OO7, con licencia para matar
Número 32 - Octubre 2001
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La sabiduría popular suele bromear afirmando que los médicos, al igual que el agente James Bond –el famoso 007 de Iang Fleming–, tienen licencia para matar. La verdad es que no es así pero cierto es también que aun a los mismos médicos se les hace a veces difícil saber ante un paciente grave en qué medida le han ayudado a vivir o a morir porque, aun con las mejores intenciones, no siempre un médico acierta –o puede y le dejan acertar– en la mejor forma de poner remedio a una dolencia difícil de diagnosticar o que no cuenta con unos fármacos o cirugía con alta eficacia probada.

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