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Mediante la Tecnología
Grander
VITALIZAN EL AGUA DEL MAR PARA CONSUMO HUMANO |
Hace unos meses explicamos que la tecnología
desarrollada por el naturista austriaco Johann Grander permite
no sólo disminuir la radiactividad del agua y mejorar su situación
microbiológica sino además eliminar, reducir o neutralizar el
impacto negativo de sus elementos tóxicos, reenergetizarla devolviéndole
sus propiedades originales y dotarla de una especie de "sistema
de defensa" por el que se "inmuniza" durante años. Pues bien,
sus propiedades han sido probadas con éxito en la planta desalinizadora
de Jávea (Alicante) donde hay instalados dos aparatos. No sólo
se logra así agua potable con agua de mar sino que ésta recupera
su energía y estructura molecular. Se obtiene agua "viva" en
lugar de agua "muerta".
Cada
vez más científicos son conscientes de que la mayoría de las llamadas
enfermedades podrían evitarse simplemente con armonía interior,
una adecuada alimentación, algo de actividad física y la ingesta
de agua de calidad, es decir, de agua "viva" y estructurada en
lugar del agua químicamente potable pero energéticamente "muerta"
que hoy tomamos (consulte el lector en nuestra web -www.dsalud.com-
los distintos reportajes que hemos publicado sobre la importancia
de la calidad del agua en la salud).
Pues bien, en esta ocasión retomamos las capacidades demostradas
por la Tecnología Grander -de la que ya hablamos en el número
69- porque hemos sabido que en la planta desalinizadora de la
población alicantina de Jávea se está utilizando para revitalizar
parte del agua de mar que se destina al consumo humano. Una iniciativa
que al parecer produce muy buenos resultados tanto desde el punto
de vista de la calidad del agua como desde la óptica meramente
industrial ya que los aparatos diseñados por Johann Grander
no sólo no suponen ningún coste añadido sino que además pueden
alargar la vida útil de las tuberías, membranas y depósitos que
se utilizan para contener y tratar el agua de mar.
AGUA
ENERGÉTICAMENTE VIVA
Cabe recordar al lector que hoy en día el
agua extraída del subsuelo, de los ríos y de los lagos es sometida
a cerca de 250 procesos diferentes -tanto químicos como biológicos
y mecánicos- antes de ser considerada apta para el consumo humano.
Es decir, que el agua purificada, filtrada, desintoxicada, clorada,
etc., que consumimos -incluso la embotellada- no es normalmente
sino agua energéticamente "muerta" y, por tanto, muy limitada
para realizar las funciones que debe cumplir en nuestro cuerpo.
Todo lo contrario que el agua energéticamente "viva", es decir,
aquella que conserva -o a la que se le hace recuperar, como consigue
el método Grander- su potencial energético y la estructura ordenada
y estable que presenta de forma natural.
No está de más recordar en este punto que, por resonancia, el
agua "absorbe" las frecuencias de cada materia con la que entra
en contacto. Ello se debe a que el agua posee tanto "conciencia"
como "memoria" como bien puso de manifiesto con sus trabajos en
estos últimos años el científico japonés Masaru Emoto.
En otras palabras, que el agua almacena en forma de frecuencias
electromagnéticas la "información" -positiva y/o negativa- que
recibe de toda sustancia con la que entra en contacto. Frecuencias
que pueden romper la estructura natural del agua y convertirla
en un líquido físicamente desestructurado y energéticamente muerto
que, además, trasmite a quien la consume las frecuencias negativas
que han volcado en ella radiaciones, metales pesados, fosfatos,
productos fitosanitarios, abonos, nitratos, etc.
Bien, pues resulta que el agua "muerta", desestructurada y desenergetizada
no sólo se puede revitalizar y reordenar sino además dotarla de
su propio "mecanismo de defensa" gracias al cual podrá seguir
autodepurándose en el futuro. Al menos es lo que afirma Johann
Grander que consiguen sus aparatos.
UN
AGUA CON SISTEMA INMUNE
Es decir, la tecnología Grander -reconocida
en Austria, Rusia y otros muchos países como "científicamente
efectiva"- no sólo permite al parecer revitalizar el agua devolviéndole
su potencial natural sino además hacerla más resistente a la contaminación
por microorganismos patógenos al dotarla de una especie de "mecanismo
de defensa" propio.
Como en su momento explicamos -el reportaje completo puede leerlo
en nuestra web- lo que hace Johann Grander es, basándose en la
capacidad del agua para recoger información y transmitirla a otras
aguas por biorresonancia, llenar unos depósitos con el agua cristalina,
pura y estructurada de una fuente -la Fuente Stephanie,
situada en la región austriaca de Jochberg- y hacer pasar a través
de ellos el agua muerta que se quiere "reinformar". De manera
tan sencilla el agua muerta "copia" la información que recibe
del "agua portadora de la información Grander" que la revitaliza,
energetiza, potencia su capacidad de regeneración y la devuelve
a un estado de alto orden molecular. Agua revitalizada que luego
puede transmitir su información a otras aguas.
Por otro lado, Grander asevera que el agua así vitalizada se convierte
en una especie de entidad viva que dispone de su propio "sistema
inmune", constituido por pin points -término que describe
las pequeñas colonias de gérmenes que según Grander se forman
al vitalizar el agua y que indican que la vitalización se está
llevando a cabo con éxito- y que reacciona inmediatamente ante
la presencia en el agua de gérmenes y de carbono eliminando la
contaminación. Es decir, esos pin points no sólo purifican
el agua sino que además le otorgan la capacidad de autodepurarse
y de impedir la multiplicación de microorganismos. Después de
lo cual desaparecen. Siendo así ello confiere a esta agua una
estabilidad duradera en el tiempo... sin aditivos ni conservantes
de ningún tipo.
Hay que añadir que además de restablecer la fuerza original del
agua, potenciar su capacidad de autorregeneración y autodepuración,
disminuir la radiactividad y aumentar su resistencia frente a
influencias externas negativas el agua vitalizada mediante este
método presenta una viscosidad menor que le confiere un mayor
poder solvente (lo que permite, por ejemplo, ahorrar en detergentes
y productos de limpieza). Quienes la han probado afirman que es
un agua más suave y clara, con un sabor más fino y agradable que
aumenta el deseo de beberla. Además deja la piel y el cabello
mucho más suaves. Asimismo hay testimonios de que su consumo habitual
potencia los efectos de la Homeopatía, mitiga el dolor, favorece
la curación de infecciones y patologías de la piel, acorta el
tiempo de convalecencia de lesiones musculares, estimula las capacidades
del cuerpo para autocurarse, energetiza el organismo y ayuda a
mantener la salud. También actúa como regulador de todos los sistemas
del cuerpo, es un drenante general de organismo, favorece la actividad
pancreática, aumenta los movimientos peristálticos del intestino
y regula la presión arterial, entre otras propiedades.
Es más, se ha comprobado que conserva más tiempo frescos y con
sabor alimentos como frutas y verduras, y que elimina la cal acumulada
en tuberías y aparatos domésticos. También se utiliza para vitalizar
el agua de piscinas, estanques y pozos así como para energetizar
el estiércol ya que se ha comprobado que se recogen cosechas más
generosas.
Dicho esto suponemos que a los lectores les interesará saber que
en España se comercializan muchos de sus productos además de los
propios vitalizadores de los que el "agua portadora de información
Grander" es el principal componente. Así, hoy se puede encontrar
ya agua embotellada para beber, geles de ducha, champúes, lociones
para el cuerpo, protectores solares, varillas conteniendo agua
Grander para remover y energetizar cualquier bebida de forma inmediata,
etc.
UNA
PLANTA DESALINIZADORA PIONERA
El caso es que poco tiempo después de la
publicación de nuestro anterior reportaje sobre la tecnología
Grander y sus utilidades terapéuticas supimos que en la planta
desalinizadora de Jávea (Alicante) se estaba empleando la misma
para, después de someter el agua de mar a todos los procedimientos
que establece la ley para que pueda considerarse apta para el
consumo humano, revitalizar el agua desalinizada antes
de incorporarla al torrente de agua potable de la que se abastecen
los ciudadanos de esa población. Obviamente quisimos conocer con
qué resultados así que nos pusimos en contacto con ellos y nos
atendió Moisés Espinós, uno de los operadores de la planta
que no dudó en confesarnos que había decidido probar esa tecnología
porque no tiene duda de que funciona ya que, tras constatarlo,
contactó en su día con la empresa y hoy es el Jefe del Departamento
Técnico de Grander en España.
-Debo empezar diciéndole que el agua de mar con la que trabajamos
en la planta de Jávea es peculiar. Bueno, no tanto el agua como
el lugar de donde se obtiene ya que los pozos de los que la extraemos
están excavados en la misma roca tosca de la que están hechas
las casas más antiguas de la ciudad. Una roca que, por sus características,
porosa pero suficientemente dura, constituye el mejor filtro natural
para el agua y nos permite, por ejemplo, no tener que emplear
ácido sulfúrico en el proceso de pretratamiento ya que la propia
roca se encarga de eliminar algunos de los gérmenes que contiene
el agua nada más sacarla de los pozos. Son diez pozos excavados
a la orilla del mar que proporcionan un caudal diario de más de
sesenta mil toneladas de agua de mar y que por la profundidad
a la que es captada -unos trescientos metros- reúne unas condiciones
óptimas debido a su homogeneidad, a la escasez de materia en suspensión,
poca presencia de microorganismos y temperatura con escasas variaciones.
-Una vez en la planta, ¿a qué procesos se somete el agua de
mar para conseguir su potabilidad?
-Para no hacer la explicación excesivamente larga y técnica
le resumiré cada proceso de forma escueta. Mire, lo primero que
se hace es inyectar hipoclorito sódico para esterilizarla y facilitar
que las partículas que contenga en suspensión se aglutinen y queden
atrapadas en los filtros de arena por los que tendrá que pasar
posteriormente. Una vez esterilizada y sin organismos vivos los
filtros de arena eliminan de ese agua gran parte de las materia
en suspensión que contenga. Luego, ya libre de impurezas, pasa
por los filtros que llamamos "de seguridad" o "bujías".
-Es decir, que se la somete a una segunda filtración...
-Así es. De lo que se trata es de que en estos filtros queden
atrapados los restos materiales que trae consigo el agua de mar
y que no se eliminaron en las arenas. En este caso esos filtros
están formados por bobinas de hilo de polipropileno con un diámetro
máximo de cinco micras.
-Si tenemos en cuenta que una micra es la millonésima parte
de un metro suponemos que el filtrado será efectivo. Y dígame,
además del hipoclorito sódico, ¿se añade algún otro agente químico
al agua?
-Sí. Precisamente en este punto se le inyecta al agua meta
bisulfito. Este producto lo que hace es neutralizar los agentes
químicos que habíamos añadido en la fase previa de tratamiento
y evitar que lleguen productos oxidantes a las membranas semipermeables
con las que se realiza la ósmosis inversa que es el siguiente
procedimiento al que se somete al agua.
-¿Ósmosis inversa? ¿Puede explicarnos en qué consiste?
-Por supuesto. Verá, cuando el agua ya está limpia de microorganismos
y de suciedad la hacemos circular a través de unas membranas semipermeables
que atrapan las sales disueltas. Hay que aclarar que hasta este
punto del proceso el agua de mar llega con todas sus sales y toda
su conductividad. Pues bien, lo que hacemos en esta fase es forzar
al agua a pasar por unas membranas que están enrolladas sobre
sí mismas, como si fueran la concha de un caracol. Sometida así
a unas presiones altísimas logramos que, al pasar por los finísimos
poros, los iones de las sales se separen del agua. Se trata pues
ya de agua que pierde su conductividad, es decir, es casi agua
destilada. Se le llama "agua de permeado" y no es apta para el
consumo humano por su bajo pH y escaso contenido en minerales.
Para que pueda legalmente consumirse antes hay que remineralizarla.
Y para ello añadimos hidróxido de cal en polvo.
-¿Es entonces el hidróxido de cal lo que hace potable al agua
dulce?
-Efectivamente. Se trata de un producto natural que dota al agua
de unas condiciones químicas que permiten considerarla potable.
-Químicamente potable pero físicamente desestructurada y energéticamente
muerta según Johann Grander... Suponemos que por eso se decidió
a instalar su tecnología en la planta, pero, ¿en qué momento del
proceso se utiliza?
-Pues precisamente en éste. Parte del agua de permeado es desviada
a un depósito que contiene agua mezclada con cal... pero "agua
portadora de información Grander" con las características y beneficios
para la salud que ya conocen ustedes. Después la disolución de
hidróxido de cal con agua Grander se mezcla con el resto del agua
tratada y de aquí pasa ya a las conducciones que la llevan hasta
los hogares de los habitantes de Jávea.
-Es decir, que en la planta desalinizadora sólo se revitaliza
en realidad una pequeña parte del agua de mar tratada para que
luego, al juntarse con la no tratada, la primera transmita la
"información" al resto. ¿Y por qué no se revitaliza directamente
todo el agua que llega a la planta?
-Porque no es necesario. Nosotros sólo revitalizamos la octava
parte de los 640.000 litros de agua de mar que entran por hora
en la planta ya que basta para que la misma, tras adquirir la
capacidad de autodepurarse y transmitir información, dote de las
mismas propiedades a las demás aguas con las que luego entra en
contacto.
-Pero si lo que Grander afirma es correcto, ¿no sería mejor
revitalizar todo el agua de mar desde el principio con su tecnología?
-Por las experiencias a pequeña escala que se han hecho es
factible. Y los beneficios serían mayores aunque sólo sea desde
el punto de vista industrial. Pero no olvide que las directrices
las marca el Ministerio de Sanidad. Por otro lado, existe una
dificultad meramente logística y es que en la actualidad no existe
un aparato Grander con capacidad suficiente como para revitalizar
directamente tal cantidad de agua.
-¿Y sabe si los investigadores de Grander están trabajando
en la obtención de un equipo que permita hacerlo?
-Sí, me consta que están trabajando en el desarrollo de un prototipo
que sea lo suficientemente grande como para que se pueda revitalizar
y reinformar el agua tal cual se obtiene de los pozos.
-Dice usted que se han hecho experiencias a pequeña escala.
¿A qué se refiere exactamente?
-A que ya se han hecho pruebas con pequeñas cantidades de
agua -procedente tanto de pozos de agua salobre como de agua de
mar- y se ha confirmado, por ejemplo, que cuando se vitaliza el
agua antes de hacerla pasar por las membranas éstas aumentan su
tiempo de vida útil. Además el "agua portadora de la información
Grander" tiene más capacidad de disolución y en ella la cal no
precipita, es decir, no se queda pegada a las paredes de las tuberías
de ninguno de los elementos que componen los complejos sistemas
de la planta desalinizadora. Y no hace falta que le explique el
ahorro económico y energético que supone el simple hecho de que
las conducciones de la planta estén siempre limpias y no sea necesario
hacer un lavado químico con ácido nítrico para eliminar la cal
cada poco tiempo. Eso sin mencionar que, a su vez, los propios
ciudadanos podrían beneficiarse ya que las tuberías de sus casas,
de sus piscinas, sistemas de riego, etc., también estarían libres
de cal.
-¿Cuánto tiempo hace que emplean la tecnología Grander en esta
planta?
-Año y medio.
-Un año y medio en que, quizás sin saberlo, los habitantes
de Jávea están disfrutando de un agua de calidad...
-Así es. Y no sólo los ciudadanos sino también el medio ambiente
de la población. Recuerde que el agua vitalizada mediante el método
de Johann Grander no pierde su condición ya que, como sabe, genera
una especie de sistema inmune que la mantiene inalterada durante
años y que, además, transmite su información a las aguas con las
que entra en contacto.
-Un motivo más para que las autoridades competentes en materia
de aguas se dieran al menos una vuelta por la planta desalinizadora
de Jávea. Gracias, señor Espinós.
-A ustedes.
L.J.
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