más seguras- que las formas sintéticas o inorgánicas… que sí han sido incluidas en la “lista positiva”. Lo que por sí mismo demuestra lo que de verdad se esconde tras la directiva.

2º) Las dificultades y altos costes que implicaría cumplir la nueva directiva (artículo 4.6) a la hora de elaborar los expedientes necesarios para poder utilizar las formas nutrientes que se han dejado fuera de la lista es absolutamente inaceptable y un auténtico sinsentido. Hoy la mayoría de las empresas que comercializan suplementos compran los productos en bruto a un número limitado de fabricantes y si éstos prefieren no cumplir las draconianas e innecesarias exigencias que impone la directiva -que con la excusa de proteger al ciudadano lo que quiere es impedir el mercado de los productos naturales de mayor efectividad- dejarán de producirse.

Además la medida legislativa tiene “trampa” porque como quiera que los productos naturales no se pueden patentar, si algún fabricante se decidiera a elaborar un protocolo según exige la directiva para que se autorice un producto –y eso en el supuesto de que se lo aprobaran- y se gastara la millonada que eso supone con las nuevas exigencias… no tendría garantizado -como sí ocurre en el caso de los fármacos- la exclusiva de su comercialización. Cualquier otro fabricante podría a partir de ese mismo momento usarlo… porque no le protegería ninguna patente. Con lo que, ¿quién va a invertir ese dinero? Nadie. Una maquiavélica jugada. Piénsese que los costes estarían entre los 20.000 y 300.000 euros por nutriente (depende del ingrediente a analizar). Además, a causa de los plazos fijados por la directiva hoy ya no habría tiempo suficiente para generar los datos necesarios para algunos ingredientes.

3º) Desde un punto de vista puramente científico los “niveles máximos permitidos” de nutrientes que pueden contener los productos naturales son por el momento.ridículamente bajos y están siendo decididos por el Comité Científico de Alimentación de la Unión Europea (EU Scientific Committee to Food) sin que puedan intervenir para opinar otros científicos o expertos distintos a los elegidos por ellos (es de suponer que muy bien “elegidos”…). El Comité de Especialistas de la Alianza para la salud natural afirma además que algunos de los datos de ese comité se han presentado con la intención clara de justificar la necesidad de que los niveles máximos de nutrientes sean muy bajos(¿para asegurarse de que su efectividad sea nula o muy pequeña?). Y todo con la ladina idea de argüir que si un producto contiene dosis superiores a las recomendadas debe dejar de ser considerado un producto dietético y pasar a tener la consideración ¡de medicamento! ¿Y para qué?, se preguntará el lector. Pues, sencillamente, para que la fabricación de los mismos pase a ser exclusivamente de los laboratorios farmacéuticos –con lo que sin necesidad de patente se quedarán con la exclusiva de la comercialización de los productos naturales eficaces- y sólo puedan consumirse con receta médica como, de hecho, está establecido ya actualmente en el protocolo de actuación de muchos de los países con los sistemas menos permisivos (artículo 5). Una situación vergonzosa, especialmente para los médicos y terapeutas que desde hace muchos años vienen afirmando que en el uso de vitaminas, minerales y oligoelementos en dosis elevadas puede estar la solución para la prevención de numerosas enfermedades y el tratamiento de muy diferentes patologías crónicas.

El ya fallecido Premio Nóbel de Química y Premio Nóbel de la Paz Linus Pauling, catedrático de Química de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), prestigioso investigador y uno de los pioneros de la Medicina Ortomolecular (disciplina que se basa precisamente en la prevención y tratamiento de enfermedades con vitaminas, minerales y otros complementos en las dosis adecuadas) constató ya hace años –y recogemos sus propias palabras- “la existencia de un abrumador conjunto de evidencias en los índices médicos y científicos oficiales que se refieren a la eficacia y seguridad de vitaminas, minerales, enzimas, aminoácidos, plantas y otras sustancias relacionadas con la nutrición» así como de «volúmenes de datos históricos respetables e investigaciones concluyentes realizadas acerca de estas sustancias y de su valor en el cuidado de la salud». Pauling manifestaría además que “hace ya tiempo se tejió una tela de araña de censura y prohibición injustificada de información sobre las sustancias que producen beneficios que no son sino violaciones flagrantes de los derechos humanos y constitucionales. Como científico me horroriza la audacia de los que violan estos derechos. Como ciudadano me siento obligado a expresar mi indignación al ser considerado incapaz de hacerme cargo de mi propia salud».

4º) La Alianza para la salud naturalprevé casi con toda seguridad un devastador impacto sobre otros grupos de ingredientes naturales en base al contenido de la directiva y a cómo se están tratando los ya regulados.Habrá nuevas restricciones sobre otros nutrientesy les tocará el turno a los aminoácidos, las enzimas, los ácidos grasos, los fitonutrientes, la fibra natural, etc. Unas restricciones que seguramente se realizarán elaborando también el sistema de “listas positivas”.

5º) La directiva sobre complementos alimenticios prohíbe que a partir de ahora en las etiquetas de los envases se haga referencia a que una dieta variada y equilibrada no puede cubrir el 100% de las necesidades nutricionales. Y lo exige… a pesar de las continuas evidencias científicas que demuestran la calidad nutricional inadecuada de la dieta media occidental y la existencia generalizada de deficiencias de micronutrientes entre la población así como la estrecha relación entre deficiencias nutricionales y enfermedades degenerativas. Asimismo, la directiva prohíbe que las etiquetas hagan cualquier referencia a la capacidad de los complementos para prevenir, tratar o curar enfermedades… aunque cuenten con un fuerte respaldo científico.

Para Carlos Viñas “resulta macabro que se quiera someter a tan estrictas regulaciones sustancias de esa naturaleza mientras la comida basura, los colorantes, los conservantes, el alcohol, el tabaco, los alimentos refinados o laschuches y golosinas que se dan a los niños circulan libremente, se publicitan e, incluso, se recomiendan cuando cualquiera de esos productos entraña un peligro potencial muy superior al de los complementos dietéticos. De hecho, muchos complementos son completamente inofensivos incluso en dosis enormes, mucho mayores de las que nadie recomendaría jamás”.
Debemos añadir, llegados a este punto, que si bien la lucha contra la directiva de complementos alimenticios es un tema inmediato la Alianza para la salud natural está realizando un trabajo importantísimo sobre la Comisión y el Parlamento Europeos para evitar que las directivas lleguen a aprobarse con una redacción final tan devastadora como la de la directiva de complementos. Por lo que, visto el panorama en conjunto, el futuro de la salud natural es realmente sombrío si no se consigue parar cuanto antes tan maquiavélica maniobra.

LA DIRECTIVA SOBRE PRODUCTOS FARMACÉUTICOS

No debemos obviar en este artículo que hay también una reciente directiva sobre productos farmacéuticos… que enmienda la existente. Y que se trata de una enmienda que extiende el alcance de la definición de “medicamento” de tal forma que en realidad permite reclasificar cualquier suplemento actual como tal. Y es que la directiva ha decidido que se entienda por medicamento “todo producto que restaura, corrige o modifica las funciones fisiológicas de nuestro cuerpo». Con lo que la definición, entendida en su más amplio sentido, permite abarcar prácticamente todos los productos de salud naturales… y considerarlos “medicamentos”. Aún más: se determina que la Directiva Farmacéutica tenga prevalencia sobre las demás para poder así definir como medicamento cualquier producto que haya sido regulado y permitido bajo otra legislación (por ejemplo, aprobado atendiendo la directiva sobre suplementos alimenticios, la directiva sobre productos procedentes de hierbas tradicionales o la directiva sobre cosméticos). Un “mecanismo de reserva” que se han guardado las multinacionales para impedir en realidad su comercialización en caso de que la Alianza para la salud natural logre ganar en los tribunales.

LA DIRECTIVA SOBRE PRODUCTOS A BASE DE PLANTAS MEDICINALES

En el caso de las plantas puede ya decirse que en el futuro prácticamente ninguna podrá venderse fuera de las farmacias. Hoy la Directiva Europea sobre Productos a base de Plantas Medicinales Tradicionales establece que sólo aquéllas de las que hoy se conozca su uso durante 10 años en la Unión Europa y 30 en cualquier lugar del mundo podrán evitar los costosos trámites requeridos para su comercialización como medicamentos… lo que va a dejar fuera del alcance de los ciudadanos muchísimas plantas de extraordinarias propiedades cuya seguridad está avalada por su uso milenario en otras partes del mundo. Y ello simplemente porque en la Unión Europea empezaron a usarse hace menos de 10 años. Por otra parte, ¿alguien puede explicarnos cómo podrá alcanzar en la Unión Europea esos 10 años en el futuro una planta cuyas propiedades se descubran dentro de un tiempo… si se prohíbe desde ahora su uso?

Como el lector puede ver, la batalla que se está librando es de una importancia y gravedad extremas. Por eso la Alianza para la salud natural y otras organizaciones afines consideran que es necesario movilizarse de inmediato en toda Europa. Es preciso que quede patente la oposición de la opinión pública europea a las directivas mencionadas. Los representantes de Alianza para la salud natural consideran que una de las razones por las quela directiva sobre complementos alimenticios fue aprobada por el Parlamento Europeo fue porque las principales asociaciones de comercio internacionales y europeas aconsejaron a sus compañías nacionales que trabajaran en su aprobación ya que la directiva sería beneficiosa para la industria. Por contraste, han sido los consumidores, minoristas y terapeutas -sobre todo en el Reino Unido, Suecia e Irlanda- los que se dieron pronto cuenta de que la legislación es catastrófica para ellos y para los ciudadanos.

EL CODEX ALIMENTARIUS

Concluimos recordando que la batalla contra la salud natural se está jugando en varios frentes. Porque no debe olvidarse la legislación que pretende aprobarse en el Codex Alimentarius–organismo de la ONU encargado de elaborar las normas sobre suplementos dietéticos y otros nutrientes-, grave asunto del que ya hablamos hace sólo unos meses (lea el reportaje al respecto si aún no lo ha hecho en nuestra web: www.dsalud.com). Máxime ahora que la Alianza para la salud natural ha percibido que el proceso de 8 pasos, que había evolucionado muy lentamente en los últimos años, podría experimentar de repente un impulso notable. Tanto que las pautas internacionales llegaríana estar listas el próximo mes de noviembre, quizás antes de que se pronuncie el Tribunal de Luxemburgo. Si eso ocurre, en virtud del acuerdo que existe con la Organización Mundial de Comercio (OMC), sus normas pasarán prácticamente a funcionar como leyes de obligado cumplimiento en todos los países miembros de esa organización. Y de ser así, una sentencia positiva en Luxemburgo podría servir de poco. Si la Comisión Europea pierde la batalla “en casa” –Luxemburgo- pero la gana fuera -la Organización Mundial de Comercio- el resultado sería igual de negro. De todos nosotros, amigo lector, depende en buena medida lo que suceda a corto plazo. Hay posibilidades reales de derrotar la directiva en Luxemburgo y forzar a la Unión Europea a defender una postura diferente ante el Codex.Que nadie permanezca pues cruzado de brazos.

Antonio F. Muro

Recuadro:


Qué es la “Alianza para la salud natural»La Alianza para la salud natural fuecreada en febrero del 2002 y está integrada por un equipo de profesionales -científicos, abogados y especialistas en medios de comunicación- que se reunió con el fin de impedir la promulgación -en su actual redacción- de la Directiva sobre Complementos Alimenticios así como para influir en el texto que está elaborando el Codex Alimentarius, organismo de las Naciones Unidas encargado de elaborar las normas que afectan a los suplementos dietéticos y otros nutrientes. La idea era permitir a distintas organizaciones, compañías e individuos manifestarse ante la ciudadanía sobre ambos temas con una sola voz haciéndola llegar mediante una campaña de ámbito europeo.

Cabe añadir que esa organización, con el fin de garantizar su independencia, rechaza toda donación o apoyo financiero que proceda de organizaciones que puedan estar controladas por la industria farmacéutica. Se mantiene gracias al desinteresado apoyo de los miembros de distintas asociaciones de medicina complementaria y al de más de 40.000 consumidores de suplementos dietéticos así como al apoyo de un número cada vez mayor de empresas afectadas del sector.

 

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Mayo 2004
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