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| RESPIRAR AIRE LIMPIO, VITAL
PARA LA SALUD |
El aire de los ambientes interiores está
-en general- ¡hasta cien veces más contaminado que el del exterior!
Así lo indican al menos diversos estudios. Y teniendo en cuenta
que pasamos la mayor parte del tiempo en espacios cerrados es
fácil deducir hasta qué punto la calidad del aire puede afectar
a nuestra salud. Pues bien, una buena forma de prevenir enfermedades
provocadas por el simple hecho de respirar es procurarnos el
aire limpio que generan algunos modernos aparatos -ionizadores
y purificadores de aire- que actualmente permiten eliminar ácaros,
bacterias, virus y polen con una eficacia de hasta el 99,97%.
Respirar
es sinónimo de vivir. De hecho podemos estar días sin beber y
semanas sin comer... pero no más de unos minutos sin respirar.
Y es que aunque nuestra vida es una serie ininterrumpida de inspiraciones
y espiraciones pocas veces a lo largo de ese proceso somos conscientes
de hasta qué punto es importante. A fin de cuentas la respiración
sustenta todas las funciones vitales y es un elemento clave para
la buena salud física y mental. Sencillamente, sin aire no hay
vida. Es más, cabe agregar que sin aire puro y de calidad no hay
salud ya que son numerosas las dolencias que pueden aparecer cuando
pasamos mucho tiempo en ambientes cerrados y cargados, contaminados
en suma. En cambio, un aire de calidad nos permite pensar más
claramente, dormir más profundamente y estar más sanos. No es
baladí que desde antiguo los médicos recomienden de vez en cuando
un "cambio de aires". En suma, asegurarse de que su calidad sea
adecuada -algo que empieza a ser harto difícil en las ciudades
modernas y más aún en el interior de los edificios que habitamos-
es fundamental. La verdad es que los modernos edificios son hoy
causa de muchas patologías por la escasa calidad del aire que
se respira en ellos. Porque un aire pobre en iones negativos puede
producir dolores de cabeza, depresión, irritabilidad, letargo,
insomnio, migraña, malestar general y una amplia gama de enfermedades
respiratorias como asma, bronquitis, rinitis alérgica estacional
o catarros. ¿Lo sabía?
LA RESPIRACIÓN EN CIFRAS
Los humanos ingerimos diariamente cerca de
2 kilos de comida y 2 litros de bebida. Sin embargo se calcula
que al cabo del día pasan por nuestro cuerpo nada menos que 5.750
litros de aire. Y es que de promedio respiramos 16 veces por minuto
y absorbemos en torno a medio litro de aire -casi un 80% de nitrógeno,
un 20% de oxígeno y un 0,04% de anhídrido carbónico- en cada respiración,
cantidad suficiente para proporcionar el volumen necesario para
permitir cuatro contracciones del miocardio. Para ello el diafragma
se contrae 16 veces por minuto desplazándose 4 cms. hacia abajo
y otros 4 cms. hacia arriba durante el proceso. Esto supone unas
1.000 contracciones por hora y, por tanto, 24.000 al día. Y es
evidente que una actividad corporal que se realiza con tanta frecuencia
ha de tener, necesariamente, una importancia vital. De hecho,
de la cantidad y calidad de nuestra respiración depende nuestra
buena salud ya que esa actividad -tan automatizada que a veces
"olvidamos" que la hacemos- tiene un poderoso efecto positivo
sobre el corazón, la circulación sanguínea, el sistema inmune,
la actividad cerebral y los distintos órganos, músculos y articulaciones.
Claro que el efecto positivo real de la respiración está condicionado
por la calidad del aire. Y hoy día, por desgracia, el que respiramos
habitualmente transporta sustancias químicas extrañas y poco recomendables
para nuestra salud.
VENENO EN EL AIRE
Piense que además de los compuestos propios
-básicamente oxígeno, nitrógeno, hidrógeno y carbono- el aire
contiene normalmente numerosas partículas en suspensión muchas
de las cuales son tóxicas y/o perjudiciales a partir de ciertas
concentraciones. Y debemos decir que a la hora de enumerar los
factores que aportan al aire esa carga nociva no cabe ya pensar
sólo en las emisiones de gases de la calefacción y del tráfico,
de las nubes de humo de las refinerías, de las centrales térmicas,
de la industria o de la quema de basuras -entre otros- sino también
la debida a la "contaminación interior", poco conocida pero cada
vez más preocupante. ¿A qué nos referimos? Pues a la contaminación
debida a la presencia creciente en nuestras casas de productos
químico-sintéticos como plásticos, fibras sintéticas, disolventes,
productos de limpieza, ambientadores y aditivos químicos añadidos
a los materiales de construcción (PVC), a los muebles de maderas
aglomeradas, a las pinturas, barnices, lacas, etc. Y es que cada
vez es más común encontrar en el aire de nuestras viviendas dosis
peligrosas de benceno (irritante de la piel y los ojos que, asimismo,
provoca dolores de cabeza y pérdida de apetito además de incrementar
las posibilidades de padecer leucemia), tricloroetileno (considerado
un cancerígeno hepático que nos llega a casa a través de tintes,
barnices, pegamentos, lacas, etc.) o formaldehído (que se encuentra
en cosméticos, pinturas, fibras sintéticas y maderas aglomeradas
y que suele irritar los ojos, la nariz y la garganta). Pues bien,
los efectos perjudiciales de estas sustancias se incrementan en
edificios poco ventilados o en los que la climatización se hace
por aire acondicionado, precisamente los edificios que tienen
más posibilidades de padecer lo que se ha dado en llamar el "Síndrome
del Edificio Enfermo" aunque en realidad los que enferman
son sus moradores. En ellos la presencia de personas, el aire
acondicionado, la calefacción, el humo de los cigarrillos, las
fibras sintéticas que abundan en el mobiliario y en las prendas
de vestir, la existencia de terminales de ordenadores, de pantallas
de televisión, de todo tipo de aparatos eléctricos, de lámparas
fluorescentes, etc., vician el aire y reducen drásticamente la
concentración de iones negativos aumentando la cantidad de iones
positivos que pueden considerarse causa de debilidad, ansiedad,
depresión, insomnio y enfermedades respiratorias, entre otras
dolencias.
Pero, ¿qué son los iones? Lo explicamos.
LA IMPORTANCIA DE LOS IONES
Los iones son diminutas partículas cargadas
eléctricamente. Están presentes en el aire y, por tanto, forman
parte de todos los ambientes en los que nos desenvolvemos. Hablamos
de partículas que se producen de forma espontánea en la naturaleza
por diferentes razones como radiaciones cósmicas, saltos de agua,
fenómenos meteorológicos -tormentas, rayos, determinados vientos...-
y las radiaciones de la propia Tierra, entre otras muchas causas
naturales. Una electricidad necesaria para la vida ya que sin
ella los animales moriríamos rápidamente y las plantas no podrían
crecer como han demostrado cientos de estudios. La cuestión es
que para que se mantenga la vida es necesario que la atmósfera
que respiramos los seres vivos esté en un equilibrio que -se ha
calculado- supone la presencia de cuatro iones negativos por casa
ión positivo. Ese sería el electroclima ideal.
Pues bien, cuando ese equilibrio se rompe y el aire se carga excesivamente
de iones positivos adquiere efectos perturbadores para la salud
y el estado anímico de las personas. Así, se ha comprobado que
respirar un aire eléctricamente positivo puede producir trastornos
-además de los ya enunciados- como dolor de cabeza, cansancio,
irritabilidad, angustia, jaquecas, aumento del ritmo cardiaco,
contracción capilar, reducción de la actividad metabólica, agudización
de los dolores, mayor sensibilidad al dolor, alergias (porque
activan la sobreproducción de histamina) y congestión nasal, embotamiento
mental y dificultad para la concentración, crisis de pánico y
estrés... ¿Comprende ahora por qué se "siente mal", pesado, somnoliento,
falto de energía e incluso dolorido después de pasar muchas horas
encerrado en determinados lugares? No lo dude. Es más que probable
que la causa se encuentre en un exceso de iones positivos en el
aire del lugar en el que ha estado. Esa concentración se produce
normalmente en las ciudades debido a que la contaminación atmosférica
destruye los iones negativos pero también se forman por la acción
de los rayos ultravioleta del sol, por la fricción de masas de
aire entre sí o por la situación atmosférica horas antes de una
tormenta. Asimismo, como decimos, otras fuentes artificiales que
generan positividad eléctrica del aire son los aparatos de aire
acondicionado, la combustión de las calderas y de los vehículos
a motor, los distintos humos que se vierten a la atmósfera -incluidos
los de los cigarrillos-, las fibras sintéticas, los aparatos eléctricos
e, incluso, algunos materiales de construcción. Todos estos elementos
generan campos estáticos de miles de voltios que no nos electrocutan
porque no tienen el amperaje suficiente pero que sobrecargan el
aire de iones positivos y destruyen el necesario equilibrio iónico
ambiental.
Por el contrario, la presencia de una mayor carga de iones negativos
favorece el bienestar y el funcionamiento de todos los sistemas
biológicos además de mejorar nuestro rendimiento intelectual,
permitir un sueño profundo y reparador, normalizar las actividades
de las glándulas endocrinas, activar la circulación de la sangre,
revitalizarnos, ayudarnos a respirar más y mejor, aumentar nuestra
resistencia a las enfermedades, hacer desaparecer las jaquecas
y la sensación de fatiga y, en fin, todos los síntomas que provoca
la positividad eléctrica del aire. Aunque el efecto más importante
es la reducción del estrés ya que estos iones reducen la secreción
de una hormona-neurotransmisora llamada serotonina y que los médicos
llaman "la hormona del estrés".
¿Y qué genera los saludables iones negativos? Pues, por ejemplo,
las descargas eléctricas de los rayos durante una tormenta o la
lluvia que les acompaña. Ambos fenómenos limpian la atmósfera,
ionizan el aire y éste se carga negativamente. Otra fuente importante
de ionización negativa es el agua en movimiento -cascadas, mar,
cataratas, fuentes, duchas, etc.- porque, por el llamado Efecto
Lenard -denominado así en homenaje a su descubridor, el físico
alemán Philip Lenard, Premio Nobel en 1905- cuando el agua
choca y cada una de las gotas se dividen la parte más volátil
de cada una de ellas -la que se respira- queda cargada negativamente.
También la función clorofílica de las plantas es una fuente importante
de iones negativos. De ahí que sea tan agradable respirar en un
bosque. Asimismo, las zonas montañosas son emisoras de una radiactividad
telúrica cargada con partículas negativas. Otra forma, artificial
pero eficaz, de beneficiarse del flujo de iones negativos del
aire es utilizar aparatos ionizadores que hoy se pueden encontrar
en el mercado con relativa facilidad.
REDUZCA LOS IONES POSITIVOS DE SU ENTORNO
Respirar en un planeta contaminado acaba
poco a poco con nuestra salud. De ahí que muchos expertos en salud
planteen la necesidad de purificar el aire y de recargarlo con
iones negativos. Para hacerlo, en nuestras casas o lugares de
trabajo -donde pasamos el 90% de nuestro tiempo y donde los sistemas
de acondicionamiento, recirculación y distribución del aire por
conductos metálicos de los que los dotamos producen una reducción
drástica del número de iones negativos y el consiguiente aumento
de los positivos- es conveniente reducir en lo posible los campos
electromagnéticos producidos por los aparatos domésticos apagándolos
cuando no los usemos, reducir el uso de calefacciones y aires
acondicionados, evitar la electricidad estática de los tejidos
sintéticos recurriendo a prendas de fibras naturales para vestirnos
y vestir nuestra casa, coche o lugar de trabajo y renovando el
aire seco o viciado ventilando bien el lugar, colocando plantas,
fuentes de agua, lámparas de sal o aparatos ionizadores.
Es más, recurrir a uno de estos métodos hoy día es casi imprescindible
porque se ha comprobado que si bien la buena calidad del aire
es de casi el 100% en la montaña ese porcentaje baja al 7% en
las ciudades y es de sólo el 2% en el interior de nuestras viviendas.
Otra tabla comparativa -en este caso elaborada por el científico
francés R. Tocquet y que recoge el contenido de iones negativos
por centímetro cuadrado- ofrece también datos alarmantes. Según
Tocquet, el número de estos iones tras una tormenta es de unos
2.000 mientras que en una ciudad contaminada es de alrededor de
50 y en un habitáculo cerrado -como el de un automóvil- de sólo
10 (lea al respecto en nuestra web -www.dsalud.com- el artículo
publicado en el nº 68 con el título
¿Puede el aire acondicionado de los coches ser causa de accidentes?).
Pues bien, si se decide por un aparato purificador-ionizador para
restablecer el equilibrio iónico del aire que respira en su hogar
u oficina sepa que en los últimos años se han perfeccionado tanto
que consiguen eliminar incluso contaminantes como el polvo, el
polen, las esporas, los pelos de los animales, los ácaros, las
fibras sintéticas, los malos olores y hasta virus, bacterias,
hongos y moho patógenos además de sustancias tóxicas como todas
las contenidas en el humo del tabaco, el ozono, el monóxido de
carbono, el plomo, el arsénico, los hidrocarburos, los alquitranes,
etc. En suma, hablamos de un método que ayuda en todo tipo de
enfermedades respiratorias así como en problemas de depresión,
insomnio, dolores de cabeza, etc.
DISTINTOS APARATOS, DISTINTAS CUALIDADES
En suma, quienes viven en zonas problemáticas
contaminadas o en ambientes eléctricamente muy alterados pueden
beneficiarse del uso en casa o en su lugar de trabajo de aparatos
ionizadores que producen un flujo constante de iones negativos
o de aparatos purificadores que, como su nombre indica, purifican
el aire que respiramos. Las diferencias entre unos aparatos y
otros quedan aclaradas a continuación. En todo caso, ambos tipos
pueden encontrarse en grandes superficies y, cada vez con más
frecuencia, en pequeñas tiendas ya que en los últimos años incluso
las principales marcas comercializadoras de aparatos de aire acondicionado
o de electrodomésticos se han subido al carro de su producción
para satisfacer la demanda creciente de personas conscientes de
que -sin que las autoridades sanitarias hagan mucho por remediarlo,
ni siquiera en los hospitales y centros públicos- el aire que
respiramos mata.
Por lo general los aparatos para el hogar son pequeños, portátiles
y consumen poca energía. Sólo hay que tener cuidado de no colocarlos
en la mesilla de noche cerca de la cama -como algunos fabricantes
sugieren- porque nos perjudicarían los campos electromagnéticos
que generan. También existen aparatos de mayor tamaño pensados
para oficinas y locales públicos amplios e, incluso, otros de
dimensiones reducidas para el automóvil. Obviamente, su precio
es bien distinto.
Eso sí, antes de adquirir uno compruebe qué contaminantes del
aire afirma eliminar y asegúrese de que el aparato tenga los correspondientes
certificados de eficacia. Asimismo, en el caso de los ionizadores
rechace aquel que produzca más de 0,1 ppm (partes por millón)
de ozono porque en esas concentraciones dicho gas es tóxico y
puede provocar dificultades respiratorias y escozor en los ojos.
Teniendo en cuenta estos datos le será más sencillo adquirir el
aparato ionizador que mejor se ajuste a sus necesidades. Le aclaramos
desde ya, en todo caso, que después de consultar con varias empresas
comercializadoras sólo nos es posible reseñar el número de iones
negativos producidos por algunos aparatos y no por todos. La causa
es que no todos los fabricantes lo indican entre sus especificaciones
técnicas por centrarse en muchos casos en, por ejemplo, definir
el número de metros cúbicos de aire que el aparato puede purificar.
Aclarado esto pasamos a analizar algunos de los aparatos
ionizadores que se comercializan en nuestro país:
EnergAire.
Según el fabricante a un metro de distancia del aparato el cuerpo
recibe 400.000 iones negativos por cm3 por segundo. Cantidad que
queda reducida a 50.000 cuando la distancia es de dos metros ya
que los iones se dispersan. De ahí que quienes lo comercializan
lo recomienden para situaciones en las que el usuario pueda permanecer
constantemente cerca del aparato ya sea, por ejemplo, porque permanezca
sentado trabajando o descansando. Los efectos más positivos se
han comprobado en áreas de hasta 36 m2. Se puede adquirir por
unos 145 euros y entre sus especificaciones se incluye que destruye
partículas de polvo, polen, hollín, carbono, virus y bacterias.
Ionizador
Vital.
Se trata de un pequeño aparato
de gran potencia que neutraliza y elimina bacterias, virus, y,
por tanto, previene el brote de enfermedades al producir nada
menos que 250.000 iones por segundo. Mas Bio Medical Ibérica
-la empresa que lo comercializa- afirma que el aparato consigue
una ionización del aire que armoniza el ambiente del despacho,
la consulta, la vivienda y hasta el coche ya que dispone de un
enchufe para conectarlo con el encendedor. Cuesta sólo 46 euros.
AirPur 35. Este aparato
ionizador-purificador cuesta en torno a 200 euros y trata
el aire en varias etapas. Según quienes lo comercializan primero
lo somete a un prefiltrado que retiene las partículas de mayor
tamaño; después, un segundo filtro atrapa las partículas de hasta
0,1 micras con una eficacia del 98,5%; posteriormente el aire
pasa por un filtro de carbón activado que elimina humos y olores;
y, finalmente, el ionizador genera los iones negativos necesarios
para optimizar la calidad del aire. Sus fabricantes lo recomiendan
para estancias de hasta 35 m2 y filtra un volumen de 290 m3/h.
Este aparato está hoy instalado en numerosos hospitales y laboratorios
por su elevada eficacia en la eliminación de partículas suspendidas
en el aire como polen, polvo, hongos, humo de cigarro y bacterias
además de gases como el ozono y el monóxido de carbono.
En suma, los aparatos ionizadores permiten respirar un aire de
mejor calidad pero tienen sus limitaciones. Por ejemplo, se sabe
que acaban con gérmenes, bacterias y virus pero no eliminan sus
"cadáveres". Además, los iones negativos que producen lo que hacen
es atrapar las partículas suspendidas en el aire, cargarlas positivamente
y hacerlas pesadas de tal forma que caen al suelo o bien se depositan
sobre los muebles o sobre nosotros mismos. En suma, el aire se
ioniza pero no se purifica por completo. Algo que sí consiguen
los purificadores de aire. Es el caso de los siguientes:
Purificador
de aire Daikin. Sus fabricantes afirman que extrae
el polvo, elimina el polen, purifica el aire cargado con humo
de cigarrillos, desactiva gérmenes y bacterias, hace desaparecer
olores desagradables y hasta destruye los epitelios procedentes
de la piel de los animales domésticos y otras partículas. Según
las especificaciones técnicas de este aparato puede purificar
unos 420 m3 de aire puro por hora. Los hay desde 600 euros en
adelante.
Balay.
Algunos de los aparatos de aire acondicionado de esta marca llevan
incorporados filtros que además de enfriar o calentar el aire
lo purifican de forma eficaz. Algunos poseen incluso sistemas
de hasta tres filtros que permiten absorber las partículas de
polvo más grandes, atrapar e inactivar bacterias y hongos y, además,
eliminar los malos olores de, por ejemplo, el tabaco. El más económico
cuesta alrededor de 600 euros aumentando los precios en función
de la potencia.
QAir.
De tecnología suiza estos aparatos -cuya eficacia está demostrada
científicamente- se utilizan ampliamente en hospitales, instalaciones
militares y laboratorios farmacéuticos aunque también se comercializan
ya algunos para uso doméstico. Disponen de distintas tecnologías
para adaptarse a las necesidades específicas de las personas según
éstas tengan, por ejemplo, problemas de alergia, de sensibilidad
a irritantes gaseosos, a olores desagradables, a productos químicos,
etc. Uno de sus aparatos -en concreto el IQAir HealthPro 250-
ha sido reconocido por la revista alemana Stiftung Warentest
(equivalente a lo que en España podría ser la revista que edita
la Organización de Consumidores y Usuarios), tras compararlo con
otros diez aparatos similares que existen en el mercado, como
el mejor purificador de aire y el más adecuado para alérgicos.
Asimismo fue el primer purificador del mundo cuyo sistema de filtrado
-conocido como HyperHEPA- fue testado y certificado por las más
severas normativas europeas con una eficacia superior al 99,97%
en la eliminación de partículas transportadas por el aire (olores,
ácaros, bacterias, virus, polen, polvo, ozono, esporas de moho,
humo de tabaco, alérgenos de animales domésticos, compuestos orgánicos
volátiles...). Consume poca energía y purifica hasta 350 m3 de
aire por hora. Los precios oscilan desde los poco más de 900 euros
del IQAir HealthPro 100 hasta los más de 1.100 del HealthPro
250.
LOS NEGATIVOS, LOS SALUDABLES
En suma, los iones negativos poseen importantes
propiedades terapéuticas para nuestra salud y, afortunadamente,
la madre Naturaleza nos ofrece distintas fuentes naturales para
obtenerlos. Por eso siempre que esté a su alcance acérquese a
algún paraje donde las plantas, el agua, la brisa del mar o el
sol le permitan librarse de los iones positivos y recargarse de
los negativos. Y si no puede hacer una escapada a la naturaleza
recurra a algo que está al alcance de todos para recibir una benéfica
descarga de iones negativos que le ayude a reponer las energías:
dése una simple ducha. Lo notará.
L.J.
La ionización en
cifras
Diferentes estudios realizados sobre la ionización
-fenómeno cuya influencia sobre el ser humano se conoce desde
1778- arrojan una serie de datos interesantes que nos ayudan a
comprender su importancia:
A) Efectos sobre el ambiente según la cantidad de iones negativos
por centímetro cúbico:
-Entre 0 y 100. Dificultad para concentrarse, crecimiento
y desarrollo de virus y gérmenes diversos.
-Entre 500 y 1.000. Aire normal aunque poco saludable de
un edificio con las ventanas abiertas y en una zona de baja contaminación.
-Entre 1.000 y 5.000. Aire fresco propio del campo o la
montaña. Éste es el nivel mínimo que deberíamos respirar en nuestro
hogar o lugar de trabajo
-Más de 5.000. Aire excepcionalmente fresco y limpio en
el que no pueden vivir los gérmenes. A este respecto, se ha comprobado
que a partir de los 10.000 iones por cm3 se reduce el uso de tranquilizantes
y narcóticos, disminuyen el dolor y el riesgo de infecciones y
de hemorragias postoperatorias.
B) Concentración de iones negativos por centímetro cúbico. Además
de R. Toucquet muchos otros autores han realizado estudios a partir
de los cuales se han consensuado los siguientes datos:
-Edificios de oficinas o establecimientos públicos cerrados herméticamente
con aire acondicionado, calefacción central o estufas y con humo
de tabaco: 0 y 250.
-Interior de un avión: entre 200 y 250.
-Ambiente interior más común: entre 250 y 500.
-Ambiente urbano de una ciudad industrial: entre 250 y 750.
-Ambiente del campo: entre 1.000 y 2.000
-Ambiente de la montaña: entre 1.000 y 5.000
-Olas del océano: entre 2.500 y 10.000
-Interior de una cueva: entre 5.000 y 20.000
-Cascadas: entre 25.000 y 100.000
(Estadísticamente se ha demostrado que el 25% de la población
se ve muy afectada por los niveles de ionización del aire: el
50% es afectado de forma considerable y el 25% restante no se
muestra sensible en ningún caso).
FACTORES QUE ELEVAN LA CONCENTRACIÓN
DE IONES POSITIVOS
(Perjudiciales para la salud)
Factores naturales:
-La radioactividad natural. Se encuentran en la corteza
terrestre sustancias radiactivas que desprenden partículas que
además de tener carga positiva generan iones a su paso por la
atmósfera.
-Las tormentas. En las horas y días anteriores a que se
desencadene una tormenta existe una elevada carga positiva en
la atmósfera.
-La fase de luna llena. Cuando la Luna se aproxima a la
Tierra -en su movimiento de traslación- produce un acercamiento
de la ionosfera -capa superior de la atmósfera- que tiene una
elevada concentración de iones producidos por radiaciones cósmicas.
-Los vientos. Determinados vientos procedentes de zonas
secas y cálidas transportan numerosos iones positivos que no son
atraídos hacia la tierra por la resistencia del aire al carecer
éste de humedad.
Factores derivados del desarrollo industrial:
-La contaminación atmosférica.
-El funcionamiento de aires acondicionados y calefacciones.
-El uso de tejidos de fibras sintéticas.
-La proximidad a pantallas de televisión u ordenador.
-El uso de determinados aparatos eléctricos, tubos fluorescentes,
etc., y de sustancias como el plástico.
Recuadro FACTORES QUE ELEVAN LA CONCENTRACIÓN
DE IONES NEGATIVOS
(Beneficiosos para la salud)
Factores naturales:
-La función clorofílica que desarrollan las plantas durante
el día desprende numerosos electrones que pronto se adhieren a
los átomos de oxígeno formando iones negativos.
-La formación de pequeñísimas gotas de agua libera numerosos
iones. Este fenómeno es conocido por el Efecto Lenard y
se presenta cuando el agua está sometida a una fuerte agitación:
cascadas, olas del mar, lluvia intensa.
-Fenómenos meteorológicos como las tormentas ionizan negativamente
el aire.
-En las montañas existe una radiactividad telúrica específica
que hace que el aire esté cargado de iones negativos.
Factores artificiales:
-Lámparas de sal
-Aparatos ionizadores
EFECTOS DE LOS IONES NEGATIVOS EN EL
ORGANISMO
-Mejora de dolencias del sistema respiratorio:
bronquitis, sinusitis, asma bronquial, alergias, etc. La presencia
de iones negativos en el aire favorece la eliminación de la mucosidad
que retiene las impurezas del aire (polvo, humo, contaminación,
microorganismos) y además se facilita la purificación de la sangre
venosa.
-Aumento de la capacidad de reacción visual.
-Mayor dinamismo y bienestar general.
-Disminución de la fatiga y dolores musculares.
-Aumento de la actividad sexual.
-Disminución de los niveles de lípidos y colesterol.
-Eliminación de la agresividad y la ansiedad.
-Tiene efectos analgésicos.
-Regula la tensión arterial.
-Acción sobre las afecciones de la piel por causas alérgicas.
-Rejuvenecimiento general físico y mental.
-Recuperación de la memoria.
-Reducción de esclerosis celular.
-Mejora en aparato digestivo: úlceras gástricas.
-Cardiología: prevención de enfermedades coronarias, infarto de
miocardio y angina de pecho
-Mejora de enfermedades de origen metabólico: obesidad, gota,
reumatismo crónico y exceso de colesterol.
IONIZACIÓN Y MEDICINA
A lo largo de los años los beneficios terapéuticos
de la ionización han quedado demostrados por multitud de investigaciones
y estudios de todo tipo. De ahí que cada vez más profesionales
de la salud reclamen la instalación inmediata de aparatos ionizadores
en todos los hospitales y centros de salud ya que se ha comprobado
que no sólo previenen la propagación de infecciones sino que además
ayudan a mejorar la salud de los pacientes hospitalizados.
Uno de esos profesionales es el doctor Albert Krueger,
patólogo y bacteriólogo de la Universidad de Berkeley (California)
quien ya en 1956 concluyó que los iones positivos afectan a la
bioquímica de los seres vivos y que los negativos tienen los mismos
efectos tranquilizadores y de reducción de la serotonina que los
tranquilizantes químicos pero sin sus indeseables efectos secundarios.
Pero, lo que es más importante, logró demostrar que los iones
positivos en el aire favorecen el crecimiento microbiológico mientras
que, por el contrario, los negativos tienen efectos bacteriostáticos
y en altas dosis pueden incluso prevenir contagios infecciosos,
gripes y resfriados por su acción bactericida y antivírica. Es
decir, que a pesar de que hace casi cincuenta años que se formuló
la función bactericida de los iones negativos las autoridades
sanitarias siguen sin valorar su utilidad preventiva y terapéutica
-económica, sencilla y sin efectos secundarios- a pesar de estar
suficientemente demostrada y documentada.
Otro ejemplo: el doctor Kornblueh -de la University
of Pennsylvania's Graduate Hospital y del Northeastern Hospiral
de Philadelphia (Estados Unidos) administró una terapia con
iones negativos a centenares de pacientes aquejados de asma bronquial
y el 63% experimentó rápidamente un alivio significativo.
También Marian Diamon, profesora de Neuroanatomía en la
misma universidad que Albert Krueger, demostró -al hilo de las
investigaciones de éste- que los niveles de iones negativos están
inversamente relacionados con los niveles de serotonina, hormona
que actúa como neurotransmisor y que da origen a una hiperactividad
metabólica que desemboca en agotamiento, ansiedad y depresión
y que, en niveles elevados, causa migraña, irritabilidad, dolores
cardiacos, dificultades respiratorias y empeoramiento de patologías
bronquiales. La profesora concluyó que los iones negativos suprimen
la descarga de "la hormona del estrés" -como también se llama
a la serotonina- y que si se vacía el aire de un espacio cerrado
de estos iones el resultado será que las personas que ocupen esa
estancia experimentarán la sensación de adormecimiento y disminución
en la concentración y agilidad mental.
En esta misma línea investigadora se desarrolló en 1957 un experimento
del doctor Felix Gad Sulman -jefe del Departamento de Farmacología
Aplicada de la Universidad de Jerusalén (Israel)- con un grupo
de personas de distintas edades. Tras permanecer unos sesenta
minutos en una sala cargada con iones positivos todos se volvieron
irritables y expresaron sentirse fatigados. En cambio, las mismas
personas confinadas durante el mismo periodo en una atmósfera
con altas dosis de iones negativos mostraron un modelo de ondas
cerebrales que indicaban un aumento de la concentración y la relajación.
El doctor Sulman concluyó que "aunque el exceso de iones positivos
en el aire afecta a todas las personas hay una cuarta parte de
la humanidad que es extraordinariamente sensible a su influencia,
afectando sobre todo a los sistemas respiratorio, nervioso y hormonal".
Asimismo, la experiencia demuestra que en los lugares de trabajo
donde se han instalado ionizadores de aire se ha reducido el absentismo
laboral. Un dato importante que se debería tener muy en cuenta.
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