Tratan las lesiones oculares de córnea implantando tejido placentario

 

Las lesiones de córnea así como los problemas graves de sequedad del ojo pueden resolverse actualmente con un simple injerto de células-madre mediante una operación que sólo requiere anestesia local y se hace de forma ambulatoria. Con resultados francamente buenos según los oftalmólogos que la practican. Se lo explicamos en detalle.

La utilización de células-madre para la resolución de diversas patologías es sin duda uno de los “booms” actuales de la Medicina. Y es que las células-madre no son sino células indiferenciadas, es decir, que aún no se han “especializado” y, por consiguiente, pueden “convertirse” en el tipo de células que uno desee simplemente implantándolas en una zona del cuerpo. Hasta ahora, el “banco” de células-madre utilizado primordialmente es el tejido procedente de la placenta de las mujeres que dan a luz aunque en un futuro próximo podrá utilizarse el tejido adiposo del propio paciente porque se ha descubierto que también en esa zona hay abundantes células-madre. Pero mientras eso llega, como decimos, se está utilizando el tejido de la placenta de las madres que dan a luz.

Pues bien, en España se practica desde hace al menos dos años una técnica que consiste precisamente en implantar en el ojo membrana amniótica procedente de tejido placentario para recuperar las córneas dañadas. Así lo hace con muy buenos resultados, por ejemplo, el doctor Joan Folch, de la Unidad de Córnea y Cirugía Refractiva del Departamento de Oftalmología del Instituto Universitario Dexeus. Células de placenta injertadas en el ojo que regeneran las de la córnea dañada.

-Este tipo de implante -nos explicaría el doctor Folch- es idóneo en aquellos pacientes con lesiones en la córnea que presentan una cicatrización epitelial insuficiente que podría llevar a la pérdida de visión. Se trata de enfermos que por lo general presentan una deficiencia parcial de células limbares progenitoras con lo que las células de la córnea no se regeneran con la rapidez necesaria y ello produce cicatrices o ulceraciones corriéndose el peligro de que la córnea quede al descubierto.

Así pues, es una técnica especialmente útil en causticaciones o quemaduras accidentales y en traumatismos al igual que en todos los procesos de reconstrucción de la superficie corneal, ya sea porque ésta ha sufrido una intervención o para preparar el epitelio antes de un trasplante de córnea. Y también en caso de ojo seco severo. No olvidemos que el síndrome de ojo seco es frecuente en las mujeres durante la menopausia y que, en las personas de más de 65 años, se da en un 75% en mayor o menor grado.

También encontramos problemas de sequedad o insuficiente cicatrización en pacientes intervenidos de cataratas, glaucoma o cirugía refractiva donde la agresión quirúrgica de la propia intervención sobre la córnea puede inducir a ulceraciones en ojos particularmente predispuestos. 

¿QUÉ ES EL “OJO SECO”? 

Hay que recordar que el ojo se caracteriza por ser un órgano húmedo. Y es que las lágrimas son, a la vez, el elemento líquido portador del llanto y símbolo de tristeza pero también el elemento que proporciona al glóbulo ocular el medio idóneo para su funcionamiento. Y aunque poca gente lo sabe, esa falta de humedad, la sequedad del ojo, constituye la primera causa de consulta al oftalmólogo. Al menos, así nos lo aseguró el doctor Folch.

-Son muchas las personas que presentan un ojo seco con manifestación de picores o sensación de cuerpo extraño en él y lagrimeo intermitente. Y como las causas de esa sequedad son múltiples las terapias se plantean en función de su origen.

-¿Y cuáles son las causas más frecuentes?

-Un 10% de los casos se debe a la excesiva permanencia del paciente ante la pantalla del ordenador. Y un 25% a problemas hormonales. El resto tiene diversos orígenes: el padecimiento de diabetes, una disfunción tiroidea, el asma, el lupus eritematoso sistémico, diversas patologías oftalmológicas como glaucoma o catarata… También se asocia con el uso de anticonceptivos orales y la toma de ansiolíticos, antidepresivos, anticongestivos, antihistamínicos, diuréticos y betabloqueantes.

-Tenemos entendido, por cierto, que el síndrome del ojo seco es la principal causa de intolerancia de las lentes de contacto…

-Cierto. Especialmente si son blandas porque evaporan rápidamente las lágrimas del ojo y ello causa irritación, depósitos de proteínas, infección y dolor. Un problema que se agrava cuando uno está expuesto a humo, a una iluminación fluorescente, a la contaminación ambiental, al viento, a los calentadores de aire, al aire acondicionado o, simplemente, a climas secos.

-Supongo que hay distintos grados de sequedad…

-Efectivamente. En un estadio inicial, las manifestaciones consisten en la sensación de cuerpo extraño en el ojo y picores con lagrimeo reflejo. Puede ser mejorada con colirios especiales en forma de lágrimas artificiales. Pero eso no es suficiente en otros estadios más avanzados cuando aparecen microerosiones o pequeñas ulceraciones. En tales casos hay que recurrir al implante de tapones lagrimales que impiden la evaporación de las lágrimas. Pero hay un tercer estadio que se presenta ya con úlceras en la córnea y posibilidad de infecciones con la consiguiente pérdida de agudeza visual. Y es en esos casos cuando se hace preciso un implante de tejido de placenta porque existe un riesgo severo de pérdida de la visión.

-Pero, ¿cómo actúa el tejido placentario implantado?

-Induciendo la rápida regeneración del tejido corneal al inhibir la inflamación, reducir la vascularización anormal y favorecer la epitelización del tejido.

-¿Y no hay peligro de rechazo?

-No. Antes de utilizar la membrana placentaria se comprueba que procede de una mujer sin hepatitis, sífilis o sida. Es decir, que obviamente algunos tejidos se rechazan nada más efectuar el análisis previo porque dan positivo. Luego, una vez hecha la comprobación y descartado que el tejido placentario pueda tener algún riesgo se trata éste biotecnológicamente y se conserva a 70 grados bajo cero.

Es decir, se disecciona la membrana, se pone sobre ella un filtro y se coloca todo en una placa de Petri para almacenarla hasta el momento de su implante. Entonces sólo hay que extraer el filtro y colocar la membrana sobre la zona lesionada del ojo.

-¿Cuánto tiempo hay que estar en el hospital?

-Ninguno, la operación se hace de forma ambulatoria con anestesia local para lo que basta aplicar unas gotas en los ojos. Y la membrana se implanta con unos pequeños puntos de sutura que se retiran a los 10 o 15 días. Membrana que, junto a toda la córnea, dejamos protegida por una lentilla terapéutica. El paciente sale ya del quirófano con el ojo destapado y tras descansar media hora puede volver a su casa. Luego, al cabo de los 10 o 15 días mencionados le retiramos la lentilla y los puntos de sutura. Y la membrana amniótica permanece formando ya parte de la propia córnea.

Ricard Anglada
 

Este reportaje aparece en
32
Octubre 2001
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