El tratamiento de las quemaduras con Biofotonterapia

Un grupo de médicos e investigadores ha demostrado que es posible conseguir la completa regeneración de la piel quemada mediante Biofotonterapia. Con resultados sorprendentes. En pocos meses el tejido quemado se reconstruye, las manchas desaparecen y tanto la movilidad de la piel como de las articulaciones se normaliza. Basta para ello aplicar unos filtros a través de los cuales pasan las radiaciones electromagnéticas de la luz solar que se transmiten por biorresonancia a las células reequilibrándolas. El resultado es un mejor funcionamiento de todos los procesos celulares de forma natural.

La niña, de tan sólo siete años, tenía la espalda y el hombro con graves quemaduras por agua hirviendo cuando llegó a la Clínica de Cirugía Plástica y Bioenergética del Hospital Luis de la Puente Uceda de La Habana que actualmente dirige la doctora Ángela Gandaria Marsili. Los tratamientos regeneradores con métodos convencionales efectuados en hospitales especializados en quemados resultaban demasiado dolorosos y sus padres habían decidido buscar otras opciones. En la clínica tratarían primero la quemadura con láser para, a continuación, utilizar de forma experimental la Biofotonterapia (lea el lector en nuestra web –www.dsalud.com- el artículo publicado al respecto en el nº 45), terapia basada en la activación de los campos magnéticos celulares a través de los fotones procedentes de la luz solar.

El procedimiento es aparentemente sencillo: basta colocar sobre el cuerpo unos dispositivos redondos de cuatro centímetros de diámetro y escaso peso -denominados filtros o receptores Bioluminis– a través de los cuales las radiaciones de la luz solar se transmiten por biorresonancia a las células reequilibrándolas. El resultado es un mejor funcionamiento de todos los procesos celulares de forma natural.

La verdad es que dicho así puede resultar algo sorprendente pero, más allá de los principios en los que se basa la Biofotonterapia -que ya se han contado en la revista- lo que la joven paciente de nuestra historia realmente agradeció inicialmente fue que aquellos simples discos… ¡al menos no causaban dolor! al situarlos sobre sus cicatrices queloides (se llama queloide al crecimiento exagerado del tejido cicatricial que produce a veces una incisión quirúrgica, una herida traumática, una quemadura, la varicela, el acné o incluso pequeñas raspaduras y que, cuando son grandes, pueden limitar la movilidad de manos, brazos o pies y que si se expone al sol se puede teñir de oscuro de forma permanente).Y así, sin llegar a entender cómo funcionaban aquellas “chapas” situadas sobre sus cicatrices fueron pasando los días. Pocas sesiones después comenzaría a notarse ya la mejoría en el prurito y el color de la piel. Dos meses después la piel presentaba características casi normales y la definición de queloide dejó de utilizarse: era ya una simple cicatriz. A los seis meses la piel presentaba un tejido casi normal -sin adherencias- y el tono de su color regresó a la normalidad. Un año después y con sesiones esporádicas la piel se había regenerado tanto en el aspecto biológico como en lo relativo al movimiento y -lo que parecía más increíble- la piel finalmente transpiraba y sobre ella empezaba a crecer tímidamente el vello.

Como es lógico a partir de ese momento el tratamiento de quemaduras producidas por otros elementos -como gasolina o electricidad- al igual que otro tipo de cicatrices empezó a tratarse también en la clínica con el mismo método… y eficacia similar. Los médicos comprobarían en no demasiado tiempo que con la Biofotonterapia el tejido quemado se reconstituye, las manchas desaparecen y la movilidad de la piel así como la de las articulaciones se normaliza. Numerosos afectados de cicatrices queloides que fueron tratados verían cómo su piel rugosa se transformaba en tejido suave sin adherencias y con movilidad normal.

Obviamente, ante tales evidencias la clínica decidió iniciar un estudio experimental más amplio ajustado al protocolo científico y comprobar la eficacia de la Biofotonterapia en todo tipo de procesos de cicatrización -cicatrices inestéticas, hipertróficas, queloideas, posquirúr­gicas, posquemaduras o postraumá­ticas- en cualquier zona del cuerpo. Advirtiéndose a todos los pacientes que aceptaron ser incluidos en el estudio que sólo se emplearía en ellos como tratamiento la Biofotonterapia.

“No fue difícil conseguir voluntarios ya que es una terapia que cuenta con la ventaja añadida-explicaría la doctora Gandaria-de que no es un método invasivo, no es doloroso y no ocasiona daños al paciente. No tiene efectos colatera­les ni reacciones adversas como al­gunos fármacos. Ni siquiera requiere electricidad u otro tipo de fuente de energía para su funciona­miento. A lo que cabe añadir su alto índice de efecti­vidad y durabilidad así como que su aplica­ción no causa deterioro orgánico. Puede sustituir pues a una gran gama de medica­mentos y dispositivos necesarios en el tratamiento tradicional de la cicatrización pa­tológica”

UN ESTUDIO MÁS AMPLIO

A los participantes en el estudio, en suma, se les trató colocando simplemente sobre las zonas afectadas los filtros Bioluminis, aparentemente muy sencillos pero compuestos de gelatinas ópticas de alta definición que funcionan sin ningún tipo de mecanismo ni sustancia química. Filtros que, como la pared de un frontón cuando la pelota golpea en ella, impiden el paso de las partículas de luz… pero permiten el paso de la vibración de una determinada longitud de onda.

Los filtros se colocan en el paciente en función de la patología a tratar mediante adhesivos. Bien en una zona afectada –caso de una quemadura-, bien en los llamados biorreceptores, puntos del organismo que el terapeuta debe localizar a partir de la variación del pulso del paciente ya que éste cambia cuando se aproxima el filtro a la zona del cuerpo donde conviene situarlo. Cabe añadir que estos singulares dispositivos no tienen fecha de caducidad, es decir, son utilizables de por vida.

Pues bien, tales filtros constituyeron la única herramienta terapéutica utilizada por los médicos cubanos en su estudio sobre quemaduras y cicatrices cuyos resultados quedaron reflejados en la revista Avances médicos de Cuba.

El primer paso del proceso de recuperación fue la polarización -tratamiento de base de todas las aplicaciones de la Biofotonterapia– con la que se busca equilibrar energéticamente el organismo. Para ello se utilizan en ambas manos los denominados filtros 1 +/-, colocados cuatro dedos por encima de las mu­ñecas de ambas manos. En la izquierda con el dispositivo orientado hacia arriba y en la derecha hacia abajo. También se ubican otros en los pies unos cuatro dedos por encima del maléolo inter­no. En el pie izquierdo en dirección hacia arriba y en el derecho hacia abajo. Basta dejarlos colocados unos 30 minutos, tiempo suficiente para conseguir la polarización celular adecuada y reequilibrar el organismo.

Hecho esto se procede a aplicar a los pacientes –durante unos 40 minu­tos- otros filtros específicos en función del tratamiento. Que en casos de cicatrices y quemaduras son los filtros 1B, 3B, 6B, 7B, 10B y 11B y /o de la colección denominada Fil­tros Multifunción. Cada uno de ellos se corresponde con una longitud de onda y hay que decir que si saber utilizarlos no es complicado, comprender el modo de interacción es una de las fases más difíciles de aprender por el terapeuta aunque hay que aclarar que en caso de equivocación en el disco escogido no existe consecuencia negativa alguna. De hecho, cualquier filtro funciona aunque no lógicamente con la misma intensidad y, por tanto, varíe también el tiempo de aplicación. El tratamiento se finaliza deslizando el filtro durante cinco minutos a lo largo de la cicatriz o quemadura. Unas 20 sesiones con una frecuencia de dos veces por semana, incluida la polarización.

En total fueron tratados 52 pa­cientes de los que once (21,1 %) pre­sentaban cicatrices inestéticas, quince (28,9%) cicatrices hipertróficas y veintiséis (50%) cicatrices queloideas. Se trataron lesiones en todo el cuerpo pero especialmente en tórax y abdomen. Siendo las cicatrices quirúr­gicas y las posquemaduras las más habituales. Los pacientes fueron además agrupados por años de evolución siendo mayor el número de pacientes cuyas cicatrices tenían menos de 10 años.

Al establecer una relación entre el tiempo de evolución y los tratamien­tos recibidos antes de iniciar la Biofotonterapia se constató que de los 52 pacientes tratados 43 habían recibido uno o más tratamientos antes de intentarlo con Biofotonterapia sin mejoría signifi­cativa. Tratamientos que incluían el uso de medicamentos como heparina, triamcinolona, contractubex e hidrocortisona en crema, y terapias como láser y ultrasonidos así como vendajes compresivos.

RESULTADOS DE LA BIOFOTONTERAPIA

El tratamiento con Biofotonterapia se evaluó tras la décima y la vigésima sesión. Pues bien, en las cicatrices inestéticas (es decir, aquellas gruesas o muy visibles) la evolución fue regular en cuatro pacientes y buena en siete. En estos últimos ca­sos las características de la cicatriz fueron modificadas en consistencia, grosor, color y aspecto por lo que se alcanzó un resultado estético acep­table al mejorar la textura que se acercó a las características de la piel circundante.

Los 15 pacientes portadores de cicatrices hipertróficas posquirúrgicas y posquemaduras similares a las cicatrices queloides, de crecimiento confinado a los bordes de la herida, gruesas, elevadas y de apariencia rojiza presentaron una clara mejo­ría. Fueron evaluados como buenos los resultados de 11 pacientes y como re­gulares los de cuatro. Entre los primeros se produjo una reducción del color, consistencia, gro­sor y aspecto en porcentajes del 80 al 95%. Entre los que experimentaron una mejoría regular esas reducciones se produjeron en porcentajes entre el 50 y el 80%. La aplicación de la Biofotonte­rapia permitió también en estas personas una mejoría en el orden estético lo cual les supuso una enorme satis­facción individual.

El estudio también incluyó el estudio de cicatrices queloides, agrupaciones irregulares, redondeadas y gruesas de tejido cicatrizal que se forman en la zona de una herida pero sin coincidir con los bordes de esa herida. Son de color rojo o más oscuro en comparación con la piel normal circundante. Por sus características clínicas suelen estar acompañadas de dolor y prurito intenso que puede ser generalizado. En el estudio se refleja que tras solo 3 ó 4 sesio­nes de tratamiento comenzaron a dis­minuir rápidamente ambos síntomas… que terminaron por desaparecer en­tre la sexta y octava sesión. Es decir, que en el 100% de los pacientes la sintomatología de la cicatriz queloidea re­mitió de forma definitiva. En cuanto a la consistencia y grosor de esa lesión se produce una reducción paulatina que comienza entre la cuarta y la quinta sesio­nes de tratamiento, casi al mismo tiempo que los cam­bios estéticos que se refieren a la coloración y el aspecto. De los 26 pacientes con cicatri­ces queloideas 18 tuvieron una evaluación buena de acuerdo con los parámetros fisiológicos fijados y tabulados con anterioridad y en ocho el re­sultado fue considerado regular.

El aspecto estético presentó mejoría sig­nificativa en todos los pacientes, he­cho de gran valor psi­cológico, lo cual no pudieron lograr con métodos convencionales en el tratamiento particular de cicatrices hipertróficas y queloideas. No exis­tió en el estudio ningún paciente que no respondiera positivamente a la terapia. Según los investigadores cubanos que llevaron a cabo el estudio, la ya mencionada doctora Gandaria, la licenciada en Estética Lázara Pérez y el licenciado Juan de Armas Valdés la aplicación de la Biofotonte­rapia es efectiva en la cicatrización patológica. “El tratamiento convencional de queloides y cicatrices hipertróficas –puede leerse en sus conclusiones- es prolongado, costo­so y de menor efectividad. Con la Biofotonterapia se lo­gra un alto grado de satisfacción en los pacientes. La remisión de la sintomatología en los queloides es definitiva y desaparecen el dolor y el prurito. Se recuperan las limita­ciones funcionales causadas por las cicatrices retráctiles en zonas articu­lares. El aspecto estético es defini­tivo con una mejoría muy signifi­cativa no lograda hasta hoy por los métodos convencionales”.

DE SORPRESA EN SORPRESA

Hay que decir que en Febrero del 2002 ya se había puesto en marcha en Cuba un grupo de investigación que terminó en junio pasado otro estudio sobre la aplicación de la Biofotonterapia enpacientes afectados de patologías del sistema óseo mioarticular o SOMA (huesos, músculos, articulaciones y tejido conectivo) que presentaban estados de dolor como síntoma fundamental. Los 244 pacientes fueron escogidos de forma aleatoria y de acuerdo a criterios muy definidos que permitieran una correcta evaluación final: pacientes entre 15 y 70 años con dolor -de causa traumática o no-, agudos o crónicos que afecten el SOMA.

El estudio fue llevado a cabo por los doctores Silvia Pellón y Alberto Aguilera en el Departamento de Medicina Natural y Tradicional de la Facultad de Medicina 10 de Octubre de la Habana y por los doctores Niurka Hernández y Lázaro Quevedo en el Departamento de Medicina Natural y Tradicional del Hospital S. Allende.. Bien, pues las conclusiones sobre las posibilidades de la Biofotonterapia recogidas en el estudio -que mereció el Premio de Excelencia de la mencionada Facultad de Medicina 10 de Octubre-fueron las siguientes:

1) La Biofotonterapia es efectiva para aliviar el dolor. De forma más rápida y económica que con cualquier tratamiento convencional.
2) El dolor desapareció por completo en más del 50% de los pacientes.
3) Los pacientes muestran un alto grado de satisfacción con este tipo de tratamiento.
4) Se logra una reincorporación a la vida cotidiana desde etapas tempranas de la aplicación del tratamiento.
5) El método carece de los efectos colaterales y reacciones adversas que ocasionan en este tipo de paciente los medicamentos convencionalmente usados en estos casos.

Y aún más: en base a los mismos principios regeneradores, la doctora Gandaria ha constatado también la eficacia de los filtros en el campo de la Estética. Así afirma haberlo corroborado en el tratamiento del rostro, los senos, el vientre, los glúteos y las piernas (arrugas, estrías, varices, etc.) y en los tratamientos previos a intervenciones de cirugía plástica.

En España, sin embargo, los filtros Bioluminis son bastante desconocidos. Quizás porque acostumbrados a la medicina electrónica que nos rodea cuesta creer que algo tan simple resulte tan útil. Arturo Teruel, homeópata, naturópata, profesor de Medicina Tradicional China y director de la Clínica Naturópata Dalia en Madrid es hoy presidente del Scientific and International Academy of Bio Photon Therapy Bioluminis (SIABPTB)aunque -como muchos otros- al principio fue bastante escéptico sobre el funcionamiento de los discos. “Le manifesté entonces a Jacques Mula -director de Bioluminis, empresa fabricante de los filtros)-las sensaciones desfavorables que en aquel momento me merecía su técnica –nos confesaría Teruel-. Pensaba que no se podía objetivar de ninguna manera la mejoría del paciente tras un tratamiento con dicha terapia. Entonces comenzamos a profundizar en la toma del RAC (reflejo auricular) y a observar variaciones en el mismo tras aproximar uno u otro filtro a determinadas zonas del organismo del paciente. También observamos la respuesta de dicha variación, tanto si esta era positiva como negativa puesto que cada diferente variación del RAC aportaba una diferente respuesta. También experimenté, no sin cierta perplejidad, la medición bioenergética Ryodoraku (electroacupuntura) efectuada a un paciente que mostraba anomalías en sus meridianos o nadis. Pero lo cierto es que la colocación de determinados filtros en zonas concretas nos demostró tras la segunda medición que se recuperaban los valores normales”.

La primera vez que Arturo Teruel se decidió a utilizar los filtros fue durante las Navidades del año 2002 en una joven con esguince maleolar lateral de tobillo izquierdo que presentaba tumefacción, enrojecimiento y dolor. “Pasé a la paciente a otra zona de mi consulta –recuerda-, la apliqué los filtros multifunción envolviendo materialmente el tobillo y puse el filtro nº 82 en la zona mas dolorosa dejándolos durante una hora mientras la paciente se quedaba en un ambiente de semioscuridad y con música de relajación acompañada de su marido. Una hora después me acerqué, encendí de nuevo las luces y pudimos observar que parte del edema había desaparecido, el dolor había disminuido notablemente y movía mejor el pie. La paciente, feliz, me dijo: ‘Usted verá lo que hace pero yo necesito bailar el día de Nochevieja’. Pues bien, bastaron tres sesiones más en las mismas condiciones que las anteriores y la prescripción de un remedio homeopático para que el problema quedase resuelto”. Aquel resultado le llevaría a apostar definitivamente por la terapia hasta el punto de convertirse con el tiempo en Presidente de la asociación internacional que pretende difundir los beneficios de la Biofotonterapia. Hoy los filtros han pasado a formar parte de su repertorio de herramientas terapéuticas y le acompañan allá donde va como una parte más del maletín del médico de toda la vida.

El doctor Arturo Teruel añadiría que cada día se descubren nuevas posibilidades para la Biofotonterapia. Bien como tratamiento único, bien en combinación con otras terapias; en su caso, principalmente con Homeopatía. “Una gran amiga y compañera –recuerda Teruel- me permitió tratar a su hija de catorce años de una alergia diagnosticada mediante pruebas alérgicas a gramíneas, ácaros y pólenes que le causaba rinitis, coriza, lagrimeo, dolor de cabeza, falta de concentración, etc. Desde finales del año 2003 y hasta la primavera del 2004 la traté mediante un protocolo de aplicación de filtros -semanal o quincenalmente- y la prescripción de algunas cepas homeopáticas; pues bien, en el 2004 no ha necesitado las vacunas que durante años se había puesto de forma periódica. Este año volveremos a repetir la experiencia en el convencimiento de que se volverán a repetir los mismos resultados”.
Para Teruel, profesor de Medicina Tradicional China, no hay duda de que el tratamiento conjunto de los filtros Bioluminis con Acupuntura potencia los efectos de ésta. Y está convencido de que lo mismo sucede en el caso de las demás terapias energéticas.

“LAS VITAMINAS DE LA LUZ”

La Biofotonterapia se inició en Francia hace más de 20 años y como terapia energética parte de la concepción bioeléctrica del ser humano. Su principal aportación es haber relacionado los campos electromagnéticos internos con la radiación solar, con la luz -auténtica fuente de vida- y con los fotones, “vitaminas de luz” que nuestro cuerpo necesita de manera imprescindible para poner en marcha todas sus funciones bioquímicas. “El sol emite permanentemente sus radiaciones –nos diría Jacques H. Mula, director de Bioluminisy los fotones son sus vehículos de transporte. En el medio biológico las reacciones bioquímicas de las células son sometidas a la actividad atómica por el movimiento de los electrones alrededor del núcleo. Cuando un fotón percute a un electrón, ese electrón s’alta’ -por efecto de la estimulación- a una órbita superior para rápidamente regresar a su sitio de origen liberando una descarga de energía nueva. Y esas descargas de energía son las que favorecen o desarrollan la actividad celular”.

Sus afirmaciones no son, por supuesto, fantasías. Forman parte de un cuerpo teórico integrado por estudios de decenas de investigadores en todo el mundo que nuestros lectores pueden consultar en www.lifescientists.de/ib_000e_.htm. Siendo uno de los más destacados en el campo de los biofotones y su interacción con el ser humano el del profesor F. A Popp de la Universidad de Kaiserslautern (Alemania). Así, en uno de sus artículos -titulado Efectos no locales de la emisión del biofotón en el cuerpo humanoy que firma junto a Sophie Cohen y Yu Yan- puede leerse: “Últimamente investigamos la emisión del biofotón (bpe) y los retrasos en luminiscencia (dl) del cuerpo humano después del tratamiento local de la piel, es decir, después de frotar la piel del brazo derecho con ungüento o exponiendo una parte definida del brazo a algunos minutos de radiación ultravioleta. Y nuestra sorpresa fue que el cambio de bpe y/o dl después del tratamiento apareció no solamente en la posición de tratamiento sino que había cambios importantes también sobre otros emplazamientos del cuerpo. Estos efectos no locales dependen del tratamiento en sí mismo, de las propiedades individuales de las pruebas, de las localizaciones bajo investigación y de varias condiciones ambientales no completamente conocidas. Este efecto muestra por primera vez un nuevo canal de comunicación en el cuerpo humano en base a los biofotones. Indica que los biofotones posibilitan una herramienta poderosa para comprender la salud y la enfermedad desde el punto de vista de la comunicación interior y exterior celular dentro del sistema vivo bajo investigación”. Según recoge Popp en el artículo citado, las investigaciones arrojan las siguientes conclusiones:

-La información de influencias locales sobre el cuerpo es transferida por un canal biofotónico de comunicación a otros lugares del cuerpo.
-Estas señales contienen información valiosa sobre el estado de salud de las pruebas así como también de efectos terapéuticos.
-El método provee una nueva y poderosa herramienta de investigación y comprensión de la salud y la enfermedad en términos de biofotones.
-Tenemos razón para creer que este sistema de comunicación actúa en base a los estados coherentes de los sistemas vivos que se han analizado, por ejemplo, no hace mucho tiempo desde el punto de vista de oscilaciones -“hiperbólicas”- de la luz.

Tras lo dicho por Popp no nos queda más remedio que invitar a nuestros lectores a leer el resumen de los trabajos del investigador soviético P. Gariaev que citamos en nuestro anterior número ya que precisamente las señales electromagnéticas emitidas por nuestro ADN son conocidas por el grupo de investigadores de Popp como biofotones celulares. La longitud de onda de los biofotones se situaría entre los 420 y los 650 nanómetros con un máximo entre 580 y 650 nanómetros.

Y es que partiendo de que el proceso degenerativo de la enfermedad produce ondas electromagnéticas erróneas es natural plantearse regular esas ondas con ondas correctoras o reparadoras procedentes de la fuente más saludable: las radiaciones solares. El único “problema” es que los fotones llegan hasta el ser humano de manera incoherente -como un abecedario incorrecto- por lo que para su mejor y más rápido aprovechamiento es necesario compactarlos en paquetes coherentes. Y tal es precisamente el papel de los filtros Bioluminis: cohesionar los fotones que llegan dispersos a la superficie de la Tierra y a nuestros propios cuerpos en unas determinadas longitudes de onda susceptibles de resonar con las ondas electromagnéticas de nuestros órganos y tejidos enfermos para conseguir así efectos terapéuticos.
El sol, en suma, confirma una vez más su condición de padre de la vida y generador de salud en aspectos que tan sólo los antiguos pudieron llegar a intuir…

Antonio F. Muro

Recuadro:


Un significativo caso clinico

El siguiente informe permite entender mejor el funcionamiento de un tratamiento con Biofotonterapia y apreciar su carácter inocuo. Narra la experiencia personal de Mª Jesús Castilla, diplomada en enfermería, experta en terapias alternativas y actualmente secretaria de la recientemente constituida Scientific and International Academiy of Bio Photon Terapy Bioluminis (SIABPTB):

Paciente con pérdida de fuerza y movilidad en ambas manos:

L. P., varón de 44 años, sufre traumatismo y aprisionamiento de ambos brazos a nivel del tercio superior durante un tiempo aproximado de 30 minutos por una plancha de acero. En la primera consulta presenta pérdida de fuerza a la vez que de la movilidad en ambas manos así como imposibilidad para sostener éstas voluntariamente. En la inspección se observan zonas de decúbito, producido por el atrapamiento en ambos brazos. Aporta EMG donde se constata una pérdida del nervio radial y mediano del 98%, y del nervio cubital del 80% lo que justifica la clínica.

Se inicia tratamiento con Biofotonterapia desde la primera visita con una pauta diaria pasando los filtros 1B por la zona de compresión y llevando éstos por todo el recorrido de los tres nervios hasta sus ramificaciones distales, tanto en la zona palmar como en la zona dorsal. Este tratamiento se mantiene durante el primer mes a la vez que se comienza con manipulaciones isométricas y de estiramientos así como la adaptación de una férula de Oppenheim. En la segunda visita se observa una evolución satisfactoria de las heridas por decúbito mejorando la sensación dolorosa lo que permite el abandono de calmantes y antinflamatorios.

Se decide nueva pauta de tratamiento continuando con Biofotonterapia 3 veces por semana en donde se realiza una polarización previa durante 40 minutos dejando los filtros multifunción durante 15 minutos en la zona de compresión para después retirar todo y pasar los filtros 1B por cada brazo en el recorrido de los nervios afectados hasta ramificaciones distales. Se mantiene esta pauta durante un mes y se le añade vitamina B en rango ortomolecular y organoterapia homeopatizada.

Al tercer mes de tratamiento se puede observar un aumento de tono -tanto objetivo como subjetivo- por el paciente con lo que se decide disminuir la terapia a 2 veces por semana y retirar las polarizaciones ya que el paciente se encuentra en un buen estado general.

Se añade al plan terapéutico filtros 1B en columna con pases sobre vértebras en sentido descendente y en sentido ascendente de la musculatura paravertebral; a la vez se peinarán los grupos musculares superiores con la intención de liberar la espalda y apoyar plexo braquial.

En el cuarto mes la mejoría es notable lo que le permite la retirada de la férula en periodos de tiempo por el día y totalmente en la noche.

El paciente pasa a realizar ejercicios de potenciación de fuerza y habilidad con lo que se disminuye la frecuencia de terapia a 1 vez por semana a partir del quinto mes constatándose a los seis meses de tratamiento una recuperación del 98% en ambas manos.

Siendo desde el principio del accidente una recuperación estimada de un año considero que el tratamiento con Biofotonterapia ha sido determinante en su fantástica evolución.

 Mª Jesús Castilla Cascajero”

 Recuadro:


Cuba apuesta por la Medicina Energética

Menos de un año después de que comenzara la aplicación de la Biofotonterapia en quemaduras y cicatrices se firmó entre el Ministerio de Salud Publica de Cuba y el Laboratorio Bioluminis una serie de convenios de cooperación con la idea de generalizar en el país el tratamiento con filtros en todos los hospitales que brindan servicios de Medicina Natural y Tradicional. Es una prueba más de la apuesta hecha en Cuba por la Medicina Tradicional y las modernas técnicas bioenergéticas. Lo curioso en este caso es que Bioluminis es una empresa que tiene su sede en la localidad valenciana de Chivas. ¿Por qué en Cuba se ha apostado por la Biofotonterapia mientras en España sigue siendo prácticamente desconocida? Quizás se deba a que el hambre aguza el ingenio como afirma un refrán español pero vista la experiencia cubana habría que concluir que las carencias en época de crisis afinan también el sentido práctico.

Y es que como es bien sabido la ausencia de medicamentos -producto del embargo- obligó al sistema de salud pública cubano a volver los ojos hacia la tradición, prácticamente olvidada, de las plantas medicinales así como hacia los recursos de la Medicina Tradicional China, la Homeopatía, la Apiterapia, las fuentes termales y otras opciones diversas que hoy se agrupan bajo la denominación de Medicina Energética. Los estudios sobre terapias naturales volverían gradualmente así a las universidades (sobre todo a partir del curso 1990-91) y los conocimientos sobre plantas medicinales y bioenergética se integraron en las asignaturas de Enfermería, Estomatología, Tecnología de la Salud y Medicina. En 1996 se pondría además en marcha el Programa para el Desarrollo de la Medicina Tradicional y Natural y nacería el postgrado.

La consecuencia es que entre los años 1995 y 2002 Cuba produjo 342 millones de frascos de medicamentos naturales lo que les permitió ahorrar 17 millones de dólares en fármacos importados. Y no sólo en este campo se nota el ahorro. Mientras en una operación el precio promedio de la anestesia más socorrida -la general endotraqueal- está en torno a los 200 dólares por paciente la alternativa más inofensiva para el organismo, la analgesia quirúrgica acupuntural, es diez veces más barata: solo cuesta 20 dólares. Según el Ministerio de Salud Pública de Cuba entre los años 2001 y 2002 se realizaron 24.293 operaciones de cirugía mayor con analgesia acupuntural.

Así las cosas no es de extrañar la puesta en marcha de tantos centros y clínicas de terapias naturales y energéticas donde se da cabida a tratamientos tan novedosos y eficaces como la Biofotonterapia.

Este reportaje aparece en
68
Enero 2005
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