Mejore su salud instalando una pequeña fuente de agua en casa

 

¿Sabía que instalar una pequeña fuente ornamental con agua en su casa puede mejorar notablemente tanto su salud como la de quienes conviven con usted? Yo empecé a saberlo cuando estando en cierta ocasión en México vi una pequeña fuente que tenía una esfera de cuarzo iluminada flotando y girando sobre una base por el efecto de la presión hidráulica de la bomba. Me gustó tanto que instalé una semejante en mi consulta. Y he de decir que, al poco tiempo, tuve la nítida sensación de que no era lo mismo pasar consulta con la fuente en funcionamiento que sin ella. Tenía la percepción de que las cosas fluían más cuando el pequeño dispositivo estaba funcionando en mi despacho. Algo que confirmarían muchos de mis pacientes con comentarios positivos tales como que el rumor del agua les relajaba de una forma especial o, simplemente, con su actitud al quedarse mirando hipnotizados el fluir del agua mientras expresaban sus más profundos sentimientos.

Pues bien, años después, en un encuentro con el profesor Vladimir Voeikov, tuve oportunidad de saber que, además de la evidente influencia psicológica positiva que intuía en las fuentes, éstas poseen otras propiedades para la salud constatadas científicamente. Ya hablé del profesor Voeikov en esta sección el pasado mes de diciembre. Catedrático de Biología en la Universidad de Moscú, Voeikov se caracteriza por una mente inquieta que siempre busca la explicación que hay detrás de cualquier fenómeno desde un punto de vista estrictamente científico. Hace unos meses nos encontrábamos en el lago Lagoda en Rusia -enorme lago de una extensión similar a Galicia- durante un breve descanso del congreso al que asistíamos. Se había desatado una fuerte tormenta de viento y el barco en el que nos hallábamos bailaba como un discotequero poseso lo que impulsaba a los viajeros a salir frecuentemente a proa a dejar constancia en el agua de lo atribulado de sus intestinos. Y fue allí, en medio de este ir y venir de olas y pasajeros, donde desarrollamos la siguiente conversación:

-Profesor, el otro día le oí comentar que ha investigado el efecto de las fuentes de agua en los seres humanos. ¿Qué me puede decir sobre ello?

-Efectivamente, nuestro equipo ha investigado, desde el punto de vista biofísico, un fenómeno que hemos denominado el “efecto fuente” y que describe el hecho objetivo de que muchas personas sienten mayor bienestar y energía cuando están en lugares donde hay fuentes de agua. Es obvio que en un día muy caluroso la temperatura cerca de una fuente es más baja y existe mayor grado de humedad lo que podría explicarlo en parte pero además existe otro fenómeno que se entiende gracias a las leyes de la Física y es el siguiente: cuando el agua es bombeada y lanzada a la atmósfera se disgrega en muchas pequeñas gotas que caen de nuevo a tierra o al agua y vuelven a romperse, unas muy pequeñas ya y otras más grandes. Pues bien, cuando se mide el potencial eléctrico de las gotas uno se encuentra con que están cargadas eléctricamente. El agua inicial no lo estaba, era agua común, pero al romperse en gotas éstas adquieren carga eléctrica. Solo que las gotas más pequeñas adquieren carga negativa y las grandes carga positiva. Y si bien las gotas más grandes caen por efecto de la gravedad, las pequeñas, por su ligereza, se mezclan con el aire cambiando muchas de estado y convirtiéndose en vapor. Como consecuencia, las personas que se encuentran en el entorno respiran esa mezcla de aire y agua con cargas negativas. Hasta aquí lo conocido por la Física.

Veamos ahora la situación desde el punto de vista de la Biología. Supongamos que unos animales son privados de las cargas negativas del aire; por ejemplo, unas ratas de laboratorio situadas en un ambiente cerrado del que se han extraído las cargas negativas. Y que en otro lugar tenemos las ratas de control en un ambiente igual pero al que no se han extraído esas cargas. Es decir, las ratas del primer grupo poseen la misma cantidad de oxígeno y aire atmosférico, reciben la misma cantidad de agua y alimento y viven, pues, exactamente en las mismas condiciones que las del grupo control… excepto por el hecho de que carecen de cargas negativas en el aire. Bueno, pues aunque parezca sorprendente, las ratas sin iones negativos en el aire no sobreviven más de doce días: mueren asfixiadas. Ello significa que sin las cargas negativas los animales no pueden utilizar el oxígeno atmosférico durante mucho tiempo.

¿Y cuántas cargas negativas requerimos en el aire los seres humanos para poder respirar?

-El mínimo es realmente muy bajo. Si lo calculamos químicamente, para poder tomar oxígeno necesitamos una carga negativa por cada diez mil billones de moléculas de oxígeno. Expresando de un modo gráfico cuántos iones negativos se necesitan para vivir diremos que si un lago tuviera diez kilómetros de largo, otros diez de ancho y diez metros de fondo la cantidad necesaria sería la equivalente a una taza de té llena. Tal es la proporción mínima de iones negativos que permite a una persona respirar el oxígeno atmosférico. El problema es que la contaminación del aire por el humo de las fábricas, la calefacción y los coches destruyen los iones negativos. Por debajo de cien iones negativos por centímetro cuadrado el aire es de pésima calidad. Y en las grandes ciudades no existen prácticamente. Así que sobrevivimos en ellas desgastando nuestros recursos internos. Ese es el motivo por el que en las grandes ciudades es importante que existan fuentes ya que alrededor de ellas se crea una concentración muy alta de iones negativos.

¿Significa eso que los iones negativos catalizan el proceso respiratorio?

-Sí, exactamente. En la literatura paracientífica se escribe mucho acerca de los iones negativos pero, ¿qué se esconde detrás? Estas cargas negativas son una forma especial de oxígeno. Si tomamos moléculas de oxígeno de nuestra respiración no están cargadas y, sin embargo, hasta que no tienen carga eléctrica no pueden usarse en el metabolismo, no pueden ser empleadas para la combustión. Una molécula de oxígeno cargada negativamente es ya la forma activa del oxígeno. Todas las reacciones de oxidación parten de esta forma activa de oxígeno. Por tanto, a menos de que dispongamos de estas cargas negativas en nuestro entorno los procesos de combustión en nuestros cuerpos decaerán. Vivimos gracias a la combustión en nuestros cuerpos, que son como fogatas. En ocasiones tenemos una fogata muy buena y en otras un montón de leños para quemar pero que no pueden arder sólo con las cenizas. ¿Cómo prenderles fuego? Pues llevando otra “llama” a la fogata para que vuelva a prender. Y esa es la función de los iones negativos en el aire, el agua y la comida: ser la chispa que hace prender nuestros procesos metabólicos.

Eso explicaría que en los alrededores de muchos palacios existan tantas fuentes…

-Qué duda cabe de que sus constructores debieron intuir el efecto benéfico de las fuentes, muy importantes para mejorar la combustión interna en los seres vivos, que es muy diferente de la combustión del fuego. Nosotros estamos en constante combustión; dentro nuestro arde el fuego. Pero este fuego es constructivo al contrario de cuando se produce en el exterior, que es destructivo. Y es una paradoja, por cierto, que sea el agua la que nos permite “arder” correctamente pero es así. La combustión correcta se produce por medio del agua.

¿Cómo podemos aplicar el “efecto fuente” en nuestras vidas?

-Es muy sencillo porque existen multitud de pequeñas fuentes en el mercado. Y sería muy saludable que pusiéramos una de ellas en nuestra casa o en el trabajo. Tendríamos además mayor nivel de humedad ambiente. Personalmente me gustan las fuentes por su belleza y por el rumor del agua -que relaja y suaviza los sentimientos- pero lo importante es tener iones negativos. Claro que también existen aparatos que producen iones negativos basados en diferentes principios. Son los llamados ionizadores, entre los que cabe recomendar aquellos que tienen un filtro para limpiar el aire. Lo ideal es medir el número de iones negativos para ver si son suficientes pero, en cualquier caso, es mejor tener una fuente o un ionizador en la habitación que no tenerlo.

¿Qué es lo importante de un generador de iones negativos?

-Estos aparatos generan iones negativos pero el aire, en general, está contaminado porque en cualquier habitación hay mucho polvo. Y sucede que estos iones negativos, que eran saludables, se adhieren al polvo cargándolo negativamente. Los iones deben ser ligeros para que estén mucho tiempo en el aire y sean respirados pero al unirse con el polvo se vuelven pesados. Por eso es importante que el aparato tenga filtro de aire.

En la actualidad existen mejores aparatos basados en el principio físico llamado “viento ionizado”. Todo el polvo se queda en el aparato porque el sistema funciona como un filtro por sí mismo. Es un aparato muy interesante que se produce en Rusia y en otros países. Nosotros tenemos en nuestra casa tres equipos de ese tipo que funcionan en régimen continuo. Cuando los empezamos a utilizar comenzamos a dormir mejor y menos horas, nos sentíamos mejor. Siempre hay aire fresco en las habitaciones. Mi esposa me dice que, ahora, cuando limpia las habitaciones, hay mucho menos polvo. Le recomiendo que los utilice.

Lo haré, gracias.

Termino ilustrando la importancia de los iones negativos con una anécdota que me contara otro profesor ruso: “En Moscú existe un afamado médico por la efectividad de sus tratamientos. Y sus abundantes ingresos económicos le han permitido desarrollar una peculiar afición: dispone de su propio zoo en el que invierte todo lo que gana. Pero ese zoo, con más de doscientos pequeños animales salvajes, tiene una peculiaridad: se encuentra en su propio piso. Razas exóticas de monos, lagartos, serpientes e, incluso, un panda conviven en ese piso. Pueden imaginar lo que sucedería en condiciones normales. Sería imposible soportar siquiera el olor. Pero en ese piso existe un aire absolutamente limpio. ¿El secreto? Tiene un grupo de ionizadores funcionando día y noche. Todos sus animales están sanos e, incluso, algunos crían. Es un bello ejemplo de la importancia de los iones negativos para la vida”.

Por mi parte, puedo añadir que además de la generación de iones negativos las fuentes de agua poseen la cualidad de ser humidificadores naturales. Cuando existe poca humedad relativa, por la sequedad en verano o las calefacciones invernales, la fuente evapora muy rápidamente. Cuando la humedad relativa en el ambiente es alta, por ejemplo porque ha llovido, la evaporación en la fuente es mucho menor porque el aire ya contiene humedad. Personas que llevaban años padeciendo rinitis han resuelto su problema solo con humidificar su dormitorio.

Una última sugerencia: si se decide a adquirir una pequeña fuente ornamental procure que sea de materiales naturales, de  vidrio o de cerámica, no de plástico. Y no olvide cambiarle el agua y limpiarla al menos una vez por semana para descargarla de los iones pesados que se acumulan en ella.

Fernando Sánchez Quintana

Este reportaje aparece en
32
Octubre 2001
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